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Edición 22: Resplandeciente

Gabriel Chaile

Tiempo de lectura: 13 minutos

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16.05.2022

La siesta

En medio del sopor de la siesta Gabriel Chaile y Duen Sacchi conversan sobre las historias de la fragilidad, las genealogías de las formas y la posibilidad de inventar nuevos sentidos, apelando al compromiso político de les artistas.

Esta conversación es un breve ejercicio de elipsis y memoria en relación al llamado “arte contemporáneo latinoamericano”. La charla comenzó con un e-mail; ahora en los audios que me envía Gabriel Chaile por wachap se escuchan pájaros por detrás, el sonido es arrullador, está en casa de amigos que duermen la siesta. Yo me he puesto mis auriculares rosados y, mientras escucho, baldeo los suelos de la casa.

GABRIEL CHAILE (GC): Hola Duen, ¿qué haces? Sí, sí funciona bien el wachap —se ríe con ganas— y se te escucha perfecto, escúchame… mira, no sabía que estabas en la plaza, me gustó lo de que “nos separaron el fernet, la cumbia…”, me hizo mucha gracia, así que estábamos ahí, mirá, en el mismo lugar… Voy leyendo el mail y te voy respondiendo, me gusta que esté la Andrei también, somos amigos de hace tiempo, además no sólo amigos sino que laburamos juntes, mucho de las cosas que te voy a decir, te va decir ella, porque venimos trabajando desde que llegué a Buenos Aires, sólo que ella se metió bien, bien al monte, y yo a la gran ciudad, así que hicimos esos recorridos y después nos volvimos a encontrar en mi muestra La genealogía de la forma, cuando ella fue mi curadora. Entonces ahí contesto con base en lo que vos me escribiste.

Vos me preguntas o haces referencia también a tu relación con el norte, con los hornos, con lo que te producen y con cómo yo me conecto con eso y lo que traigo de nuevo a esta forma. Me pasas un fragmento también de un poema que la Andrei hizo justamente para La genealogía de la forma, está escrito por ella pero está basado en muchos textos míos —yo también escribo—, entonces ese fue un ejercicio lindo que hicimos, yo le pasé todos mis textos y ella con base en eso hizo su propio texto tomando en referencia frases mías, y surgió así otro texto con estas dos voces. Esto de la historia de la debilidad es algo que le pasé y ella lo continuó. Vos me preguntas cómo me veo yo en eso y un poco de mi biografía. —Voy a cerrar la puerta, aguántame.

 

Ahí en el poema dice que son historias, bueno, que no son mías pero que yo hago mías, y un poco es verdad, digo un poco porque también hace referencia a los retratos que construyo porque tiene que ver con obras que yo fui haciendo en esos años: el recorrido de Tucumán a Buenos Aires, el desarraigo, la nostalgia. Hacer retratos de mis familiares principalmente me ayudó a tenerlos presentes en Buenos Aires. Y un poco cuando yo digo de la historia de la debilidad, siempre fui una persona que más allá de ser artista le gustó mucho observar el contexto y hacerse preguntas sobre eso, y en ese sentido cuando entré a la facultad me encantaba la filosofía como materia, me hubiera gustado continuar también porque en este proceso de investigación de la forma, por ejemplo, en las artes visuales, me persiguen las preguntas sobre la relación de uno y el contexto, y después como principios de proximidades, de semejanzas, entre los grupos que pertenecen a determinados contextos. Y en ese sentido, me refería específicamente a mi vida, a cuestiones que tienen que ver con el autorretrato, con cosas que van más allá de esto, que tienen que ver con la vida de mis hermanos, familiares, vecinos, que si bien no están explícitamente puestas en mi trabajo yo siento que están capturadas en la forma, en las formas curvas, en los materiales que uso, en las historias que convocan a pensar estos hornos o cualquier cosa que yo vengo haciendo.

[…] la historia de la debilidad tiene que ver con eso, tiene que ver con vivencias reales, que eran mías y que no eran mías también porque era yo quien las observaba

Y cuando te decía que me pregunto sobre el contexto siempre me pregunté qué hace que uno aparezca en un lugar con determinadas condiciones económicas y sociales, y cómo eso determina muchas cosas, ¿no? Y qué vuelve fuerte a una cosa y qué vuelve débil a otra. Muchas observaciones medio teológicas también, porque yo me formé en una religión protestante, la cual me llenó el corazón y la cabeza de historias, de reflexiones teológicas que es lo más cercano a la filosofía que yo tenía de niño. Y en ese sentido, pienso que de alguna manera fue como la puerta que me abrió a explorar también la sensibilidad, mi sensibilidad, mi capacidad de hacerme preguntas. Yo tenía muy presente ese contexto y este grupo de preguntas que me ayudaron a avanzar para entender a través de la forma el proceso que hace que se determine en el presente de cierta manera, no sé si se entiende. Yo siempre traté de hacer análisis más abstractos de las cosas, nunca me quise quedar con entender que era algo que sólo me pasaba a mí y hacer una reflexión desde mi lugar, a pesar de iniciar haciendo autorretratos, pero más allá de eso, siempre trataba de encontrar principios que de alguna manera armaban teorías de conjunto; y en ese sentido, siempre me sentí como medio “sociólogo”, pero todo esto que estoy diciendo era intuitivamente, y después plasmado en los dibujos, en las cosas que hacía y que hago. Entonces un poco la historia de la debilidad tiene que ver con eso, tiene que ver con vivencias reales, que eran mías y que no eran mías también porque era yo quien las observaba, estaba ahí presente como testigo, eso es algo que todavía me interesa y conmueve.

En el mail le cuento que viví unos años en Tucumán: era joven, tuve un amor, ahora el dulce sopor de la mezcla del azahar de los naranjos y la ceniza de la melaza vuelven a mí, mis respuestas seguro que salen agitadas y un poco caóticas por el trapeado y por las memorias que convocan.

GC: Hola Duen, acá yo de nuevo, espero que no se escuche de fondo la música, acá hay un colegio cerca y están cantando tipo un Alejandro Lerner. Escuché tu audio y pensé en toda la cuestión en relación con lo que decías de “las otras bellezas”, de alguna manera creo que es algo por lo cual se vuelve particular mi trabajo, no sé si necesariamente porque yo lo busqué, sino porque nunca le dejé de prestar atención a ese contexto que te decía en un principio y que fue habilitando el encontrar estas formas y potenciarlas sobre todo. La otra vez me hicieron una entrevista y me preguntaron quién conectaba más con mi trabajo y es a la élite a quien le viene interesando más mi trabajo, les gusta, y muchas veces les gusta porque a otro grupo élite le ha gustado, es como una cuestión de coleccionismo. También a muchos intelectuales dentro de la élite les interesa, pero lo que me pasa siempre y a cada lugar que voy, no importa el país que sea, siempre conecto con el personal de servicio, digamos de la institución, eso es muy fuerte. Como que hay algo que les recuerda ese mundo, entre la vida obrera, entre el contexto de la pobreza, hay algo de la vida rural también que está muy presente y conecta de una u otra manera con la sensibilidad del guardia de seguridad, los albañiles que me ayudan a hacer la obra, más allá de que pertenezcan o no a América latina, me resulta muy llamativo.

El 10 de diciembre, en Buenos Aires, hubo una gran manifestación, entre los cuerpos, el humo, las “v” y los puños en alto, las minifaldas, las pelucas, los bombos, les niñes, el fernet con cola, la cumbia, las banderas y las gargantas abiertas, vi a Gabriel, seguramente gritamos al unísono “¡Patria sí, colonia no!” Una consigna de los años 60 del siglo pasado que resonaba una vez más en Plaza de Mayo.

GC: Y después, el otro comentario que me haces es sobre “Patria sí, colonia no”. La cuestión de lo simbólico, y el compromiso en relación con esa consigna, y el hecho de que estábamos ahí en la plaza acompañando todo ese proceso. Yo pienso que con relación a la cuestión de mercado y en lo que a uno presenta como producción en cuanto a lo simbólico, cargado de convicciones, se supone ¿no? Para mí la respuesta es la estrategia, saber dónde uno está parado, creo que siempre vuelvo a esa situación contextual, me interesa mucho comprender la relación de uno con el contexto, y saber cuál es el mejor modo de operar en determinadas circunstancias; y en ese sentido, me considero una persona muy atenta a esas cosas, trato de manejarme con mucha cautela. Soy consciente de que es necesario, tomarse el tiempo, detenerse, pensar, sentir. Y sobre todo, acompañar todo ese proceso de convicciones que uno va forjando, formando, y tomando conciencia en qué lugares te vas metiendo y qué implicancias tiene esto en el presente y más allá de él.

Puedo estar convencido de que mi trabajo termine funcionando y sea resguardado por una élite, pero por qué quiero eso y por qué insisto en hacer ese recorrido y no otro, por qué quiero meterme en la casa de tal o cual persona, incluso entendiendo el proceso por el cual estos grupos de familias terminan financiando todo un proceso de desigualdad que quizás lo padecen familiares míos, a los cuales yo estoy observando para construir este proyecto. En ese sentido, ¿cuál es mi responsabilidad? Yo creo que en realidad esta es una situación en la que uno siempre tiene que estar atento, abriendo los ojos, el corazón y la mente para saber desde qué lugar uno grita “Patria sí, colonia no”. Pensando que ese distanciamiento no sólo existe en Argentina, sino en todo el mundo. Además, son las élites quienes van a resguardar este material y también son ellas quienes resguardan las obras de los artistas que van abriendo el camino, y pienso puntualmente en esa responsabilidad mía como artista: soy yo el responsable de generar un nuevo contexto para esto que estoy produciendo y proponiendo como una nueva belleza, por qué la estoy proponiendo y por qué quiero que estas personas lo resguarden, qué cercanías tienen ellos con los proyectos educativos, con la producción de generar nuevos sentidos, con lo masivo, por qué yo quiero estar en el lugar de máxima visibilidad, qué es lo que le da máxima visibilidad no sólo a mi persona como artista, sino a mi proyecto que tiene una serie de convicciones y las está proponiendo no sólo regionalmente sino al mundo. Por eso tengo un grupo grande de amigues, lo cual es importante para pensar juntes, como compañeras, compañeros, compañeres, que piensan distinto a mi forma de pensar y en ese sentido a mí me ayuda alimentar esa situación del cómo y el porqué.

[…]hay que confiar que las utopías son posibles porque es la manera de producir nuevos sentidos.

La casa está fresca ahora, me recuesto en la hamaca.

GC: Volviendo a la pregunta que me haces respecto a reflexionar más allá de lo crítico, de lo transformador que puede pasar a partir de lo simbólico en el arte. Pensando en todo esto que me contás en relación con la cercanía o lejanía, por ejemplo, de una biblioteca que yo también como vos me crié lejos de una. En ese sentido, confío en que la utopía es posible. Yo siempre renegué, mientras iba a la facultad, incluso aprendiendo sobre arte contemporáneo, nos decían que en realidad “todo está hecho”, eso me molestó siempre, me molesta aún hoy, eso que si uno está formando a un productor de imágenes y le propone todo un mundo nuevo de cómo se producen imágenes y a la vez uno mismo le genera el límite al decir esto. Entonces, ¿qué garantía hay de que esas personas puedan producir algo nuevo, generar nuevos sentidos? Esto es algo que tengo muy presente y que siempre que tengo la oportunidad de hablar lo digo; yo pienso que hay que confiar que las utopías son posibles porque es la manera de producir nuevos sentidos. También tengo una posición sobre lo simbólico, sobre la metáfora; yo me fui agotando, me fui cansando un poco de que las obras de arte simplemente alimentan el espíritu crítico, como pensar en Berni y en Manifestación, que se le da tanta importancia, que a mí también me encanta, es una gran pintura, pero no se tienen en cuenta experiencias que vayan más allá de lo crítico que sucede dentro del marco de lo que llamamos y consideramos “arte”. ¿Qué otras maneras hay de producir y pensar el arte, si al final somos nosotres les responsables de abrir ese juego?

Si todo está hecho, entonces, ¿Qué nos queda por abrir a nosotres?

En ese sentido, yo últimamente investigo todo el proyecto que hizo Quinquela, a partir del arte, a partir de sus pinturas de puertos, ¿Qué tiene que ver todo esto que me planteas con Quinquela? Tiene que ver mucho, cuanto más investigo más me encanto de Quinquela y su proyecto que nunca fue considerado arte hasta el día de hoy y que deberíamos revisarlo. Todo su proyecto entiende que en el mundo del arte hay una relación cercana con el capital, sus cuadros, que muchos me gustan y muchos no me gustan, tenían un peso en el mercado y él sabía del peso de su figura con el poder, pero también era un chabón que tenía mucha conciencia de clase, ¿y qué hacía con eso? Por algo lo aman tanto en La Boca. Empezó a tejer redes, en esa relación de poder que empezó a generarse, a su propia producción, y apenas proyectos que vayan más allá de la metáfora: como el Teatro La Rivera, el Hospital odontológico, la Escuela Museo, el proyecto de la Escuela de Mecánica que tenía, el propio Caminito, los pensaba con otros artistas, eso es algo que me parece una obra increíble. Esto es algo que tenemos muches artistas en la frente, y me interesa seguir produciendo desde ese lugar, que elimine la mala prensa que tiene el arte de que es algo completamente innecesario, porque en realidad les propies artistas dejaron que se hiciera mala prensa de este conocimiento.

Este conocimiento que puede ser aplicado a un montón de cosas, uno se transforma no sólo en un productor de imágenes sino que produce pensamiento, y es un acto creativo el que uno va proponiendo. Sólo que muchas veces les artistas que estamos formados en un contexto sólo nos limitamos a lo que las instituciones del arte nos permiten pensar como actividad creativa. Hace poco discutí con otro amigo artista en Nueva York, ¿Qué somos si no existe ese contexto? ¿Qué es del impulso creativo si no existiese ese contexto? ¿Qué soy yo? Tengo que reinventarme. Y en esa reinvención tendrán que aparecer otras cuestiones de ese mundo sensible que manejamos, con esa capacidad de percibir y de proponer imágenes. Bueno, me puse muy intenso, pero esto es lo que pienso de lo que piensas de ir más allá de lo crítico.

Quinquela, en su orfandad, fue seguramente amamantado por amas de leche asalariadas, sabiendo de la importancia vital para las clases populares de esto, donará luego el terreno donde se construye el Lactarium no 4 en La Boca.

GC: Después me preguntas sobre un dibujo viejo, 2012, era el flyer en realidad ese dibujo de Todas las cosas eran comunes, en realidad es una frase bíblica que escribió el primer cristianismo, y yo me dibujé con los utensilios que usaba, vivía solo en ese momento y tenía esas cosas que me pertenecían. Es una linda pregunta que me haces, ¿qué cosas extrañas de ese momento y de ahora? Una de las cosas que más extraño es el espacio de silencio que tenía en ese momento, tenía mucho tiempo para pensar, para escucharme un montón también, tiempo libre, tenía poco trabajo; una de las cosas que no extraño es estar tan preocupado por la guita, algo que te genera dolor de panza, estar tan ajustado con las cosas. Ver ese dibujo, esos trabajos, me emociona un poco, por el recorrido y por cómo uno se va transformando. Siempre pienso en el acto de la fe, yo confío, creo una propuesta de imagen y comienzo a producir una militancia alrededor de eso. Y uno va sumando gente al plan, y esto me parece un proceso hermoso y que le pasa a muches artistas. Yo creo que ese momento de silencio que te decía me ayuda a volver a repensarlo todo.

Ese dibujo de Gabriel me encanta, está hecho un bollito en el suelo rodeado de un orden peculiar de herramientas.

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