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The end of the world arrived in my neighbourhood

By Frank Báez

 

01

Maurice Sánchez, Santería, photograph 35mm, 2012. Photography and courtesy of Maurice Sánchez.

1

In middle school and in high school
Our teachers used to tell us
That not very long after the arrival
Of the Spanish conquistadors to the island
They were attacked by an army
Of Taíno indians, disgusted and tired
Of the misdeeds and abuse
The spaniards committed daily.
In spite of this, they could not cause
many casualties because in the midst of battle
Our Lady of Mercy appeared
like Athena in the Iliad
Helping the conquistadors
beat and submit the Taínos.

We know that history is written
by the victors and that it’s plagued
Of inconsistencies and can even
be interpreted to our convenience
as that little nun in the Parish of Santo Cerro
when asked about what happened
she confessed that the Virgin deep down
was on the side of the poor Indians.

03

Maurice Sánchez, Funeraria, digital photograph, 2016. Photography and courtesy of Maurice Sánchez.

2

Nearly ten years have past
and those who got tattoos back then
today kneel in the churches
asking Jesus to erase them.

In street corners
those who announce the end of the world
are dumbfounded by
the madman who traces circles
in the neighborhood like a philosopher.

Is he explaining the theory
of eternal return with his travels?
Does he not remind you of the Obscure of Ephesu
with his ratty clothes and lost eyes?

The astrologer says that nightmares
are movie trailers of things to come.
They knock on your door and when
you open it, it’s the stripper
who is now a Jehovah’s Witness.
Here everything has lost its magic.
those blazes
that at night you thought
were UFOs turned out to be drones.

02

Maurice Sánchez, Banca, digital photograph, 2016. Photography and courtesy of Maurice Sánchez.

3

Nostradamus fucked up my adolescence.
Or maybe it was because of Orson Welles
who narrated this documentary about
the prophecies of Nostradamus
where he appeared very smugly smoking
in an office while announcing
disaster after disaster.

The man who saw tomorrow,
It’s the title of the documentary.
I was eight the first time I saw it
and by the end I calculated that
in the year two thousand,
which is when he announced
that the world would end–
I would be barely 22.
Of course, time passed and I realized
everything was a farce
and that the predictions were not
more than propaganda
especially that one about the end of the

world in the year two thousand
although I must admit that Y2K
made me shiver and I remember I didn’t
celebrate the new year until I was sure
that no international power
would be launching their missiles.

04

Maurice Sánchez, El Secreto Musical, digital photograph, 2015. Photography and courtesy of Maurice Sánchez.

And no country in the Caribbean
appears on Nostradamus’ predictions,
although in reality I have never dared
to read his books or find out
anything beyond what
Orson Welles talked about in the documentary
which, incidentally,
they put on Dominican television
every Good Friday.

Nostradamus not only fucked me
but my whole generation.
And the proof is in the proliferation
of betting parlors.

The other day on the news
I saw a motorcade
Heading for the Loma del Chivo,
that according to a fat and charismatic

Pastor like Orson Welles
will be the last bastion left on the planet
When the apocalypse comes.

The interview lasted several minutes
as if there was a possibility
the apocalypse would finally arrive
and they could transmit it live
but I had no more patience
and I changed the channel.

06

Maurice Sánchez, Centro de Medicina Naturista Jehová Sanador, 2005. Photograph 35mm. Photography and courtesy of Maurice Sánchez.

4

The end of the world arrived in my neighborhood
without it mattering to anyone.
My parents put on CNN
and waited for the breaking news.
The liquor stores and cyber cafés
stayed open late.
No one understood the signs.
Even the woman who saw the silhouette
of the Virgin of Altagracia
in the front windshield of her SUV
drove to the car wash to scrub it off.
No one noticed that the white horse

dragging a cart of oranges

was apocalyptic.

05

Maurice Sánchez, El Evangelio según San Marco, photograph 35mm, 2004. Photography and courtesy of Maurice Sánchez.

Motels and bingo halls were packed.
The evangelical women with their pamphlets
had announced the end so much
they went to bed early.
The telephone lines weren’t cut,
nor the water or the light.
No one witnessed the stars falling from the sky.
As the archangel Michael sounded the trumpet
the Yankees game
was going into the eighth inning.

Translation by Giselle Rodríguez Cid.

Llegó el fin del mundo a mi barrio.

01

Maurice Sánchez Santería, fotografía 35mm, 2012. Fotografía y cortesía de Maurice Sánchez.

1

En primaria y en bachillerato
los profesores solían contar
que poco después de la llegada
de los conquistadores a la isla
estos fueron atacados por un ejército
de taínos que estaban hastiados
de los abusos y las fechorías que
los españoles cometían a diario.
A pesar de esto, no pudieron causar
muchas bajas ya que en medio de la batalla
se apareció la Virgen de las Mercedes
como si fuera Atenea en la Ilíada
y ayudó a que los conquistadores
vencieran y sometieran a los taínos.

Ya sabemos que la historia está escrita
por los vencedores y que está plagada
de incoherencias y que hasta se puede
interpretar a conveniencia
como hizo aquella monjita
de la parroquia del Santo Cerro
que cuando la increpé por lo sucedido
me confesó que la virgen en el fondo
se encontraba del lado de los pobres indios.

03

Maurice Sánchez, Funeraria, fotografía digital, 2016. Fotografía y cortesía de Maurice Sánchez.

2

Han pasado casi diez años
y los que se hicieron tatuajes entonces
hoy se arrodillan en las iglesias
a pedirle a Jesús que se los borre.

En las esquinas los que anuncian
el fin del mundo se quedan bobos
al ver al loco que traza círculos
en el barrio como si fuera un filósofo.

¿Estará explicándonos la teoría
del eterno retorno con sus recorridos?
¿No les recuerda al Oscuro de Éfeso
con su ropa rasgada y sus ojos perdidos?

La astróloga explica que las pesadillas
son trailers de las cosas que vendrán.
Golpean a tu puerta y al abrir está la estríper
que ahora es Testigo de Jehová.
Acá todo ha perdido su magia.
Aquellos resplandores
que en las noches pensabas
que eran ovnis resultaron ser drones.

02

Maurice Sánchez, Banca, fotografía digital, 2016. Fotografía y cortesía de Maurice Sánchez.

 

3

Nostradamus me jodió la adolescencia.
O quizás fue culpa de Orson Welles
que narró aquel documental sobre
las profecías de Nostradamus
en el que aparecía fumando muy campante
en un despacho mientras anunciaba
desastre tras desastre.

El hombre que veía el mañana
es la traducción literal del documental.
Lo vi por primera vez a los ocho años
y al terminar yo calculaba que
para el dos mil
-que es cuando anunciaban
que se terminaría el mundo –
yo apenas tendría 22 años.

Claro, pasó el tiempo y me di cuenta
de que todo era una farsa
y que las predicciones no eran
más que propaganda
sobre todo esa de que el mundo
se acabaría en el dos mil
aunque debo reconocer que lo de Y2K
me hizo temblar y recuerdo que no
celebré el año nuevo hasta estar
seguro de que ninguna potencia
lanzaría sus misiles.

04

Maurice Sánchez, El Secreto Musical, fotografía digital, 2015. Fotografía y cortesía de Maurice Sánchez.

 

Y ningún país del Caribe
aparece en las predicciones de Nostradamus
aunque en realidad yo nunca me he atrevido
a leer los libros o a averiguar
más allá de lo que mostró
Orson Welles en el documental
que por cierto
pasaban en la televisión dominicana
todos los viernes santos.
Nostradamus no sólo me jodió a mí
sino también a mi generación.
Y la prueba está en la proliferación
de las bancas de apuesta.

El otro día en el noticiero
vi una caravana de vehículos
dirigiéndose a la loma del Chivo,
que de acuerdo a un pastor gordo
y carismático como Orson Welles
será el último bastión del planeta
cuando llegue el apocalipsis.

El reportaje duró varios minutos
como si hubiera una posibilidad
de que llegase el apocalipsis
y pudieran transmitirlo en vivo
pero yo no tuve más paciencia
y cambié el canal.

06

Maurice Sánchez, Centro de Medicina Naturista Jehová Sanador, 2005. Fotografía 35mm. Fotografía y cortesía de Maurice Sánchez.

 

4

Llegó el fin del mundo a mi barrio
sin que a nadie le importara.
Mis padres veían CNN
esperando el boletín especial.
Los liquor stores y los cybercafés
siguieron abiertos hasta tarde.
Nadie comprendía las señales.
Hasta la mujer que vio la silueta
de la virgen de la Altagracia
en el cristal delantero de su jeepeta
fue al car wash a lavarla.

Nadie se percató que aquel caballo blanco

que arrastraba una carreta de naranjas

era del apocalipsis.

05

Maurice Sánchez, El Evangelio según San Marco, fotografía 35mm, 2004. Fotografía y cortesía de Maurice Sánchez.

Moteles y bingos estaban abarrotados.
Las evangélicas que con sus panfletos
habían anunciado tanto el fin
se fueron a la cama temprano.
No cortaron las líneas de teléfono
ni se llevaron el agua y la luz.
Nadie vio las estrellas que caían del cielo.
Para cuando el arcángel Miguel sonó la trompeta
el partido de los Yankees
iba por el octavo inning.

 

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