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03.04.2016

Solarism Season

joségarcía ,mx, Mérida, Yucatán, México
5 de marzo de 2016 – 3 de abril de 2016

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El océano Solaris trató de responder a las tentativas de comunicación con los humanos robando imágenes de su psique y encarnó esas sombras del pasado-futuro-presente como si fueran reales.

Durante la corta temporada de Solarismo, la diagonal de la sombra sobre el muro Oeste saltó casi imperceptiblemente hacia el muro Este y comenzó a alargarse. El triángulo oscuro se agranda sobre la piel del muro (hecha de cemento blanco, polvo de piedra sakabeh y las cortezas de Poxoy y Chukum), a medida que el sol se acerca hacia el horizonte. Comenzaron a aparecer los primeros tatuajes en un movimiento febril y aleatorio. Eran las sombras de las copas de los árboles. Uno de ellos, aquel que se encontraba en el medio del espacio, orquestaba junto con el viento, la errancia de esas manchas.

Por unos breves minutos el profundo y largo rectángulo se cubrió de un tono total sheer. Más tarde, la sombra horizontal del muro de enfrente hundirá el juego de sombras y luces, permitiendo que apenas se distinguieran otros tímidos movimientos sobre el muro Sur. Con el pasar de los minutos, esos movimientos ganaban fuerza y se definían cada vez más. Eran sombras, tan inestables como las que acababan de desaparecer sobre el muro Este. Las mismas sombras, pero el sol ya no estaba ahí. Era la reproducción de la sombra-pasado inmediatamente anterior. El espacio trataba de coordinar su realidad y su ficción balanceando los dos sobre el filo de la hora del gato. Como si quisiera reafirmar que lo que pasó, pasó realmente, y no hace mucho tiempo. Este ritual se repitía día a día durante el mes de Solarismo.

También los bejucos-neón se hacían cada vez más brillantes, cambiando su diurna lechocidad por un nocturno intenso resplandor. La intensidad de la luz iba arrancando pedazos de la copa del árbol a la oscuridad.

No muy lejos, más hacia el Norte, una fotografía en blanco y negro contaba otra historia de pieles y observación de sombras. Era una fotografía de registro de los experimentos de José Díaz Bolio, ferviente divulgador y defensor de la Crotalometría, alternativa maya a la Geomtería. En Crotalometría, el espacio se medía a través de la observación de la unidad base del motivo de la piel de la serpiente Crotalus Durissus durissus, la cascabel yucateca. Su unidad de medida base se llama Canamayté, un cuadrado vertical atravesado por dos ejes cruzados. Al colocar una vértebra de la serpiente sobre el dibujo de Canamayté a una hora determinada, se observaba cómo la sombra de la vértebra se alineaba perfectamente con el ángulo inferior del cuadrado vertical. Diaz Bolio anotó:

The Canamayte-Four-Verted diagram of
proportions in the skin of the Mayan
Durissus durissus rattlesnake. In the centre:
a rattlesnake vertebra, first instrument
for solar observation.

Días después él había encontrado, en un periódico local, una fotografía de la duquesa de Windsor, Sra. Wallis Simpson, recibiendo a la emperadora de Japón junto con sus respectivos esposos. Las dos mujeres llevaban vestidos cuyos patrones se basaban claramente en un Canamayté. Es muy probable que las medias de uno de sus dos acompañantes también eran hechas con el mismo patrón. Quién sabe. Lo que sí era cierto, es que la serpiente yucateca había extendido su geometría dinámica por todo el planeta. Tal vez todo eso – la serpiente, el sol, la tela con el patrón del vestido de Wallis Simpson que se hinchaba con el viento de la tarde, los viajes cíclicos de los tatuajes-sombra sobre la piel del espacio y su constante repetición a través de la temporada-ficción, las copas de los y el Chukum, la perseverancia de los experimentos de un poeta yucateco, la luz de los bejucos-neón – harían parte de aquel anagrama escrito cerca de la entrada al espacio

midair sir jot unlit craze at noon

http://josegarcia.mx/

Cortesía de joségarcía ,mx , Mérida

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