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23.07.2021

Las Flores de la Noche (2020) por Omar Robles y Eduardo Esquivel

Proyector presenta «Las Flores de la Noche» un largometraje documental donde se manifiesta el poder de la amistad para reclamar la vida más allá de la heterosexualidad.

2021, 85:16
Película disponible hasta el 27 de julio
Conoce más sobre la película en sus redes sociales.
Las Flores de la Noche: el poder de la ternura
Por Andrés Treviño
Acabamos de ver la película Las Flores de la Noche, estamos en el centro de Zapopan[1] y está lloviendo. Nos refugiamos en una cantina que no conocemos. Promete ser un lugar muy hetero. Omar y Lalo (directores de la película) sacan una paleta de maquillaje y comienzan a maquillarnos a todas (un grupo de 6 maricas). La mesa ya es una combinación de chelas, tequilas, chicharrones, brochas y glitter. Los hombres en la cantina nos observan, no sabemos aún en qué tono.
Después de un rato, un señor que tomaba tequila en la barra se acerca. Todas guardamos un silencio nervioso. Nos dice: “Yo no soy del arcoiris, pero los veo y aprendo. Bienvenidos a esta cantina, nunca había visto a un hombre maquillarse pero aprendo y respeto”. Sonreímos, porque una vez más, triunfó el poder de la ternura.
Relatos como esto jamás hubieran sido posible sin películas como Las Flores de la Noche, el largometraje documental a través del cual Eduardo Esquivel y Omar Robles han hecho un homenaje a la juventud, libertad y orgullo de Alexa, Gardenia, Violeta y Uriel, un grupo de cuatro chicas que juntas resisten a un mundo que aún no les comprende del todo. La película retrata una fracción de sus vidas. Sin una estructura tradicional, nos permite adentrarnos a su círculo, conocer sus sueños, entender sus temores, pero sobre todo admirar la fortaleza y la valentía con la que viven cotidianamente.
Son las flores de Mezcala de la Asunción, una comunidad rural en la ribera del lago de Chapala, atravesada por una historia de resistencia contra la colonización española y criolla, comunidad que hoy sobrevive entre la desigualdad y la absurda guerra contra el narco. Es ahí donde las flores encontraron una forma y un lugar para ser poderosas: la complicidad.

El documental se forma de una serie de momentos en los que las redes de cariño están presentes. Mientras la vemos, es inevitable sentir que queremos ser parte de este grupo de amigas, tomar una caguama a la orilla del lago y regresar a casa cantando con ellas.

¿Por qué deseamos tanto ser parte? Porque a pesar de todas las adversidades que su contexto les impone, tienen algo tan valioso que no todas hemos podido o querido tener, un círculo de ternura que les invita, o les arroja, a romper las normas que oprimen.

“Las flores poderosas de Mezcala” se hacen llamar y su poder reside en la ternura incondicional con la que enfrentan la violencia cis-heteropatriarcal del mundo, ya sea para ayudar a Uriel a dejar de lado sus procesos de ECOSIG[2] y apoyarlo para emprender su estética, o para celebrar cumpleaños o fiestas y hasta organizar shows travesti en la calle con el fin de recaudar fondos para la operación de la hija de una de sus vecinas. Ellas, a pesar de todo, son felices y están dispuestas a compartir su felicidad con quien quiera aceptarla.

Que todo esto esté presente en el documental no es casualidad, es importante poner atención al proceso creativo que tuvieron los directores para lograr representar con tanta intimidad estas tiernas complicidades.
Cuando se hacen documentales, especialmente sobre las personas de la desobediencia sexo-genérica, se abordan desde una perspectiva de “caso de estudio”, es decir, alguien que observa desde el privilegio y se compadece por las crudas realidades que oprimen, lo cual en muchos casos termina siendo revictimizante. Por eso se vuelve tan valioso encontrar una historia como esta que es contada desde el amor, la admiración y el valor de las vidas retratadas.
A lo largo de cuatro años, los directores se introdujeron a la vida de las flores porque querían ser sus amigas. Hacer una película era una excusa para lograrlo. Así como nosotras cuando vemos la película, ellos admiraban el orgullo con el que viven y tras construir una amistad íntima, lograron también crear una de las películas que mejor representa la vivencia de las disidencias sexo-genéricas en nuestro país.

Omar y Lalo llevan a la pantalla la historia de tres mujeres trans y un chico gay con una enorme sensibilidad y una realización impecable. La película logra abrir puertas a públicos que de otra manera jamás podrían llegar a conocer y sentirse parte de un grupo de personas que sus prejuicios les habían hecho pensar lejanas a ellas.

Las Flores de la Noche provoca reacciones emocionales en cada una de sus espectadoras, desde confrontarnos con realidades y contextos ajenos, hasta invitarnos a formar y cuidar nuestros propios círculos de ternura para resistir a aquello que nos aleja de la libertad.

Las Flores de la Noche es una celebración a Alexa, Gardenia, Uriel y Violeta y todas las personas de la diversidad sexual que podemos encontrarnos identificadas en aspectos de su vida, pero también es una invitación a vivirnos poderosas desde nuestra propia ternura. Una lección radical cuando vivimos en una sociedad que nos dice que poderoso es el que oprime y que el respeto se obtiene a través de la violencia.

A través de esta producción, Muchachxs Salvajes (la casa productora de Omar y Lalo) retratan a las flores como una referencia de fuerza, amor y orgullo. Encontrar en ellas, mujeres trans de contextos rurales, un refugio que nos inspira a amarnos y a amar a otras es invaluable.

Así como nos sentimos maravilladas al conocer las flores de la noche a través de la pantalla, otras se sienten maravilladas al vernos vivir con ese poder que les aprendimos, cómo el señor de la cantina.

Créditos

Dirección: Eduardo Esquivel, Omar Robles
Fotografía: Fredy Padilla
Música: Alberto Romero Parra
Sonido: Odín Acosta
Edición: Carlos Cárdenas Aguilar
Productor: Eduardo Esquivel, Omar Robles
Intérpretes: Uriel Ramos, Violeta Nicole, Dulce Gardenia, Alexa Moreno

Notas

  1. Municipio en la Ciudad de Guadalajara, México.

  2. Los ECOSIG son terapias de conversión, ilegales en muchos estados de México, que pretenden corregir la orientación sexual e identidad de género con base a graves violaciones de derechos humanos como la privación de la libertad, el maltrato psicológico, el abuso físico e incluso violaciones “correctivas” y procedimientos médicos irreversibles.

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