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27.11.2020

LA ECONOMÍA ES (ante todo) UNA CUESTIÓN POLÍTICA. Derechos laborales en el campo del arte y el MANUAL DE ACCIÓN

Guillermina Bustos y Jorge Sepúlveda T. comparten información sobre las herramientas desarrolladas a través de la organización Trabajadores del Arte para defender colectiva y colaborativamente los derechos laborales de nuestro sector.

En momentos de confusión los diagnósticos se reiteran, las eficiencias se revisan y se requieren cambios estructurales en las dinámicas sociales. Como sujetos descubrimos nuevamente que lo individual y lo colectivo se producen mutuamente.

No es una novedad para nadie la condición precaria de nuestro sector, la fragilidad institucional en Latinoamérica, la desigualdad y centralización en la distribución de los presupuestos, y la jerarquización de un sistema que privilegia una clase y una subjetividad hegemónica (blanca, cis y burguesa).

Tampoco es nueva la dificultad que tenemos, como parte de la sociedad civil, para establecer y negociar el valor, necesidad y pertinencia de nuestro trabajo en el campo del arte, hecho que se hace evidente en la solicitud reiterada, esperanzada e inútil de soluciones paternalistas[1] o en las propuestas de retroceso en la complejidad material y conceptual de las relaciones laborales y económicas.[2]
Sin embargo, una de las causas de nuestra posición precarizada es que las hemos asumido como propia y constituyente. Hemos naturalizado esta precarización como una constante de nuestros procesos identitarios, de nuestras relaciones laborales y personales; subordinándonos a un sistema burocratizado y opaco, que nos educa y nos prescribe sumises y obedientes.

Entonces nos preguntamos, ¿cómo superar colectivamente un estado de malestar que nos cohesiona?

Ante un sistema en el que hemos aprendido a confiar por su reiteración y familiaridad, ¿cómo superar las condiciones de precarización de las que nos hemos enamorado porque han sido las únicas condiciones que hemos conocido? Entonces, ¿qué es lo que es posible hacer? Asumir los hechos, mirar el problema a la cara y enfrentarlo.

Desde 2012 proponemos una iniciativa que no esté motivada por acciones reaccionarias o determinada por vinculaciones institucionales o partidarias.[3] Entendimos entonces que el diagnóstico no era suficiente, que muchas veces es autocomplaciente y nos daba una excusa perfecta para la inacción. Sabemos también, desde ese tiempo, que las modificaciones efectivas (estructurales) sólo serían posibles a través del diseño de herramientas, dinámicas y espacios para el ejercicio de los derechos laborales; producidos y articulados desde los involucramientos colectivos y los saberes locales.

Supimos que estas modificaciones estructurales requerían una dedicación y un esfuerzo que debía ser continuo, constante y sostenido a largo plazo. Las revoluciones son lentas.

Nos configuramos entonces como una iniciativa autónoma y colectiva, una forma de organización civil no jerárquica, sin fines de lucro y centrada en su efecto social y económico, que apuesta a modificar la manera en que se piensan y estructuran las condiciones laborales en el campo del arte en Latinoamérica, a través de la puesta en uso de la investigación para la acción política.

La producción de herramientas complementarias y el cambio de lógica organizacional
En estos 8 años hemos desarrollado 3 tipos de herramientas: los Acuerdos de Trabajadores (desde 2012), el Censo Latinoamericano de Arte Contemporáneo (desde 2015) y el MANUAL DE ACCIÓN (2020). Todas ellas son desarrolladas colectiva y colaborativamente por grupos formados a través de convocatorias públicas, procurando que sean herramientas progresivas y actualizables a través de debates abiertos. Todas ellas para estar disponibles gratuitamente en nuestro sitio web.

1. Los Acuerdos de Trabajadores de Arte establecen montos mínimos referenciales para múltiples servicios que son realizados por trabajadores dentro del mercado laboral de arte, que con regularidad no son remunerados.
En Latinoamérica, en países con menos grado de profesionalización o en escenas locales de arte (ciudades que no son las capitales del país) está instalado en el imaginario que el artista obtiene rentabilidad de una economía de venta de mercancías, es decir, de venta de obra. Sin embargo este mercado representa entre un 2% y 3% del total de las transacciones financieras que se realizan en arte en nuestra región.[4] Es decir, el deseo y la imaginación sobre una forma de funcionamiento del sistema hace opaco aquel mercado que representa más del 70% de la realidad laboral: el mercado de prestación de servicios.
A su vez, el sistema de arte privilegia la figura del artista por sobre les demás trabajadores, sin abandonar la romántica noción de ser un rol que existe fuera de un sistema de intercambio material, es decir, como si no se tratase de un agente económico. La idea misma de “trabajador de arte” pretende evidenciar la diversidad de roles que desarrollan papeles relevantes para el funcionamiento del sistema de arte: curadores, educadores, profesores, asistentes, montajistas, investigadores, historiadores, etcétera.

Para resolver esta distorsión decidimos explicitar los roles y servicios en un tarifario y acordar, a través de consultas públicas, los valores base sobre los cuales calcular cuánto cobrar por diferentes trabajos, como: derecho de uso de obra, realización de performance, hora de asistente de artista, hora de montaje, dictar un curso, escribir un texto curatorial, realizar una curaduría, entre otros.

Así hemos realizado seis Acuerdos de Trabajadores de Arte para Argentina, Chile, Colombia, Ecuador, México y Perú[5]y nos encontramos en el desarrollo de un Acordo de Trabalhadores de Arte para Brasil.

Actualmente los Acuerdos de Trabajadores son utilizados por personas que asesoran a artistas en convocatorias y por algunas asociaciones para definir sus presupuestos. Además ha servido de modelo para otros tarifarios locales en latinoamérica, junto con la instalación de conceptos como Trabajadores de Arte, Gestiones Autónoma de Arte y Monto Mínimo Referencial junto a la necesidad y urgencia del uso de contratos por escrito.

2. El Censo Latinoamericano de Arte Contemporáneo (2015 y 2020) nos permite, a partir de los datos proporcionados por quienes participan, tener una visión general y específica de los contextos de producción, difusión y circulación del trabajo de nuestro sector a nivel continental, nacional y a escala de escenas locales para así conocer las condiciones laborales existentes.

Esta herramienta nos permite tener un diagnóstico preciso a través de datos cuantitativos y cualitativos para la toma de decisiones informadas individuales y colectivas, como también negociaciones con instituciones y políticas públicas.

3. El MANUAL DE ACCIÓN (2020) surge de la necesidad de evidenciar los conceptos que se utilizan en los Acuerdos de Trabajadores, complementar su uso, y compilar las experiencias y saberes colectivos.[6]
Este documento de 146 páginas reúne diagramas prácticos y conceptuales para comprender y medir la trayectoria de un trabajador, las potenciales relaciones laborales con diferentes tipos de instituciones, guías para tomar decisiones según distintos tipos de trabajo, y sugerencias para establecer condiciones laborales sin discriminación.
También incluye un glosario de términos que detalla cada uno de los servicios posibles a ser prestados dentro del mercado laboral, así como conceptos relativos a economía de arte y derechos laborales.

A su vez, para complementar y sustentar nuestros diagnósticos con datos, se encuentra una sección de mapas latinoamericanos de investigación de diferentes tipos: trabajadoras de arte (que se identifican como mujeres), asociaciones de arte, archivos y bases de datos de arte y escenas locales en Latinoamérica.

Por último comprende una sección de modelos de contratos y legislaciones vigentes para el trabajo en arte por país.

Otras formas de involucrarnos, los derechos están hechos de relaciones

No estábamos solos. El 31 de mayo de 2020 convocamos a la Primera Asamblea de Trabajadores de Arte, que contó con 330 personas inscritas y la participación de 250 personas de toda la región. En esta instancia, a través de votación, se acordó conjuntamente la realización de las herramientas para el establecimiento de buenas prácticas laborales antes mencionadas: la redacción del MANUAL DE ACCIÓN para los derechos laborales en Latinoamérica, y la realización del 2do Censo Latinoamericano de Arte Contemporáneo.

A partir de ahí convocamos a grupos de trabajo que estaría a cargo de la redacción, debate conceptual y corrección del MANUAL DE ACCIÓN, a partir de documentos que eran propuestos desde el grupo de coordinación.[7]
A lo largo de un mes revisamos y confeccionamos conjuntamente el material bilingüe (español y portugués) que puede visualizarse y descargarse gratuitamente aquí.
Para la realización del 2do Censo Latinoamericano de Arte Contemporáneo convocamos a la configuración de Grupos Autónomos Locales por país, que con autonomía deciden de qué manera organizan, difunden y colaboran con la iniciativa. Así se conformaron grupos en Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, México, y Venezuela.

Con la información reunida tenemos previsto realizar un análisis comparativo de la situación en Latinoamérica entre los datos del Censo 2015 y el Censo 2020, así como también informes por cada país de la región, y para cada escena local que tenga más de 50 personas participantes. De esta manera está previsto tener una comprensión integral, diversa e inclusiva de lo que ocurre en el continente.

A través de una metodología de trabajo conjunta para el desarrollo de herramientas pragmáticas queremos afectar desde la base el imaginario de las personas que trabajamos en arte, superando los estereotipos y pre-concepciones de nuestra labor al reconocernos sujetos del derecho y trabajadores como agentes sociales, económicos y políticos, para entender a nivel continental y local cómo se ha estructurado el sistema de arte y el rango de lo que es posible y deseable, para superarlo y para “desmitificar que la política pública es sólo política de estado”.[8]

Así nos involucramos y decidimos tomar posición, a comprender y articular nuestras capacidades individuales, para la enunciación y ejercicio del derecho de forma colectiva.

Lo hacemos juntos, juntas, juntes.

Notas

  1. Como los petitorios, solicitudes, huelgas, etc. donde la solicitud de derecho se ejerce desde la estructuración de privilegio y diferenciación de otros sectores de trabajadores.

  2. Como las ventas de taller, el trueque o la excepcionalidad o exención del sistema económico.

  3. Así comienza Trabajadores de Arte, con la coordinación inicial de Jorge Sepúlveda T. e Ilze Petroni (hasta 2014) y en relación a colaboradores de toda América Latina.

  4. Datos arrojados en el 1er Censo Latinoamericano de Arte Contemporáneo (2015) y por investigaciones realizadas en Uberbau_house.

  5. El Acuerdo de Trabajadores de Arte para Venezuela iniciado en 2012 dejó de ser actualizado en 2015 por la situación económica nacional, referente a la inflación y extrema disparidad entre dólar oficial y dólar no-oficial.

  6. Este trabajo fue posible también gracias en convenio con otras organizaciones que complementaron y participaron de la construcción colectiva del MANUAL, como: VADB – arte contemporáneo latinoamericano, ETAC-Encuentro de Trabajadores de Arte Contemporáneo San Martín (AR), Red Conectadas Latinoamérica, Gestoras en Red – latinoamérica, AAVA / Artistas Autoconvocades (AR), Nosotras Proponemos (AR), FRENTA (MX) antes Frente Amplio, y Lluvia Oficina (AR).

  7. Conformado por Jorge Sepúlveda T. (Chile/Brasil), Guillermina Bustos (Argentina/Brasil), Federico de la Puente (Argentina), Gabriela Díaz Velasco (Colombia), Nicolás Bertona (Argentina) y Fernando Colman (Paraguay).

  8. Jorge Sepúlveda T y Guillermina Bustos, MANUAL DE ACCIÓN (Córdoba: Curatoría Forense, 2020)

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