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09.09.2021

El diálogo urgente: "El momento del yagrumo" en el Museo de Arte Contemporáneo de Puerto Rico

«La exhibición es un diálogo abierto y urgente que hace eco de reclamos locales y de individuos, comunidades y naciones vecinas frente a la crisis climática, la crisis alimentaria, la pérdida de saberes, la destrucción de los ecosistemas y especies, y la vigencia de relaciones coloniales.»

Cuando era pequeño, abuelo me enseñó que hay un saber que se vale de la observación y la atención a la naturaleza. Así aprendí que la aparición de las hormigas aladas poco después del atardecer, el aumento de la intensidad del croar de las ranas y del chirrido de los grillos, incluso el que las vacas se agrupen y se tiren juntas a cubrir la yerba seca, son signos que anticipan lluvia. Es lo mismo que auguran las golondrinas revoloteando en círculos, o el yagrumo hembra cuando muestra el lado luminoso de sus hojas. Nací en el Caribe, por lo que también aprendí que los árboles de mango y de aguacate son indicadores de huracanes que casi nunca fallan cuando se cargan de fruto.

No fue hasta que visité El momento del yagrumo, la exhibición que presenta el Museo de Arte Contemporáneo de Puerto Rico, bajo la curaduría de Marina Reyes Franco, que entendí que ese saber era parte de algo mayor que no había relacionado. Con un montaje museográfico brillante, y obras de 19 artistas y colectivos del Caribe y las Américas, la exhibición “examina tres temas centrales: los derechos de la naturaleza, los reclamos de soberanía y resistencia y la recuperación de conocimiento a través de prácticas artesanales incorporadas al arte contemporáneo”.
En el texto curatorial Reyes Franco detalla que El momento del yagrumo “refiere al presente, al tiempo después del paso de una tormenta devastadora en que caen los árboles más fuertes del bosque tropical y entonces el yagrumo puede germinar.” Más adelante declara que, además de ser una metáfora post-huracán, el título “también señala la urgencia de cambios más profundos en nuestra relación con la naturaleza”. No obstante, es la exhibición en sí misma, en el conjunto de obras que presenta y su entramado de acercamientos al presente, lo que señala esa urgencia coyuntural.

Es 2021 y Puerto Rico aún resiente el impacto de los huracanes Irma y María. Tras su paso en 2017, los ciclones sumieron al país en una emergencia humanitaria que evidenció la debilidad de sus instituciones gubernamentales y su infraestructura, su realidad como colonia de los Estados Unidos y la escala de su crisis económica y social iniciada a mediados de la primera década del 2000. Las huellas del embate y del periodo posterior, marcado por un éxodo masivo y por el desarrollo de recuperación del país —interesado más en la economía del visitante que en la sostenibilidad, en la no dependencia o en la conciencia ambiental—, son visibles en su paisaje y, de manera generalizada, en su cotidianidad.
De ahí que la exhibición también sea un diálogo abierto y urgente que hace eco de reclamos locales y de individuos, comunidades y naciones vecinas frente a la crisis climática, la crisis alimentaria, la pérdida de saberes, la destrucción de los ecosistemas y especies, y la vigencia de relaciones coloniales, entre otras.

Desde la entrada de la muestra, las serigrafías pertenecientes a la serie Doppler Landscapes (2109) de Guillermo Rodríguez, la instalación Serpent River Book & Serpent table (2017) de Carolina Caycedo y el tejido a mano Silat (2020) del grupo Thañí invitan a reflexionar acerca del elemento agua con representaciones que parten de la meteorología, la hidrografía, la mitología y la artesanía. Más adelante esa invitación también la extiende Guiddo Yanitto con su video Hacer agua (2012) y Amara Abdal con Proyecto Tierrafiltra, un taller vivo mediante el cual busca lograr un filtro de agua con recursos y tierras puertorriqueñas. Ambos abordan preocupaciones acerca de la consecución del elemento, o del hacerlo; símbolos agoreros de un futuro de escaseces.

De hecho, agua y energía eléctrica son recursos constantemente ausentes en Puerto Rico en el periodo post-huracanes. Respecto al agua, podemos decir que su falta, e incluso el filtro que busca Abdal, hablan de un país que no ha sabido aprovechar el mar que le rodea para lograr una infraestructura desalinizadora que logre potabilidad. Igualmente la falta de energía evidencia que en el país, al igual que en muchos otros de la región, no han habido políticas públicas sólidas centradas en aprovechar el mar, la hidrografía, el aire ni el sol para la generación de energía en beneficio de la población y en repudio a la dependencia de combustibles fósiles.

No obstante, es preciso aclarar que en ese Puerto Rico post-huracanes, o en el momento del yagrumo, han germinado importantes emprendimientos y proyectos autogestados, individuales, colectivos y comunitarios que continúan posicionándose, explorando y educando acerca de prácticas sustentables y solidarias con el medio ambiente, incluso desde el arte.

Una mirada a este tipo de gestión, que urge en todo el planeta frente a las violencias del Estado y del capitalismo, y ante la crisis climática como su consecuencia, se logra en la exhibición con la inclusión de la instalación La Agroteca de El Departamento de la Comida, así como en los poderosos videos Selva Jurídica (2014) de Ursula Biemann y Paulo Taváres, y El gran silencio (2014) de Allora & Calzadilla. También hay mucho de esto en el imponente dibujo 1980: Batalla en torno al cuerpo de la gran Vejiganta: Tocones (2010) de Daniel Lind Ramos en el que se avista una colisión entre una comunidad ancestral que resiste ante las máquinas del progreso.[1]
Más adelante, las impresiones digitales en papel fotográfico de la serie Diccionario de objetos olvidados (2016) de Marilyn Boror Bor invitan a reflexionar acerca de la pérdida de comunidades y de conocimientos, incluido el lenguaje. Así mismo, Natalia Ortega Gamez aborda las relaciones de poder, del castigado y el castigador, y las agresiones en el Caribe con su escultura Disciplina (2021).

Agrada decir que el cuestionamiento y las contrapropuestas desde la producción creativa y artística ante las formas de desarrollo y evolución del presente, sin dejar de lado los imaginarios del futuro, son una constante que da pulso a la exhibición.

Y ello es también su logro en y desde un país en quiebra, casi privatizado, abarrotado de ruinas y vulnerable a la crisis climática; un país en donde los museos, instituciones generadoras de conocimiento que han de estar en sintonía con las realidades de los lugares desde donde existen, han sido tímidos al generar proyectos partícipes de las luchas comunitarias y colectivas con todos sus matices y el rol de las, les y los artistas en ellas.

En esa misma línea, las piezas cerámicas de Alice Chéverez y Evarista “Varín” Chéverez, del Taller Cabachuelas en Morovis, municipio localizado en la zona central de Puerto Rico, subrayan la importancia del reaprendizaje, práctica y enseñanza de técnicas como método en contra de la desaparición, los avances, borraduras y colapsos. Madre e hija traen de vuelta la estética, conocimientos y los procesos de la alfarería indígena antillana condensando años de investigar imágenes de referencia y hallazgos arqueológicos.
Así mismo, las bandejas de acuarela elaboradas con barro local por Karla Claudio Betancourt tituladas Madre de cinco sangres (2021), y la instalación Tratado de muchas cuevas (2018-2019) de Javier Orfón evidencian la importancia del emprendimiento de madre e hija y el traspaso de saberes a las nuevas generaciones de artistas.

No muy distante de esto, sorprendiendo dentro de una de las salas de la muestra, se presenta un enorme Cayuco (2019). Este es resultado del proyecto de investigación y difusión Canoas, cayucos y balsas emprendido por Engel Leonardo en torno a la navegación antillana y los conocimientos que de la misma se desprenden respecto a los pueblos originarios y descendientes de la región.

Por último, mirando a la descolonizacion, emancipación, y a la libertad como el camino esperanzador que la exhibición pone frente a los ojos de sus visitantes, debo mencionar los estampados tropicales y fotografías de la serie Encumbramientos (2019-2021) de Joiri Minaya, y Femme Minotaur (2021).

Como acción y respuesta ante el pasado colonial y patriarcal enaltecido en monumentos aún en pie, Minaya —valiéndose de la etnobotánica y redignificando— los encubre o reviste con telas estampadas de flora que ha sido utilizada por pueblos originarios, negros y afrocaribeños para la sanación, limpieza, expulsion de espiritus malignos o protección. El yagrumo, también conocido por metátesis como grayumo, aparece en ellas. Tufiño, por su parte, con su escultura de un minotauro con formas femeninas —según refleja el título— sentado sobre un pedazo de tronco de roble pigmentado que cayó durante el huracán María, hace una suerte de monumento-homenaje a su abuela, y desde ahí a la familia y al poder matriarcal. Llama la atención que la minotaura, hecha de arcilla desnuda, parece por ratos que observa y por otros parece que solo permanece serenamente en el momento actual, quizás creciendo o germinando como un yagrumo, sobre algo encumbrado que también colapsó.

Y entonces, el recordatorio: “Todo cambiará”, decía mi abuelo; “Así que es importante que estés en sintonía con la tierra”.

El momento del yagrumo
Museo de Arte Contemporáneo de Puerto Rico, San Juan, Puerto Rico
30 de mayo al 19 de septiembre de 2021

Curaduría por Marina Reyes Franco
Artistas participantes: Allora & Calzadilla en colaboración con Ted Chiang, Alice Chéverez, Amara Abdal Figueroa, Carolina Caycedo, Guido Yannitto, Grupo Thañí acompañado de Guido Yannitto, Cristina Tufiño, Daniel Lind Ramos, El Departamento de la Comida, Engel Leonardo, Evarista “Varín” Chéverez Díaz, Guillermo E. Rodríguez, Javier Orfón, Joiri Minaya, Karla Sofía Claudio Betancourt, Marilyn Boror Bor, Natalia Ortega Gámez, Ramiro Chaves, Ricardo Ariel Toribio, Ursula Biemann y Paulo Tavares.

Notas

  1. La escena refiere directamente al asesinato de Adolfina Villanueva a manos de la Policía de Puerto Rico el 6 de febrero de 1980. Lo ocurrido tuvo lugar en Loíza, un municipio costero al noreste del país que fue lugar de asentamientos indígenas y de cimarrones que todavía resguarda y celebra las raíces de su población afrodescendiente. Tal como dibuja Lind Ramos, Adolfina murió durante el desalojo de su casa por parte de un terrateniente, acompañado del escuadrón policial y máquinas aplanadoras.

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