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13.12.2019

Começo de Século

Galeria Jaqueline Martins, São Paulo, Brasil
6 de noviembre de 2019

A principios del siglo vivíamos al borde del caos y todavía nos acecha en cada rincón 

Hace veinte años, a finales de 1999 y 2000, mi generación experimentó por primera vez la complejidad que develaría la transición de milenio: un problema ligado a la informática, el cual se convirtió en una preocupación mundial. Un error simple en la interpretación de dos dígitos, una falla en el sistema, relacionado con contar los años podría causar un desastre global.

Aunque han pasado casi dos décadas después de tal evento, en cierta medida todavía vivimos a la sombra del inminente caos que marcó el cambio de la nueva era. Si en 1999 temíamos un cambio del tiempo digital a un siglo anterior, provocado por un error en el  sistema informático y al evaluar estos casi veinte años en el pasado, me pregunto si el error del milenio no fue una profecía para los días de hoy. Un choque de fuerzas entre evolución y retroceso.

Estamos a noviembre de 2019, falta un mes para 2020. Dos décadas de este giro enigmático. Lo feroz es visible. Hay optimismo, pero también hay pesimismo, aquel que nos dice cada día nos estamos acercando al final de la catástrofe y del hecatombe. Nunca habíamos estado tan ansiosos. Nunca nos habíamos sentido tan libres ni tan atrapados en la impotencia de un cambio radical de los estándares establecidos.

Es bajo este escenario paradójico que me encontré repentinamente ante Principios del Siglo en parte exposición, un teatro de sucesos, un happening y un teatro experimental que tuvo lugar el 5 de noviembre y sucedió a partir de la medianoche hasta las 3 de la mañana, en la Galería Jaqueline Martins.  Desde su inauguración, la propuesta curatorial de Germano Dushá provocó en mí un cuestionamiento. Una exposición que no pretendía ser una exposición. Un acto único que no fue una obra de teatro. Un performance en la madrugada que no fue una fiesta. Fue como ponernos delante de todos los tiempos indefinidos que vivimos.

En cuestión de tiempo, el evento demostró que enfrentar tales dilemas no es una tarea fácil. Por medio de la exhibición, el acto dispuso de trabajos que requirieron atención y cuidado por medio del público. Se presentaron obras continuas que operaban entre el enigma y la catarsis, el disfrute y el llanto. Al ingresar al espacio de la galería, la performance de Lucas Brandão anunciaba la molestia que íbamos a presenciar durante toda la noche: un cuerpo ahora inerte, a veces formalmente excesivo, me hizo pensar en la relación entre adentro y afuera del lugar y cómo hicimos invisibles tal vez impulsado por algún tipo de defensa de nuestras propias debilidades los cuerpos inexpresivos que habitaban el centro de la ciudad. Aquí vale la pena pensar en el contrapunto que es ver otro cuerpo extendido en el piso, pero esta vez vestido con ÃO, una marca de la diseñadora Marina Dalgalarrondo, la cual ha influenciado la escena de la moda brasileña con una producción que cuestiona la expresión de la individualidad en relación con la libertad y los excesos sociales por medio de una vestimenta exagerada. También es lo que aparece en The Double, obra de la artista Leandra Espírito Santo, que presenta dos moldes de resina de la cara del artista. La sonrisa paralizada nos hace reflexionar sobre la elección de pasividad asumida detrás de una semi-sonrisa congelada, o incluso una lobotomía que ya no nos hace reaccionar a los hechos.

Es en este sentido que las relaciones comienzan a establecerse en Principios de siglo¿Estamos listos para esta nueva década?, ¿estamos preparados para nuestros propios deseos del mundo? Santarosa Barreto nos sugiere que la lucha por la libertad, la equidad y la autonomía del cuerpo nos agotan cada vez más; lo define como Trabajo emocional / Labor emocional y presenta el título sobre una tela color morado. Castiel Vitorino propone el regreso al conocimiento antepasado ​​como un medio de curación y liberación. Existe una belleza en la propuesta decolonial de romper con la masculinidad blanca eurocéntrica, aunque también genera un trabajo al inaugurar un nuevo pensamiento. Estamos cansados pero debemos continuar. Seguimos en disputa, cuerpo a cuerpo, hacia la inclusión. Hacia la libertad del juego, aquel que existe en los lugares marginados, a diferencia de la NBA y de los espacios que definen quién puede y quién no puede jugar. Esto es lo que podemos experimentar en el performance de baloncesto Felipe Rodrigues y Lucas Kanguru. El juego es ahora intenso, hermoso, negro y empoderado.

En medio de un grupo de personas con pasamontañas que actuaban enigmáticamente entre sí tocando lámparas, hielo, taladros, muebles, tubos, vigas y otros materiales Dushá soltó un grito que parecía provenir desde lo profundo de su garganta, la cual anteriormente parecía estar dormida y ahora sonaba rotundamente en la performance Braille, de Deyson Gilbert, acompañado de Insomnia, actuación sonora de Juliana Frontin. Bajo un sonido muy profundo parecíamos haber hecho un pacto: pase lo que pase estaríamos juntos. La tensión creció, cuestionándonos sobre nuestra disposición y preparación ante un escenario post-apocalíptico y anárquico.

Gilbert nos altero a un estado de alerta y la apoteosis vino de las performances del grupo MEXA, el cual utiliza tácticas artísticas para defender y promover los encuentros de la población socialmente vulnerable. Si el cansancio del cuerpo ya se había establecido /provocado anteriormente, el grupo gritaba con rabia: ¡todos tendremos que ver el mundo tal como es! 

Los cuerpos se levantan. Los cuerpos tienen voz. Tienen música. Tienen un nombre: Tatiane Dell Campobello, Barbara Brito, Anne Dourado, Patricia Borges, Yasmin Bispo y Anita Silvia. Tienen voluntad. Son trans. Visten alta costura. Ellos viven en las calles pero también asisten a galerías de arte. Cierre del ciclo. Regresamos al principio. La transición que nos empuja hacia adelante pero al mismo tiempo amenaza en retroceder. Si en 1999 temíamos retroceder cien años, en este Principio de siglo por medio del arte podemos redireccionar los dígitos al futuro. 

—Texto por Carollina Lauriano

Artistas

Adriano Amaral, Ana Matheus Abbade, Ana Mazzei, ÃO, Bruno Baptistelli, Castiel Vitorino Brasileiro, CRISE, Daniel de Paula, Deyson Gilbert, Eduardo Araújo, Helô Duran, Janaina Wagner, Jonas Van, Juliana Frontin, Lucas Brandão, Felipe Rodrigues e Lucas Kanguru, Leandra Espírito Santo, Marcelo Mudou, Maria Noujaim, MEXA, Naves Cilíndricas, Nina Botkay, Paulo Monteiro, Ricardo Carioba, Santarosa Barreto, thingamajicks, Vitória Cribb.

http://galeriajaquelinemartins.com.br

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