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17.08.2015

The Negative Hand: reflections and speculations on science fiction, archaeology and time that emerged from making an exhibition.

El interés de Bernardo José de Souza por la manera en que la sociedad contemporánea se relaciona con el pasado, el presente y el futuro lo ha llevado a investigar la ciencia ficción como un instrumento poderoso para los artistas y los curadores que desafían puntos de vista políticos en la actualidad.

 

Exposição A Mão Negativa - Obras

Reflexiones y especulaciones sobre la ciencia ficción, la arqueología y el tiempo, que emergieron en la creación de una exposición.

Rio de Janeiro, en algún año del futuro

Una ciudad parcialmente sumergida y sin presencia humana

Aquellos que sobrevivieron a la gran ola del verano de 2074 apenas pudieron soportar las temperaturas tórridas que azotaron a los chigüiros, monos y seres humanos con la misma fuerza el año siguiente. El terrible y largo alcance de aquella calamidad pública era algo inaudito en esos lugares: un éxodo urbano devastador como nunca antes visto; ni siquiera Graciliano Ramos se habría atrevido a concebir semejante cosa.

Esas almas miserables se dirigieron hacia el sur en busca de agua fresca, un hombro amigo, temperaturas más suaves, cualquier signo de esperanza; pero sólo Dios sabe lo que se encontraron en ese vuelo frenético, predestinado a fracasar como todas las empresas desde tiempos inmemoriales. Por puro estoicismo, decidí no ceder. Me quedaría atrás, solo, refugiado en esta mansión tropical decadente en medio de la selva atlántica – que se reducía con cada día que pasaba – rodeado por los recuerdos que habían llenado los duros años que había dedicado a mí mismo y a los pocos que llegaron aquí en busca de un secreto incrustado en la gruta, la torre, el acuario, la oca, o incluso en Corcovado (esa montaña que se puede ver desde aquí y a la que cualquiera que esté dispuesto a subir esa colina traicionera puede llegar, ir en línea recta y encontrarse cara a cara con Él, quien se ha mantenido siempre con tanto cuidado de espaldas a mí, pobre criatura, y a mi propiedad).

Exposição A Mão Negativa - Obras

Para empezar, conté los días como Penélope, tejiendo la tela de mi propia memoria y embelleciéndola aquí o allí con pedazos de ficción. Pero terminé por perder la cuenta de los siglos que se arrastraron, y por eso me entregué al placer de la observación de los cambios furtivos en la fauna, mi apariencia, y las zonas aledañas a esta mansión.

Las cosas y criaturas comenzaron a brotar de la nada, arrastrándose de entre las sombras, tomándose mis jardines y habitaciones como si fueran suyos. Y era siempre de noche – o más bien, a la hora del lobo – que esta magia sucedía, dejándome cada vez más intrigado. Especies nunca antes vistas, seres espantosos, voces ininteligibles me perseguían sin descanso.

Exposição A Mão Negativa - Obras

Nunca traté de hablar con ellos o incluso sonreír, por miedo a verme tonto, confundido, como un turista en una tierra extraña.

Pero sentí alivio al ver que se contentaban sólo con husmear en mi colección. A veces  reorganizaban las obras, los objetos, enseres y adornos con pequeñas cositas suyas – porque también producían retazos, que, debo añadir, no significaban nada para mí. De una forma u otra, esta tierra estaba siendo explorada de nuevo. ¿Qué curiosidad guiaría su destino?

A Mão Negativa - Abertura

The Negative Hand (1)

Les Mains Négatives, una película de Marguerite Duras inspirada por las pinturas míticas del Paleolítico Superior descubiertas en las cuevas de Gargas en Francia, sirvió como punto de partida para la construcción de esta exposición. Ampliamente inspirado por la ciencia ficción, este proyecto consideraba al espacio del Parque Lage (2)  como una especie de zona arqueológica explorada por diferentes civilizaciones en un futuro lejano, después de que los habitantes de Río de Janeiro han huido de las temperaturas insoportables y de un gran maremoto que dejó la ciudad parcialmente sumergida en 2074.

Los visitantes del Parque Lage – asumiendo el rol de exploradores del futuro – se encontraban con los restos de civilizaciones pasadas: esculturas, imágenes, arquitectura y ruinas de gran valor icónico, llenas de simbolismo. En gran parte desprovista de lenguaje verbal o escrita, esta exposición fue diseñada para permitir que los visitantes se relacionen de una manera más fenomenológica a las obras de arte esparcidas no sólo en las habitaciones normalmente dedicadas al arte – el hall de entrada y las galerías Cavalariças – sino también en las construcciones alrededor de la mansión: la gruta, la oca, la torre, el acuario, y el antiguo lavadero de los esclavos, así como en el bosque mismo.

Exposição A Mão Negativa - Obras

Basándose en la percepción del espacio como la expresión de la «acumulación desigual de tiempo», concepto postulado por el geógrafo Milton Santos, The Negative Hand tomó al Parque Lage como un espacio geográfico en el que coexisten diferentes tiempos; son capas yuxtapuestas que constituyen una dimensión atemporal permeada por la ficción, engendrando así una zona heterotópica que obedece a su propia lógica interna aislada y que por lo tanto, está separada de la realidad del mundo exterior.

Exposição A Mão Negativa - Obras

Aunque las obras seleccionadas para este proyecto no tratan de manera objetiva con la ciencia ficción, sí indican un mundo en transformación, en donde el cuerpo y otras formas reconocibles, ya sea de la naturaleza o del mundo de la cultura material, están sujetos a impactos o mutaciones en su organismo, estructura o arquitectura.

Artistas de diferentes generaciones y nacionalidades contribuyeron a la concepción de un universo de matices post-apocalípticos cuyas tendencias estéticas y políticas remiten al panorama filosófico y cultural actual, constituyendo así una zona de contrastes y discrepancias que constantemente nos obliga a mirar al pasado a través del filtro de la historia; así, predecimos el futuro en base a fundamentos que son igual de precarios y provisionales que nuestra capacidad de articular conceptualmente el período en el que vivimos.

Consideraciones

La concepción de cualquier exposición de arte exige que su curador establezca relaciones simultáneas con el pasado, el presente y el futuro. Partimos del conocimiento acumulado anteriormente – ya sea en un plano individual o colectivo – para dar forma al cuerpo y al alma de una exposición, pero sobre todo, debemos ser capaces de abrazar la realidad inmediata en toda su potencia y su incoherencia, para así cultivar relaciones orgánicas y fructíferas con el pensamiento contemporáneo. Por otro lado, nos vemos tentados, desde el grado cero del proyecto, a incurrir en ejercicios futurológicos, en nuestra avidez por vislumbrar una amplia gama de relaciones críticas con el resultado final, anticipando así el papel del crítico e incluso del historiador del arte – un ejercicio que sirve para revelar aspectos latentes en nuestro pensamiento, que ofrecen una perspectiva externa cuya naturaleza dialéctica es diferente a la nuestra. Como tal, nos encontramos en permanente relación con diversas temporalidades, aunque respondiendo a preguntas cuyo origen se encuentra en el presente, enmarcadas por preocupaciones particulares que sólo pueden surgir de este momento.

A Mão Negativa - Obras

Mi experiencia en el desarrollo de the Negative Hand no podría haber sido diferente, y los textos anteriores me parecen muy reveladores de ese proceso en su totalidad. El primer texto es una verdadera ensoñación literaria que llegó sin anunciarse y fue escrito en un solo aliento; fue una respuesta intuitiva a un proyecto curatorial que había venido perfilando en mi mente ya desde hacía unos meses, tal vez incluso un año; más que nada, este texto responde a la voluntad de articular ideas que surgen precisamente de mi principal fuente de inspiración, que es la literatura de ciencia ficción. Es así como ese cuento corto tomó forma, sin las restricciones usualmente impuestas por el pensamiento académico.

Este interés por la ciencia ficción se remonta a mi infancia. Y hace un tiempo, Sofía Hernández Chong Cuy me envió una reseña de The New Yorker sobre La trilogía de Marte de Stanley Robinson (3), que plantea una serie de cuestiones políticas al imaginar un escenario futuro para la humanidad. Así me dí cuenta de que la ciencia ficción en la literatura y más recientemente, en las artes visuales (aunque menos en las películas de Hollywood, dados los ingredientes de la hegemonía política y cultural de Estados Unidos implícitos al género) ha estado operando como una plataforma cada vez más poderosa para discutir la política contemporánea.

En 2014 había planeado una exposición en Largo das Artes (Río de Janeiro), que se basaba en un taller sobre curaduría. En ese momento yo estaba interesado en la noción de «segunda naturaleza», desde diferentes perspectivas, desde Marx, Freud y Hegel hasta Sam McAuliffe. La discusión de los hábitos, las normas y convenciones culturales, la superestructura, y toda la naturalización de los comportamientos y procedimientos que son cualquier cosa menos naturales para el hombre, me llevó a estudiar las teorías post o trans-humanistas, que a su vez me remitieron a Catherine Malabou y su ensayo sobre la plasticidad destructiva titulado Ontology of the Accident.

Exposição A Mão Negativa - Obras

En este trabajo, Malabou va más allá de la concepción normal de la plasticidad como un fenómeno que abarca sólo la concesión o la obtención de la forma a través de la transformación gradual y flexible, sin cortes o radicalidad. Más bien, lo que ella propone es investigar la aniquilación de la forma y de la esencia de un ser al sobrevivir a un accidente. Sus ejemplos clásicos, únicos hasta hoy, son las personas con trastornos neurológicos degenerativos progresivos como el Alzheimer y las víctimas de traumas de guerra; su referencia inicial es Franz Kafka, quien investiga un proceso de transformación que se limita a un aspecto externo, como es el caso de Gregor Samsa cuando se despierta como cucaracha en La Metamorfosis.

Aunque la idea de la plasticidad destructiva es concebida de manera incipiente por Malabou, puede transponerse al debate actual sobre el fin del mundo, el apocalipsis, la extinción de la especie humana y el lugar de la naturaleza, que con el tiempo barrerá al hombre de la faz de la tierra. Todo puede cambiar, pero la naturaleza se mantendrá, aunque transformada.

A Mão Negativa - Obras

De ahí a la ciencia ficción fue una progresión natural. Y en esa primera exposición de 2014 en el Largo das Artes, titulada To See What Is Coming, el futuro emergió de las obras de Neil Beloufa (Kempinski), David Cronenberg (Crash), y Gisela Motta y Leandro Lima (observando el intercambio entre la inteligencia artificial de Hal y la tripulación humana en 2001: Odisea del espacio de Kubrick).

En esta nueva exposición de 2015, la estrategia curatorial fue formada por otras tendencias. Ante todo, tuve la posibilidad de concebir un proyecto especialmente para Parque Lage y no para un museo o galería con paredes blancas en medio de alguna ciudad cosmopolita en algún lugar del mundo. Así es que la geografía y la arquitectura del Parque Lage eran claramente importantes desde el principio para el enfoque curatorial, ya que este es un espacio en donde el mundo natural y las construcciones humanas conviven en aparente armonía; planos superpuestos forman un paisaje único -que yo llamaría decadente. En este contexto, las obras de arte están al mismo nivel que la mansión, su arquitectura ecléctica y contornos tropicales; que la gruta y el acuario en sus formas que simulan la naturaleza; que la estructura de la lengua vernácula kupixawa (una arquitectura / tecnología autóctona primitiva) erigida hace apenas un año; el bosque y los jardines franceses detrás del parque; y, finalmente, el mismo Cristo Redentor, quien vigila todo el panorama. Este proyecto nunca podría ser llevado a otro lugar; nació en el seno de la selva y de la arquitectura del Parque Lage y por extensión en Río de Janeiro – que es un excelente ejemplo de simbiosis entre el entorno natural y urbano, sin parangón en el mundo.

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Además de la referencia antes mencionada del geógrafo Milton Santos sobre el espacio como resultado de la acumulación desigual de tiempo, mi investigación se guió por las formulaciones de Michel Foucault sobre heterotopias y el exhaustivo libro de Fredric Jameson sobre «arqueologías del futuro», en donde establece la génesis de la utopía y la ciencia ficción, siendo una variante de la otra.

Así mismo, la posibilidad de entrar en contacto con otro tipo de público distinto al de las instituciones de arte era esencial, ya que el Parque Lage también es visitado por turistas atraídos por la excentricidad de su arquitectura y la impresionante belleza del paisaje circundante. Espero que cuando el público se encuentre con las obras esparcidas por el espacio, se relacionen con ellas de una manera bastante intuitiva, guiada menos por  códigos museológicos y más por la espontaneidad de las piezas que brotan de la tierra y las paredes, casi como anomalías de la naturaleza o como si fueran restos reales o ficticios de tiempos pasados. La gruta, la torre y el acuario son todas ruinas hechas por el hombre, y por lo tanto ficticias en el sentido más amplio del término, tal como la historia del Parque Lage, marcado por las películas de ficción (Terra em Transe de Glauber Rocha y Macunaíma de João Pedro de Andrade fueron filmadas allí) y proyectos que nunca se llevaron a cabo (como el de Lina Bo Bardi para la escuela en 1965 y los planes de Sérgio Bernardes para un Museo del Indígena en 1968). Realidad y ficción se combinan en esta exposición de la misma forma en que la narrativa histórica se entiende como una gran invención.

A Mão Negativa - Abertura

En el mundo actual, somos llamados constantemente a mirar hacia el pasado y hacia un futuro precario y provisional de tintes apocalípticos, el único escenario posible en nuestro contexto filosófico y político, en vista de la ausencia de proyectos que mantengan y validen la experiencia del tiempo presente.

Por último, una pregunta me ha estado rondando desde que escribí aquella introducción de ciencia ficción: ¿quién sería este narrador que nos habla desde el futuro? ¿Qué tipo de discurso articula? ¿Cuál es el propósito de esta introducción literaria?

Este narrador (la entrada del diario está firmado por mi homónimo: Bernardo José de Souza), a pesar de hablar desde el futuro, no es precisamente un sujeto de la modernidad, dada su predilección por un portugués que si no es arcaico, es al menos anticuado. así como sus referencias a íconos de la literatura clásica o de principios del siglo XX (Penélope y el gran escritor del realismo brasileño Graciliano Ramos). En un primer análisis de este personaje no vemos ningún rasgo que represente el pensamiento moderno: no hay resistencia contra los legados ni la tradición. Es tan fuerte su relación con el pasado que decide quedarse en Río de Janeiro a pesar del tsunami y el calor de ese annus horribilis de 2074 -cien años después de mi nacimiento.

¿Quién sería entonces esta criatura? Un conservador burgués que se niega a abandonar su propiedad, sus pertenencias, su vida, en una palabra, su pasado? ¿O un romántico, impulsado por una incesante curiosidad, desafiando incluso a Dios, al creador? Bernardo, por decidir estoicamente quedarse en el suelo de Río, termina siendo visitado por seres fascinantes y desconocidos, civilizaciones futuras que le proporcionarán admiración absoluta y deleite. Él atraviesa el tiempo, sobrevive durante semanas, meses, años y siglos sin fin, a pesar del apocalipsis inminente a su alrededor.

Y al tiempo que gana una longevidad sin precedentes para un ser humano, el narrador asciende a un estatus casi divino, lo que le permite monitorear todo y a todos desde esta perspectiva elevada. Una exoperspectiva – este punto de vista característico de la ciencia ficción, que nos permite ver el mundo desde afuera – es precisamente el ingrediente que nos impulsa a superar la condición subordinada y egoísta que nos lleva a ignorar la alteridad, e incluso a reconocer que la vida y al tiempo universal son algo de mucha mayor escala e importancia que nuestras ansiedades mundanas.

Bernardo José de Souza

Todas las imágenes ©Pedro Agilson

Notas:

(1) The Negative Hand, with Antoine Guerreiro do Divino Amor, Avalanche, Barrão, Cinthia Marcelle, Cyprien Gaillard, Cristiano Lenhardt, Daniel Steegmann Mangrané, Dominique Gozález-Foerster, Elena Narbutaite, Erika Verzutti, Felipe Braga. Gintaras Didziapetris, Gustavo Torres, Igor Vidal, Igor Gaviole, Leo Felipe, Leticia Ramos, Luciana Brites, Luiz Roque, Manoela Medeiros, Mariana Kaufman, Marguerite Duras, Mauricio Ianês, Michel Zózimo, Pablo Pijnappel, Rafael RG, Ricardo Castro, Rodrigo Braga, Rodolfo Parigi, Stefan Panhans, Tiago Rivaldo, Tomaso de Luca, and Vera Chaves Barcellos.
La exposición tuvo lugar en Parque Lage, Rio de Janeiro, Brasil, entre el 19 de Junio y el 6 de Agosto de 2015, por invitación de Lisette Lagnado, Directora de la Escuela de Artes Visuales de Parque Lage, como parte de su programa de Curador Invitado.
(2) Originalmente una refinería de azúcar, el palacio fue restaurado en la década de 1920 y hasta hoy mantiene el mismo estilo arquitectónico ecléctico concebido por el arquitecto italiano Mario Vodret, por solicitud de Henrique Lage y su esposa, la cantante de ópera italiana Gabriella Bezansoni – en el siglo 19, el paisajista John Tyndale fue llamado para diseñar el parque, que hace eco del romanticismo inglés y su fascinación por la naturaleza. Entre los años 1920 y 1940, el Parque Lage fue escenario de diversos encuentros nocturnos del círculo artístico y bohemio de Río de Janeiro alrededor de la diva de la ópera.
(3) http://www.newyorker.com/books/page-turner/our-greatest-political-novelist?mobify=0

 

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