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Edición 20: ¿Cómo estás?

Holly Bynoe

Tiempo de lectura: 15 minutos

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21.06.2021

Maternar un archipiélago de esperanza

La curadora y espiritista Holly Bynoe reflexiona sobre la expansión de Obeah, un sistema de creencias de las comunidades Negras del caribe, y su relación con las mujeres y su herencia ancestral para continuar ejerciendo el cuidado ante el exterminio colonial.

Para Charlotte, Bessie,
audre y todas nuestras abuelas que lucharon en silencio
“Esa es la urgencia: ¡vivir!
y florecer dentro del ruido del torbellino.
Salvar, salvamento en el giro.
Endosar las salpicaduras del esplendor;
estilizar la utilidad defectuosa;
apoyar a une maligne o a una luz que falla
pero sepan que el torbellino es nuestra mancomunidad.”
— Gwendolyn Brooks, The Second Sermon on the Warpland

I.
Recientemente, he pensado más de lo usual acerca del cuidado. Sobre esa astucia que en el Caribe anglófono llamamos “levantamiento” u Obeah,[1] y cómo nos ha proporcionado la columna vertebral para conocer y desarrollar un sistema de cuidado para nosotres mismes. Por “conocer” me refiero a una destreza interna, un conocimiento subterráneo y ancestral sobre cómo hemos logrado sobrevivir a siglos de esclavitud, servidumbre, la agitación de las migraciones, el mestizaje, la multitud de violaciones en la plantación y el nacimiento de la mutación del capitalismo en el vientre de las Américas.[2]
Durante siglos, este archipiélago fue un sitio primordial para la modernidad del Atlántico:[3] genocidio, agotamiento, opresión del espíritu y agotamiento del paisaje. Dolió la tierra colectiva debajo de nuestros pies; la Pachamama[4] tembló cuando forjamos líneas de dependencia visibles e invisibles al Imperio y a las colonias madre. La llegada de industrias y economías extractivistas como el azúcar, tabaco, cacao, cafeína, ron, energía, minerales y la bioprospección, solidificaron el poder y el privilegio de la agenda colonial reforzada por el alboroto del capitalismo global.

Con la llegada de una nueva época, el Antropoceno,[5] el escenario es idóneo para el horror, pero la voluntad, la memoria, los dones y la agencia de nuestres antepasades nos brindan la oportunidad de trazar un nuevo curso y un camino hacia la voluntad de vida.[6]

II.
“Ninguna acción en el presente es una acción
planeada con base en a su efecto en el futuro.”
— Jamaica Kincaid, A Small Place

Nuestres ancestres fueron revolucionaries, filósofes, creatives, premios Nobel, activistas, científiques, profesionales y polítiques de talla mundial con lenguas resbaladizas que exigían verdad, justicia, protesta y ecuanimidad durante los albores de nuestra post-colonialidad.[7] Abarcan a les indígenas, médiques de la selva, brujas, abuelas y abuelos desbordades de conocimiento e historia, magos y magas, sabies, alquimistas, etnobotániques, curanderos y curanderas haciendo medicinas desde la tierra para ayudar a sus comunidades a sanar. Otres fabrican medicinas para sabotear el funcionamiento interno de la plantación y sus doctrinas de supremacía blanca, racismo, violencia y opresión.

En este contexto existen hibridaciones y ramificaciones rizomáticas del sincretismo espiritual y cultural; demasiados para fijar el Caribe como espacio monolítico. La subsecuente creación de mitos se centra en sí misma alrededor de la honra a la tierra, animista,[8] veneración ancestral, “el arte mágico de la resistencia”,[9] Obeah. Obeah es un sistema espiritual chamánico indígena africano que cruzó el Atlántico Negro, internándose en la imaginación de les esclavizades y desarrollándose para convertirse en una herramienta política y cultural de insubordinación.

Como la historiadora Diana Patron examina en su obra, “Obeah permitió a la gente del Caribe rechazar la regla colonial e incitó miedo entre les colonizdores.”[10] Décadas después, al examinar y excavar colectivamente mediante el dolor adormecido y el subdesarrollo a raíz del trauma colonial, ¿qué significa cuidar y moverse más allá de la extinción a través de un archipiélago que aún se tambalea por la disonancia cognitiva y los vestigios de patologías coloniales?
En el Caribe, crecimos con Obeah bajo la fundación de nuestras casas; susurrada en historias jumbie y en el cristianismo en la colina; a todo volumen por los megáfonos de las cruzadas. Particularmente en el Caribe anglófono, es una mala palabra, comúnmente vista como brujería, como “magia negra”; frecuentemente siendo un chivo expiatorio para los malos tiempos, y aquello que se invoca cuando alguien te ha hecho mal. También se descarta fácilmente como algo oculto, del diablo y la hechicería.

En su vitalidad mercurial, Obeah nos provee de magia ritualística alrededor de la re-negociación del cuidado. Nos provee con herramientas de visualización y disciplina para ver más allá de los restos del imperio, y nos ayuda a visualizar los daños de la dominación occidental y la indoctrinación.

Su tecnología otorga acceso a las energías femeninas sagradas de la Madre Tierra, y es una herramienta para sanar traumas generacionales y, particularmente, coloniales. Uno de los aspectos más importantes de Obeah es el reconocimiento de nuestres ancestres y su veneración. Otro hecho es que, en ocasiones, puede ser tan grande e indefinible que podría ser cualquier cosa que involucra al espíritu y el fenómeno supernatural. Sin embargo, ancla al ser dentro del linaje de las energías ancestrales, energías intangibles, poderosas si une cree en ellas.

Al invocarse, la fortificación es proporcionada a través del conjuro, el hechizo, la protección, la adivinación, el encantamiento, el exorcismo y el tema tabú del sacrificio de animales. Estas acciones son una danza y una cacofonía con ase, fuerza, energía y poder divinos encarnados en el mundo. La acción de Obeah es la interacción entre el miedo y la libertad. La evolución de nuestra cultura y sensibilidades artísticas sugiere que hay un resurgir del desentierro de historias en torno al Espíritu, y el reclamo indeleble de Obeah. En su núcleo, es el rol de la mujer en la creación de un espacio de crianza para deshacer y remediar traumas.
Bajo un esquema patriarcal de dominación occidental, la Gran Madre y las mujeres que han dado forma a nuestra región mediante la revolución, soñando y construyendo espacios seguros, continúan luchando porque sus voces y su trabajo sean valorados. Dentro de este discurso, es importante anclar “mujer” o “mujeres” a un marco indígena que reconoce que nuestra Madre lo abarca todo, y dentro de los arquetipos de Madre y Mujer existen energías femeninas y masculinas, así como la fluidez del género. También es importante resaltar que al cruzar el umbral de la Era de Acuario,[11] elevamos a la Gran Madre y Mujer a una posición que nos permite deshacer el quebrantamiento y la separación derivada de siglos de gobierno y dominación patriarcal. En los sistemas de conocimiento religiosos politeístas e indígenas, en los que se incluye a Obeah, hay una abundancia de deidades —símbolos de las fuerzas de la naturaleza, de lo sagrado y lo divino—, imaginadas como masculinas y femeninas y, a veces, andróginas.[12] Dentro de esta cosmología, epistemología y orden social se reconoce el anclaje de ambos arquetipos, Madre y Mujer, más allá de lo binario y las jerarquías prescriptivas. El interior emocional que las mujeres han excavado durante décadas es ahora más suave debido a sus sacrificios. Nuestras abuelas mantuvieron vivos los cuentos, los códices y el folclore en sincronicidad con la Madre Tierra; mantuvieron las tradiciones húmedas en sus lenguas y profundamente en sus heridas.

 

Todo campo medicinal con botánica salvaje, cada elixir, poción y mezcla o frote terroso, contenía esa energía y la de todas las abuelas anteriores a ello. A pesar de que las tierras fueron arrasadas, divididas y controladas, la experiencia de la medicina vive en la sangre; en la memoria de nuestros seres. Es aquí donde Obeah, si bien abstracta, se vuelve real. A pesar de siglos de violencia, extractivismo y agotamiento, la Gran Madre es toda poderosa y capaz de sanarse a sí misma a través de la voluntad divina y la comunicación que continúa la proliferación de las medicinas y la sanación.

Las abuelas tienen acceso a este poder regenerativo, y lo han ejercido durante siglos para sobrevivir y prosperar. Mujeres artistas ejercen este poder para traer a la vida a las abuelas del pasado, de las cuales algunas han cruzado la tumba líquida en suspensión, bajo la presión del peso de la historia, sin capacidad de respirar. No obstante, aún están presentes en sus restos de arcilla apilada; sus huesos y la evidencia medular de la supervivencia y la hechicería. Sus vientres son lugares de negociación, razón por la cual Obeah se volvió un agente en la construcción colonial del género que posicionó a la mujer dentro de un sistema en evolución de control biopolítico señalando específicamente a las madres Negras.[13] Ante ello, es importante destacar que Obeah dio oportunidad a las mujeres esclavas de controlar sus capacidades reproductivas utilizando sus conocimientos dentro de las tradiciones africanas, por tanto, dándoles poder de resistir el robo de la labor reproductiva de la mujer alrededor de la productividad en la plantación.

En todo el Caribe, y globalmente, el llamado a reparar[14] y reclamar nuestra herencia tangible e intangible jamás había sido tan fuerte. El marco cis-heteropatriarcal que ha llevado al agotamiento de la tierra, los recursos y la gente ha sido juzgado y encontrado deficiente. A través del lente de Obeah, vemos el pensamiento y la acción Occidental como la antítesis a la evolución de nuestros cuerpos/espíritu. Mientras estas acciones destruyen la naturaleza y perpetúan miedo existencial, ¿qué ocasionan al Espíritu?
Obeah también habita en el trabajo hecho por mujeres de la región que constantemente trazan tensiones dentro de la historia colonial y el paisaje, la ficción, el mito, los futuros y las líneas de tiempo alternativas, así como la naturaleza politizada del cuerpo Negro. Aquel que fue desautorizado,[15] condenado y controlado debido a la propaganda colonial,[16] por fin encuentra más vigencia y se ancla en un sistema permitiendo el pensamiento decolonial. Su intencionalidad, reverencia y naturaleza disruptiva pasó, de una protesta silenciosa a ser una medicina y un ritual de supervivencia.

III.

“Les seres humanes son mágiques. Bios y Logos. Palabras hechas carne, músculo y hueso animados por la esperanza y el deseo, creencias materializadas en andanzas; andanzas que cristalizan la actualidad. Los mapas de la primavera siempre deben dibujarse de nuevo en formas aún por explorar”. — Sylvia Wynter.

El Espíritu evolucionó para otorgarnos nuevas formas de considerar nuestra libertad y el respiro del amor incondicional en sus partes desconocidas. Obeah coloca a la naturaleza y su boticaria en el epicentro de la sanación. Dentro de su cosmología, la Gran Madre es vista como protectora y guía, proveyéndonos con rituales y medicinas desde una farmacia natural y abundante. Les curanderes han practicado la alquimia desde tiempos inmemoriales para transmutar la intención en cuidado, trayendo solidez a aquelles sin balance. Dado sus numerosas aplicaciones históricas a través de los linajes convergentes, estas prácticas animistas —africanas, paganas e indígenas— nos muestran que estas tecnologías ancestrales tienen más similitudes que diferencias en su centro, y que siempre están girando, entremezclando y evolucionando.
Semillas, pociones, recetas y brebajes sobrevivieron al borramiento forzado, la inquisición, la Reforma Protestante y a la cacería de brujas al contribuir a la debilitación de les esclaves y los sistemas de plantación del Nuevo Mundo. Las tradiciones Hoodoo, Vodou, Orisha, Santera, Espiritista, Lucumí, Candomblé, Palo Mayombe y Shango Baptista, se volvieron cómplices, hermanes sentades en la mesa consagrada junto a Obeah preparándose, aprendiendo, adivinando, bañándose, limpiando, vibrando, conjurando e imaginando nuevos futuros de instinto, posibilidad y supervivencia.

Hoy, la medicina continúa prosperando a pesar de la bioprospección, y a través de la guerra contra el colapso climático,[17] donde observamos la ingestión y la recuperación de territorios y herencias de tierras bajas por el mar. Las vulnerabilidades de los Pequeños Estados Insulares en Desarrollo se exponen ante un escenario global,[18] y la lucha para asegurar la medicina ocurre en paralelo al advenimiento de los mercados de créditos de carbono[19] en tiempos donde la pérdida de biodiversidad se encuentra en ascenso.[20] Nos adentramos en lo que la teorista Joanna Zylinska llama un momento con un trasfondo mesiánico-apocalíptico y ambiciones masculinistas-solucionistas,[21] un rasgo evolutivo y una táctica colonial habitual.

Las mujeres —o cualquier cuerpo feminizado por dicha táctica colonial— siempre han logrado percatarse de dichas maniobras, y han utilizado su divina intuición y misterio femenino cuando llegan nuevas legislaciones que afectan a familias, cuerpos políticos y libertades.

Las mujeres arman y planean estrategias en contra de la embestida usando el segundo sentido, la especulación y el instinto maternal. Este segundo sentido no es sospechoso, ya que implica escuchar las partes “tranquilas” de la vida; es experiencial, personal y colectivo. Llega a advertirnos a través de la intuición, en los brazos del Espíritu, a través del amor de la Hermandad.

La malevolencia al intentar colonizar a la naturaleza es algo con lo que vivimos. Lo vimos en la erudita fortaleza de la plantación y su actual ruina, lo vemos ocurriendo de nuevo en el nacimiento del resort all-inclusive a través de la industria de la vía unísona de turismo, y a través de la pausa prolongada con barcos fantasmas que arrojan veneno en los horizontes de nuestro archipiélago, convirtiéndolos en hogares emocionalmente frágiles para les ciudadanes caribeñes durante la pandemia.

IV.
“Cuidarme a mí misma no es autoindulgente. Es auto-preservación, y esto es un acto de lucha política.”– Audre Lorde, A Burst of Light: and Other Essays
Como servidores, guardianes e inquilines de la Madre Tierra, los pueblos del Caribe se enfrentan a tareas monumentales para abrirse nuevos caminos y líneas hacia la supervivencia. Las amenazas nunca habían sido tan grandes y nuestras voces, aunque en calma, se hacen más poderosas cada día. La filósofa senegalés, Souleymane Bachir Diagne, nos recuerda que “con el fin de encontrarnos ante el reto que la crisis ecológica global presenta ahora, existe una necesidad urgente de trazar un repertorio filosófico y espiritual en la humanidad; ya que nos enseñan lecciones importantes sobre la importancia del cuidado de la vida en todas sus formas.”[22]

Las medicinas aprendidas de nuestres ancestres mediante el sistema de Obeah, nos muestran un arsenal nuevo e intangible y nos proveen con una cartografía con nuevas propiedades, líneas de conocimiento y fuerzas de vida: soñamos tradiciones y rituales, imaginados y recuperados.

Sugiero que la disciplina de conocimiento dentro de Obeah podría ayudarnos a eludir este territorio oscuro que es análogo a encender nuestro espacio de sueño colectivo y a envisionar las tecnologías espirituales que prosperaron durante los pasajes acuáticos a través del Atlántico Negro, y la sensibilidad que se mueve a través de los cementerios por los que forjamos pasajes a diario.

El resurgimiento global hacia el reconocimiento ancestral y las prácticas espirituales derivado de la pandemia COVID-19 ha creado oportunidades para que el Espíritu se alinee con la astucia de Obeah. Les practicantes solicitan verdades más profundas, protestando, reclamando, regenerando y combatiendo activamente la amnesia e inercia cultural en toda la región, a pesar de los traumas generacionales y las inseguridades heredadas. Les creatives e instigadores contienen la compasión, la empatía, la comunidad, el compañerismo y la hermandad más de cerca, desafiando la naturaleza del imperialismo y el capitalismo desde una perspectiva personal, social y política.
Las mujeres construimos alianzas públicamente, dentro del santuario del espacio seguro, y clandestinamente, alrededor del olvido forzado de la magia transmitida por nuestres antepasades. Fomentamos la interconexión a través del tiempo y el espacio, encendiendo fuego en sus entrañas y úteros, lo que lleva a una descarga acuosa del lenguaje que nutre a las comunidades en una batalla por emanciparse y recuperar el ser.[23]

Se retuercen, inventando nuevas palabras y mitologías, y elevándose más allá de la ilusión para adentrarse en lugares previamente malevolentes. Infectan a las instituciones, haciéndolas enfermar con la promesa de diversidad, equidad racial y justicia social. Estiran costuras con provocaciones alrededor de Black Lives Matter y utilizan su imaginación para configurar alternativas futuras donde los espacios corporales e imaginativos se alinean. Estas estrategias pueden compararse y trazarse paralelamente con Obeah.

Y mientras que todo esto pudiera parecer una situación normal en un espacio primordialmente matriarcal y Negro, con vestigios y presencias de Indigeneidad, y aquelles a les que no se les permite llamarse dentro del ser, las instituciones aún contratan y promueven a líderes racistas y el legado de la masculinidad tóxica y sus repercusiones para “evolucionar” sus espacios. Continúan silenciando, conectando, discriminando y difuminando sin el conocimiento de que este comportamiento se sostiene bajo control y también es traído al mundo del Espíritu con aliento, pensamiento e intención.

 

El ritual de curación vía plantas medicinales, adivinación y al estar al servicio del Espíritu y les ancestres, ha forjado plataformas alternativas y caminos que resisten la exhaustividad energética y la extorsión a la que se enfrenta la región. No es sorpresa que, después de siglos de colonización y tras décadas de negligencia y corrupción gubernamental, hayamos desarrollado resistencias fenomenológicas para nuestra supervivencia.

Crecí en Bequia, la isla granadina más grande perteneciente a San Vicente y las Granadinas. La famosa feminista, mujerista, madre, maga de las palabras y elegía, activista de los derechos civiles, Audre Lorde, vino de Carriacou, una isla de las Granadinas perteneciente a Granada, a unas 40 millas al sur de Bequia. Su padre, oriundo de Barbados, a 114 millas al este, emigró a Nueva York en 1924 en el apogeo del siglo cuando les Afrocaribeñes abandonaron la región en masa.[24]

Lorde, quien murió en 1992 de cáncer de mama, entendió lo que significaba ejercer el lenguaje de la resiliencia con partes iguales de amor y afirmación. Ella encarnó el poder de atestiguar, conjurar y provocar. Entendió la importancia de la espiritualidad y la autodeterminación, y luchó para cambiar la forma en la que las personas queer de color eran esencializadas e instrumentadas. Entendió cómo el enojo podía ser transmutado en agencia y nos hizo conscientes de cómo sus quejas en la vida después de la muerte volverían para proveernos de herramientas alternativas para nuestra supervivencia y nuestro porvenir.[25]
A través de su trabajo, existe un sentimiento de nadar por la subliminalidad de Obeah, una subcorriente de la negociación para regresar al equilibrio a pesar de la opresión continua y la resistencia enfrentada. Lorde creó movimientos y disturbios con sus verbos, sustantivos, y su ciudadanía donde el flujo normal de eventos y energía se movían más allá de lo convencional, desmantelando, perturbando, en tanto que sabía que en alguna parte, de alguna manera y en ocasiones, se llamaba y se buscaba el equilibrio. Esta técnica también se puede ver como un tipo de adivinación, pronosticando y sacando a la luz escalas de justicia.

La práctica de la abuela Audre era chamánica y profética. Como una ancestra que nos cuida, sé que en algún lugar, de alguna manera, está creando palabras de afirmación para profundizar nuestra supervivencia, bálsamo para cuidar de nuestros corazones gastados y para invocar la tenacidad y la esencia de la resistencia.

Notas

  1. Alexander Giraldo, Obeah: The Ultimate Resistance in Slave Resistance, A Caribbean Study, Miami: Miami University, 2014. Disponible en: https://scholar.library.miami.edu/slaves/Religion/religion.html (Consultado el 26 de marzo de 2021).

  2. Don Rojas, “Capitalism—A System Born of Slavery” en Caricom Reparations Commission, Sección Essays and Speaches, 18 de octubre de 2018. Disponible en: https://caricomreparations.org/capitalism-a-system-born-of-slavery/ (Consultado el 26 de marzo de 2021).

  3. Hilary McD. Beckles, “Capitalism, Slavery and Caribbean Modernity”, en Callaloo – Eric Williams and the Postcolonial Caribbean: A Special Issue, vol. 20, no. 4, otoño, 1997, pp. 777-789. Disponible en: https://www.jstor.org/stable/3299407?seq=1 (Consultado el 26 de marzo de 2021).

  4. Pachamama es la diosa madre en los sistemas de creencias indígenas de la Cordillera de los Andes. Su nombre literalmente significa «Madre Mundo» y está asociada con la tierra y la fertilidad.

  5. Simon Lewis y Mark Maslin, Defining the Anthropocene, Nature Press, no. 519, 2015, pp. 171-180.

  6. Término escrito por la socióloga guatemalteca Gladys Tzul Tzul.

  7. Las siguientes colonias antiguas de las islas del Caribe británico lograron la independencia durante un periodo de más de 20 años que comenzó a principios de los sesenta y terminó a principios de los ochenta; Jamaica (1962), Trinidad y Tobago (1962), Barbados (1966), Guyana (1966), Bahamas (1973), Granada (1974), Dominica (1978), Santa Lucía (1979), San Vicente y las Granadinas (1979), Antigua y Barbuda (1981), Belice (1981) y San Cristóbal y Nieves (1983).

  8. El animismo es la creencia de que los objetos, lugares y criaturas poseen una esencia espiritual distinta. Potencialmente, el animismo percibe todas las cosas —animales, plantas, rocas, ríos, sistemas climáticos, obra humana y tal vez incluso palabras— como animadas y vivas.

  9. Digital Archive de Early Caribbean (ECDA), “What is Obeah?”, Northwestern University, https://ecda.northeastern.edu/home/about-exhibits/obeah-narratives-exhibit/what-is-obeah/ (Consultado el 16 de marzo del 2021).

  10. Diana Paton, The Cultural Politics of Obeah: Religion, Colonialism and Modernity in the Caribbean World. Critical Perspectives on Empire, Cambridge: Cambridge University Press, 2015.

  11. “Una posición común expresada por astrólogues de la Era de Acuario como el momento en que la humanidad toma el control de la Tierra y su propio destino como su herencia legítima, siendo su destino la revelación de la verdad y la expansión de la conciencia; así como que algunas personas experimentan la iluminación mental antes que otras y, por lo tanto, serán reconocidas como les nueves líderes del mundo». Más información: Vera W. Reid, Towards Aquarius, Arco Publishing Company, 1971, pp. 97-116.

  12. Helen Klonaris, The Soul Heaing Way, https://soulhealingway.com/the-soul-healing-way/ (Consultado el 26 de marzo de 2021).

  13. Jeffrey Cottrell, At the end of the trade: obeah and black women in the colonial imaginary, Atlantic Studies 12, no. 2, 2015, pp. 200-218.

  14. Jascene Dunkley-Malcolm, Beckles calls for High Level International Reparations Summit, CARICOM, 2020: https://today.caricom.org/2020/07/09/beckles-calls-for-high-level-international-reparations-summit/ (Consultado el 26 de marzo de 2021).

  15. Ministry of Health and Wellness, El gobierno de Jamaica, “La Ley Obeah de Jamaica”, Ministry of Health and Wellness, https://moj.gov.jm/sites/default/files/laws/The%20Obeah%20Act.pdf (Consultado el 26 de marzo de 2021)

  16. «Obeah fue despenalizada en Anguila en 1980, en Barbados en 1998, en Trinidad y Tobago en 2000″, y en Santa Lucía en 2004. En Guyana, el gobierno anunció su intención de eliminar el delito de Obeah del código penal
    el año pasado. En Jamaica, la última condena por Obeah fue la de Cindy Brooks, en 1964. El último arresto por Obeah fue en 1977».
    Diana Paton, The Racist History of Jamaica’s Obeah Laws, History Workshop: https://www.historyworkshop.org.uk/the-racist-history-of-jamaicas-obeah-laws/ (Consultado el 26 de marzo de 2021).

  17. Bernard Ferguson, “Hurricane Dorian was a Climate Injustice”, The New Yorker, https://www.newyorker.com/news/news-desk/hurricane-dorian-was-a-climate-injustice (Consultado el 15 de marzo del 2021)

  18. Discurso de la Primera Ministra de Dominica Rossevelt Skerrit ante la ONU después de la llegada a tierra del huracán María de categoría 5, UN Web TV. Disponible en: http://webtv.un.org/watch/dominica-prime-minister-addresses-general-debate-72nd-session/5584856254001/ (Consultado el 26 de marzo de 2021)

  19. Este mecanismo basado en el mercado tiene como objetivo incentivar a los emisores a reducir las emisiones de dióxido de carbono (CO2) asignando directamente un costo a las operaciones de emisión de carbono.

  20. Critical Ecosystem Partnership Fund, “Caribbean Islands – Threats”, Critical Ecosystem Partnership Fund, https://www.cepf.net/our-work/biodiversity-hotspots/caribbean-islands/threats#:~:text=The%20loss%2C%20fragmentation%20and%20degradation,populations%20(many%20threatened%20species)%20and (Consultado el 26 de marzo de 2021)

  21. Joanna Zylinska, The End of Man: A Feminist Counterapocalypse, Minneapolis: The University of Minnesota Press, 2018.

  22. Souleymane Bachir Diagne, “We, the servants and tenants of Earth”, The UNESCO Courier, https://en.unesco.org/courier/2018-2/we-servants-and-tenants-earth (Consultado el 17 de marzo de 2020)

  23. Fresh Milk Art Platform apoya la excelencia dentro de las artes visuales a través de residencias y programas que brindan a les artistes caribeñes oportunidades de desarrollo y fomenta una comunidad artística próspera. Al ofrecer un espacio seguro para que las personas innoven, se reúnan y creen, Fresh Milk se mueve contra la traumática historia del Caribe como plataforma de excelencia y diversidad.” (Más información en: https://freshmilkbarbados.com/)

  24. “El número de gente negra, y especialmente caribeña, que emigró a los Estados Unidos aumentó dramáticamente en las primeras tres décadas del siglo XX, alcanzando su punto máximo en 1924 y disminuyendo durante la Depresión. De un goteo de 412 en 1899, la migración negra a los Estados Unidos llegó a 12,243 por año en 1924.» Winston James, “The History of Afro-Caribbean Migration to the United States”, The Schomburg Center, ed., In Motion: The African American Migration Experience (Nueva York: The New York Public Library, 2005).

  25. “Me doy cuenta de que si espero hasta que ya no tenga miedo de actuar, escribir, hablar, ser, estaré enviando mensajes desde un tablero Ouija, quejas encriptadas desde el otro lado.” – Audre Lorde

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