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18.06.2020

GLOBAL WARMING (Terremoto remix)

Entre las altas temperaturas resultantes del calentamiento global y las de los cuerpos perreando, el artista Santiago Gómez especula sobre el reggaetón como una contradicción que, pese a sus negociaciones ante una industria que lo ha capitalizado, guarda en sus formas la decolonialidad que nos permitirá bailar a través del fin del mundo.

Reproduce el siguiente mix para entrar a la dimensión a la que el autor te llevará. Deja tus caderas vibrar.

Hace calor dentro. Hace calor fuera. Hace calor en todo lugar.

[[21:00]] Mientras salgo del cuarto en el que he vivido estas últimas semanas, un vago recuerdo de mi juventud trae a mi mente el nombre inexistente Dj Global Warming y con éste, una corriente de recuerdos: figuras oscuras, viscosas, formas inconsistentes y precarias que desembocan en una marea de cuerpos. Una región informe sobre la cual se extendería la mayor ola de calor que el ser humano alguna vez conoció.

[[21:15]] Son días calurosos. Con esta temperatura no parece difícil relacionar un género musical tan agitado como el reggaetón con un fenómeno ambiental. Últimamente he sufrido de ataques de ansiedad. Sospecho que es el calor. El sudor de mi cuerpo se pega a las cosas. Y con total razón, miro al cielo y veo nubes de espeso vapor nublando la atmósfera, convirtiendo mi entorno en un invernadero.

[[21:30]] Hace un tiempo deje de ir a las discotecas. Pienso en ellas ahora que, lo que sea que la música producía en los cuerpos, se ha vuelto tan presente y espeso como la humedad que nos rodea. ¿En qué momento la pregunta sobre cuándo volveríamos a la fiesta, aquel glorioso instante en el que tú y yo nos encontraríamos de nuevo en la pista de baile, se convirtió en la pregunta de si alguna vez saldríamos de ella? Somos esclavos de un incesante hangueo cósmico.

[[21:45]] Lo que siembras cosechas, Krippy o kush. Las drogas son dispositivos de viajes en el tiempo con los que puedes retroceder al punto exacto en el que las playas eran lugares de escape.

[[22:00]] El mundo cambia. Hoy en día existen tantos continentes como variedades de Sativa. Tantos subgéneros como lágrimas evaporadas por el sol. La tierra siempre ha sido un gran archipiélago. ¿El mundo cambia?

[[22:15]] Las ciudades son como grandes caracolas. Escucho el mar en cada esquina. A los lejos, sirenas ensanchan, sintetizan y despiden finos ritmos africanos, que un día se estancaron en el Caribe, donde el tiempo administrado por la arena, el monoteísmo corporativo y el capitalismo solar, los refinaron al punto de transformarlos en la versión libidinal del petróleo.

Hoy en día el mundo es el Caribe y el Caribe es un sueño más parecido a una pesadilla.

[[22:30]] Pienso en forma de círculos. En forma de agitaciones. Es mi conciencia siendo pinchada por la aguja del Dj. Para no perderme en mis adentros, me aferro a lo que llevo conmigo: una silla plegable y unos binoculares. Guardo la esperanza de encontrar un claro desde donde ver el despegue.

[[22:45]] No sé dónde estoy.  Si camino o si bailo. Aparecen calles y edificios de la nada. La ciudad se ha expandido tanto que se confunde con el espacio. No por nada el género urbano alcanzó escalas estratosféricas. El hombre blanco gentrificó el vacío con asfalto. Luego llegamos e irrumpimos en él con nuestrx color.

Es la primera vez en mucho tiempo que salgo al exterior. La costumbre del encierro.  La noche es mi mente y mi mente un club sin personas.

[[23:15]] Atravieso un pastizal y lanzo una botella. Una docena de ratas sale corriendo en todas direcciones. Antes de perderse, veo una de ellas meneando su cola al ritmo del nuevo orden mundial. Estoy alucinando.

[[23:30]] En 2014 J. Balvin llega a Atenas a compartir escenario con Eleni Foureira, la mezzosoprano griega que alcanzó el estrellato en 2011 con su hit Reggaetón. No sería la primera ni la última colaboración de un músico latinoamericano con uno de habla no inglesa. En cuanto a figuras no musicales, en 2018, Balvin trabaja con el colectivo de artistas Friends With You, representados por la galería más prestigiosa de París. En 2020, con Takashi Murakami y su conglomerado superflat. Ambas colaboraciones le sumarian escenarios sin precedentes a su abrasivo capital cultural. Ya antes había trabajado con productores y músicos mainstream como Pharrel Williams, Iggy Azaliea, Mayor Lazzer y Dj Snake, y no faltaría mucho para que “revolucionara” el género trabajando de la mano de artistas de vanguardia como Laurie Anderson o Philip Glass. Su asociación con el músico japonés Ryuchi Sakamoto para crear un álbum que borraría los prejuicios del reggaetón como música inculta, consolidaría su carrera y le abriría las puertas del mercado asiático, el cual, en poco tiempo, modificaría el paisaje sonoro de oriente y cambiaría para siempre la imagen del mundo.

[[23:45]] Nada de esto era nuevo. Desde sus orígenes, el crossover[1] fue la moneda de cambio del reggaetón en el exterior, el óbolo que abriría la ruta de su xenoexpansión.[2] Incluso, en 1997, cuando se cocinaba en Nueva York el álbum que pavimentaría las rutas sobre las que el trap y el reggaetón latino esparcirían su evangelio, Boricua Guerrero, el remix sería la manera de infiltrarse en los mercados y los medios de comunicación, sin sacrificar su lenguaje o sus ritmos.

Pese a las refriegas de clase, el racismo y el blanqueamiento cultural, el dominio de las listas norteamericanas a finales de la década del 2020, seguido de su éxito en los escenarios más importantes del mundo, representarían la culminación de una curva de ascensión iniciada en los barrios más pobres de Latinoamérica, donde la salsa hacía mucho que había perdido su popularidad y donde ni el rap o el punk eran suficientes para atrapar los imaginarios de sexo, violencia y ‘bling bling’ que alimentaron los espíritus del tercer mundo…

El neo-perreo se convertiría en el espíritu de la lucha de los pueblos oprimidos. La farra, en una excusa para excitar a las masas. Su música lo consumía todo. Su sonido representaba una nueva globalización.

[[00:00]] Cada vez es más difícil llegar a lo más profundo de la noche. Miro al cielo e imagino una rave en una nave abandonada. A mil millones de años luz de la Tierra. En su interior, cientos de alienígenas refugiadxs en condiciones abyectas, se aferran a la vida mientras un desbocado Disc Jokey invoca canciones olvidadas de Sir Speedy, Trebol Clan, Ivy Queen y Loney Tonz y Noriega, como si fueran viejas enfermedades venéreas que vuelven del pasado a aterrorizar especies ajenas. Las luces que iluminan este escenario de terror espacial apenas si enseñan las abominaciones que los alienígenas se hacen lxs unxs a lxs otrxs al ritmo del dembow. Aquellxs serán lxs condenados del espacio. De alguna forma encontrarán consuelo en el reggaetón.

[[00:15]] Hubo indicios que anunciaban la masa crítica del género musical. Esto fue antes del cierre de los aeropuertos. Antes de todo el asunto tras el cataclismo sanitario: el efecto rebote, la histeria colectiva y todo lo demás. Recuerdo a mi tío, que regresaba de Londres como un emisario del primer mundo, enseñándonos el hit número 1 de las listas británicas. En seguida, la guitarra que antecede la voz de Luis Fonsi y luego la de Justin Bieber, el hijo de youtube, nos sumergía en una broma asesina.

En ese entonces creí que se trataba de una carcajada inofensiva. Ahora que lo recuerdo con más detalle, era una risa nerviosa, aterrorizada por el presentimiento de que con el reggaetón la humanidad se sumergía en una nueva edad del hierro. Un nuevo oscurantismo. En un par de años el video de Despacito sería el más visto en todo el mundo. Más adelante, sería la canción en español con más semanas en el billboard.

Poco a poco el mundo se hundía en la noche.

[[00:30]] Lejos de mi computadora, me pregunto si el video del despegue será igual de visto que la transmisión del Voyager-1 o aquel intenso periodo de livestreamings que saturó la Internet durante la cuarentena de aquella época. Siento que todos caminamos a ciegas sobre un pantano abonado con los cuerpos inmortales de Ricky Martin, Jon Secada, y J-lo…

[[00:45]] Antes de desmayarme por la fiebre, alcanzo una colina. Hago un esfuerzo por reconocer el área…

[[1:00]]…

[[1:15]] No hay un ‘tiempo’ en la era del perreo. Solo falsas memorias. Recuerdo mis sueños adolescentes siendo desplazados por la llamada inconsciente de la orgía de brazos, piernas y caderas que me esperaba en el club. Apenas si conocía la noche. Ahora la noche es todo lo que me queda.

[[1:30]] En retrospectiva, considero que la estandarización del género fue un pago necesario por destronar la hegemonía del pop. El universo mediático hipersexualizado del reggaetón canalizó la agresividad del mundo periférico y los bancos de ira de la Tierra: las juventudes, las minorías tercermundistas, el proletariado y el islam. Con su crecimiento cesaron las guerras, desaparecieron las guerrillas, la corrupción y la desigualdad. La paz a cambio de su totalitarismo libidinal.

[[1:45]] Desde luego su progresión no fue lineal. Hubo un iceberg que amenazó con derretir su calor. O al menos eso creíamos. Ahora sabemos que las enfermedades y la música no son muy distintas. Una precipita la propagación de la otra. Al final son un mismo agente virulento. Baila y muere. No hay fin. Ni ley.

Fue con el regreso a las calles que sucedió. No hubo orden en su ascenso. Ocurrió como una mezcla entre crecimiento orgánico acelerado, excitación ante la expectativa de lo nuevo y la tendencia física del reggaetón a juntar los cuerpos.

Antes del perreo se llamaba entusiasmo, pero es básicamente lo mismo: el furor de las mayorías.

[[2:00]] Imagino a los grandes políticos del mundo reunidos alrededor de esta colina, tomados de la mano, al ritmo de Ozuna, Bad Bunny, Maluca, Arca, Miss Nina y Rosalía dando vueltas, todos juntos, hasta la náusea.

[[2:15]] Nunca imaginé al reggaetón como continuación del ángel de la historia. Pero tampoco lo hicieron la red de fiestas ni el underground que conectaba los corazones y los smartphones de las gentes libres de las grandes metrópolis, educadas en la misma escuela de sofisticación vanguardista de drogas sintéticas, que la de aquellos asistentes de grandes festivales olvidados, en medio de cualquier desierto de la árida tierra posnuclear que nos fue encomendada. Suponiendo, cándidamente, que al escuchar el flow no se les metería entre los intestinos, entre sus casas, entre sus familiares y amigos. Entre su pasado y su futuro.

[[2:30]] En el mundo post-despacito las discotecas dejaron de ser espacios de liberación y descarga de stress y pasaron a operar como grandes bio-reactores ambientales. Máquinas hyperlatinas que generaban gas propano, capital y feromonas. Toneladas de carne cubierta de piel Prieta, blanca y Negra exudando combustible para todo el mundo. Un cúmulo inmaterial de humores que se fue extendiendo más allá de todo horizonte y frontera, de clase, de raza o sexo; más allá de las montañas y los océanos, tan caliente que evaporó a todos y a cada uno, y los convirtió en grandes tormentas de gases que esparcieron el mensaje del sandungueo a todas las esquinas de la Tierra.

[[2:45]] Hace tanto calor, que mi cuerpo se empapa con el sudor de cuerpos que ni siquiera están aquí. Máquinas de humo, neones, litros y litros de alcohol, una base percutiva programada para alcanzar las partes más oscuras del sistema límbico, un sonido más líquido que la gasolina, y carne, kilos y kilos de carne. El reggaetón reformó la geografía de la tierra; derritió los polos y el Amazonas ardió en llamas a causa de su fricción.

[[3:00]] Hoy es un día importante. El día en que el reggaetón saldrá de la atmósfera terrestre. Esta noche la fiesta sale disparada como una fuerza autónoma. Como un rayo que partió de las palabras de la calle y quebró las tablas de la ley de un dios inscrito en piedra, su trayectoria será la eyaculación cósmica que desea ir más allá de los planetas, para regarse libremente en el abismo del espacio y engendrar nuevas realidades.

[[3:15]] Esta noche siento a la humanidad unida, lanzando a las estrellas aquellos sonidos que salieron del barrio hostil llamado Latinoamérica. El bellaqueo, la rumba y todos los motivos para lanzarse a las discotecas, están ahora inscritos en el Voyager 3.

[[3:30]] Me pregunto si cuando Carl Sagan decía que somos el medio para que el cosmos se conozca a sí mismo, llegaría a imaginar que dicho conocimiento se daría por intermediación del perreo. Perreando con el cosmos. Esa es la imagen para recordar.

[[3:59]] Esta es una noche infinita… 10…9…8… la oscuridad que nunca acaba… 6… No entres dócilmente en esa buena noche… 4… Que al final del día debería la vejez arder y delirar…1…0…

Ignición.

[[4:05]] Apenas han pasado unos minutos y no queda ninguna prueba de que una nave salió disparada hacia el firmamento. Aun así, el mundo continúa girando según los ritmos a los que la música lo malacostumbró. En el espacio, la calle parece un lugar lejano. Las superproducciones del nuevo reggaetón opacan el asfalto con locaciones exóticas y fantasías trascendentales. Eso no quiere decir que la calle vaya a desaparecer.

[[5:30]] Todos recordamos el día en el que el reggaetón tumbó al presidente de Puerto Rico. El tiempo en que Appl* Mus*c, y Spot*fy, se rindieron ante los fraseos de figuras tan polares como Talisto o Bad Bunny, Demphra o Rosalía.

[[5:45]] Pocxs lo recuerdan, Winchesta era el nombre anterior a Daddy Yankee. Fue en un tiempo anterior a Los 12 discípulos. Cuando fueron muchos los llamados, pero pocos los escogidos.

De eso queda poco.

Un loop cada vez más lento, como una canción olvidada de la prehistoria del reggaetón.

[[6:00AM]] Ahí viene el sol.

Notas

  1. El prefijo xeno- tiene su origen en la voz griega ξένος, la cual se refiere al extranjero o a lo extraño. En la Antigua Grecia, Xenia era un contrato de hospitalidad que se le daba al extranjero. Solo a finales del siglo XX y principios del XXI, la expresión xenomorfo apareció en el lenguaje cotidiano, para referirse al Alien, es decir, aquella entidad extraña que se infiltra en territorios y ambientes étnico-sanitarios extremos. Pronto surgiría un contra discurso tecno-político para agendar la reserva de posibilidades de los cuerpos y géneros Otrxs llamado xenofeminísmo. En adelante, el concepto de xenoexpansión aparece como un recurso conceptual que invierte los flujos coloniales a manera de contraconquista/soft power/latencia cultural.

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