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01.01.2016

Sol Calero in conversation with Elise Lammer

Elise Lammer y Sol Calero hablan sobre la crítica de la exotización tropical y caribeña en la práctica de la artista.

5.-Sol-Calero-'El-buen-vecino',-2015,-SALTS,-Basel.-Installation-view.-Courtesy-of-the-artist,-SALTS,-Basel-and-Laura-Bartlett-Gallery,-London

Sol Calero es una artista nacida en Venezuela que actualmente vive en Berlín. En sus últimos proyectos ha explorado la identidad y el compromiso cultural. En sus audaces instalaciones y proyectos sociales cuya estética suele coquetear con lo kitsch, Calero destaca que al revisar la historia del arte latinoamericano desde los ojos de un inmigrante, el juego de influencias es cualquier cosa menos uni-direccional.

4.-Sol-Calero-'Cambures',-2014

Elise Lammer: Sol, tu serie reciente Fruit Paintings y tus instalaciones semi-domésticas son coloridas, saturadas de frutas y flores exóticas y contienen una feliz mezcla de símbolos y estereotipos apropiados indistintamente de diferentes países de América Latina. ¿Estás sugiriendo que el público al que te diriges no sabe nada de las especificidades de cada país o estás operando esta simplificación a propósito?

Sol Calero: Cuando empecé a investigar este tema hace tres años, me di cuenta de que el arte latinoamericano se había vuelto más popular entre curadores y artistas occidentales, y que la identidad era el núcleo de la mayoría de los proyectos que encontraba. Sin embargo, a menudo aún se presenta a América Latina como una versión global y simplificada de todos los países que se extienden en una amplia zona geográfica. Como señalas, cada país tiene su propia identidad y su historia con su propio patrimonio cultural asociado, pero estoy particularmente interesada en los estereotipos culturales que operan dentro y fuera de todos esos países. Para mí, cuando se trata de la identidad, la simplificación es tan problemática como es fructífera; se trata de la percepción y a la mediación del otro.

A diferencia de México, Venezuela, donde nací y crecí hasta los 17 años, tiene una relación muy diferente a su propia historia, sobre todo porque la Venezuela precolombina estaba poblada por tribus nómadas que dejaron pocos rastros de su existencia. A falta de los antiguos referentes visuales sobre la que otros países han construido su identidad visual, Venezuela se ha centrado en sus recursos naturales y construido un vocabulario visual basada en representaciones del Caribe, convirtiéndose en uno de los lugares más exóticos del inconsciente compartido. Mi pregunta se convirtió entonces en: ¿cuál sería la esencia del Caribe si tuviera que representarla?

Has mencionado los colores brillantes primarios como clichés, sin embargo, algunos de los elementos que utilizo en mi trabajo se refieren a momentos históricos específicos. Pensemos en la “Good Neighbor policy”, la estrategia política que fue promovida por el presidente estadounidense Roosevelt en la década de 1930, diseñada para mejorar las relaciones diplomáticas entre los EE.UU. y los países latinoamericanos. Una gran cantidad de dinero fue invertido con el fin de promover una cierta idea de América Latina, combatir la xenofobia en los EE.UU. y lo más importante, proteger el negocio del petróleo. Esto a su vez creó una identidad completamente nueva, y aunque la política fue hecha a medida para ese momento específico y siguió una agenda clara, algunas ideas y símbolos trascendieron el territorio estadounidense.

 

Lo más interesante es que ésa identidad construida a su vez influyó en las personas de los países cuyos símbolos culturales habían sido apropiados en primer lugar, llevándolos a reciclar esas narraciones y a adoptarlas como parte de su cultura. Por ejemplo, mientras que los artistas del modernismo tomaron gran inspiración de simbolismo francés durante sus numerosos viajes a Europa, el formalismo de Josef Albers fue claramente influenciado por el arte precolombino, y un sinnúmero de ejemplos similares. Cuando era niña, recuerdo que a menudo me enfrenté a representaciones del Caribe que no estaban lejos de mostrarlo como un edén terrenal. Creo que el país entendió que podría beneficiarse de esos estereotipos, al menos en el plano económico, y aprendió a manipular esos símbolos para su propio provecho.

 

En mi trabajo, trato de llamar la atención sobre este tipo de fenómenos pero siempre trato de evitar ser demasiado dramática sobre ellos. Mi investigación del arte latinoamericano de los años 1960 y 1970 me hizo entender que en muchos países controlados por dictaduras opresivas, el arte era más político y funcionaba como una herramienta para la protesta, sin embargo, no siempre retrataba la violencia de manera directa. Estas estrategias me inspiraron a pensar en maneras de hacer frente a las largas y a menudo dolorosas historias políticas de los países que estoy investigando de una manera menos dramática. Venezuela es hoy en día uno de los países más peligrosos del planeta y siento la responsabilidad de colaborar con mi país a través de mi arte, pero no siento que simplemente mostrar la corrupción y el crimen sean la forma más eficaz de proceder.

8.-Sol-Calero-'Salsa',-2014,-Gillmeier-Rech,-Berlin.-Installation-view

EL: Creciste en Venezuela, pero estudiaste arte y desarrollaste tu carrera en Europa, entre España, Alemania y el Reino Unido. Tu obra está marcada por las influencias de todos los lugares en los que viviste pero también admite hacer referencias sutiles a algunos pintores latinoamericanos, con motivos tomados de Diego Rivera y el enfoque conceptual de Joaquín Torres García. Estoy diciendo «sutiles» porque creo que el ojo occidental no entrenado no necesariamente las identifica inmediatamente, sin embargo son referencias obvias en la tradición de la pintura latinoamericana.

SC: Mi trabajo enfatiza que no soy ni de uno ni de otro lado. Tengo todos los síntomas del inmigrante, que a menudo necesita simplificar sus propias referencias con el fin de fundirse en un nuevo entorno. Después de haber tenido el privilegio de escapar de Caracas y de haber conseguido asentarme y prosperar en un entorno más seguro, no hay opción para mí de regresar a Venezuela por más que por períodos cortos de tiempo. La situación política actual es tan desesperada que muy poco de la rica herencia cultural de Venezuela ha podido viajar más allá de sus propias fronteras. Esto implica que sólo sea posible llevar a cabo una investigación a fondo pasando el suficiente tiempo allá como para obtener experiencia de primera mano; entrevistando a gente, visitando bibliotecas y explorando las colecciones de los museos. Esto en gran medida explica por qué utilizo las referencias más obvias y me gusta exagerarlas: esto refleja mi incapacidad (y por deducción, la de muchas personas) de profundizar en la historia del país y por lo tanto cambiar las ideas superficiales que circulan sobre él. Por otra parte, como resultado de una larga serie de gobiernos corruptos, la historia del país ha sido re-escrita varias veces con el fin de ajustarse y dar servicio a la agenda política de turno.

2.-Sol-Calero-'La-Escuela-del-Sur,'-2015.-A-Studio-Voltaire-commission.-Installation-view-Studio-Voltaire,-London.-Courtesy-of-the-artist-and-Laura-Bartlett-Gallery,-London

3.-Sol-Calero-'La-Escuela-del-Sur,'-2015.-A-Studio-Voltaire-commission.-Installation-view-Studio-Voltaire,-London.-Courtesy-of-the-artist-and-Laura-Bartlett-Gallery,-London

EL: ¿Sabes algo acerca de la forma en que se recibe tu arte en Venezuela?

SC: La comunidad del arte es más bien pequeña, pero aún así no puedo saber cómo se percibe mi trabajo allí. La primera vez que expuse en Caracas fue con motivo del Premio Salón Banesco Jóvenes con FIA en 2014, un concurso nacional de arte en el que fui galardonada con el 3er premio y posteriormente fui invitada a hacer mi primera exposición institucional (Interacciones, Sala Mendoza , julio de 2015). Para esa exposición decidí invitar a todos los artistas nominados que no recibieron premio, lo que me llevó a hacer muchas visitas de estudio y aprender bastante acerca de lo que mis colegas estaban haciendo; fue una experiencia maravillosa. Sentí que, en general, los artistas parecían cuidadosos al hablar de arte, lo que es, probablemente, otro subproducto de la tensa atmósfera política. Para mis compatriotas venezolanos que viven fuera del país es más fácil hablar; cada vez que hago un show en Europa, desconocidos vienen a saludarme. No les gusta necesariamente la obra, pero definitivamente hay un sentimiento de orgullo. En conclusión, no sé si todo el mundo entiende mi enfoque y el juego detrás de él. Una vez un curador me invitó a hacer una exposición, pero sólo quería mostrar mis pinturas abstractas, ya que correspondían a un canon más reconocible que las Fruit Paintings, que parecen tan típicamente «de América Latina.» Me di cuenta de que las cuestiones con las que precisamente estaba tratando de luchar eran sostenidas por las mismas personas que tenían el potencial (y la voluntad, si la aceptaban) de resolverlas. Pero esto es sólo una anécdota y no refleja lo que piensa la joven generación de artistas que conozco, así que podría ser un problema generacional.

9.-Sol-Calero-'Salsa',-2014,-Gillmeier-Rech,-Berlin.-Installation-view

EL: Me gustaría saber más acerca de tu experiencia en el diseño. Muy a menudo, tu trabajo se materializa en ambientes que son cuidadosamente dispuestos, con objetos y utilería que evocan un espacio doméstico donde tus pinturas se integran en un contexto artístico más amplio. Excediendo la clasificación como objeto de arte, esa utilería a menudo puede ser manipulada por el público, en lo que se convierte en un escenario para materializar situaciones sociales.

SC: Tengo experiencia en diseño y siempre me ha fascinado la arquitectura, el interiorismo y la moda. Eso explica por qué mi trabajo es tan estetizante. Al crear este tipo de espacios sociales, estoy tratando de superar la función habitual de una exposición de arte. En la búsqueda de mi propia identidad y en una oleada de nostalgia romántica, a menudo necesito crear ambientes que animan a la gente a reunirse e intercambiar ideas. Venezuela tiene una fuerte cultura de la calle y la fragilidad de la situación política se traduce a menudo con el lema «todo puede pasar», que es una filosofía muy rica y fructífera que trato de traducir en mi proceso creativo. Esta espontaneidad es básicamente lo contrario de lo que se experimenta en Alemania, donde vivo actualmente. Es también una manera de cuestionar el carácter sagrado del cubo blanco, que también es un invento occidental. Muy a menudo, la única vez que se activa el espacio es durante la inauguración, después de la cual todo está prácticamente muerto. Estoy interesada en la idea de compromiso de parte tanto de la artista como de la audiencia y estoy ideando situaciones que permiten desacelerar las cosas al desafiar las limitaciones habituales de las instituciones de arte. Me pongo bastante triste cuando recibo un correo electrónico preguntándome cuándo planeo desinstalar, ¡incluso semanas antes de que mi exposición haya abierto! Para mí esto pone de relieve la manera en que el arte se ha convertido en mercancía, llevándonos a olvidar por qué nosotros (artistas, curadores) estamos haciendo proyectos en primer lugar.

6.-Sol-Calero-'El-buen-vecino',-2015,-SALTS,-Basel.-Installation-view.-Courtesy-of-the-artist,-SALTS,-Basel-and-Laura-Bartlett-Gallery,-London.-3jpg

7.-Sol-Calero-'El-buen-vecino',-2015,-SALTS,-Basel.-Installation-view.-Courtesy-of-the-artist,-SALTS,-Basel-and-Laura-Bartlett-Gallery,-London

 

 

EL: El proyecto que hicimos juntas en SALTS (El Buen Vecino, Basilea, abril de 2015) se ocupaba de la comunidad de vecinos que viven en los edificios de viviendas que rodean la galería. Recuerdo que la primera vez que viniste a visitar el espacio, de inmediato te diste cuenta de que, como suele suceder en Suiza, los vecinos no se conocían entre sí, a pesar de que comparten un jardín o habían estado viviendo en el mismo piso durante años. Tu reacción fue la de crear un proyecto que les permitiera conocerse entre sí. Al igual que en otros proyectos, instrumentalizaste conscientemente tu propio trabajo con el fin de fomentar interacciones que en últimas estban fuera de tus manos. Días después de la inauguración, el colorido pabellón del Caribe que construimos en el jardín de SALTS se convirtió para algunos vecinos en un espacio exterior de encuentro.

 

SC: Fue genial descubrir que funcionó y que algunas personas se apropiaron de este nuevo espacio. Inspirado en la arquitectura colonial, tenía un porche y en el interior dispuse algunos elementos que evocaban un espacio doméstico. La forma y los colores del pabellón contrastan tan fuertemente con la arquitectura circundante que se podía divisar desde el otro lado del río! Una estrategia tan simple resultó ser un éxito. Hice algo similar con el proyecto Salsa (Gillmeier Rech, septiembre de 2014), durante el cual redecoré una escuela de salsa en Berlín y organicé clases de baile gratuitas. Allí sólo trabajaban profesores alemanes y el proyecto demostró cómo cualquier persona puede apropiarse de la identidad cultural de otra persona. No sólo eran grandes bailarines sino que habían desarrollado una actitud muy «Latina» ​​que no podría haber simbolizado mejor el » lo exótico». En ambos casos, construí ambientes que fueron capaces de alterar y cuestionar el comportamiento de la gente que los activaba, trayendo una nueva realidad que para mí es verdaderamente híbrida.

 

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