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Edición 18: De pasadizos y portales - Chile

aliwen

Tiempo de lectura: 13 minutos

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21.05.2020

confinamientos kuir: hacer del habitar un gesto anti-normativo

Pensando las implicaciones de la intimidad que trae consigo el confinamiento, la investigadora y curadora aliwen propone una lectura crítica de la normatividad al interior de la casa a partir del análisis de dos artistas de performance, Lorenza Böttner e Hija de Perra, quienes «kuirizaron» lo privado para reivindicar su existencia disidente.

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Notas

  1. Agradezco a Diego del Valle Ríos por extenderme la invitación a participar de este número de la revista, por su amabilidad constante y por su provocación kuir. También agradezco muchísimo a Lorena Ormeño, Wincy Oyarce y Mario Soro, quienes me compartieron parte de su intimidad a través del relato oral y la revisión de sus archivos personales, pudiendo hilvanar así esta memoria rebelde.

  2. Acrónimo referente a Lesbianas, Geis, Travestis/Trans*, Bisexuales, Intersexuales, Asexuales/Aliados, Kuirs y demases identidades sexo-género no hegemónicas. Existen varios otros acrónimos utilizados para referir a esta comunidad dependiendo de la localidad, incluyendo TLGB o LGBTI, de acuerdo a los territorios de Abya Yala.

  3. “Personas LGBTI en Chile: el 38% reporta incremento de la homo/transfobia en sus casas o barrios tras la aparición del coronavirus” en MOVILH. Consultado el 15 de mayo de 2020. Disponible en

  4. Invoco aquí la apropiación sudaca y champurreada del término queer, a modo de inscripción dentro del giro posidentitario internacional. Dicha acepción busca establecer una categoría diferencial para las corporeidades sexo-disidentes que no esté asimilada por los discursos biomédicos binarios, ni tampoco ―en contraste― por la homonormatividad “en que el multiculturalismo, con su segmentación flexible de identidades sexuales reducidas a particularismos, torna dichas identidades fácilmente asimilables al mercado neoliberal de los gustos y las tendencias que despolitiza las luchas activistas con su menú de opciones de consumo”. Ver más en: Nelly Richard, “Realismo socialista”, en Torcida. Consultado el 6 de mayo de 2020. Disponible en  Recojo en esta línea parte de las reflexiones de una de las performanceras que visitaré, Hija de Perra, quien se definió durante la III Feria de Arte Queer de Mendoza en el 2012 como “una nueva mestiza latina del cono sur que nunca pretendió ser identificada taxonómicamente como queer y que ahora según los nuevos conocimientos, estudios y reflexiones que provienen desde el norte, encajo perfecto, para los teóricos de género en esa clasificación que me propone aquel nombre botánico para mi estrafalaria especie bullada como minoritaria”. Ver más en: “Interpretaciones inmundas de cómo la Teoría queer coloniza nuestro contexto sudaca…”, en Punto Género, vol. 4, diciembre de 2014, p. 11.

  5. En este punto establezco un diálogo con la historiadora del arte Élisabeth Lebovici, quien recurre al concepto de «extimidad» para articular su lectura sobre los cruces entre prácticas artísticas y activismos en torno al VIH/sida, hacia finales de los años ochenta y durante los noventa: “la noción de intimidad (así como la lacaniana noción de extimidad) se instala en el espacio cultural. Así lo atestigua la proliferación de los solos bailados y la performance del yo. […] Así lo atestiguan esas imágenes intimistas —asociadas con un examen escrupuloso de la cotidianeidad, de lo banal—, pululantes y purulentas en la creación plástica y en el cine. […] Todas estas modalidades han dibujado una escenografía de lo íntimo: como si fuera necesario romper también con la neutralidad supuesta del lugar de representación, y dibujar una configuración nueva en la que los límites entre fuera y dentro, entre ámbito privado y espacio público, se hacen aún más porosos, a semejanza de lo que la seropositividad y la epidemia han producido”. Ver más en: “Estar allí. Un recorrido muy parcial por las exposiciones europeas y el activismo contra el sida a finales del siglo XX”, en Sida, Barcelona, 2020, p. 34.

  6. Sin Autor, “Ernst Böttner, un muchacho ejemplar” en Mampato, no. 198, 7 noviembre 1973, p. 42. Citada por Ángeles Mateo del Pino, «Subjetividad transtullida. El cuerpo/corpus de Lorenza Böttner», en Anclajes, vol. 23. núm. 3, 2019, pp. 37-57.

  7. Véase: Francisca García, “Berlín, Cirugía plástica: historia de una controversia”, en El arte chileno más allá de sus fronteras. Ensayos de artes visuales, vol. 13, Santiago, Chile, Centro de Documentación de las Artes Visuales, p. 28.

  8. En una crónica escrita por la legendaria Pedro Lemebel sobre la muestra de Lorenza en Chile, describe una performance realizada años antes en la que la artista interpretaba la estatuaria clásica desde su propia subjetividad: “estudió arte clásico, posó como modelo e hizo de su propia corporalidad una escultura en movimiento. Un relieve mocho, volado de la ruina urbana. Un desdoblamiento de la arquitectura europea. Una cariátide suelta”, “Lorenza (las alas de la manca)”, en Loco afán. Crónicas del sidario (Santiago: LOM, 1996), p. 152.

    La teórica Ángeles Mateo del Pino aclara que esta “performance que destaca Lemebel es la que realizó Lorenza en Berlín en 1982, situada a la entrada del museo, pintada de blanco, simuló la Venus de Milo ante la indiferencia del público que hasta que no se movió no se percató (…) [Paul B.] Preciado añadirá posteriormente que esta acción la ejecutó primero en Kassel y posteriormente en Nueva York y San Francisco”, op. cit., p. 46.

  9. La poeta Mapuche Daniela Catrileo considera que, desde su crítica champurria sobre la producción de diferencia de género como herramienta de control neocolonial, «aquella designación del binomio antropocentrista entre lo humano y lo animal ―o lo bárbaro y lo civilizado― también está feminizada. Seguimos siendo parte de una marca que ha instalado una diferencia histórica en las relaciones de poder. Y por tanto, han jerarquizado aquellos cuerpos con razón (alma) y los ‹otros›, esos que han estado designados desde los impulsos (sin alma) y consecuencia de ello, fueron estigmatizados como carentes de razón”. Ver más en “Awka /Domo kawellu: provocación bestia”, en Escáner cultural, 18 de junio de 2018. Disponible en .

  10. Algunas de estas fotografías fueron capturadas en la fiesta Cabaret Chiquitibum, organizada por Denisse “Suelta” Castillo, Wincy Oyarce, Wally Pérez, Matilde “Perdida” Plaza, entre otrxs. Este festejo comenzó en 2002 como un evento privado, donde el grupo de amigxs hacía performances para ser vistxs mutuamente. Ese mismo año, el evento pasó a ser público, teniendo lugar en el terreno del frigorífico de pollos cerca de la Carretera Panamericana en San Miguel, donde vivía Wally, y en donde debutó Hija de Perra públicamente. Adquirieron mucha concurrencia, por la cual establecieron una alianza con otra fiesta underground importante en esos días, llamada Bizarre, misma que acontecía en la calle Fanor Velasco en Santiago Centro. Las Chiquitibum de San Miguel finalizaron en el año 2007, pero continuaron en otras locaciones organizándose como Colectiva o Compañía Cabaret Chiquitibum hasta aproximadamente el año 2010. Cabe mencionar que Lorena “Lagata” Ormeño continuó colaborando en distintos proyectos con la Perra a lo largo de su vida, incluyendo la fotografía para el videoclip de Obey My Orders junto al cantante Felipink o Sexy puta de los Tíos Bizarros, lo mismo con registros en contextos de protesta en la calle como la XIII Marcha por la Diversidad Sexual, estas tres instancias durante 2011.

  11. El Centro Arte Alameda fue incendiado el pasado 27 de diciembre durante una jornada de protestas en la esfera pública contra la precarización de la vida bajo el sistema socio-económico neoliberal, en la que Carabineros de Chile lanzó más de 70 bombas lacrimógenas al edificio y sus alrededores.

  12. Se puede percibir esta tendencia en los dichos propios del empresario detrás del personaje RuPaul, quien se niega a que personas asignadas como mujeres al nacer participen de la competencia televisiva de transformistas Dr*g R*ce: “el drag pierde su sentido de peligro y su sentido de ironía si no son los hombres quienes lo hacen, porque en esencia es una declaración social y un gran f-you a la cultura dominada por los hombres. Entonces, que lo hagan los hombres es realmente pank rock, porque es un rechazo real de la masculinidad”. Está demás señalar que no permitir el ingreso de biomujeres se contradice con la idea de que Dr*g R*ce sea una afrenta “a la cultura dominada por los hombres”, lo cual queda claro cuando explicita que la misma suerte corre para las mujeres transgénero: “podrías identificarte como mujer y decir que estás transicionanda, pero todo cambia cuando empiezas a cambiar tu cuerpo. Se vuelve otra cosa; cambia todo el concepto de lo que hacemos. Hemos tenido algunas chicas que tuvieron algunas inyecciones en el rostro y quizás un poco en el trasero por aquí o por allá, pero no han hecho la transición”. Decca Aitkenhead, “RuPaul: ‘Drag is a big f-you to male-dominated culture’”, en The Guardian, 3 de marzo de 2018. La traducción del inglés es mía, disponible en 

  13. Es el posestructuralista Roland Barthes quien acuña el término punctum para reflejar dentro del análisis de una fotografía aquel “pinchazo, agujerito, pequeña mancha, pequeño corte, y también casualidad. El punctum de una foto es ese azar que en ella me despunta (pero que también me lastima, me punza)”. Ver más en La cámara lúcida (Buenos Aires, Paidós, 1980 [2013]), p. 59.

  14. Así lo testimonia la misma Hija de Perra: “después de haber tenido muchos novios en mi educación primaria y de haber premiado con besos en la boca a mis compañeros cuando anotaban un gol en los partidos de fútbol, ¡una de mis maestras de enseñanza escolar me descubrió una muñeca! ¡Sí! Era mi fabulosa muñeca de She-ra, ésa misma, la hermana gemela de He-Man. Esta maestra mandó a llamar a mis padres al colegio, a mí se me aisló y se me llevó a una oficina de orientación escolar. Después de un traumatizante y profuso llorar por no comprender la extraña situación en que estaba envuelta, terminé en un tratamiento psicológico que duró cuatro años para sanar mi homosexualidad”. Op. cit., pp. 10-11.

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