Edición 2: Las cosas

Julien Creuzet, Dorothée Dupuis

Tiempo de lectura: 16 minutos

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A

04.05.2015

As told by my obsidian head

¿Es posible transformar nuestra relación con objetos que encapsulan momentos problemáticos de la historia —especialmente con respecto a traumas post-coloniales— al hablar de ellos diferentemente, a través de la poesía, la música y el movimiento ? Dorothée Dupuis en conversación con las palabras, sonidos e imágenes del artista franco-martiniqués Julien Creuzet.

(Relatado por mi cabeza de obsidiana)

Creuzet_jai quitté parisOpéra-Archipel, J’ai quitté Paris, 2015, video, 20’42»

Julien Creuzet nació en 1986 en los suburbios de París, pero sus padres decidieron regresar al caribe francés, de donde son originarios, cuando él tenía 5 años. Su hermano menor nació en la isla y Julien recuerda sentir celos de él, del hecho de que fuera verdaderamente caribeño mientras él había nacido en la Metropole (¡qué aburrido!, pensaba él). Su personalidad aparentemente callada propulsa una práctica que no admite remordimientos —no muy lejana de los gestos tempranos de Claire Fontaine, donde objetos corporativos y activistas se convierten en artefactos extremadamente agresivos— gritando silenciosamente verdades inaguantables a un mundo del arte contemporáneo que no pidió tanto.

From : Dorothée Dupuis
Subject : un comienzo…
Date : 23 avril 2015 11:07:22 UTC-05:00
To : Julien Creuzet

Hola Julien !
Estoy viendo tus cosas
tus imágenes, tus videos
leyendo tus palabras,
tratando de unir estas cosas, estos fragmentos
encontrar un significado
la globalidad de todo esto parece escapárseme, pero sin embargo lo entiendo de
una forma extraña
su mecanismo sigue siendo misterioso
quizás sea eso, la idea del archipiélago
lugares definidos, comunicándose a través de conchas marinas a kilómetros de
distancia
también me gusta mucho la no sistematización en la combinación de video/narración/subtítulos
la cualidad de collage de estas cosas, como pistas diferentes, corresponde con
nuestras vidas modernas, nuestros seres dispersos, archipiélagos en nuestra
forma de pensar, de mantener relaciones con la gente, con el
mundo fragmentario, fragmentado
también asusta, esta aceptación de no entender las cosas, o al menos solo
parcialmente, es como rendirse y, al mismo tiempo, quizás debamos aceptarlo
para combatirlo como se debe, no sé
Lo que sí está claro es que me encantan las últimas esculturas, activadas como
el otro día en el estudio
con esas pantallas, tan locuaces como mudas
como estelas
lo numérico vuelto estatua, pero vivo, a través de tu voz, tu presencia
también me gusta la sistematización de algunas formas y gestos, como usar
estas bufandas, estas bolsas de patatas en tu cabeza
me recuerda a Beuys, con su coyote y su manta
una figura chamánica, vagamente humana, y mientras caminaba dando vueltas
con su bastón tú caminas con tu laptop
que es una especie de ojo independiente, autónomo
registrando cosas, fantasmas, como la figura errante en el video la serre à
palabres (2015)
Y luego están los objetos, el computador, el teléfono inteligente, las pantallas, aparatos tecnológicos que parecen funcionar como lugares para entrar a otra realidad, ¿un espacio entre ficción y realidad?
Y estos otros, más cargados, la piedra de obsidiana, la bolsa de patatas, la tela exótica, las frutas, las conchas marinas, las pequeñas plantas encontradas aquí y allá, la basura que hace parte de la cosmogonía tropical del tercer mundo (las botellas de plástico, los envoltorios de las papas de paquete, esas cosas que una vez son lanzadas al espacio público nunca son recogidas, se quedan ahí, nunca se desintegran y a todo el mundo le parece normal)
Los objetos históricos: la Mimolette, el terrón de azúcar, la guillotina, el barril
“utilería” de una época, formas, colores, símbolos
¿qué pasa al atacar esos objetos?
O, más que atacarlos: integrarlos lentamente, domesticarlos
girar alrededor de ellos
absorber lentamente su narrativa simbólica, su potencial mágico,
Me gusta la libertad que surge de estas cosas, la práctica busca ser ignorante en
un buen sentido, como un niño preguntándose, a diferencia de las prácticas de algunos artistas sobre estos temas que a menudo parecen hipercríticas o demagógicas, acá es más ambiguo
por ser un trabajo tan instruido
pero que también acepta su subjetividad, la del poeta me imagino
Ayer leía ese libro de Chris Kraus y decía que cuando una mujer habla sobre su intimidad a través de la poesía, sus palabras nunca son consideradas como universales, siempre está enmarañada con la expresión de su propia intimidad cuando en realidad me parece que sucede justo lo contrario, que la poesía de inmediato hace que las cosas tengan una objetividad
palabras que se vuelven objetos
que se fijan, que uno les puede dar vuelta sin preocuparse de asignarles un significado específico o estático
porque, paradójicamente, es cuando las palabras se vuelven formas fijas en la poesía que su significado se libera de la obligación de la sintaxis que supone la prosa para evocar más
es por eso también que este correo tiene esta forma, me imagino
una sucesión de ideas, palabras, chantajes de frases, pensamientos
no sé si me sigues
si tengo el derecho, como crítica, como curador, de emplear este lenguaje también, pero quizás sí, en la intimidad de una correspondencia…
dime… luego, en la tarde, mando más
te deseo lo mejor,

Dorothée

Creuzet_sépulture, les toucans1

Creuzet_IMG_4763Vista de exposición: Scroll InfiniLa Galerie, Noisy-le-Sec. Foto: Ana Vega. Opéra-archipel, sépulture, les toucans, les perroquets sont les oiseaux les plus coloriés (…), 2015 Dos copias de «Toutes nos colonies», una copia de «Les beautés du monde», satélite, tenedor, parte de una piña, botella, pantalla, nautilus, cartel, papel, correa dorada, tienda de acampar, madera laminada.

« Opéra-Archipel » es el nombre que Julien Creuzet da a la obra más reciente que ha producido desde 2014, con una serie de sufijos que sugieren la existencia de diferentes ocurrencias o episodios dentro de la serie. Este proyecto desembocó en su exposición individual en FRAC Basse Normandie, en Francia, que se inaugura el 6 de mayo, 2015. Con su título Creuzet cita una ópera del siglo XVIII de Jean-Philippe Rameau, Les Indes Galantes (1735), donde un romance se desarrolla en cuatro «entradas» cada una en una colonia distinta. Es un ejemplo temprano de cómo el erotismo y exotismo estaban permanentemente unidos en la imaginería colonial. La ópera también es casi contemporánea de otra historia que muestra otro fenómeno temprano de la globalización, el origen de Mimolette, un queso producido en el norte de Francia para imitar el queso danés Edam, que no se podía importar durante la era proteccionista de Colbert. Para diferenciarlo de su vecino del norte, tiñeron al Mimolette de anaranjado con un colorante natural llamado “Roucou”, importado de las Américas recién descubiertas. De esta anécdota, Creuzet reúne dos símbolos emblemáticos de Francia, su queso y su imperio colonial, y otra imagen, la del “pielroja”, palabra usada en ese entonces para describir los recién encontrados e incorrectamente bautizados pueblos “indios”. El exotismo reductivo de la ópera, el color artificial del queso y la apelación errada de un pueblo se unen en una nueva serie de videos, esculturas y piezas sonoras que cuestionan en voz alta nociones de autenticidad, origen e identidad.

Creuzet_frac01Vista de exposición: Opéra-archipel, Ma peau rouge, Henné, 2015, FRAC Basse Normandie, Caen, Francia.

From : Dorothée Dupuis
Subject : las 3 preguntas!
Date : 27 avril 2015 15:11:16 UTC-05:00
To : Julien Creuzet

¡Hola Julien!
Vale, para continuar con mi correo anterior y nuestra conversación por skype de ayer, hay tres ejes que me interesan en relación a esta edición de Terremoto que estamos preparando, que es la idea  amplia de un “objeto artístico”. Sobre todo, tu éxito al deconstruir narrativas contenidas en estos objetos que están muy “cargados”, en especial con relación a estas mitologías coloniales; luego está la manera como utilizas tu computador y teléfono inteligente, que son al mismo tiempo herramientas, símbolos como tales y protagonistas a su manera en tu proyecto; y luego tu forma de “objetificar” paisajes, lugares, ambientes, hasta lograr hacerlos casi tangibles a través de palabras, poesía, evocación.

En este número quería debatir hasta qué punto un objeto de arte puede adquirir una autonomía o si esta autonomía siempre depende de la relación que establece con el artista o el espectador. Nociones de “presentación” y “representación” así como la tensión que existe entre ellas —y de las que habla específicamente tu trabajo— me interesan especialmente. Hablando de “presentación” quiero decir que para aprender el mundo es necesario estar consciente de que “aparece” ante nosotros, en el sentido de una “epifanía”, que se nos “presenta” y que “reconocemos” a través de un mecanismo platónico que en una segunda instancia tiene que ver con el mismo objeto de la representación, ese es el mecanismo primario del arte, digamos, desde el arte de las cavernas (¿quizás hubiera arte antes?)

Luego, los procesos a través de los cuales la presentación/representación del mundo tienen éxito son los de producción y reproducción, siendo la tecnología lo que permite que esta “reproducción” sea, de repente, potencialmente infinita, lo que puede parecer terrorífico porque la tecnología nos permite emanciparnos de una reproducción que inicialmente solo era posible biológicamente (…)

Hablamos pronto.
Que tengas una buena noche,
Dorothée

opera_15_galerieInauguración de Opéra-archipel, para el 15º aniversario de La Galerie, Noisy-le-sec, 2015

Una de las primeras discusiones que tuve con Julien en Marsella en 2012, tenía que ver con la legitimidad y, en específico, con tu propio origen, que supuestamente te da el derecho —o, al contrario, te lo niega— de hablar de un tema específico. En nuestro caso, creo que esa conversación tenía que ver con que mi madre vino de la misma isla donde nacieron sus padres, en Martinica en el caribe francés. Recuerdo sentirme un poco obligada a justificarme por estar al mismo tiempo tan interesada y ser tan externa al tema, ya que nunca viví allí y, además, proviniendo del lado Béké, como lo indica el color de mi piel. Pero en un mundo post-colonial, ¿cómo se negocian estas cuestiones de identidad? Recuerdo tanto un deseo de conectar como una reticencia a hacerlo. Además, Julien es una persona misteriosa que no habla mucho o, si lo hace, es según sus propias modalidades, a través de adivinanzas, silencios, pistas y respuestas evasivas. Definitivamente lo que ves no es lo que obtendrás.

Poème-titre, 2014, loop de video, 8′

From : Julien Creuzet
Subjet : Estaba de mal humor
Date : 28 avril 2015 17:57:20 UTC-05:00
To : Dorothée Dupuis

Para comenzar, rápidamente, escribí en mi celular hasta tarde anoche antes de dormir un poco. Me quedé pensando en tus palabras, todas tus preguntas, busqué la esencia interna para poder explicarte mis trances, mis usos, mis ritos de paso. Escondo un misterio desconocido…

Lena quería ir al mercado de pulgas, yo estaba de mal humor. Tenía un tubo con carteles, debe haber dos sobrepuestos, un oso sobre un oso, dos bestias, papel enrollado, movimiento, un giro de cartón. Los perdí, los puse en el piso sin darme cuenta. Estaba revisando una montaña de libros, para reconstruir una colección de recetas de la gastronomía mundial, regadas por todas partes. Me gustaban mucho las fotos de los platos decorados. Salivaba mientras las cortaba. No tenía dinero y solo me quedé con dos. Una es del Caribe y la otra de Japón, contra un oso contra oso, busqué mi tubo de cartón por todas partes. En una mesa llena de vajillas, Lena encontró un vaso negro. Dice que lo compró para ella, sabiendo que terminará digerido en mi práctica.

Todo comienza.

Creo que moveré este vaso un poco cada día en mi cabeza, lo haré girar en mis manos para sentir sus costados vítreos, un vidrio con burbujas de aire, lo levantaré para ver la luz atravesándolo. Sentí ganas de pegarlo a la pared, de colocarlo desde adentro. No sé si es un vaso para ver, para beber, para proveer. Porque el negro se vuelve púrpura con la luz. Si quieres ver adentro, tiene este vacío que deja espacio, incluso si se pone en la pared, sé que este vacío resuena. Ya sabes que en los fetiches de madera, cerca de la barriga hay un vidrio o un espejo. Sé que atrás de eso está la magia escondida. Es toda esa vida que palpita.

Me cuento historias mirando este vaso negro, recordé la obsidiana que hice girar en mis manos para convertirla en un recuerdo volcánico. Rota y se deforma hasta convertirse en una roca suave que gira, murmura, un pequeño motor en el disco duro. Del teléfono regresé a mi computador, para entender mejor mi fluir, que se desborda del espacio. Me lancé al agua sin una red de seguridad, para crear olas concéntricas…

obisidienne1

obsidienne2Je me martèle la tête, hard disc, google drive, ça me suit encore (…), 2014, video, sonido, 4’30’’

En la obra de Julien hay muchos objetos. Son objetos que pueden usarse como figuras metafóricas (como el Mimolette), imágenes (la carabela), readymades (botellas plásticas, objetos encontrados), pretextos para contar historias (los carteles de los osos), protagonistas de videos (el vaso negro), herramientas o artefactos que median experiencias y casi se vuelven performers en sí mismos (el computador, el teléfono inteligente). Incluso cuando aparecen como sí mismos en una obra, siempre son algo más y Julien se cuida de nunca fijar su significado. Al contrario, la idea es darle nuevas propiedades e historias a estos objetos con su aparición en una narrativa artística. Luego se refiere a la posibilidad del arte de alterar la naturaleza de las cosas, de modificar esas grandes narrativas de donde salen estos objetos, ya sean narrativas históricas, sociales, biográficas o de otra especie. Para modificar las narrativas que contienen los objetos cargados, especialmente los que tienen connotaciones controvertidas relacionadas con momentos problemáticos de la historia, como la época colonial, despierta la posibilidad de que poblaciones históricamente explotadas restablezcan una relación neutral con estos objetos y, de esa manera, con su propia historia a través de la imaginación y la poesía.

formesmondesJ’ai marché, pour photographier, mes formes-mondes, 2014, fotografía e instalación.

From: Dorothée Dupuis
Subjet: Rép: Estaba de mal humor
Date: 29 avril 2015 10:48:16 UTC-05:00
To: Julien Creuzet

Hola Julien
LOL

Dime, ¿te ayudaron mis preguntas?
¿Qué forma crees que tomará esta entrevista por correo?

PALABRES_STILL_01Opéra-archipel, la serre à palabres (…), 2015, video, sonido, 30’

Recientemente, el computador y teléfono de Julien han comenzado a ser casi protagonistas de sus videos, performances y esculturas. Están presentes visiblemente como implementos de grabación o son usados como espejos tecnológicos, que al mismo tiempo capturan y reflejan. A veces aparecen solos, sus pantallas negras cobrando cualidades pétreas. Otras veces, son grabadas mientras reproducen un video y la pantalla dentro de la pantalla cobra una profundidad mágica, una presencia foucaultiana, reflejando nuestra condición de espectadores, cuestionando nuestra participación en el mundo, nuestra posible co-autoría como espectadores. Siendo al mismo tiempo un alter ego, un tercer ojo, una simple superficie reflectora, estos objetos tecnológicos dan cuerpo a la naturaleza fragmentaria de la experiencia humana actual, donde lo digital juega un papel cada vez mayor. De hecho en la serie Opéra-archipel habla de la dispersión geográfica (la ubicuidad ahora parece posible gracias al chat, las video conferencias y las llamadas gratis de larga distancia) desde un punto de vista perceptivo, sutilmente apuntalando cómo nuestra experiencia de la otredad ha sido alterada por la hiper-circulación de imágenes y palabras, ofreciéndonos conocimiento antes que experiencia, reducida a una suma de datos puros.

Opéra Archipel, Oracle Noir, Le point en l’air, 2015, video, sin sonido, 2’12”

From: Julien Creuzet
Subjet: Rép: Estaba de mal humor
Date: 29 avril 2015 18:33:02 UTC-05:00
To: Dorothée Dupuis

Dorothée,
Por qué Lol,
dime,

Móvil,
mi celular,
solo,
doy círculos,
móvil, teléfono.

Doy círculos,
del frente a la pantalla,
al frente tuyo.

Sin batería,
me sentí solo,
vacío.

El mismo objeto
en el bolsillo.
Me quedo mirando a la misma superficie,
el vaso negro,
donde te vi,
imagen azteca,
hipervínculo.

Después del mercado de pulgas,
puse la rodilla,
para acariciar la tierra.

Tú también, tú estabas,
facetime B.C.

Te hago escuchar algo,

ellos me quitaron la voz
para yo decirles,
los arroyos de la ópera,
hablé con el decorado.

Quizás sea aburrido,
al final quizás,
acá te mando una pista.

Pongo la rodilla,
para acariciar la tierra.

Julien

jaiquitteparisORDIOpéra-Archipel, J’ai quitté Paris, 2015, video, 20’42”

Cuando visité a Julien en París en marzo pasado tenía varias esculturas instaladas en su estudio. Estaban compuestas de elementos varios: botellas de plástico, plantitas, pantallas obsoletas usadas por sus cualidades reflectoras, una cama de acampar, carteles encontrados (a menos de que hayan sido reproducidos a propósito), fotos clavadas acá y allá, collares grigri o bandanas brillantes colgadas perezosamente de las esquinas de los marcos que estaban, a su vez, sobre otras imágenes. En el centro del cuarto había una gran canasta con una estructura que sostenía una imagen impresa en tela del icónico cantante de hip-hop Nicki Minaj. En las pantallas mudas había tallado pequeños poemas que describían escenas urbanas y casuales escritas durante la residencia del artista en La Galerie en Noisy-le-Sec, el suburbio oriental de París. Sensaciones del transporte público, vestidos y costumbres multi-culturales, intercambios de miradas y palabras, largas caminatas entre zonas de la ciudad, los edificios para gente de bajos recursos, los intra-muros de París y el pequeño centro artístico del siglo XIX, perdido entre bares y un supermercado de rebajas. Julian activó las esculturas para mí. Hablaba en su teléfono inteligente conectado a un vocoder que le daba una cualidad metálica y distante a su voz. Cubierto por una tela florida como una figura Beuysiana moderna, su voz rebotaba de un objeto al otro, revelando anécdotas específicas o, al contrario, enterrando para siempre unas conexiones obvias. Ante mis ojos, el paisaje levemente familiar de los coloridos suburbios franceses tomaba forma a través de una serie de palabras, sonidos, señales y formas. ¿Cómo pueden las palabras dar a los ambientes una materialidad a duras penas lograda a través de lo visual, especialmente ahora cuando el tercer ojo de nuestros teléfonos inteligentes toma la foto antes de que el significado de lo que vemos alcance a llegar al cerebro? Filtrándose lentamente como una letanía robótica, las palabras de Julien lograban capturar de forma realista la confusión, color y carácter abrupto del paisaje del Seine Saint-Denis, mandando lentamente al olvido a Montmartre y su esterilidad cultural.

perftwerkOpéra-archipel, danses païennes et corps critiques, Salle Joséphine Baker in Noisy-le-Sec. Una conferencia-performance que Julien Creuzet propuso para la escuela afro-caribe Jo’ (asociación de Noisy-le-Sec para la danza afrocaribeña), Ana Pi (bailarina), Fannie Sosa (socióloga y performer), y la contribución de Elsa Dorlin (filósofa).

From: Julien Creuzet
Subjet: el punto en el aire
Date: 3 mai 2015 12:11:51 UTC-05:00
To: Dorothée Dupuis

Dorothée,

Opéra Archipel, Cactus, Le point en l’air, 2015, video, sin sonido, 2’12”

Te hice el cactus,
primero con mi encendedor,
para apretar la llama,
en un arco iris, un punto en el aire.

Bailando un vals con una mano temblorosa.

Ya me dirás,
abrazos,

Julien

Onde, 2015, video, 3’06”
Un reflejo en la cara / Me despierto, niño salvaje / ola, página / onda del nuevo mundo / memoria de la otra / ribera / estoy al oeste / juventud embriaguez / cáscara, lo que queda / estoy perdido / al oeste del Everest / un poco más al oeste / a mi ritmo / en sus marcas / un desmadre / gravito / en las velas de los monarcas / en mi alma / brasa en fuego / fuego en forma / mujeres flojas / llenas de pereza / que me inmolen / si la he amado / crepitaciones / gemidos / risitas / un poco más al oeste / hechizado

 

Traducción al español: Manuel Kalmanovitz G.

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