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09.03.2021

Artistas como trazadores de rutas: dominando una relación sincera con la tierra

La investigadora y curadora Bénédicte Ramade entrevista al dúo de artistas Marilou Lemmens y Richard Ibghy sobre su práctica para configurar formas eficientes que contrarrestan el despojo de la tierra debido a la estrategia capitalista, extractivista y colonial de la agricultura industrial en Canadá.

Bénédicte Ramade (BR): Sin llamarles arquetipos de la escena artística canadiense, quisiera comenzar por recordar que Canadá tiene una relación particular con la tierra y la agricultura, la cual incluye al capitalismo agrícola y al extractivismo global. Relación que parece formar parte del ADN del país. ¿Pueden presentar brevemente su proyecto desarrollado en la Fundación Grantham para las Artes y el Medio Ambiente en 2020, titulado Two fleas quarreling over who owns the dog they live on? ¿Así como sus diferentes intereses sobre agricultura, capitalismo y colonialismo?

Marilou Lemmens (ML): Nuestro proyecto en la Fundación Grantham surgió de una investigación que comenzamos el año anterior en Omaha, Nebraska, mientras nos preparábamos para una exposición en el Bemis Center for the Arts. Comenzamos a buscar en la agricultura a gran escala, industrializada y financiarizada en el oeste medio de Estados Unidos siguiendo un interés en los temas de convivencia y hospitalidad. Queríamos ampliar estas nociones para incluir las relaciones entre especies, especialmente las relaciones entre aves y humanos.
Uno de los elementos fundamentales de la convivencia es la relación con la tierra: cómo se conciben, delimitan, habitan, comparten y explotan los territorios.

La intensificación masiva de la agricultura durante el último siglo en América del Norte se basa en un supuesto derecho a la tierra que ha justificado la transformación y destrucción del medio ambiente. Intensificación anclada en una lógica que une la abstracción y la apropiación del mundo.

Por ello, cuando recibimos una beca para hacer una residencia de investigación en la Fundación Grantham, que se encuentra cerca de donde vivimos en la zona rural de Quebec, fue una gran oportunidad para profundizar nuestro compromiso con estos temas, pero esta vez aún más cerca de casa. Esta fue una ocasión para reflexionar sobre la política de la tierra y sus usos a nivel provincial y regional.

BR: Por lo general, los problemas ambientales se transcriben como datos visuales, gráficos estadísticos, números, curvas y formas coloreadas. ¿Cómo trabajaron específicamente con o en contra de esta visualidad que ocasionalmente oculta la realidad de la contaminación, la extracción industrial y el desgaste de los ecosistemas?
Richard Ibghy (RI): La traducción de la información a formas visuales, en otras palabras, la estética de la visualización de datos, es algo que puede usarse, como mencionas, para demostrar u ocultar la información. Tratamos de trabajar con y contra esta visualidad comprometiéndonos con temas de abstracción y concreción, opacidad y transparencia. La contaminación por pesticidas en el agua es un caso interesante, ya que no se puede ver ni oler. Sin embargo, sabes que está ahí, por lo que necesitas encontrar otras formas de hacer visibles su presencia y sus efectos.

Nuestra práctica emplea formas abstractas de representación para reflejar la realidad de un mundo abstracto. Nos preguntamos, ¿cuál podría ser la función del arte en un mundo cada vez más abstracto? Nuestro trabajo refleja y resiste el mundo real de la abstracción al materializar datos de gráficos, diagramas y mapas en un espacio tridimensional. También hemos trabajado con video para registrar las experiencias físicas, audibles y materiales del mundo de una manera que comunica lo sensorial y captura la inmediatez de estar corporalmente en el mismo. En esta exposición, intentamos hacer las tres.

ML: Richard y yo venimos de pensar críticamente cómo se construye el conocimiento. Nos interesa la historia de la ciencia y cómo ciertos tipos de observaciones se hacen posibles siendo también crítiques sobre cómo formas de conocimiento, por ejemplo el conocimiento estadístico, ha ganado autoridad y dominio en muchas disciplinas. Sin embargo, durante los últimos dos años, hemos visto cómo la investigación científica ha sido atacada con total desprecio. Ha sido cuestionada y anulada por noticias falsas, hechos alternativos y políticos populistas. Los gobiernos conservadores y de derecha han ignorado sistemáticamente las recomendaciones científicas y han desdeñado especialmente los datos sobre cuestiones ambientales y de salud. Sentimos la necesidad de matizar nuestra criticidad hacia las narrativas científicas.

En la exposición, exploramos los efectos empobrecedores de la abstracción y la reducción y su capacidad para producir comprensión y promover políticas progresistas. Por ejemplo, en la obra titulada L’affaire Louis Robert, sobre un agrónomo empleado por el Ministerio de Agricultura de Quebec (MAPAQ), quien fue despedido después de revelar la connivencia entre la industria de pesticidas y las instituciones públicas, creamos una vitrina a escala humana con dos lados transparentes específicamente para presentar un conjunto de datos. Queríamos dar visibilidad a los mismos datos que las fuerzas corporativas y políticas habían tratado de ocultar. En otra pieza, por ejemplo Planting, Un-planting, contrario a lo anterior, tratamos de revelar aquello que se ha dejado fuera cuando la ciencia se centra exclusivamente en una descripción abstracta de la tierra o el trabajo. El video muestra un primer plano de las manos de una mujer mientras cava en la tierra, plantando y quitando yerba. El mismo, revela formas de cuidado de las plantas y el suelo, pero también de violencia. Representa una forma de atención más-allá-de-lo-humano que no es inocente.

BR: ¿Cómo eligieron los colores y los materiales de L’affaire Louis Robert o The Great Appropriation, una instalación de trescientas esculturas que representan la anexión colonial francesa y británica de tierras en Quebec? Especialmente en lo que respecta a los gráficos de colores utilizados en la visualización de datos, no es tan neutral como pensamos; estas son elecciones, una expresión de la subjetividad de un científico después de todo. ¿Qué tenían en mente al concebir sus frágiles esculturas?

RI: En L’affaire Louis Robert, nuestra elección de colores reflejó los colores de las semillas de maíz recubiertas con pesticidas, que a menudo son de color turquesa o rosa dulce. A veces nuestras elecciones de colores y formas son referenciales, pero también es común que usemos colores de manera arbitraria para crear tensión entre la seriedad del contenido que presentamos y una estética lúdica y sin pretensiones. En The Great Appropriation, los colores se seleccionan para atraer a les espectadores, para deleitarles y suscitar curiosidad por la obra, de modo que puedan sentir el deseo de profundizar y participar en ella en un nivel más discursivo. En tales casos, elegimos colores principalmente por su valor estético.

ML: Yo diría que no nos interesa crear obras que sean desconcertantes, que requieran habilidades especiales para producir o que ganen valor por su costo de producción. Nos gusta trabajar con materiales no preciosos que se ensamblan de forma sencilla. Nos gusta tener cierta autonomía en la producción de nuestro trabajo. Pero lo más importante para nosotros es crear objetos que sean capaces de traducir ideas. Quizás «traducir ideas» sea una frase simplista; digamos que el arte nos permite hacer conexiones —materiales, lingüísticas, espaciales— que no son posibles en las formas de pensamiento científicas o académicas.
BR: Respecto a The Great Appropriation, ¿la cartografía colonial sigue siendo efectiva y relevante?

ML: Las prácticas cartográficas coloniales que examinamos son formas históricas de división y distribución de la tierra cuyo propósito era promover el asentamiento. El asentamiento en Quebec estaba íntimamente relacionado con la limpieza de la tierra con fines agrícolas. Tales cartografías del espacio ya no se utilizan, pero todavía son visibles en el paisaje rural. El sistema colonial francés, llamado seigneuries (señoríos), se puede reconocer en forma de parcelas de tierra rectangulares largas con casas ubicadas cerca unas de otras, mientras que el británico, llamados townships (municipios), es visible en áreas divididas en parcelas cuadradas con casas aisladas unas de otras a menudo ubicadas en el centro. Entonces, incluso hoy, al observar la forma de las propiedades, es posible decir qué imperio europeo colonizó por primera vez el área.

BR: ¿Existe un vínculo entre los problemas ambientales y la cartografía colonial?
ML: La interpretación abstracta de la tierra realizada por la cartografía colonial está profundamente relacionada con nuestra actual crisis ecológica. La prospección y la cartografía del espacio eran formas de reclamar los recursos del continente. Por tanto, están directamente vinculados a la destrucción y el despojo provocados por las políticas extractivas imperiales en la actualidad.

A nivel conceptual, la cartografía colonial impuso nuevas concepciones de espacio y propiedad.

Por un lado, la tierra no fue concebida exclusivamente para uso humano por las diversas naciones indígenas del este de América del Norte. Los primeros colonizadores trajeron esta idea con ellos la cual sigue siendo fundamental para definir nuestra concepción de tierra, territorio y propiedad privada.

Una vez que empiezas a pensar en la tierra como algo que puede parcelarse, comprarse y venderse como propiedad y usarse como recurso, estableces un marco conceptual que te permite ignorar cómo estás conectade con otros seres, cada uno con sus necesidades y relación específica con el territorio. Esta concepción inuaguró una visión mercantil y luego capitalista de la tierra, así como una visión de la mismo como fábrica: la plantación. La financiarización de la tierra es una abstracción posterior, para dictarla como inversión, el tipo de cosa sobre la que se puede especular.

BR: ¿Quién posee la tierra? Esta pregunta es central en el título metafórico de la exposición: Two Fleas Quarreling over Who Owns the Dog They Live on. ¿Cuales son las opciones?

RI: La cuestión de quién posee la tierra es compleja. Basta con considerar cómo un pájaro, un castor o un mosquito concibe el espacio y se propone definir su territorio para ver las distintas opciones que se le presentan. La primavera pasada, pasamos mucho tiempo tratando de entender cómo las muchas aves que vienen a pasar la estación cálida donde vivimos crean territorios, lo que muchas veces implica delimitar el espacio con cantos. Pensar en las diversas formas en que otras especies conciben el espacio informa en gran medida cómo tratamos el nuestro. Para nosotros, en la granja, esto significó posponer la fecha en la que normalmente cosecharíamos el heno para dar tiempo a que los tordos charlatánes completaran su anidación.
BR: Muestran un punto de vista subjetivo, empatía por estos entornos y ecosistemas, la complejidad de los vivos. ¿Cómo reaccionaron les funcionaries de gobierno que toman decisiones gubernamentales cuando se acercaron a elles? ¿Sospechaban?

ML: Hablamos con muches científicxs e investigadores que trabajan para instituciones gubernamentales y descubrimos que son sorprendentemente generoses, abiertes y deseoses de compartir información. Una investigadora del Ministerio de Medio Ambiente especializada en el tema de los plaguicidas en el agua fue de gran ayuda en la preparación del proyecto. Incluso organizó una reunión con un técnico para aprender a tomar muestras de agua correctamente. Sin embargo, en la revista que publicamos para acompañar la exposición, ella no quería que se acreditara su nombre, ni siquiera en forma de agradecimiento.

Este fue particularmente el caso cuando se trata de plaguicidas. Para una pieza, titulada The Inhospitality of Twelve Rivers (2020), tomamos muestras del agua de doce ríos en diferentes áreas agrícolas de la provincia. Nuestro interés era ver los niveles de pesticidas en el agua y monitorear su toxicidad para las comunidades bentónicas que habitan en el fondo de los ríos, como cangrejos de río, nematodos, moluscos, larvas de libélulas, todos los insectos que anidan en el agua. Sin ser sorpresa, resultó que la mayoría de los ríos eran muy tóxicos, con niveles de pesticidas dramáticamente por encima de la norma aceptada.

BR: ¿Se ven a ustedes mismes como denunciantes? ¿Activistas?

ML: Ojalá pudiera decir que sí, pero definitivamente no. Se necesita mucho coraje para ser une denunciante. Incluso en un lugar como Quebec, donde existen leyes para proteger a les denunciantes, siempre hay consecuencias. Además, no se puede optar por ser une denunciante, debe estar en condiciones de acceder a información delicada. A través de nuestro trabajo espero que participemos en el proceso de cambio de sensibilidades, comprensión y percepciones.

RI: No caracterizaría las obras que hacemos como activistas. El activismo presenta un lado del problema de una manera poderosa y persuasiva. Intentamos presentar ideas en toda su complejidad. Tenemos nuestras opiniones, nuestras pasiones y nuestros compromisos, pero tratamos de no imponerlos al les espectadores.

Esto nos lleva de vuelta a su primera pregunta y cómo encajamos en la escena artística canadiense. En Canadá, existe una dimensión activista en las prácticas artísticas preocupadas por los problemas ecológicos, pero también hay un fuerte compromiso histórico con el paisaje como un género que continúa hoy y que representa la tierra como una naturaleza prístina donde la presencia humana se borra. También hay un conjunto de prácticas, a menudo fotográficas, siendo Ed Burtynsky el más representativo, que estetiza el paisaje devastado por las industrias.

Exploramos espacios rurales habitados donde la convivencia se presenta en todos sus aspectos problemáticos, desde el cuidado a la hospitalidad hasta el extractivismo y la financiarización. También nos interesan las raíces históricas de nuestra forma de vivir y de usar la tierra, de pensar el suelo en como objeto. Es un intento politizado y situado históricamente de reinventar y reconstruir un sentido de nuestro lugar y responsabilidad en un mundo más-allá-de-lo-humano. Lo rural es un espacio donde los humanos ya no podemos pretender estar en una posición de exterioridad con relación al resto de los vivos. Somos miembros de una amplia comunidad. El desafío es reinstaurar una figura relacional del ser humano, dentro de esta comunidad.

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