28.08.2017

Afterword for Alberto García del Castillo’s "Merman"

Susana Vargas Cervantes en una carta a Alberto García del Castillo reflexiona sobre la “otredad significativa” presente en el viaje que Alberto realizó a través de los canales de Bélgica en compañía del sireno Steev Lemercier, Chanel y Dolce, quienes son una gata y una perra.

Epílogo para Merman de Alberto García del Castillo

Alberto, querido,
Fue un placer leer tu maravillosa historia sobre la navegación de los canales el verano pasado en Bélgica con Steev Lemercier, Chanel y Dolce. Tú y yo nos conocimos en Bélgica, en Bruselas, durante el invierno de 2014, creo. No puedes haber conocido ya a Steev entonces, porque no me hablabas de él; o tal vez, como era la primera vez que nos conocíamos, fuiste tímido para compartir conmigo tu amistad con un sireno. Fue cuando nos encontramos la siguiente vez en el invierno de 2016 en Londres que tengo el primer recuerdo de ti hablándome de tu plan para pasar el verano navegando con Steev.

Ahora es enero de 2017 y estoy leyendo tu historia mientras estoy sentada en una fría cocina en el segundo piso de una casa victoriana en el centro de Toronto. Pronto estaré en camino a Los Ángeles, vía Montreal, en un viaje que hago por mi cuenta para reencontrarme con viejos amigos. A diferencia de tu historia de estar dentro y fuera del agua, aquí con una temperatura helada de -17o Celsius, nada fluye, y no cambiará hasta la primavera siguiente. Steev no podría vivir aquí, me imagino. De hecho, ¿qué hace Steev en los meses de invierno cuando no hay agua en la cual sumergirse? ¿O sólo necesita un balde de agua para bañar su cola?

Pasar un verano conociendo a un sireno hacía sentido para mí, entiendo a los sirenos; como las sirenas, prometen un mundo fantástico de rareza y magia. Como en su caracterización en el Mermaid Parade en Coney Island, Brooklyn representan la salvación y la vida eterna; están depurándose espiritualmente. A través de su carácter travieso también portan un simbolismo similar al atribuido a las mujeres adúlteras para quienes la frase “el agua hurtada es dulce” expresa su cualidad particular de ser pecadoras. Pero fue una sorpresa paora mí leer que tú y Steev estaban viajando con Chanel y Dolce. De pronto, cuando descubrí que un gato y un perro también pasarían el verano contigo, sentí como si ya no pudiera relacionarme ya con tu historia.

Yo no soy una persona ni de gatos ni de perros, pero después de que terminé de leer sobre tu viaje este sentimiento cambió y me encontré anhelando conocer a Chanel y a Dolce, porque a las tres nos gusta viajar con equipaje muy pesado y somos también de las que andan en taxi. Mis ideas sobre quién es un sireno también han cambiado. Mientras leía Merman, Steev se volvió tan real para mí como Chanel y Dolce y sentí un deseo por pasar también un verano como el tuyo: construyendo y descubriendo, y relacionándonos en ‘otredad significativa’.

En The Companion Species Manifesto: Dogs, People and Significant Otherness, Donna Haraway, quien en años anteriores dijo que preferiría ser un cyborg a una diosa, habla de la relación entre humanos y perros como estando vinculados en otredad significativa. Como un tipo de amor, la otredad significativa es más que la reflexión de las intenciones de uno proyectadas en el otro o amor narcisista basado en estar enamorado de uno mismo a través de los ojos de otro. Tampoco está basado en el supuesto amor condicional que los animales tienen por los humanos, lo cual para Haraway sólo satisface una ‘fantasía neurótica’.

La otredad que Haraway describe en esta relación no se refiere a sirenos o gatos, sino a humanos y perros, y está basada en la ‘presencia semiótica de material carnoso en el cuerpo de la tecnociencia’ del perro. Haraway habla sobre los perros no como una ‘coartada para otros temas’, ni como ‘sustitutos para la teoría’, ni como el lobo domesticado que existe para proveer amor para el bienestar de los humanos; sino a partir de su existencia por sí mismos.

Según el relato de tu viaje, tú también evitas relacionarte con Steev simplemente como un personaje simbólico de la mitología antigua quien es una vasija para cantar infortunios. En su lugar, lo presentas como lo que es, un músico. Tampoco están Chanel y Dolce ahí solo para hacerte más humano por medio de su demostración de amor incondicional. Chanel tiene sus propias características, ella usa maquillaje y fuma. De hecho, la última relación de Chanel antes de Steev, nos dicen, había terminado porque no había más cuidado mutuo. Chanel parece saber cómo cuidar de sí misma y elegir un otro con quién relacionarse.

Me di cuenta después de leer sobre tu viaje, que Steev, Chanel y Dolce son carne y alma, y no representan nada ni a nadie más que a Steev, Chanel y Dolce. Me agradan porque habitan la frontera entre lo civilizado y lo salvaje, los canales al interior de la tierra y las aguas oceánicas, y las periferias del hecho y la ficción. Esta ficción no es sólo sobre el aspecto performativo de inventar y crear, sino también de acciones. Tu ficción está compuesta de hechos, historia, invención y un descubrimiento de otredad significativa. Leo esta historia de tu verano en los canales con un sireno, un gato y un perro como un cuento sobre un viaje a un mundo intersubjetivo, uno que es sobre conocer al otro a través de los detalles diarios de las relaciones eternas y mortales. La otredad significativa requiere que ‘cumplamos las condiciones liosas de estar enamorado’, y para esto un amor entre especies es necesario.

Describes a tus personajes al irse relacionando en otredad significativa a través de detalles mundanos, detalles que se quedan conmigo; la suavidad de Steev mientras mueve sus manos y habla, el ‘Fuuuuuuuuuu’ de Chanel mientras fuma y la timidez de Dolce causada por no hablar un francés fluído, la intimidad de Steev y Dolce al jugar con la peluca de Steev; y cómo los tres disfrutan comer papas fritas, especialmente con mayonesa. Estos detalles me revelan cómo Steev llega a ser retratado tanto en carne como simbólicamente a través de su relación con Chanel y Dolce, y viceversa, y viceversa otra vez. Se honran sus diferencias, se honra el mundo intersubjetivo que hace la otredad significativa posible.

¿Sabías que los Tojolabales mayas, personas indígenas de Chiapas, México, no tienen una palabra para el verbo ‘hablar’, pues la noción de que la gente pueda hablar sin alguien que escuche simplemente no existe? El sólo hablar es imposible; no hablas al vacío o a la nada, siempre hablas para ser escuchado. El verbo correlativo para hablar en Tojolabal significa ‘hablar y escuchar’. Es una relación que está siempre compuesta por la acción mutua de escuchar y ser escuchado, de modo que también hay al menos dos sujetos en sus oraciones. Para los Tojolabal, escuchar no significa sólo oír las palabras; escuchar significa también recibir algo y dar algo de vuelta. La única forma de lograr esta manera de escucha es entendiendo al otro profundamente, entendiendo de dónde vienen sus palabras y a través de qué contexto; y, más que nada, escuchas poniéndote en el lugar del otro. El otro es otro humano, pero también todas las demás especies, y la tierra, el agua y el aire. Así, la escucha Tojolabal es intersubjectiva, interdependiente y la base para establecer una relación de otredad significativa.

Tu viaje es el de escuchar a otras formas de especies que puedan tal vez pensar en palabras y símbolos. Escuchar a Steev cantar en la terraza del techo en Estambul fue lo que primeramente te llevó a él. Y escuchar fue a lo que te comprometiste durante el verano.

*

Continué leyendo tu historia cuando llegué a Los Ángeles, pero terminé de escribir la respuesta cuando regresé a la Ciudad de México. Necesitaba tiempo para dejar que el viaje descansara conmigo. Noté cuando leía Merman una segunda vez que de hecho inicias la historia de cómo conociste a Steev en Estambul diciendo que lo ‘viste’ mientras él ‘cantaba’. Ver requiere las actividades de otros eventos sensoriales distintos a los del mirar. Ver también requiere que escuches, y tú viste a Steev cuando lo escuchabas. Tal vez por eso fue tan fácil para ti y para Steev, y Chanel y Dolce viajar juntos, y ocupar un mundo intersubjetivo. Ustedes ya eran amigos de tres ratas antes de abordar el Buratinas. Escucharon la historia de los canales, y la cerveza dentro de sus estómagos cuando estaban ebrios.

Para los Tojolabales mayas, escuchar significa ser capaz de silenciar el diálogo interno. Es más fácil decirlo que hacerlo. Requiere mucha respiración, supongo.

Tengo curiosidad ahora por saber cómo la historia de los canales cambió después de sus historias. ¿Cómo fueron la infraestructura y el paisaje de los canales reconfigurados por ti, Steev, Chanel y Dolce mientras viajaban? Y también, ¿cómo se han redefinido ustedes a partir de este viaje? ¿Por Chanel y Dolce? ¿Eres tú ahora una persona de perros, gatos y sirenos? ¿Cómo es que tu conocimiento, no sólo de música, sino también de respeto, diferencia y confianza ha sido redefinido después de este viaje?

Hago todas estas preguntas porque estoy interesada en cómo una nueva historia de la evolución puede ser re-escrita como una de co-evolución, porque es una historia de todas las especies compañeras juntas, en tu caso a través de una historia veraniega en los canales de Bélgica. Todo radica en la ‘unidad de análisis más pequeña posible’, esa que es la relación.

Escribiste sobre Venecia en Bruselas, ¿pero sabías que hay una Venecia en México también? En Xochimilco, al sur de la Ciudad de México. Como sabes, la Ciudad de México era un lago pero después de la colonización la mayoría de la ciudad, a excepción de Xochimilco, se secó. La única parte del lago que no fue drenada por completo, dejando así algunos canales que persisten hasta este día, es Xochimilco. Ahí aún puedes encontrar ajolotes: criaturas que, como los sirenos, habitan las fronteras de la realidad y la ficción, así como las de los aztecas y los españoles, lo prehispánico y lo del México moderno, el agua y el aire.

Creo que disfrutarías un verano paseando entre los canales de Xochimilco con algunos ajolotes. Puedo intentarlo y hacerme amiga de uno de ellos por ti. Los ajolotes son una reencarnación del dios azteca Xolotl, el hermano de Quetzalcoatl. Quetzalcoatl quiere decir ‘serpiente emplumada’ y era la deidad azteca del viento. Los ajolotes pueden regenerar sus extremidades y otras partes del cuerpo y, a diferencia de otros anfibios, pueden alcanzar la madurez sexual siendo larvas. Sólo puedo imaginar todas las cosas de las que ustedes dos hablarían. Además, como Steev y tú, los ajolotes se pueden mover dentro y fuera del agua, porque pueden respirar agua y aire. No sé si hay un ajolote famoso o alguno al que le guste la música, pero me puedo imaginar a uno tocando en un mariachi. Hay muchos mariachis tocando en las trajineras para los turistas.

Si pasaras un verano en los canales de Xochimilco en una trajinera con un ajolote, podrías también hablar con los ahuejotes, un árbol nativo de las aguas poco profundas de los canales. Creo que algunos de los ahuejotes tienen opiniones firmes sobre situaciones actuales.

Gracias por compartir las historias de tu verano, y por mandar fotografías que las acompañen. Podría seguir hablando acerca de las fotografías también, acerca del estoicismo y la seriedad en su posar. Sobre la elaboración de ficción que se logra en estas tomas de César Segarra. Me gustan las fotografías en las que tú y Steev son tomados por sorpresa mientras platican. Las fotografías son testimonio también de la otredad significativa en su relacionarse. Fueron agradables de ver. Tengo que terminar mi carta ahora. Ha sido un placer y espero con ansias el futuro que este relacionarse traerá.

Ciudad de México, enero 2017

Acerca del libro
Merman es un diario de viaje queer de una travesía por las vías navegables de Bélgica con el sireno y cantante Steev Lemercier en compañía de Chanel y Dolce, que son un gato y un perro, durante los primeros meses de su amistad con el autor. Escrito por Alberto García del Castillo y publicado por Shelter Press.
El libro puede ser comprado en línea en: http://shelter-press.org/alberto-garcia-del-castillo-merman-sp079/

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