07.05.2018

10 Mythical Exhibitions from Latin America that Millennials Never Got to See — Part II

10 exhibiciones míticas de Latinoamérica que los millenials nunca pudieron ver — Parte II   6. La plástica joven se dedica al béisbol Performance colectiva 24 de septiembre de 1989 Ideado por Hubert Moreno y organizado por Abdel Hernández Círculo Social Obrero José Antonio Echevarría La Habana, Cuba Por Direlia Lazo Curadora independiente y escritora […]

10 exhibiciones míticas de Latinoamérica que los millenials nunca pudieron ver — Parte II

 

6. La plástica joven se dedica al béisbol
Performance colectiva
24 de septiembre de 1989
Ideado por Hubert Moreno y organizado por Abdel Hernández
Círculo Social Obrero José Antonio Echevarría
La Habana, Cuba

Por Direlia Lazo
Curadora independiente y escritora radicada en Miami, EE.UU.

El 24 de septiembre del 1989, al no poder exponer, durante unas horas los artistas cubanos se dedicaron a jugar pelota.

El detonante fue el cierre, a los pocos días de inaugurada, de la exposición Artista melodramático (Castillo de la Fuerza, 1989) de René Francisco y Eduardo Ponjuán, como otro gesto de censura contra la libertad estética y de expresión artística. Luego de tener que “re-diseñar” la exposición —sacando piezas que comprometían la imagen de Fidel Castro, mismas que la oficialidad entendió como un falso culto a la personalidad—, la exposición abrió nuevamente sus puertas. En respuesta a la tensa situación que se vivía en el país y como acto de protesta, los artistas cubanos se congregaron en el Círculo Social Obrero José Antonio Echevarría para jugar a la pelota, escenificando lo que fuera uno de los primeros gestos insulares del arte relacional. Quedó claro que la injerencia del poder en el terreno artístico sólo podía combatirse con un gesto de rotundo cinismo, un cambio de juego inesperado, que además significó un parteaguas para el discurso artístico del arte cubano.

La plástica joven se dedica al béisbol (1989) es de esos actos que son revisados con orgullo ajeno, porque durante nueve innings quedaron suspendidas las tradicionales normas del arte, para ensayar una forma de insubordinación institucional desde la reconfiguración de acciones cotidianas, que relegó el poder del objeto, para emancipar la expresión artística al terreno de lo social.

 


 

7. Mitominas
Exposición colectiva
Organizada por Monique Altschul y un grupo autogestionado de artistas
7 al 30 de noviembre de 1986
Centro Cultural Recoleta
Buenos Aires, Argentina

Por Ixchel Ledesma Guadarrama
Asesora de arte y curadora independiente radicada entre Buenos Aires y la Ciudad de México

Mitominas fueron dos exposiciones realizadas en el Centro Cultural Recoleta durante la década de los años ochenta. La primera fue en 1986 organizada por Monique Altschul y un grupo autogestionado de artistas. Con giros irónicos, las artistas desmitificaron los constructos de las mujeres en relación a lo doméstico y a lo cotidiano. Entre las piezas participantes de esta primera exhibición estuvieron Alicia D’Amico con series fotográficas de acciones de mujeres, así como la pieza titulada Y nace una niña y yo la quiero, en la que retrata un parto simbolizado mediante una muñeca. La artista Diana Raznovich participó con una reinterpretación de Cronos a través de la estatua de un monstruo que espera, como la mujer que espera ser llamada y reconocida; así mismo Nora Correas participó con Penélope una instalación realizada con vestidos de novia, medias y camisetas. En 1988 se realizó Mitominas II enfocada en la crítica de los mitos de la sangre en la que también participaron artistas hombres.

La investigadora María Laura Rosa argumenta que Mitominas intervino activamente sobre los discursos dominantes de la época, llenando un vacío crítico puesto que no se tenían antecedentes de exposiciones —en Buenos Aires— que cuestionaran las construcciones discursivas y el papel de la mujer en el circuito institucional del arte. Traer al presente estas exposiciones radicales es rescatar del olvido las acciones feministas que dieron origen en Latinoamérica a las discusiones en torno al concepto de género.

 


 

8. Como vai você, Geração 80? [¿Cómo va usted, Generación 80?]
Exposición colectiva

Curada por Paulo Roberto Leal (1946-1991) y Sandra Magger
14 de julio al 13 de agosto de 1984
Escuela de Artes Visuales de Parque Lage
Río de Janeiro, Brasil

Por Marcio Harum
Curador independiente y escritor radicado en São Paulo

La Escuela de Artes Visuales de Parque Lage fue fundada en 1975 para remplazar al Institute of Beaux Arts, siendo el artista Rubens Gerchman (1942-2008) su primer director. En 1984, los coordinadores de la escuela fueron el artista Luiz Aquila (1943) y Marcus Lontra (1954), quienes junto con Paulo Roberto Leal (1946-1991) y Sandra Magger, organizaron en espacios expositivos y salones de clases una muestra de grandes dimensiones, incluyendo 123 artistas jóvenes provenientes en su mayoría de Río de Janeiro y São Paulo, llamada Como vai você, Geração 80? [¿Cómo va usted, Generación 80?]. Se trataba de un momento de apertura política y del regreso de la democracia después de un periodo de 20 años de dictadura militar. Ése era el estado del arte en la época, influenciado por el post-punk y el new-wave, se celebró la reanudación de una pintura informal en un aparente alejamiento del arte conceptual e intelectual de los movimientos de resistencia de los años setenta. El público sobrepasó los quince mil visitantes. Una buena parte de los participantes alcanzó reconocimiento artístico, entre ellos fueron Alex Vallauri (1949- 1987), Ana Maria Tavares (1958), Barrão (1959), Beatriz Milhazes (1960), Cristina Canale (1961), Daniel Senise (1955), Eduardo Kac (1962), Jorge Guinle (1947-1987), Leda Catunda (1961), Leonilson (1957-1993), Luiz Zerbini (1959), Monica Nador (1955), Ricardo Basbaum (1961), y Sérgio Romagnolo (1957).

 


 

9. 1er Coloquio Latinoamericano de Arte No-Objetual y Arte Urbano
Charlas, instalaciones y performances
Organizado por Juan Acha y Alberto Sierra
18 al 21 de mayo de 1981

Museo de Arte Moderno de Medellín
Medellín, Colombia

Por Dorothée Dupuis
Directora de la revista Terremoto
y curadora independiente radicada en la Ciudad de México

El 1er Coloquio Latinoamericano de Arte No-Objetual y Arte Urbano realizado en 1981 fue co-organizado por el recién fundado Museo de Arte Moderno de Medellín (MAMM) y el Museo de Antioquia, bajo la dirección conceptual del crítico de arte peruano Juan Acha y del curador del MAMM Alberto Sierra. Ocurrió de manera paralela a la IV Bienal de Arte de Medellín, la cual recibió más de 320,000 visitantes, 240 artistas e importantes apoyos corporativos y estatales. Frente a este fenómeno temprano de la creciente institucionalización del formato bienal, el coloquio afirmaba el legado vanguardista de ciertas prácticas de aquel momento promoviendo un internacionalismo de ideas y amistades, más que de mercancías. Así, los participantes tal como los peruanos Teresa Burga y el colectivo Huayco, los mexicanos Felipe Ehrenberg, Lourdes Grobet, y el No-Grupo, el brasileño Cildo Meireles, el venezolano Carlos Zerpa, el colombiano Álvaro Barrios, entre otros, pudieron conversar en estos días sobre el concepto mismo de lo no-objetual —que al día de hoy nadie ha logrado realmente aclarar, al parecer.

Evento mítico que siembra las semillas de un conceptualismo sobre pre-estética relacional indisociable de ciertos clichés recurrentes propios del arte latinoamericano, se puede notar que el MAMM quiso dar homenaje a este evento al organizar el 2o Coloquio de Arte No-Objetual y Arte “Rural” esta vez, en la primavera del 2017, con participantes como el brasileño Ricardo Basbaum, el español Fernando García Dory, la argentina Amalia Pica o la colombiana Carolina Caycedo.

 


 

10. América, no invoco tu nombre en vano
Exposición colectiva

9 de junio al mes de septiembre de 1970
Museo de Arte Contemporáneo, Edificio Partenón
Santiago de Chile

By Matías Allende Contador
Investigador de arte y curador radicado en Santiago, Chile

Por relevancia histórica, por experimentalidad y porque en Chile nunca más se vio una exposición con estas características hasta ese momento, tendría que decir que una importante exposición es América, no invoco tu nombre en vano de 1970. No es un ejercicio romántico, ni una mistificación del programa político cultural del gobierno socialista de la Unidad Popular, sino un antes y un después en los programas curatoriales nacionales. Esta exposición y certamen —puesto que también consideraba un premio para artistas emergentes— fue organizado por el Instituto de Extensión de Artes Plásticas y el Centro de Estudio Latinoamericanos, ambos organismos de la Universidad de Chile. El evento llevó el nombre del canto número cinco de la épica continental del Nobel de literatura Pablo Neruda, el Canto general (1950). Además de una exhibición con artistas chilenos de distintas edades, trayectorias, proveniencias disciplinares y procedimientos, se instaló, fuera del Museo de Arte Contemporáneo, una carpa de circo.

En la carpa del Tony Caluga, institución histórica de las artes circenses nacionales, se presentaron bandas como los Quilapayún, Cuncumén y los hermanos Parra, además del ballet nacional y la compañía de teatro experimental. Todas las expresiones artísticas con un claro sesgo americanista y socialista, casi vaticinando la victoria pocos meses después del socialista Allende. En América, no invoco tu nombre en vano se produjeron piezas inéditas que son parte fundamental del imaginario nacional, como la que se titula igual al evento, América, no invoco tu nombre en vano de Gracia Barrios.

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