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28.01.2021

Ojos distintos ven cosas distintas: tres obras de Donna Conlon y Jonathan Harker

Como parte de la sección Proyector, un cinema online enfocado en obras en video relacionadas al marco temático del número de la revista en curso, Donna Conlon y Jonathan Harker presentan una serie de obras introducidas por el curador Sandino Scheidegger.

Zincfonía tropical, 2013. Video HD con sonido; 1:45

Efecto dominó, 2013. Video HD con sonido; 5:13

Voz a la deriva, 2017. Video HD con sonido; 5:41
Videos disponibles hasta el 11 de febrero.

Más información sobre este y otros trabajos de lxs artistas, visite su website.

Déjame prepararte el escenario. Panamá es un país de muchos contrastes, golpeado por una variedad de crisis sociales, políticas y culturales. Estas tensiones se hacen aún más fuertes en su capital, Ciudad de Panamá, donde un impresionante paisaje urbano se eleva sobre una población que a menudo lucha por su vida debajo del mismo. Es como si el Canal de Panamá no se hubiera construido para dividir las masas de tierra de América del Norte y del Sur, sino las masas que habitan la ciudad: por un lado, quienes se benefician de él, por el otro, quienes se rezagan.

La ciudad de Panamá es el hogar de Donna Conlon y Jonathan Harker, el dúo de artistas reconocides internacionalmente cuyos trabajos en video nos han demostrado, una y otra vez, que la realidad tiene muchos más matices que lo que acabo de escribir arriba. Colaborando desde 2006, han producido diecisiete trabajos en video hasta la fecha, todos los cuales comentan la vida con un sentido del humor y una sutileza inigualables. El enfoque de su trabajo está en las realidades cotidianas de Panamá, país que de muchas maneras puede definirse como un experimento de laboratorio para el capitalismo que ha durado más de un siglo; experimento que involucra notablemente a Estados Unidos, imperialismo omnipresentes desde 1914. Como el Canal de Panamá sigue siendo uno de las principales fuentes de ingresos del país, la atención política que se le presta sigue siendo alta.

Si bien el punto de partida de Conlon y Harker puede ser Panamá, la potencia del trabajo radica en su capacidad para darle una dimensión más global a esta realidad meticulosamente observada. Cada una de sus obras en video se mueven con facilidad a través de cuestiones de provincianismo, nacionalismo y cosmopolitismo al utilizar metáforas que agudizan la comprensión del espectador de su propia experiencia, en caso de que decida prestarle atención.

Para estes dos artistas, que también tienen sus propias prácticas artísticas individuales, hacer arte es trabajar en la realidad y recordarnos que el progreso puede tropezar con sus propias piernas, especialmente cuando se dan grandes pasos.

Cualquiera que se encuentre con su trabajo se sentirá atraíde por el humor y la astucia que muestran al pensar en la vida cotidiana. Como observadores de nuestro tiempo, tienen talento para señalar las anomalías de una sociedad en constante consumo impulsada por una economía que no está lejos de consumirse a sí misma. Su enfoque no rehuye las críticas, pero tampoco se pierde en la oscuridad. Donna y Jonathan no solo ven el lado oscuro de las cosas, sino también la luz a la que necesariamente están destinades. Su trabajo a menudo se enfoca en banalidades que no llaman nuestra atención: mangos que caen, ladrillos volcados, botellas flotantes, todos llamándonos para reconocer su poética pasada por alto.

En cierto modo, su trabajo es un recordatorio tanto de la complejidad del mundo como de la necesidad de encontrar un lenguaje común al discutirlo. Y aunque el humor astuto puede no ser el mejor lenguaje para controlar los desafíos políticos urgentes, es uno de los mejores para recordarnos que las cosas están fuera de control y que en el caos se encuentran posibilidades.

Este texto es una versión resumida del artículo original escrito por Sandino Scheidegger mismo que fue publicado por primera vez en línea para Incidents (of travel) en Kadist.

Créditos

Zincfonía tropical
Sonido directo: Carlos Urriola y José Rommel Tuñon
Diseño sonoro: José Rommel Tuñon
Asistente: Nelson Vargas

Efecto dominó
Fotografía: Ana Endara
Sonido directo: Carlos Urriola
Diseño sonoro: José Rommel Tuñon
Corrección de color: Tania Alvarado
Asistentes: Nelson Vargas, Kristen Wolfshoon & Jazmin Danborg

Voz a la deriva
Cámara adicional: Raphael Salazar
Diseño sonoro: José Rommel Tuñón
Corrección de imagen: Frank Zamora

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