Reportes - Tailandia

Thanavi Chotpradit

Tiempo de lectura: 8 minutos

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29.01.2021

No olvidamos: sobre el arte y la política en Tailandia

Como último artículo de nuestro intercambio con Art & Market, la historiadora del arte Thanavi Chotpradit reflexiona entorno a los posicionamientos políticos que se han suscitado en el sistema del arte Tailandés ante las protestas masivas inciadas el 14 de octubre de 2020 a través de las cuales se exige una reforma democrática más allá de la monarquía.

El 24 de octubre del 2020, Free Arts, una red de jóvenes artistas y activistas en Tailandia, entregó 112 diplomas a “luchadores de la democracia” durante el ensayo para la ceremonia de graduación de la Universidad de Thammasat. Aquelles que quisieron ser galardonades con los certificados debían participar en las protestas, las cuales, por primera vez en décadas, llamaron abiertamente a la reforma de la monarquía. La noche anterior, el rey Maha Vajiralongkorn (Rey Rama X) elogió a un monarquista que mostró un retrato de la realeza en el sitio de protesta, la tienda departamental Central Plaza Pinklao de Bangkok, el 20 de octubre. La reina Suthida recordó al hombre (¡qué coincidencia!) Thitiwat Tanagaroon, quien estaba sentado entre otres monarcas cerca del Gran Palacio para dar la bienvenida a la familia real. Ella le informó al rey que él era el hombre del clip. “Muy valiente, muy valiente, muy bien, gracias”, dijo el rey.

Algo sumamente destacable es que el retrato real que mostró Thitiwat era una fotografía del rey Bhumibol (rey Rama IX) y de la reina Dowager Sirikit. La frase “una imagen vale más que mil palabras,” sonará cliché, mas estas dos imágenes encapsulan el choque ideológico y generacional en Tailandia. La primera imagen indica un sentimiento de nostalgia por la monarquía Tailandesa, aferrándose a la memoria del querido rey Bhumibol (y al cómo la monarquía tailandesa recae en una sola persona, que, desafortunadamente, ya no está con nosotres). La segunda imagen es un graduado vestido con una túnica académica recibiendo un diploma de manos de un miembro de Free Arts, quien utiliza una máscara de Somsak Jeemteerasakul, ex profesor de historia de la Universidad de Thammasat y destacado crítico de la monarquía que ha vivido en exilio autoimpuesto en Francia desde el golpe de estado en 2014. Esto condensa el espíritu de las protestas actuales: juventud, humor, sátira, creatividad y antisistema.

Por tanto, la actividad de Free Arts dentro de la universidad de Thammasat representa un reto contra la ceremonia formal de graduación dirigida por el rey y la reina, la cual se llevaría a cabo el 30 y el 31 de octubre. El número 112 se refiere a la sección 112 del código penal criminal tailandés o lèse majesté: “Quien sea que difame, insulte o amenace al rey, a la reina, el heredero-aparente o el regente, será privade de su libertad de tres a quince años.» Utilizar la máscara de Somsak lo dice todo.

Durante meses, decenas de miles de manifestantes se han reunido y, en ocasiones, han marchado por las calles de Bangkok y otras provincias de todo el país. Les manifestantes exigen la dimisión del gobierno del general Prayuth Chan-cha, una nueva constitución y una reforma de la monarquía.

En estas circunstancias, definitivamente, surge la misma vieja pregunta: «¿qué papel juega el arte en la política?» Y, en tiempos de crisis política, ¿de qué manera pueden les artistes participar políticamente?

La situación actual difiere notablemente de la del pasado, cuando la mayoría de les artistes tailandeses, en particular las grandes figuras de los años noventas, guardaban silencio en referencia a las causas políticas (2010). O, peor aún, apoyaban la intervención militar en la política (2014). La política se ha convertido en el tema más popular para les artistas tailandeses, especialmente para la generación más joven. Ha habido exposiciones y obras de arte políticas en galerías, eventos al aire libre, sitios de protesta y plataformas en línea.

Aunque veo a más artistas respondiendo al conflicto político de la última década como una buena señal, no creo que sea necesario que todes hagan obras de arte políticas o que se organicen actividades con fines políticos relacionados al arte al menos que une ya sea conocido como un artista o activista político. Existe más de una forma de relacionarse con la política. Une podría continuar haciendo instalaciones de video sobre la neblina de la mañana y actuar como ciudadane active al unirse a las protestas o donando recursos económicos. Les artistas no estarán en las primeras filas de batalla, pero pueden mantenerse unides junto con otres protestantes. Las protestas se han convertido en un movimiento “sin líderes” a excepción de las figuras clave, quienes son arrestades continuamente.

El 13 de agosto, un grupo de artistes y trabajadores culturales que se hace llamar “Red de Arte y Cultura por la Democracia”, publicó una declaración en apoyo a les protestantes, la cual actualmente tiene más de mil firmas. Este apoyo a les protestantes parecerá maravilloso. Sin embargo, el camino hacia la democracia es largo y airoso. Tras varios meses de protestas, muches de les artistes habían sido amenazados por el gobierno y algunes fueron arrestades o perseguides por oficiales. La lista es larga, pero puedo otorgar algunos nombres: el artista de graffiti Headache Stencil, que fue acosado por policías en junio; Rap Against Dictatorship (RAD), el artista Dechathorn Bamrungmuang (aka Hockey/Hockhacker) y Pratchayaa Surakamchonrot (a.k.a Jacoboi) fueron acusades por distintas ofensas en agosto; el cantante Chaiamorn Kaewwiboonpan (a.k.a Ammy The Bottom Blues) y el cantante morlam Patiwat Saraiyaem (a.k.a Morlam Bank) fueron arrestados por severas ofensas en octubre; y Elia Fofi, miembro del decreto de emergencia. Al día de este escrito (26 de octubre del 2020), solo Patiwat sigue en prisión. Patiwat fue culpado previamente de lèse majesté y encarcelado entre 2014 y 2016 por la obra tetra de Wolf Bride; #artisnotacrime, dice el hashtag.

El despertar político también ha llevado a la crítica de la estructura autoritaria del mundo del arte en Tailandia. Se han cuestionado escuelas de arte, universidades, instituciones, SOTUS culturales, el sistema de mercado, patrocinadores y políticas del estado para las artes, especialmente por les jóvenes. El Centro de Arte y Cultura de Bangkok (BACC) se ha vuelto un sitio de protesta (el espacio frente al edificio) y un punto de crítica. La última concierne al incidente del 16 de octubre cuando la policía disparó cañones de agua para dispersar a miles de protestantes en la intersección de Pathumwan, donde se localiza el BACC. El 21 de octubre, 25 artistas que participaban en la Bienal de Bangkok 2020 lanzaron un comunicado público dirigido a la Bienal y al BACC, una de sus sedes clave, para sumarse contra la violencia del estado y apoyar a los manifestantes.

Apinan Poshyananda, jefe ejecutivo y director artístico de la Bienal creó la temática “Rutas de Escape” para la segunda edición de la Bienal en Bangkok. Les artistes fueron invitades a encontrar rutas de escape reflejando problemáticas como detrimento ambiental, contaminación, malestar social, género, diáspora, inclusividad y diferencias políticas. Una sección del comunicado de la Bienal describe la situación en la que nos encontramos:

“Atrapados dentro de nuestro propio desastre, nos culpamos el une al otre y buscamos una salida. Entrelazades ineludiblemente, estamos enredades con otres incluso cuando no podemos rastrear o percibir directamente este enredo. Una cultura del miedo nos ha llevado a temer de nuestres enemigues que alguna vez fueron nuestres amigues, parientes y vecines.»

Jamás había sido más real el choque entre ideologías políticas, al grado de que dividió familias y amigues, dejándonos a todes lastimades. Muches de mis estudiantes pelearon con sus padres por participar en las protestas. Las “diferencias políticas” son las principales causas del “desastre” por aquí. Les 25 artistes respondieron muy bien a la temática, solo que no fue a través de sus trabajos, sino de una declaración pública. Incluso llamaron a la institución organizadora para apoyar la protesta. No obstante, me temo que esto fue como hablar con una pared. La bienal se mantuvo en silencio, o, incluso peor, se aprovechó de la situación para hacer historia: “La BAB 2020 crea controversia en medio de la controversia política de Bangkok». Cualquier cosa puede ser incautada, cualquier cosa puede ser una oportunidad de relaciones públicas, y la mala publicidad es publicidad de todos modos.

Está en duda si firmar una declaración pública es tan solo una señal de virtud. Sin embargo, no esperaré demasiado de les artistes internacionales que viven lejos (17 de los 25 son artistas extranjeres). En realidad, mi duda se refiere a la declaración pública de la Red de Arte y Cultura para la Democracia mencionada anteriormente. Entre las más de 1.000 firmas, vi algunos nombres que recordaba de 2014, nombres de personas que habían apoyado el movimiento anti-electoral: el Comité Popular de Reforma Democrática (PDRC). También vi que un artista fotográfico de alto nivel que anteriormente había apoyado al PDRC tomó asiento como «artista representante» en el seminario sobre la nueva constitución en el Memorial 14 de octubre del 73 en agosto pasado, predicando sobre democracia, igualdad y libertad.

¿No debería estar feliz de ver a estes artistes de alto nivel dar un giro ideológico? Desafortunadamente, no es tan simple. Si no admiten cómo es que sus acciones pasadas contribuyeron al golpe de estado de 2014, es simplemente encubrimiento. Esto tiene que ver con la responsabilidad. Soy muy consciente de nuestra cultura de impunidad: cuanto más alto es el estatus que tienes, mayor es el nivel de impunidad que tienes. De hecho, mi más sincero respeto va para la cantante de rock Sukanya Migael, quien se disculpó públicamente por ser parte del movimiento PDRC y participó en las protestas. Admitir errores y asumir la responsabilidad de acciones pasadas requiere coraje. Cosa que no he visto de parte de ningún artista visual de alto nivel. No los nombro aquí, pero seguramente lo haré en una ocasión más apropiada. Soy historiadora del arte y mi impulso de archivo sigue vibrando.

Este texto fue publicado originalmente en Art & Market el 20 de octubre de 2020

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