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22.12.2017

Legado Fantasma

Galería Marso, Mexico City, México
10 de noviembre de 2017 – 13 de enero de 2018

Para el proyecto Legado Fantasma, Théo Mercier ha decidido derribar los viejos muros y techos de las salas de exhibición de la galería MARSO. Los escombros se encuentran en el piso a la manera de una ruina. Hay algo de la historia del lugar que se desploma con este acto. Los restos de la superficie arquitectónica del interior se incorporan, así, a la exposición. Mercier, quien también cuenta con una producción en el terreno de las artes escénicas, entiende bien el valor que pueden tener ciertos recursos escenográficos. En este caso, los escombros – vistos como ruinas o una especie de estrato – entablan un diálogo con las piezas que integran Legado Fantasma, mismas que tocan temas relacionados con la historia, la antropología, su construcción y destrucción, así como sus capas y residuos.

Entre las ruinas de la construcción se levantan ciertos arreglos y acomodos de piezas que pueden recordar distintas tradiciones o momentos dentro de la historia de los museos y sus formas de display. En la primera sala, al entrar a la galería, se encuentran una serie de bases convencionales de color blanco. Sobre ellas, están dispuestas un conjunto de esculturas elaboradas por Mercier a partir de rocas, piezas y fragmentos de cerámica, distintos tipos de ladrillos para construcción, así como reproducciones de objetos arqueológicos que se venden en distintos mercados como si fueran auténticos. Cada pieza es una mezcla de objetos comprados o adquiridos, naturales o fabricados por el hombre. Caracterizado por una tendencia hacia la verticalidad, este grupo de esculturas – cada una con distintas alturas – articula una especie de semblante urbano, como si fuese un paisaje con torres, que remite al espacio de la ciudad donde fueron encontrados y adquiridos la gran mayoría de estos objetos.

Esta sala de monolitos, con el piso lleno de escombro, puede traer a la mente con facilidad el arreglo de piezas dentro de un museo arqueológico o dedicado a la antropología. Los materiales que Mercier ha seleccionado para la producción de este conjunto de esculturas cuentan con una apariencia que las hace ver arcaicas, reminiscentes de las obras de arte prehispánico o cicládico a las que ha hecho referencia en proyectos anteriores. Este aspecto se conserva aún cuando es evidente que algunos de los elementos que las componen, como los ladrillos, son de producción contemporánea. Es así que en estas obras distintas temporalidades parecen colapsarse en un objeto de apariencia antigua. Mercier ha levantado cada escultura a partir de un ensamble de objetos que se mueve verticalmente, como si fueran menhires o tótems. Las piezas tienden a manifestar una especie de balance precario, como si pudieran ser derribadas en su totalidad con un movimiento brusco o el más mínimo impacto. Aquí, el artista recurre a una solución escultórica contemporánea que se funde, de nueva cuenta, en la apariencia arcaica de las piezas. Este registro, en el que se colapsa lo antiguo con lo actual, guarda un comentario presente en la obra del artista sobre la construcción de la historia. Con su énfasis en el balance precario de las piezas, simultáneamente, aborda la facilidad de la destrucción o desmoronamiento de dicha construcción.

En cada escultura en particular, Mercier opera una estrategia similar en la que distintas temporalidades parecen sintetizarse en un solo tiempo, cuestionando así los lenguajes asociados a lo antiguo, lo moderno y lo contemporáneo, así como al arte y la arqueología. Cada pieza es altamente sugerente en este sentido. En ocasiones, las obras cuentan con referencias antropomórficas evidentes como pueden ser la incorporación de una mascarilla falsa prehispánica o la indicación de partes del cuerpo a través del uso de rocas u otros elementos. Otras obras pueden remitir a soluciones del arte moderno – evocando algunos ejemplos de la producción de Joan Miró, Hans Arp o Alexander Calder –  o también pueden asemejarse a las formas y ensambles más populares del diseño posmoderno emblematizado en el trabajo del grupo Memphis Milano. En todos estos casos, Mercier aprovecha y trabaja con las formas sugerentes de algunos de los materiales que utiliza, como son las piedras. Al agruparlas de cierta manera pueden parecer sofisticados frascos o recipientes e inclusive, articular cierto tipo de escenas como sucede en el caso de Archaic Suicide, una escultura en la que pareciera que una forma de aspecto antropomórfico se encuentra en el borde del punto más alto de una estructura mineral, enfrentándose al precipicio. El límite del balance presente en esta pieza es consonante con la estabilidad que está en juego en la totalidad de las piezas que ocupan esta primera sala.

En otros puntos de las salas que ocupa Legado Fantasma, Mercier ha dispuesto un par de llantas de las marcas Good-Year y Firestone recubiertas de distintos minerales, como obsidiana. Para la elaboración de estas piezas, el artista trabajó con una persona dedicada a la producción de falsos prehispánicos que son vendidos asiduamente en mercados de la Ciudad de México. Las llantas cuentan con un recubrimiento hecho con fragmentos de piedra a la manera de ciertas piezas de arte precolombino, como la máscara del dios azteca Tezcatlipoca que es parte de la colección del British Museum y que consta de un cráneo cubierto con pedazos de turquesa, lignito y concha de color rojo. De nueva cuenta, Mercier colapsa distintas temporalidades en estas piezas, pero también procesos de producción industrial con métodos de producción artesanal. Si estas piezas estuvieran desprovistas de los nombres de las marcas de las compañías que manufacturan las llantas podrían remitir con gran facilidad a ciertos objetos prehispánicos y compararse, por ejemplo, con los anillos de anotación del juego de pelota. La presencia de los nombres de las marcas, no obstante, también se presta para dar otros significados a las piezas. Al traducirlos del inglés se vuelven objetos que anuncian buenos presagios o inclusive señalar objetos místicos, como sería la piedra de fuego.

En otra sala de la galería, Mercier ha dispuesto una serie de obras bidimensionales hechas con herrería de ventanas, imágenes provenientes de la revista Chefs-d´oeuvre de l´art publicada en Francia en la década de 1960 y distintas piedras y minerales. El artista ya había recurrido a estas imágenes en proyectos anteriores (Chefs-d´oeuvre de l´art, 2016). En esta ocasión, existe una variación. Originalmente las fotografías de estas piezas, señaladas como obras maestras del arte universal de acuerdo a la publicación, fueron impresas sobre fondos de colores sólidos, algo que el artista relacionaba con la estética pop imperante durante esos años. Para estos nuevos trabajos, ha recortado las obras con el fin de eliminar el fondo y las ha montado entre dos vidrios. La nueva solución rescata el carácter escultórico de las piezas fotografiadas. Esta cualidad es enfatizada con la incorporación de fragmentos de losetas y piedras sobre el cristal, en consonancia con la materialidad de las imágenes. La solidez de estos elementos contrasta con la fragilidad del cristal y articula un juego de capas o estratos sobre la pieza que resuena con la estrategia de display utilizada por Mercier de cubrir el suelo de la galería con los escombros de sus paredes y el techo.

Si la primera sala de Legado Fantasma podía referir a una sala de monolitos dentro de un museo antropológico o arqueológico, este espacio que presenta estas piezas bidimensionales emula una especie de salón de pintura a través de su colgado. Mientras que las obras que realizó en el 2016 a partir de la revista Chefs-d´oeuvre de l´art resonaban con la estética del pop, en esta ocasión los nuevos trabajos pueden asociarse con ciertas soluciones cercanas al neoplasticismo. La herrería de las ventanas que utiliza como marcos y soportes, obviamente, juega un papel crucial en esto al conformar, en ocasiones, retículas geométricas. Más allá de esta referencia a la historia de la pintura de vanguardia existe una relación evidente con la arquitectura y en particular, con la arquitectura moderna mexicana. Mercier incluye distintos minerales, entre ellos el alabastro, como elementos que ocupan segmentos de la retícula trazada por la herrería. Además de las cualidades pictóricas que este tipo de materiales pueden aportar a las piezas, dicha solución recuerda algunos gestos de la arquitectura moderna mexicana. Un ejemplo sería la Biblioteca Central de Ciudad Universitaria (1953), en la que Juan O´Gorman utilizó alabastro como un elemento altamente ornamental. El trabajo de Mercier, puede relacionarse con esta obra del arquitecto mexicano en la que, aunque buscaba formular una nueva arquitectura, no dejaba de revisitar el pasado y la historia como partes constitutivas del presente.

Sin duda, la herrería de las ventanas colgadas en este espacio contribuye a la apariencia de ruina de la galería en su totalidad que, como una gran instalación, Mercier ha utilizado para dar unidad a Legado Fantasma – como si fueran partes de la casa que también han sido desmontadas. A través de este proyecto, el fragmento y su concepción como ruina, son utilizados para crear esculturas, obras bidimensionales, collages tridimensionales y emular distintas formas o tradiciones de exhibición dentro de la historia de los museos y las galerías. El trabajo de Mercier los emplea para demostrar una especie de artificialidad en juego en la construcción de la historia y, simultáneamente, para señalar la fragilidad de la misma. Del mismo modo, en las piezas y el ambiente que conforman Legado Fantasma distintas temporalidades se colapsan en un solo tiempo, cuestionando lo que se entiende por actual o contemporáneo y subrayando la presencia e injerencia del pasado en el presente cotidiano. Vale la pena mencionar que estos comentarios cuentan con la particularidad de estar marcados por un particular humor, apreciable en piezas como Archaic Suicide e incluso en el título de esta muestra. Un humor que pone en entredicho las expectativas convencionales, en este caso, del espacio de una galería, de la historia, el pasado y el presente. Aquí todo esto, visto a través del humor, emana y explota.

https://www.marso.com.mx

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