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03.03.2022

Crear y habitar: la Bienal en Resistencia

Eliezer Guevara Robles nos platica sobre la Bienal en Resistencia, una Bienal que busca escapar de condicionamientos institucionales que la limiten o se apropien de sus potencias de ternura y re/creación libre.

¡Aleteen preciosas, aleteen!

Kevinn Dubón

La Bienal en Resistencia (BER) es el cuerpo, los huesos, las tripas y la carne de muchas disidencias comprometidas en crear habitabilidad.[1] Pertenecemos al lugar que nos conmueve y es ese precisamente uno de los temores institucionales: cuando la vivencia y la afectividad se construyen, en ese hacer, habitamos la creación y al mismo tiempo conformamos el logos[2] del arte/afectivo; aquí, el arte, deja de ser un mercado/del arte. La BER, entendida de manera butleriana, des/oculta la vulnerabilidad[3] de la que todes somos parte en mayor o menor medida, y discrepa con el binarismo excluyente: arte/institución. Aspectos que posibilitan un lugar donde habitar la palabra, nuestras palabras.

La BER resiste, ¿pero a qué resiste? En primera instancia, al ideal de Bienal fundada sobre parámetros de exclusividad, paternalismo, mercantilismo nominalista y a las políticas curatoriales viriles y excluyentes. No es una crítica a la remuneración de les artistas; sino, más bien, a la deificación de grandes artistas y su insustituibilidad en los museos que aseguran la riqueza de sus inversionistas. Ante ello, la colectiva ¡Qué Genia! planteó Las Insolentes, doce cuestionamientos dirigidos al mundo del arte, sus instituciones, su mercado y a la sociedad en general.

También incomoda al “Mundo del Arte” que en su esencia es falogocentrista;[4] pero, ¿a qué nos referimos cuando hablamos de “Mundo del Arte”? ¿Acaso la afirmación El Mundo del Arte nos excluye sede nuestras armas a lo que en realidad es sólo un cierto mercado del arte? Pensar el arte como una totalidad axiomática cerrada sería negar de manera holista[5] la necesidad de los gestos creadores de nuevas habitabilidades que anudan la BER. Aquí, el arte es una expresión est/ética[6] de los cuerpos en resistencia, sus amores, sus memorias, sus victorias, su dolor y su voz.

La creación artística desde la complicidad insumisa, la habitabilidad y sus efectos en los cuerpos de todes, es la BER. En este sentido, la artista Camila Juárez, con el gesto de llevar la BER a su hogar, nos permite ser parte de su espacio íntimo, y no sólo el espacio arquitectónico, sino también el geográfico/familiar, su éxodo y el de las y los que la acompañan (y les que no). La obra es un mural en la pared de su hogar que narra su historia familiar y también la de muchas periferias, dice la artista. Su intervención no propone de manera autorreferencial las vivencias hacia afuera; sino, más bien, se asume desde su cuerpo social/familiar. También critica el concepto rural-comunal de las familias que migran y que la “ciudad/civilizada” considera como precapitalistas, premodernas o atrasadas, en diálogo con su lectura de Manuela Camus.

Por su parte, la artista maya Kaqchikel Marilyn Boror también evidencia el contrapunto entre “civilizador” y “no-civilizado”. En su obra Monumento Vivo encarna la temporalidad de ese presente, pasado y futuro que habita al mismo tiempo en el acto performativo, la carne maya que se funde en el cemento es una intimidad pública[7] en la que concatenan todas las humanidades invisibilizadas por epistemologías colonialistas y eurocéntricas.

Quien no está ni a favor ni en contra de las manifestaciones para prevenir el abuso sexual femenino —dentro y fuera de los espacios educativos públicos y privados— ya sabemos por dónde va, y a su neutralidad, le prendemos fuero. La Oficina de Posproducción es un proyecto de Campaña Negra que, en esta ocasión, trabajó con la colectiva RISE, enfocada en evidenciar los abusos que muchas sufren, y en cómo son ignoradas. Los espacios se vuelven inhabitables para las que callan. La activista y feminista María Galindo me recuerda lo endémico que el abuso sexual es, re/utilizaré sus palabras: “El abuso sexual es la eliminación del espacio social más vital, más democrático y más importante de nuestras vidas como es la calle y los espacios educativos, que son los únicos espacios que nos quedan”. La colectiva RISE nos recuerda que debemos insistir en no callar ante la violación y la negación de los espacios donde somos. ¿Cómo seguimos resistiendo? El punto de partida yace en el grito, la palabra, la manifestación y el testimonio de los cuerpos de todas las que han sido agredidas.

Otro gesto esperanzador y trans/gresor de los binarismos excluyentes es la propuesta de les artistas Juan José Guillén y Kevinn Dubón, quienes nos recuerdan que un concepto de Naturaleza que crea y trans/forma constantemente es posible, en contraposición a los fijismos heredados del siglo XIX y XX. Con sintonía afectiva crean una habitabilidad promiscua: esa convivencia temporal en la que todos los cuerpos se tocan, se rozan y crean fricción. En la obra Señorita Memoria Trans, Guillén —desde San Rafael Pie de la Cuesta (San Marcos)— camina por la Calle Real, en el marco de la feria patronal del municipio para rememorar a Julia, quien se nombró como persona trans* en el pueblo. El reclamo ante el olvido de Julia, la constatación de las precaridades[8] de los cuerpos trans*, la alegría por las que han sido capaces de cometer la trans/fuga de ese régimen “patriarco/colonial fabricante de las psiques femenina y masculina”,[9] son órganos que dan vida a esta obra performativa.

Dubón, en su obra Por Hueco, camina por la sexta avenida de Guatemala, afirmando: “soy el cuerpo viviente de una de las que mataron ayer y que ahora camina con orgullo y rabia. Por todas a las que les arrebataron los tacones y los sueños”. Como dice Foucault: “[son] el afecto, la ternura, la amistad, la fidelidad, el compañerismo, lo que una sociedad remisa no puede acoger sin temor a que se armen alianzas”. Introducir el amor donde sólo debería imperar la ley, la norma y la costumbre; proponer nuevas posibilidades afectivas y de relación para todes, sin odio, misoginia, transfobia y homofobia, son aspectos que constituyen el êthos/hueco[10] de esta obra.

La obra El Faro, presentada por Alfredo Esparza Cárdenas, se sitúa al norte de México y fue realizada con un árbol de pinabete y vasos de veladoras; lo único que ha quedado de las historias violentas que ahí han acontecido y que yacen junto a los restos humanos.  A las familias, comparte el siguiente poema de Luis Alfredo Arango:

“… por si no te vuelvo a ver…”

Te quise mucho

pero en una llama se pueden ir cien años

y así me sucedió.

¡MADRE! ¡TIERRA!

He venido a repartir cenizas a dónde antaño

mi sombra se juntaba con los cálices del día.

Hay una red de afectos que tejen esta anti-hegemónica Bienal, que no es una mera Bienal o espacio de arte atrapado en discursos mercantilistas, sino una Bienal que busca escapar de condicionamientos institucionales y de patrocinios que la limiten o, en el peor de los casos, se apropien de sus potencias de ternura y re/creación libre.  La BER no es un punto de encuentro para la rebeldía, la guerra y la resistencia que sucede sólo cada dos años; es un momento donde la realidad de desigualdad económica que nos envuelve, el odio, la transfobia, la homofobia, la discriminación, nuestres muertes —quienes han tropezado con el invisible obstáculo de la muerte antes de tiempo— se ponen en constante tensión y se actualizan con las lecturas pendientes, les amigues, les amores y la desobediencia sensible que se dan diariamente en nuestros cuerpos para elucidar su significado.

Notas

  1. Habitabilidad: es un concepto que surge de “Construir, Pensar y Habitar”, texto expuesto por Martín Heidegger por primera vez en Darmstadt, en 1951. La pregunta que se plantea es: ¿en qué medida el construir pertenece al habitar? Se llega a la conclusión de que habitamos la creación, construir tiene al habitar como meta. De esta manera ocurre en la obra de arte, habitamos su creación.

  2. Entiendo por logos la razón de ser de algo, su discurso. Lo veo de manera más hegeliana que platónica.

  3. Para Judith Butler, la vulnerabilidad es propia de la condición humana y se refiere a su interdependencia biológica y social. Ella la llama “precariedad”.

  4. El falogocentrismo es un neologismo de Jacques Derrida, es “la erección del logos paterno”. El discurso del hombre y el falo como significante privilegiado.

  5. Entiendo por holismo a la tesis según la cual la totalidad determina a las partes y la comprensión de éestas no es necesaria para comprender la totalidad. Es de algún modo intuicionista.

  6. Foucault es quien vincula la estética a la ética en su análisis de las “artes de la existencia”, en su re/lectura de la ética aristotélica. A mi entender el ejercicio de la creación tiene una relación ética con todes.

  7. Lauren Berlant, en su libro Iintimacy una colección de dieciséis ensayos propone el concepto intimidad pública. Yo lo utilizo en el sentido en que les individuexs crean ciertos lazos humanos de los que se ven afectadexs de adentro hacia afuera y viceversa. Entiéndase de manera más optimista que en los textos de Berlant.

  8. Precariedad, es el término utilizado por Judith Butler que remite a situaciones sistemática y diferencialmente inducidas por variables políticas y económicas.

  9. Paul B. Preciado, hablando frente a 3500tres mil quinientes psicoanalistas en l’École de la Cause freunienne en París el 17 de noviembre de 2019. Yo soy el monstruo que os habla Barcelona, 2020, p. 67.

  10. Propongo hablar de êthos/hueco en el siguiente sentido: entiendo por êthos una forma de vida, de habitar el mundo de manera compartida, lo hueco es la propuesta de nuevas habitabilidades posibles sin odio y misoginia.

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