28.10.2019

Imaginando un futuro de vuelta a sí mismo

La académica y curadora Jeffreen M. Hayes alude a la cosmología kongolesa para situar la cultura visual Negra estadounidense como ese espacio lleno de significantes en donde se han depositado los anhelos de toda una comunidad, un espacio que se estira y se expande —desde lo visual— para reformular aquello que concebimos como futuro y exhortamos a imaginar otros porvenires desde el auto-reconocimiento, la meditación y la sanación.

La cultura visual Negra y sus productorxs crean imágenes persistentes que trascienden el tiempo. A menudo, mientras que lxs creadorxs trabajan en el tiempo presente, están también creando para y en el futuro. En este sentido, la cultura visual Negra es todo menos lineal y, en cambio, funciona como una progresión circular. Si bien sólo una cuarta parte de lxs esclavxs africanxs de primera generación en los EE.UU. proviene de la región de Kongo, la cosmología de esta geografía proporciona un marco teórico para abordar la cultura visual Negra. Dicha cosmología ofrece una forma diferente de pensar cómo la cultura visual Negra se traslada a través del tiempo, específicamente en relación con los cuatro momentos del sol:[1] amanecer, mediodía, atardecer, medianoche. En la cosmología africana kongolesa, estos estados del sol también se conocen como nacimiento, vida, muerte y el más allá, respectivamente. El agua —kalunga— divide el mundo de lxs vivxs y el mundo de lxs muertxs. Visualmente, este movimiento circular de la vida es representado con cuatro círculos —que denotan cada etapa y se conectan a través de flechas curvas conductoras a cada momento— y una cruz que también vincula momentos que igualan las etapas de la vida. Además, representan las cuatro direcciones cardinales: este, norte, oeste y sur.

El cosmograma —la manifestación visual de la filosofía kongolesa— mapea cómo evoluciona la vida a través del tiempo. Utilizando esta filosofía de un movimiento continuo y constante, la cultura visual Negra en los EE.UU. se puede entender de manera similar: acercándose al futuro para volver a sí mismo. Lxs autorxs de las imágenes presentadas en este ensayo existen a lo largo de estas líneas —siempre en movimiento, tomando varias formas de la naturaleza circular. Identificaban un momento al pensar fuera de sí mismxs y de sus comunidades. Trabajando dentro y fuera del presente, Augusta Savage, Folayemi Wilson y Tarrell Alvin McCraney & Barry Jenkins no sólo imaginan un futuro, sino que también nos conducen a uno: un futuro que se vive hoy.

En los EE.UU., los principios del siglo XX demostraron ser un tiempo y un espacio donde lxs estadounidenses Negrxs (en ese momento también llamados Negroes)[2] comenzaron a cumplir los sueños de sus antepasados, creando un espacio e identidad de su propia y verdadera libertad, mientras sentaban una base para la próxima generación. El periodo de auge económico entre las dos guerras mundiales en el que prosperamos los centros urbanos —históricamente identificado como el New Negro [Nuevo Negro] por la inspiración que proviene del movimiento literario condensado en la antología de 1925[3] que llevaba el mismo nombre— es uno donde las imaginaciones Negras, y esto es debatible, logran hacerse más visuales. En lugar de solamente ser cosificadxs y vilipendiadxs a través de la imaginación blanca —mediante imágenes grotescas y estereotipadas—, los objetos se convirtieron en sus propios sujetos en manos de artistas, fotógrafxs, músicxs y artistas literarixs. Desde principios del siglo XX, hasta mediados de la década de 1940, en el contexto de la Gran Migración,[4] la representación Negra se centró y se expandió al reivindicarse contra el racismo sistemático por medio de representaciones artísticas y culturales que apuntaban a un estilo de vida comunitario en relación con su herencia africana. En este contexto, el Renacimiento de Harlem se superpone con el Nuevo Negro y el renacimiento y nacimiento de un arte Afroamericano estadounidense, en el que Augusta Savage (1892-1962) ayudó a incrementar la representación en sus esculturas desde finales de la década de 1920 hasta la década de 1940.

Savage, escultora, educadora y gestora que trabajó dentro de las intersecciones de ser Negra y mujer, al principio de su carrera entendió la necesidad de crear un futuro para ella y la próxima generación mientras se comprometía con el pasado. Su sensibilización comenzó cuando era una joven estudiante que daba clases de arte a sus compañerxs mientras continuaba sus estudios en West Palm Beach, Florida. Después de graduarse de la escuela secundaria, Savage hizo una breve parada en Jacksonville, Florida, antes de volver a la ciudad de Nueva York su hogar en 1921. Asistió a Cooper Union para estudiar escultura, graduándose de un programa de cuatro años en solamente tres.

En el 1923, Savage solicitó una beca de verano para asistir a la Escuela de Bellas Artes Fontainebleau en Francia. Recibió la beca sólo para tener que rescindirla debido a su identidad como Negra. Savage fue una de las cien mujeres galardonadas con la beca y la única mujer Negra. El comité declaró que las mujeres blancas no podían compartir alojamiento con ella. Durante este tiempo, la segregación era sancionada política y socialmente, lo que significaba que las personas Negras y blancas no podían, ni compartían espacio físico en lugares públicos.

La noticia llegó a la prensa nacional por su atroz acto de racismo contra una mujer Negra que intentaba mejorar su educación y habilidad. Históricamente, la educación es la herramienta para la igualdad en los Estados Unidos, especialmente para lxs Negrxs, argumentada por la blanquitud como un obstáculo para la plena aceptación como ser humano. En este caso, sin embargo, después de demostrar su valor por mérito, Savage no sería vista ni tratada como igual a las mujeres blancas a las que se les otorgó la misma beca. La experiencia alentó a Savage a hablar no tanto por sí misma sino por el futuro en una carta al editor en New York World: «no me preocupo mucho por mí misma porque la pasaré bien aquí, pero otrxs y mejores estudiantes de color tal vez deseen postularse en algún momento. Este es el primer año que la escuela está abierta y yo soy la primera mujer de color en postularse. No me gusta verlos establecer un precedente».[5]

Las palabras de Savage fueron uno de los muchos actos que informaron el mundo visual que ella creó durante el Renacimiento de Harlem. Moldeó y suavizó materiales maleables —como arcilla, terracota y yeso— para crear bustos de retratos, esculturas de varios tamaños y un monumento de gran tamaño para que lxs Negrxs, jóvenes y viejxs, se vieran a sí mismxs en el presente y en el futuro. Podría decirse que el trabajo más famoso de Savage para ejemplificar este pensamiento fue su comisión de la Feria Mundial de Nueva York de 1939, Lift Every Voice and Sing [Levanta cada voz y canta], también conocida como The Harp [El arpa].

La escultura de yeso de 16 pies, frontal y central en el pabellón de las artes, representaba la juventud Negra como las cuerdas de un arpa con el brazo de Dios como la base del instrumento. Inspirado por su amigo James Weldon Johnson, quien coescribió el himno Lift Every Voice and Sing (1899), cariñosamente considerado como el Himno Nacional Negro, Savage le rindió homenaje mientras manifestaba artísticamente la esperanza y la creencia cultural de que lxs niñxs son el futuro. La siguiente letra conecta cómo la monumental obra de arte de Savage refleja el himno de Johnson y los cuatro momentos del sol:

high as the list’ning skies, let it resound loud as the rolling sea
sing a song full of faith that the dark past has tought us,
sing a song full of the hope that the present has brought us;
facing the rising sun of our new day begun,
let us march on till victory is won.[6]

Además, Savage comentó: «no he creado nada realmente hermoso ni duradero, pero si puedo inspirar a unx de estxs jóvenes a desarrollar el talento que sé que poseen, entonces mi monumento cumplirá en su objetivo».[7]Aunque Savage se autodespreció en ese momento, su legado yace en sus esculturas de personas Negras, que lucen elegantes y dignas, y proporcionan un cimiento para imágenes contemporáneas, como la película Moonlight (2016), ganadora de un premio de La Academia.

Unos ochenta años después del apogeo de la carrera artística de Savage, la cultura visual Negra adquirió otra obra de arte innovadora a través del narrador Tarrell Alvin McCraney y el escritor y director Barry Jenkins. Moonlight cuenta la historia de un niño Negro que vive en la pobreza con su madre drogadicta mientras lucha con su identidad, en términos de su sexualidad y masculinidad, los dos pilares del heteropatriarcado, y de ahí, del nacionalismo. La película desarrolla delicadamente la historia de Chiron, el protagonista, a medida que comienza a aceptar su homosexualidad mientras trata de mantener los ideales sociales de la masculinidad Negra: ser físicamente fuerte, carente de cualquier emoción que no sea la ira e identificarse como heterosexual. La historia de Chiron es importante pues tiene que ver con aceptar quién eres, sin importar las respuestas de aquellxs en tu mundo. Hay muchos Chirons en la comunidad Negra que necesitan verse a sí mismos de una manera similar a la que las esculturas de lxs Negrxs de Savage necesitaban ser vistas y experimentadas desde principios del siglo XX y hasta los tiempos contemporáneos. Ver la humanidad propia en la pantalla, en una sociedad que constantemente produce y amplifica una percepción inhumana de los hombres Negros en los Estados Unidos, es liberador, ratificador y curativo.

El poder en y de la imaginación Negra es que existe a lo largo de un continuo: moviendo, cambiando y dando forma a la cultura visual Negra. El poder en y de la imaginación Negra es que invita, crea espacio para la liberación, celebra la innovación y refleja el espectro de experiencias vividas.

La intimidad, sexual y no sexual, entre los niños Negros y los hombres Negros, rara vez entra en el léxico visual, y es uno de los temas más importantes de Moonlight. La forma en que la película lo logra es bastante similar a cómo funciona una escultura o una pintura: invitando a lx espectadorx al espacio de los momentos íntimos para evocar exitosamente una conexión emocional, sin importar la identidad dxl espectadorx. La historia permite que esto se desarrolle durante la obra maestra a través de las etapas de la vida de su protagonista y la cinematografía. La fusión de ambos se conecta con In Moonlight Black Boys Look Blue [Bajo la luz de la luna los niños Negros se ven azules] de McCraney, una obra que es fundamental para el guión, inspirando el efecto pictórico en el uso del color. Este efecto se utiliza en la escena de apertura cuando Juan, la figura paterna en la vida del joven Chiron se detiene para encontrarse con uno de sus traficantes en el vecindario. Juan llega en un auto azul, vestido con una polo de patrón azul, verde, borgoña y blanco, de cuello y mangas ribeteadas en azul oscuro, un durag negro y jeans azules deslavados. En el fondo, las casas amarillas y el edificio de apartamentos con árboles verdes enmarcan la escena. La vitalidad de los colores contrarresta la grotesca venta de drogas en el vecindario.

El azul se transmite a lo largo de la película y es representado maravillosamente en una de las escenas más emblemáticas: Juan enseñando a Little a nadar en el océano. Mientras Juan sostiene el cuerpo de Chiron en el océano, dice: «dame tu cabeza, deja que tu cabeza descanse en mi mano, relájate. Te tengo, lo prometo. No voy a dejarte ir. Hombre, te tengo». Entonces Juan dice, mientras Chiron está flotando: «¿sientes eso? estás en la mitad del mundo, hombre». En este breve momento, lx espectadorx experimenta la intimidad y la importancia del color azul, como Juan comparte en otra parte de la película: «a la luz de la luna, los niños Negros se ven azules…».

El momento entre la figura paterna y su hijo en el agua, posiblemente, recuerda de nuevo kalunga, que divide a los vivos de los muertos, pero conecta el pasado con el futuro. Este momento, entre tantos en la primera parte de la película, presagia el futuro de Chiron: cuando se convierte en un traficante de drogas, él muestra ternura hacia sus seres queridos. La luz de la luna da cuenta del movimiento no lineal de la vida de unx, mientras ofrece un modelo de intimidad, ternura y amor, todas las características presentes en la intervención artística de Folayemi Wilson.

Basada en la imaginación, la autodeterminación y el amor de lxs Negrxs, Dark Matter: Celestial Objects as Messengers of Love in These Troubled Times [Materia Negra: objetos celetiales como mensajeros de amor en estos tiempor atormentados] de Folayemi Wilson sirve como un homenaje a sus primeras influencias —el músico Alice Coltrane, los espacios intelectuales Negros en la ciudad de Nueva York, específicamente Harlem, National Memorial African Bookstore & Tree of Life, y el Afrofuturismo— y un espacio de meditación para que lxs visitantes se conecten con bondad través de la meditación y la curación. Instalada en el Hyde Park Art Center,[8] la instalación de Wilson estaba compuesta por vasijas de cerámica, una casa shotgun deconstruida, paisajes sonoros hechos por Joelle Mercedes y un video de tres canales. Cada una de las obras se destaca por sí misma mientras completan su totalidad.

El espacio de la galería, con paredes pintadas de negro y con brillantina para evocar encontrarse en el espacio exterior con pisos pintados de azul medianoche, transportan a lx visitante a otro mundo, uno en el que el reino de las posibilidades está más cerca de lo que pueden darse cuenta en la vida cotidiana. La paleta de colores elegida por Wilson, la poca iluminación y los destellos del brillo alientan a lxs visitantes a liberar cualquier estrés para poder ser transportadxs a otro mundo. Este sentimiento y acto de preservación no es tan diferente de lo que Savage y Moonlight ofrecen a quienes experimentan el arte respectivamente. Su paleta de colores también se conecta con la de esta último, aunque no intencionalmente.

Brillantes orbes de color azul-negro y negro se suspenden del techo sobre una pila de rocas de lava y orbes similares, tomando la forma de planetas o naves espaciales. Mirando hacia los objetos, hay una sensación de asombro y admiración que estimula la imaginación de viajes. Podría ser un viaje en el tiempo, podría ser una migración, podría ser un viaje espacial. Los orbes provocan movimiento y su fisicalidad permanece mientras lx espectadorx se mueve dentro y a través de la galería. Al mismo tiempo, provoca una interrupción del tiempo debido a la simple naturaleza de la instalación que se presenta dentro un centro de arte, y el visitar un espacio de arte generalmente implica el detenerse y moverse. Cuando uno se detiene el tiempo suficiente, el amor puede entrar y podemos ser unx con el mismo, como lo somos con el arte.

Dark Matter es una manifestación artística de la otra filosofía mundial encontrada en la cosmología kongolesa: el mundo espiritual, el más allá. Por lo tanto, Moonlight es el mundo físico —el camino desde el nacimiento hasta la muerte— y Lift Every Voice and Sing es kalunga —la línea divisoria entre los dos mundos. Estas obras de arte ejemplifican las formas en que la imaginación Negra evoca un futuro no lineal. El poder en y de la imaginación Negra es que existe a lo largo de un continuo: moviendo, cambiando y dando forma a la cultura visual Negra. El poder en y de la imaginación Negra es que invita, crea espacio para la liberación, celebra la innovación y refleja el espectro de experiencias vividas. En este poder, podemos imaginar que la cultura visual Negra siempre está creando un futuro, ya sea consciente o inconscientemente, un mapa que conduce de nuevo a sí mismo.

Notas

  1. El historiador de arte Robert Farris Thompson escribió sobre esto en Flash of the Spirit y curó la exposición Four Moments of the Sun. El antropólogo Gray Gundaker también lo ha investigado dentro de la cultura visual y material.

  2. Negroe es un término histórico utilizado para identificar a las personas de ascendencia africana, desde el siglo XVIII hasta mediados del siglo XX en losEstados Unidos.

  3. El nombre está tomado de la antología The New Negro (1925) editada por Alain Locke, quien presentó los primeros trabajos de los escritores del Renacimiento de Harlem, incluidos los poetas Countee Cullen, Langston Hughes y Claude McKay y lxs novelistas Rudolph Fisher, Zora Neale Hurston y Jean Toomer.

  4. La Gran Migración fue una época en la historia de los Estados Unidos donde cientos de miles de afroamericanos se mudaron del sur de los Estados Unidos, a los centros urbanos del norte y la costa oeste en busca de oportunidades económicas a las que no tenían acceso en el sur. Este éxodo masivo tuvo lugar desde 1916, hasta la década de 1970.

  5. Augusta Savage, “Augusta Savageon Negro Ideals” en New York World, 20 de mayo de 1923, [s.p.].

  6. [tan alto como el cielo de la lista, que resuene fuerte como el mar ondulante / canta una canción llena de fe que el pasado oscuro nos ha enseñado, / canta una canción llena de la esperanza que nos ha traído el presente; / frente al sol naciente de / nuestro nuevo día comenzado, / sigamos adelante hasta que se gane la victoria]. NAACP History: Lift Every Voice and Sing, en . [Consultado el 6 de septiembre de 2019]. El monumento fue demolido después del cierre de la feria. Aunque no pretendía ser permanente, hubo una campaña infructuosa para recaudar dinero para almacenarlo y fundirlo en bronce.

  7. Citado en T.R. Poston, “Augusta Savage” en Metropolitan Magazine, enero 1935, s.p.

  8. Dark Matter: Celestial Objects as Messengers of Love in These Troubled Times fue exhibida en Hyde Park Art Center (Chicago, EE.UU.), en la galería 1 y la galería Jackman Goldwasser Catwalk del 31 de marzo al 14 de julio del 2019).

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