Reseñas - Estados Unidos

Sabrina Tarasoff

Tiempo de lectura: 8 minutos

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20.10.2017

Mundos Alternos: Art and Science Fiction in the Americas en UCR ARTSblock, Riverside

por Sabrina Tarasoff, Riverside, California
16 de septiembre de 2017 – 4 de febrero de 2018

 

«El futuro es su inseparabilidad y, al menos por el momento, los artistas en esta exhibición que se centran en sus obras de arte, presentan islas de materialidad para la salvación.” – Tyler Stallings.[1]

En 1899, como dice la historia, dos marineros estadounidenses abandonaron su hogar en la costa con un rumbo fijo para una misión científica en la Polinesia Meridional. Su barco, el Albatross, estaba equipado precisamente con las herramientas necesarias para tal expedición, aquellas requeridas para su investigación, pero más adecuadamente, las necesarias para atravesar el Pacífico: dispositivos modernos como mapas, sextantes y compases. Los marineros, sin embargo, salieron de las islas con sus actitudes hacia sus tecnologías ajustadas por el conocimiento generacional de los polinesios. La navegación intuitiva no instrumental apuntaba hacia los límites –o la falsa fanfarronería–, de las tecnologías avanzadas de Occidente. A diferencia de los estadounidenses, la navegación polinesia era estética, basada en guirnaldas de ramas similares a los tejidos en juegos de cuerda, tejidas en líneas rectas o curvas, formando mapas provisionales y cambiantes de las islas. En lugar de insistir en lo calculable, estos mapas representaban ondas y arroyos que apuntaban a posibles islas (islas ficticias) desde las cuales se podía triangular una posición. En este método de exploración, la dirección fue determinada a partir de la ficcionalización de nuevos mundos: uno podría decir que los movimientos y las construcciones espaciales se formaron a través del tejido de nuevas historias terrenales.

Como parte de la programación del PST LA/LA, del Getty, la exposición Mundos Alternos: Art and Science Fiction in the Americas, en la UCR ARTSblock en Riverside, reúne a más de 30 artistas de todo el continente americano, cuyas prácticas utilizan «tropos de ciencia ficción» para navegar mundos alternativos de manera similar a los polinesios: a través de la intuición y los procesos culturales. En esta exhibición, los curadores proponen una inseparabilidad entre el presente y el futuro, donde todas las políticas futuras deben incluirse para la creación de una nueva forma. Las cartas de navegación tejidas ofrecen un modelo adecuado para los objetivos de la exposición de mapear e imaginar futuras «islas»; aquí, el foco se desplaza de una continuación de las narrativas coloniales a expediciones que ofrecen la posibilidad de escribir nuevas historias. Es decir, Mundos Alternos no es una lectura reparadora del pasado –ya que sería arrogante suponer que uno podría «reparar» una historia colonial simplemente prolongando su discurso–, sino un enfoque crítico y lúdico de «cuentacuentos para la supervivencia terrenal”, tomando prestado de Donna Haraway.[2]

Sin embargo, navegar sin instrumentos, solo con sentido y símbolo, también es arriesgarse a perderse. Ya sea que se trate de una cuestión de mestizaje o heterología por multitud, la amplia rúbrica de la exposición no transmite necesariamente una sensación de futuro fuera de los discursos científico-tecnológicos finalmente extraídos de Occidente. Este es un sistema totalmente diferente de tropos en juego. Los vehículos, las cápsulas y las señales tomadas de los objetos de vanguardia o de la tecnología de la era de Internet (como es el caso de las obras de Rubén Ortiz-Torres o Jillian Meyer) son ideas que pertenecen menos a la ciencia ficción que a las narrativas coloniales o capitalistas que impregna nuestro mundo como es. Teniendo en cuenta que la planificación de la exposición comenzó hace dos años, y que la mayoría de las obras son de las tres décadas previas a su elección, este hilo realista es una visión distópica de lo que se podía esperar de nuestro momento actual. Sin embargo, en lugar de retroceder a través de visiones mecánicas de la privatización del espacio, el cuerpo o el hogar, conviene a la audiencia concentrarse en la cuestión más íntima de Mundos Alternos: ¿qué modelos exportaremos a otros planetas?

El proyecto en curso Autonomous InterGalactic Space Program (2009-presente), del artista portugués radicado en Los Ángeles, Rigo 23, visualiza obstinadamente la autonomía a tales fines: como si ya hubiera sucedido, como si ya hubiéramos entrado en una nueva fase dentro de la cual el imperativo es crear una abundancia de nuevos eslóganes, estrategias y vocabularios para el futuro –una fase que es intergaláctica, pero más importante, intercomunal. Desarrollado en colaboración con poblaciones de la región de Chiapas en México, Space Program existe como un continuo de talleres destinados a dar forma a la «poética» de la política zapatista; aquí el resultado es una nave espacial en forma de cáscara de maíz que centra una habitación llena de dibujos, pequeños tejidos y pompones. La cáscara de madera del barco se ve en el camino hacia un orden de cosas más natural, donde todos son igualmente forasteros e indocumentados. Como garabateado en un dibujo dentro de la exposición, pretende modelar ‘un mundo que incluya a muchos mundos’, aunque también plantea una cuestión de si el barco asimila más la tecnología que a las personas. De igual forma, los tapices de Guillermo Bert (The Visionary, y Lukutuwe (Fertility), 2012) integran los patrones digitales de los códigos QR en los patrones tradicionalmente tejidos por el pueblo mapuche en Chile. Las obras traen las historias orales de las poblaciones mayas y zapotecas que viven en Los Ángeles en un medio colectivo de comunicación; cada código lleva a una página web con entrevistas en audio y video de personas afectadas por la inmigración y el desplazamiento. Aquí se enumera también los valores opuestos unidos a las tecnologías modernas y tradicionales: un método, semióticamente hablando, es tanto como una «respuesta rápida» como el otro, suponiendo que aceptemos la diferencia cultural inherente.

La diferencia es también celebrada en obras que tratan la producción de la sexualidad y la identidad, en la que ser “otrx” es ser afirmativo. Estas obras llaman a la alienación bajo una vena xenofeminista, como Laboria Cuboyni­k: ”como marco para la construcción, […] un universalismo infundado».[3] En una pintura de Laura Molina, Amor Alien (2004), una sexy extraterrestre yace en los brazos de un hombre blanco distante y desapasionado en un casco espacial. Está ambiguamente dormida, pero, a diferencia de su compañero, no tiene accesorios para ayudarla a respirar en la atmósfera. En este planeta, ella es autónoma (o está muerta, pero eso sería una lectura distópica del triunfo patriarcal y colonial). En otras partes, las inexorables fotografías de Ricardo Valverde, como Alien Queen of the Muertos (1983/1991), muestran a personas en los trajes de Dios de los Muertos, escandalosamente barrocos, profesando una realidad extraña, como el arrastre intergaláctico. Sus súbditos eran los barrios de Los Ángeles en los que vivía, sus habitantes chicanos, quienes en estas fotografías se encuentran jugando con identidades «extrañas» a través del vestuario, como en Dos Alienz Muertos (1983/1991) o Armando Norte: Blade Runner de East Los (1983). Las identidades y los lenguajes se metamorfosean en aras de transgredir géneros y estílos en esta mascarada de interespecies, esto enfatizado por la presencia de trajes de AZTLAN Dance Company, LA VATOCOSMICO c-s, Robert «Cyclona» Legorreta, Mundo Meza, Irvin Morazán, Carmelita Tropicana y Luis Valderas. En estos, la identidad es un adundante flujo, aunque sólo sea en la superficie.

La película Supernova del colectivo mexicano La Gravedad de Los Asuntos, lleva la ligereza de las fiestas de disfraces a un punto literal de ingravidez. En ella, una tripulación de astronautas y artistas toman un vuelo de gravedad cero para romper una piñata en el aire. Habiendo asistido recientemente a una conferencia de Alain Badiou en el Centro de Arte de Pasadena, donde la frase «romper el estado» se repitió varias veces, es tentador provocar un significado más rígido de la frívola escena. Sin embargo, tiene más sentido en relación a las ideas utópicas del universalismo celestial: Supernova es una utopía sin sitio, un placer paradisíaco orientado hacia una retirada enérgica de la ley social, su supuesta seriedad. El efecto de la película es el de confeti en el aire, suspendido por solo un segundo antes de caer y encontrar su nuevo orden.

Una historia asociativa de la ciencia ficción y el colonialismo suscribe la exposición; las identidades divididas, los sentidos mistificados del yo y los traumas políticos intrínsecos a ambas narrativas se reflejan claramente en los dobles sentidos de «otredad» y «alienación». Sin embargo, como islas, retiradas del continente, como para ofrecer un verdadero descanso, la alienación es adoptada en muchos lugares, redefinida, como una apertura. Las historias de inmigración, identidad y seguridad se reescriben aquí desde la perspectiva de los «alienados», para reclamar la agencia de la noción de otredad al imaginar un punto, como escribe Stallings, «donde la autodeterminación y la autonomía pueden ocurrir en un presente que rápidamente se convierte en un pasado que apunta a un futuro».[4] Al igual que los mapas polinesios, la exposición es demasiado amplia y abstracta para proporcionar “direcciones» exactas para lo que podría ser el futuro, y, francamente, asumirlo, sería perder el punto. Mundos Alternos trata de encontrar caminos: construir identidades, modelos de exportación, islas de pensamiento, sentimientos de ligereza incluso en las situaciones más precarias.


 

 

[1] Tyler Stallings, “Southern California Science Fictional Thinking in Mundos Alternos,” Boom California, 19 de septiembre de 2017: https://boomcalifornia.com/2017/09/19/southern-california-science-fictional-thinking-in-mundos-alternos-art-and-science-fiction-in-the-americas/

[2] Esta es una referencia al título del documental de Fabrizio Terranova de 2016 sobre Donna Haraway.

[3] Laboria Cuboniks; “Xenofeminism: A Politics For Alienation,” www.laboriacuboniks.net/#zero.

[4] Tyler Stallings, “Southern California Science Fictional Thinking in Mundos Alternos,” Boom California, 19 de septiembre de 2017: https://boomcalifornia.com/2017/09/19/southern-california-science-fictional-thinking-in-mundos-alternos-art-and-science-fiction-in-the-americas/

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