Reseñas

Marcio Harum

Tiempo de lectura: 7 minutos

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09.03.2018

Histórias da sexualidade, en el Museu de Arte de São Paulo, Brasil

by Marcio Harum, São Paulo, Brazil
20 de octubre de 2017 – 14 de febrero de 2018

En Octubre del 2017, Histórias da sexualidade inauguró en el Museo de Arte de São Paulo (MASP), continuando con su programa con ejes decoloniales y antipatriarcales. Al hacer una recapitulación del impacto de dicha muestra en el contexto brasileño, la primera impresión que llamó bastante la atención del público local fue el hecho de que haya recibido la clasificación de edad indicativa para ciudadanos mayores de 18 años. Dado que ninguna otra exhibición pública de arte realizada en el país había tenido condicionada la entrada de sus visitantes a partir de una restricción por edad, esto fue un hecho históricamente inédito en el circuito brasileño de exposiciones. La decisión, hecha justo antes de la inauguración en respuesta a presiones externas, y para evitar enfrentamientos político-administrativos con el ala conservadora al alza de la sociedad, fue revertida poco después y el acceso a menores fue permitido únicamente bajo el acompañamiento de los padres o responsables, según el manual de orientación del Ministerio de Justicia de Brasil.

Esta resolución por parte del museo generó fuerte conmoción en la clase artística, y fue decisiva en conquistar el apoyo de la parcela civil contraria a la pérdida de derechos de cualquier orden. A partir de diversos incidentes de censura que instituciones y muestras sufrieron en diferentes ciudades de Brasil a lo largo del nefasto año de 2017, una nueva pauta de debate sobre los límites del arte se instauró. La Constitución autoriza el acceso de menores de 18 años a espectáculos y eventos, siempre que estén acompañados, de nuevo, por los padres o responsables. El Estatuto del Niño y del Adolescente (ECA) establece que el Estado hace la clasificación indicativa de las llamadas ‘diversiones públicas y programas televisivos’, y no el museo. Esta situación atípicamente arbitraria y ambigua, sorprendió a todos; y tal vez irrumpa de nuevo, así mismo, aquí y ahora, un tanto desplazada, pero absolutamente reconocible, por su carácter y contenido de información puesto en una reseña para una revista con contenido de arte latinoamericano.

Vimos por este período también artistas y curadores de distintas regiones y esferas nacionales ser convocados a declarar en procesos y acciones movidas contra ellos mismos ante el Ministerio Público Federal. La estrategia del MASP de crear una campaña publicitaria de resistencia como defensa contra posibles ataques a la libertad artística, atrajo, sin duda, a un enorme número de personas. En la noche de apertura, un contingente de población reaccionó vivamente en plena Avenida Paulista, centro financiero de la ciudad, concentrándose a meter sus cuerpos en interminables filas de espera a acceder la muestra bajo el hueco libre de la estructura del museo (un plano formidable de arquitectura en balance proyectado por Lina Bo Bardi).

La exposición Histórias da sexualidade, misma que cerró el pasado 14 de febrero, reunió más de 300 trabajos de aproximadamente 130 artistas, que evitando ser alineados cronológicamente fueron organizados por temas en nueve grupos: Cuerpos desnudos, Totemismos, Religiosidades, Performatividades de género, Juegos sexuales, Mercados sexuales, Lenguajes, Voyeurismos, Políticas del cuerpo y activismos. La muestra contaba con pinturas, dibujos, esculturas, fotografías, fotocopias, vídeos y publicaciones; del arte precolombino al arte naif, del arte sacro al arte africano, de lo moderno a lo contemporáneo. La curaduría estuvo a cargo del equipo del MASP. Por su título —casi convergente a la obra Historia de la sexualidad de 1976 de Michel Foucault—, la muestra relacionó biografías y narrativas ficcionales con historias característicamente políticas, económicas y sociales de su entorno.

Notoriamente, muchas de las obras y artistas latinos presentes ya habían sido presentados en 2014 en la 31ª Bienal de São Paulo —Como (…) coisas que não existem—. Obras tales como las de Giuseppe Campuzano, Hudinilson Jr., María Galindo, Mujeres Creando, Nahum B. Zenil, Sergio Zevallos, Virgínia de Medeiros y Yeguas del Apocalipsis. Menciono esto pues vale la pena insistir en una reflexión sobre la importancia de fracturar la narrativa heteropatriarcal que organiza la historia del arte cada vez que nos encontramos frente a un objeto artístico en un museo. Parece ser que hasta ahora, como único plan para lograr dicha fractura, se ha definido continuar exhibiendo obras relacionadas a temas de sexualidad, género y feminismo dentro de un marco disidente que es colocado en contrapunto a la narrativa a la que pretende criticar.

En la galería del primer piso, la principal de la exhibición, pequeñas salas fueron construidas cuyas paredes muchas veces presentaron imágenes que hacían referencia a la corporalidad, no siempre relativas al ejercicio de la sexualidad individual o a la imaginación colectiva como excelencia de su expresión.  Considerando la advertencia de ser una exposición inapropiada para menores y perdiendo la oportunidad de tener a disposición una sala para exponer obras de naturaleza sexual más hard: perversiones, fetiches y desvíos de la sexualidad no estuvieron contemplados en ninguna sección expositiva. Esta particularidad ciertamente se debe a que la curaduría partía de la selección de piezas de la Colección del MASP conformada por obras reconocidas universalmente —Degas, Gauguin, Ingres, Manet, Picasso, Renoir— mismas que limitan la posibilidad radical del discurso curatorial.

Así mismo, se dejaron fuera del conjunto y de la investigación algunos embates emblemáticamente radicales que están ocurriendo en centros culturales autónomos e independientes de apoyo mutuo en la ciudad de São Paulo. Aunque se incluyó el trabajo de Aleta Valente de Rio de Janeiro a través de la curiosa documentación de violentas protestas de haters, quienes agredieron y acosaron en medios sociales digitales a la mencionada artista, por enseñar posts y selfies afirmativos sobre el aborto y la menstruación. Un sentimiento que queda es que no aparece conflicto alguno con quien está del otro lado; en el desacuerdo, en la marginalidad, en los subterráneos, en la calle, en el borde de todo, o sea, quien no está dentro de la escena artística. Como la vuelta de la sífilis, la urgencia y la agudeza de los asuntos de la actualidad no son bien tratados al clamor de la luz del día.

Sin embargo, los trabajos de las décadas de 1970 y 1980, mismos que vinculaban al arte con el activismo y la crítica sociopolítica, estuvieron fuertemente marcados en la exposición. Se presentaron piezas y documentos increíbles, justamente aquellas que reflexionan sobre el momento en el que se transita, en poco tiempo, de una cultura visual experimental de cuerpos libres a otra inestablemente dolorosa y opresiva en el marco del fin de las dictaduras, la era del SIDA y el principio de la instauración del neoliberalismo en América Latina. El valor y relevancia de presentar estas obras en el contexto actual de Brasil, donde grupos conservadores con raíces evangélicas ganan cada vez más poder, es de una fuerza de emergencia física, un llamado a la acción del cuerpo fuera de los límites impuestos por la censura. En relación a esto se incluyeron obras y documentos de ACT UP!, Alair Gomes, Ana Mendieta, Carlos Zéfiro, Carolee Schneeman, Eduardo Kac, General Idea, Glauco Mattoso, Grupo Ação Lésbica Feminista (GALF), Kohei Yoshiyu, Leonilson, Lynda Benglis, Márcia X, Miguel Ángel Rojas, Movimento de Arte Pornô, Rafael França, Robert Mapplethorpe, Valie Export.

Paralelamente a la exhibición, los programas públicos de Histórias da sexualidade se encargaron en transformar la muestra en algo más allá de lo esperado al ofrecer al público un excepcional ciclo de películas y vídeos, talleres y conferencias como base para investigaciones en las escuelas y para la formación continua de profesores. La exposición fue precedida por dos seminarios internacionales (septiembre de 2016 y mayo de 2017), en los cuales a partir del diálogo entre pensadores contemporáneos fueron abordadas múltiples agudas cuestiones acerca del feminismo, el deseo y el erotismo. En el campo de la educación, Brasil ha sido la sede de intensas discusiones sobre temas vinculados a la identidad de género, sexualidad y violencia contra las mujeres en los últimos años. Sin embargo, la investigación y el diálogo sobre estos temas no se desarrollaron en la vida académica, ni en la crítica de arte o en los estudios curatoriales. Las indagaciones de los dos seminarios se basaron en experiencias y territorios de la sexualidad dirigidas a la vida colectiva en las ciudades, abarcando intenciones y visiones sobre activismo queer, feminismos, movimientos sociales LGBTQI a escala pública, así como la prostitución y la performatividad de género, en contacto directo con prácticas sociales y artísticas.

La organización de los seminarios de Histórias da sexualidade no sólo se ocupó de asuntos predominantes del escenario internacional, sino también buscó estimular otras ideas y conceptos para la permanencia en lo local de un residuo simbólico propicio a la fundación de un firme terreno para los próximos años.

 

 

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