Blog - Ciudad de México - México

Tiempo de lectura: 5 minutos

A
A

04.06.2021

"Cielo Abierto": exposición individual de Cecilia Barreto en Archivo Colectivo, México

Ciudad de México
13 mayo, 2021 – 17 julio, 2021

Para su primera exhibición individual en Archivo Colectivo, Cecilia Barreto muestra parte de su último cuerpo de trabajo que deriva de la constante búsqueda sobre la representación del poder, intercambios económicos y análisis de datos financieros.

A través de la investigación sobre la distribución de concesiones mineras en el país a empresas extranjeras y nacionales, sus diferentes emplazamientos, ganancias y porcentajes de extracción, Barreto re-crea el paisaje de una forma abstracta, re-genera el territorio.

Nos muestra una representación tersa, llena de luz y de tonos que remiten a un cielo despejado. Podemos imaginar un paisaje amplio donde encontramos trazas de múltiples capas, movimiento, y a la vez sustracción y vacío.

Mediante una velada transparencia, los elementos que ella utiliza para la construcción de estas nuevas representaciones del territorio son datos de libre acceso. Normalmente visualizados en pantallas, se vuelven el objeto a representar, enfrentando a la pintura a un cuestionamiento sobre sus alcances de representación, sus límites y referencias.

Este cuerpo de trabajo fue realizado utilizando acrílicos con pinceles y esparcido con compresora, alternando la integración de la pintura entre la sensación manual y la realizada por la máquina más industrial. El resultado es una forma híbrida de representación que habla sobre ralentizar la información encontrada en las pantallas.

La minería en México ha sido fuente de riqueza desde la época colonial y en los últimos veinte años ha recobrado fuerza. Las compañías mineras, en su mayoría extranjeras, tienen intereses en una parte significativa del territorio nacional. A diciembre de 2019, se tenían contabilizadas 24,066 concesiones mineras que representan un área de aproximadamente 16.83 millones de hectáreas, de los casi 200 millones de hectáreas totales del país. Ello ha llevado a problemáticas ecológicas, de movilización social y precariedad a una cantidad significativa de localidades.

Es innegable que el mundo actual requiere de dicha industria, por ejemplo en las pantallas y baterías que usamos a diario. La pintura misma usa minerales para sus pigmentos.

El trabajo de Cecilia Barreto cuestiona el medio en varios sentidos, tanto el de la pintura, el de la digitalidad como el de la minería. Cecilia hace pintura repensando en los recursos tecnológicos, los reflejos de las pantallas, la acumulación de datos y su despliegue abstracto.

En Cielo Abierto vemos paisajes que no son imágenes directas de un territorio, sino la interpretación y la acumulación de datos de la extracción de algún sitio específico, representaciones de la oquedad, cifras exponenciales, registro de las ganancias.

Caso contrario a lo que sucede con las gráficas y estadísticas que normalmente son analíticas, descriptivas y cerradas, en la obra de Barreto las vemos resignificadas con una alta carga crítica, política y de cuestionamiento de colonialidad.

Un ejercicio de pensar la pintura más allá de la misma, donde capas de información se superponen para generar paisajes abstractos que hablan de paisajes reales dentro del país, del vacío que deja una extracción.

Esta es una exposición sobre paisaje, pero también acerca de las formas de poder en el territorio, atiende la transacción invisible que sucede entre la operación de una minera que arrasa con el territorio, coopta tierras, materiales, recursos, mano de obra barata y los transforma en ganancias. En dinero que es representado en números que generan métricas de esa utilidad, lo que vemos en las pinturas de Cielo Abierto es una representación de ese capital, el juego de la abstracción del dinero y el territorio, así como la tensión entre pantalla-bastidor que resignifica la idea sobre la pintura.

A pesar de que vemos gráficas con números exactos y cerrados, dentro de las pinturas también encontramos movimiento, el movimiento de la tierra de un lado a otro, el movimiento ascendente de los capitales y el movimiento de las valuaciones diarias debido a ese intercambio de capitales.

¿Es esto una nueva forma del género de la pintura de paisaje —incluso podríamos hablar de pintura histórica— donde no vemos las batallas y los héroes, pero los números de los que han ganado más sobre el territorio, o las batallas perdidas ante los alineamientos de acceso o fracturas de la tierra por donde es sustraído el material? ¿Podríamos llamarle pintura geológica?

Cecilia Barreto nos presenta un espacio imaginario que no está en ningún lado, lo encuentra entre la dualidad de lo que sucede entre un agujero vacío en diálogo con el azul del cielo como si existiera un espejo bicéfalo que refleja arriba y abajo por igual, mostrando dos realidades, el cielo abierto, como se les conoce a aquellos aprovechamientos mineros que se desarrollan en la superficie del terreno, a diferencia de la mina subterránea o de perforación y la bóveda celeste. Curiosamente, de este tipo de minería sustraen especialmente oro, litio, plata, rodio y platino. Minerales empleados en la elaboración de dispositivos electrónicos, pantallas y cantidades importantes para las reservas de oro de las instituciones bancarias.

Este cuerpo de obra es una continuación de un trabajo que representa la denuncia, aunque parece que no está ahí la protesta, dentro de la abstracción encontramos esa potencia que cuenta una historia, que describe el paisaje que ya no es y lo re-actualiza en un paisaje-reflejo que habla de ese espacio que convierte lo interior en lo exterior, un espejo que amplifica el espacio, lo abre.

Donna Haraway dice que hay que ir a los lugares arruinados, no para nombrar el desastre, sino para generar, hacer cosas en común en esos mismos territorios. Cecilia Barreto nos entrega una nueva forma de ver el territorio, para que no lo olvidemos, para que no quede vacío.

—Texto por Paola J. Jasso

https://archivocolectivo.mx/

filtrar por

Categoría

Zona geográfica

fecha