Marginalia - México

Isaac Contreras

Tiempo de lectura: 2 minutos

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22.10.2020

#63: Perra vida

A través de esta sección, invitamos mensualmente a agentes del sistema artístico a compartir una selección de imágenes relacionadas con su práctica o intereses. Las imágenes se publican diariamente en el encabezado de nuestro sitio web y se comparten a través de nuestro perfil de Instagram. Al final del mes, la selección completa de imágenes es publicada junto con un texto que las contextualiza. Aquí la selección de septiembre de 2020.

Todo empezó como un poema; con una mano en la pared para atenuar el vértigo. En el poema puse mi desierto, baldío y pausa; y unas gotas de lluvia como prosa en la sequía.

Avanzada la cuarta estrofa, la inmensidad cunde y unos cuantos, haciendo cerco en la orilla, se mojan los pies diciendo:

No encuentro pena en la penumbra porque en ella todo se presenta como detrás de un velo. La suave cortina de las tantas de la mañana hermana las sombras. La ceniza fugaz cae, viva y arrojada, con una nota que después de subir se apaga.

Desapareces tú y yo me vuelvo pared que atestigua y sostiene el vacío dentro. El tiempo pasa, en muletas, con una andadura difusa pero elegante y en esta hora, sólo en esta hora, su pisada no deja huella.

No atiendo horror en el silencio porque en ello la vida afina su instrumento. Un parche de piel nueva con tallos óseos que la tensan, que la estiran sobre todas las cosas. En la ausencia del habla aún la vida silba e incluso sin la vértebra del tiempo, subterránea y primordial, la oquedad respira.

Si existe algo como un ethos rural, en mi biografía involucraría un tiempo distendido y un habitus del monte que apunta al margen. De Rulfo —y de todos los ranchos de mi vida— lo que más recuerdo son aullidos; perros ladrándole a la nada. Frente a cosas así, de lógica oblicua, no es posible buscar significado, sólo sentido. Algo similar ocurre, creo yo, frente a lo fúnebre.

En los últimos meses inicié un proyecto artesanal basado en las figuras caninas del Occidente de México. Vasijas zoomorfas; efigies de un animal aniquilado en la Colonia; urnas de un rito extinto, apartado de los grandes centros que ahora conocemos; mascota de los muertos.

En el mito, el perro acompaña las almas al inframundo y trae consigo los huesos antiguos para rehacer la vida. Así, sin perro que me ladre, un día me puse a hacer vasijas pensando en el trayecto entre Escuinapa y Comondú, en las y los escuincles, y en nuestras orfandades.

El proyecto se llama Jauría y busca ser una edición extensa de lomitos: formas domésticas, pequeñas y alegres de empatía no humana. Infinitas gracias a quienes se han ido acercando en el proceso, por su confianza y por su ayuda para seguir el proyecto.

isaaccontreras.net/jauria.html

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