Contemporary Art in the Americas Arte Contemporáneo en las Américas

Todo lo otro

Germán Venegas

Museo Tamayo Ciudad de México 12/11/2018 – 03/31/2019

Germán Venegas, Todo lo otro (2018). Vista de instalación. Foto por Ramiro Chaves. Cortesía del artista

Germán Venegas, Todo lo otro (2018). Vista de instalación. Foto por Ramiro Chaves. Cortesía del artista

Germán Venegas, Todo lo otro (2018). Vista de instalación. Foto por Ramiro Chaves. Cortesía del artista

Un buda policromado de más de cinco metros de altura atraviesa verticalmente el Museo Tamayo, generando una línea visual de dos de sus salas principales, como si se tratara de unir lo terrenal con lo espiritual. La forma es vacío y el vacío solo forma (2000-2002) es una pieza tallada en madera que sirve como eje de la exposición Todo lo otro, del artista Germán Venegas.

Instalada alrededor de 1,220 metros cuadrados, esta muestra es la más exhaustiva que se ha realizado en un museo en México de la obra de Venegas, con cerca de 350 piezas que abarcan su práctica desde 1995 hasta la fecha, al tiempo que reflejan la diversidad de su técnica.

Entre dibujos con tinta sobre papel, talla de madera estucada, esculturas, temples y óleos sobre tela, las 15 series reunidas abarcan las tres vertientes preponderantes en su obra: temas y representaciones de la Historia del arte, el Budismo Zen y la mitología prehispánica (especialmente la cosmogonía mexica).

Las diferentes series están distribuidas espacialmente de acuerdo con una correspondencia entre su temática y en función del Buda. Desde la sala superior (sala 6), el Buda asoma su cabeza rodeada por un halo de luz y de frente a piezas relacionadas con lo esotérico, la mitología y las deidades: Tlalocan (2015-2017) y la serie Ehécatl (2007-2009) en tinta sobre papel.

Por su parte, los tres grandes dípticos, Encuentro en el bosque (1996), Decapitación (1996), abordan el paso a lo espiritual y divino por medio de la sabiduría, la meditación y el ascetismo. Esta serie de óxidos, a su vez, introducen la serie en óleo Ascetas (2003-2004).

Al rededor de la sala 3 se despliegan 54 obras pertenecientes a la serie El violín y la flauta (2004-2008), dando cuenta del trabajo obsesivo que Venegas realizó a partir de la clásica El desollamiento de Marsias (1570-1576) de Tiziano, en un acto de repetición —sintomático de su trabajo— que incorpora su práctica budista en su trabajo como artista.

Frente al gran Buda, los personajes de las series Bodhidarma (1999-2016) y Viejos (2018) simulan ascender a través del muro para, así, conectar los dos mundos entre los que deambula esta exposición.

Uno de los espacios de la sala 4 está dedicado por completo a la serie de Autorretratos (2006), en la que Venegas se representa a sí mismo pintando para explorar su relación con la muerte y despojarse del ego que caracteriza a los artistas. Tanto en esta serie como en Desnudos eróticos (2005), el artista vuelve a hacer un guiño a la Historia del arte refiriendo a Velázquez.

Finalmente, en las series Tlatoanis (2018) y Monos (2006-2015), Venegas explora dos estados de conciencia: el ego exacerbado, con los reyes del imperio mexica, y la exaltación, a través de un mono que difícilmente logra un estado de quietud.

Todo lo otro se estructura alrededor de una serie de dualidades: lo terrenal y lo religioso, lo humano y las deidades, y los pies del Buda y su mente. Es a partir de esta división que se conforman dos mundos entre los que Germán Venegas se ha situado a lo largo de su carrera, y a los que ha habitado con personajes que, a pesar de sus distancias, se conectan constantemente por efecto de la repetición y la práctica. En su trabajo, una Afrodita puede ser vista como un desnudo erótico; y ese mismo desnudo erótico, como una Afrodita.

Germán Venegas (La Magdalena Tlatlauquitepec, Puebla, 1959) estudió en la Escuela Nacional de Pintura, Escultura y Grabado La Esmeralda, del INBA. Poco antes de su preparación formal como artista plástico, se desarrolló como artesano tallador.

Después de un amplio periodo dedicado a la escultura, Venegas regresó al quehacer pictórico. La búsqueda de un nuevo punto de partida lo condujo al universo filosófico-religioso del budismo, donde encontró un vínculo entre su existencia y su arte, enriqueciendo su obra con un nueva percepción de la vida y de la muerte, y representando en sus pinturas y dibujos de deidades e iconos orientales y occidentales.

Su obra se ha presentado en museos de Alemania, Australia, Brasil, Cuba, Ecuador, España, Estados Unidos, Guatemala, Italia, Francia, Japón, y forma parte de las colecciones del Museo de Arte Moderno de la Ciudad de México, el MET Museum de Nueva York y el Museo Extremeño e Iberoamericano de Arte Contemporáneo de España.

http://museotamayo.org

Germán Venegas, Todo lo otro (2018). Vista de instalación. Foto por Ramiro Chaves. Cortesía del artista

Germán Venegas, Todo lo otro (2018). Vista de instalación. Foto por Ramiro Chaves. Cortesía del artista

Germán Venegas, Todo lo otro (2018). Vista de instalación. Foto por Ramiro Chaves. Cortesía del artista

Un buda policromado de más de cinco metros de altura atraviesa verticalmente el Museo Tamayo, generando una línea visual de dos de sus salas principales, como si se tratara de unir lo terrenal con lo espiritual. La forma es vacío y el vacío solo forma (2000-2002) es una pieza tallada en madera que sirve como eje de la exposición Todo lo otro, del artista Germán Venegas.

Instalada alrededor de 1,220 metros cuadrados, esta muestra es la más exhaustiva que se ha realizado en un museo en México de la obra de Venegas, con cerca de 350 piezas que abarcan su práctica desde 1995 hasta la fecha, al tiempo que reflejan la diversidad de su técnica.

Entre dibujos con tinta sobre papel, talla de madera estucada, esculturas, temples y óleos sobre tela, las 15 series reunidas abarcan las tres vertientes preponderantes en su obra: temas y representaciones de la Historia del arte, el Budismo Zen y la mitología prehispánica (especialmente la cosmogonía mexica).

Las diferentes series están distribuidas espacialmente de acuerdo con una correspondencia entre su temática y en función del Buda. Desde la sala superior (sala 6), el Buda asoma su cabeza rodeada por un halo de luz y de frente a piezas relacionadas con lo esotérico, la mitología y las deidades: Tlalocan (2015-2017) y la serie Ehécatl (2007-2009) en tinta sobre papel.

Por su parte, los tres grandes dípticos, Encuentro en el bosque (1996), Decapitación (1996), abordan el paso a lo espiritual y divino por medio de la sabiduría, la meditación y el ascetismo. Esta serie de óxidos, a su vez, introducen la serie en óleo Ascetas (2003-2004).

Al rededor de la sala 3 se despliegan 54 obras pertenecientes a la serie El violín y la flauta (2004-2008), dando cuenta del trabajo obsesivo que Venegas realizó a partir de la clásica El desollamiento de Marsias (1570-1576) de Tiziano, en un acto de repetición —sintomático de su trabajo— que incorpora su práctica budista en su trabajo como artista.

Frente al gran Buda, los personajes de las series Bodhidarma (1999-2016) y Viejos (2018) simulan ascender a través del muro para, así, conectar los dos mundos entre los que deambula esta exposición.

Uno de los espacios de la sala 4 está dedicado por completo a la serie de Autorretratos (2006), en la que Venegas se representa a sí mismo pintando para explorar su relación con la muerte y despojarse del ego que caracteriza a los artistas. Tanto en esta serie como en Desnudos eróticos (2005), el artista vuelve a hacer un guiño a la Historia del arte refiriendo a Velázquez.

Finalmente, en las series Tlatoanis (2018) y Monos (2006-2015), Venegas explora dos estados de conciencia: el ego exacerbado, con los reyes del imperio mexica, y la exaltación, a través de un mono que difícilmente logra un estado de quietud.

Todo lo otro se estructura alrededor de una serie de dualidades: lo terrenal y lo religioso, lo humano y las deidades, y los pies del Buda y su mente. Es a partir de esta división que se conforman dos mundos entre los que Germán Venegas se ha situado a lo largo de su carrera, y a los que ha habitado con personajes que, a pesar de sus distancias, se conectan constantemente por efecto de la repetición y la práctica. En su trabajo, una Afrodita puede ser vista como un desnudo erótico; y ese mismo desnudo erótico, como una Afrodita.

Germán Venegas (La Magdalena Tlatlauquitepec, Puebla, 1959) estudió en la Escuela Nacional de Pintura, Escultura y Grabado La Esmeralda, del INBA. Poco antes de su preparación formal como artista plástico, se desarrolló como artesano tallador.

Después de un amplio periodo dedicado a la escultura, Venegas regresó al quehacer pictórico. La búsqueda de un nuevo punto de partida lo condujo al universo filosófico-religioso del budismo, donde encontró un vínculo entre su existencia y su arte, enriqueciendo su obra con un nueva percepción de la vida y de la muerte, y representando en sus pinturas y dibujos de deidades e iconos orientales y occidentales.

Su obra se ha presentado en museos de Alemania, Australia, Brasil, Cuba, Ecuador, España, Estados Unidos, Guatemala, Italia, Francia, Japón, y forma parte de las colecciones del Museo de Arte Moderno de la Ciudad de México, el MET Museum de Nueva York y el Museo Extremeño e Iberoamericano de Arte Contemporáneo de España.

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