Blog

Tiempo de lectura: 2 minutos

A
A

02.12.2016

Niño jefe

UV Estudios, Buenos Aires, Argentina
4 de noviembre de 2016 – 3 de diciembre de 2016

img_0001

img_0003

img_9970

Curada por Carlos Herrera

Extraña fe

Esa noche los caballos hirvieron un par de zapatos en una olla y se lo comieron.
Los hombres lloraron.
Niño jefe inundado de tristeza, se afeitó el pecho, se cortó las uñas, se perfumó las rodillas y con el ritmo que tienen los animales del desierto se dirigió a la ciudad en busca de su deseo y sin su caballo que descalzo lo había dejado.
La ciudad es su presente y su deseo tiene la forma de sus hombros, o la de un puente que sin cabeza transmite un silencio similar al de los hombres que no saben decir NO al amar.

Federico Cantini es de uno de esos artistas que puede ser solo en el arte aunque sepa que su destino es lo comunitario. Constructor nato y narrador de su propia piel, sus gestos se aploman en un sopor de insoportable tensión, lleno de incertidumbre y de extraña fe.
Su estado de ánimo podría ser comparado con la imagen de un gato atigrado cayendo de un quinto piso. Milagroso.
Sus obras nos remiten a un mundo primal que falla. Darle sentido a lo que no lo tiene podría ser una llave para entender los puntos de partida que este autor enfrenta a la hora de crear y a la hora de aproximarse a lo verosímil de sus manifestaciones físicas y de acción en confrontación con la realidad.

En Niño jefe las manos recuerdan a ese ser de trabajo y a la labor de un destino que afila con sus uñas la tierra como herencia de su corazón.
Ya no quedan horizontes de brillantes reflejos sino la gotera de una emoción atropellada.
Escapa y trepa, lamenta y no se rinde.

Federico Cantini ama.

http://uvestudios.tumblr.com/

Texto de Carlos Herrera
Cortesía de UV Estudios, Buenos Aires

filtrar por

Categoría

Zona geográfica

fecha