Reseñas - Estados Unidos

Andrew Berardini

Tiempo de lectura: 8 minutos

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14.12.2017

Home -- So Different, So Appealing, en LACMA, Los Ángeles

Por Andrew Berardini, Los Ángeles, California, EE.UU.
11 de junio de 2017 – 15 de octubre de 2017

Todos nuestros hogares y posibles paraísos: las utopías que soñamos, las fantasías y realidades de nuestros padres, los hogares de donde venimos, en el que vivimos ahora, ese lugar con el que fantaseamos; todo superpuesto, una habitación que conduce a la siguiente, un hogar que conduce a otro.

Nuestros intentos de hacer un hogar siempre son aspiracionales, un esfuerzo por un lugar mejor, cada vez más cerca de la perfección. La utopía es siempre una ficción en el extremo del horizonte, en algún lugar sobre el arcoiris, en Big Rocky Candy Mountain [1]. Pero lo buscamos porque lo que tenemos nos ha fallado y tenemos suficiente esperanza y confianza para hacer algo mejor, o al menos intentar hacerlo. Incluso si a menudo es cooptado, capitalizado y despojado de todo su fuego revolucionario en el momento preciso, cada intento de una vida mejor afecta a los demás, inspira y desafía a los que vienen después.

Nos acercamos, tan cerca como las circunstancias lo permitan, al paraíso. Hacemos nuestro mejor esfuerzo para hacer un hogar.

Aquí, en el Museo de Arte del Condado de Los Ángeles (y ahora en el Museo de Bellas Artes de Houston), con más de 100 obras de arte, cuarenta y dos artistas latinos de EE.UU. Y Latinoamérica (con énfasis en Cuba, Puerto Rico y México) exploran, confunden, sueñan y recuerdan su hogar. Como muestra inicial de la iniciativa de la Fundación Getty, «Pacific Standard Time: LA/LA» – misma que explora el arte latino de todo el continente americano –, esta exposición proporciona literalmente un hogar como aquel lugar donde el resto del PST se puede propagar hacia cientos de otras sedes a través del Sureste de California.

Los curadores de la exposición, Mari Carmen Ramírez, curadora de arte latinoamericano en el Museo de Bellas Artes de Houston; Chon Noriega, del Centro de Investigación de Estudios Chicanos de la UCLA; y Pilar Tompkins Rivas, directora del Museo de Arte Vincent Price en East Los Angeles College, tomaron el nombre de su exposición del icónico collage pop de Richard Hamilton de 1956, “Just what is it that makes today’s so different, so appealing?” Una pregunta extraída fácilmente de las fantasías de posguerra y los anhelos consumistas de esa época, y jactándose en la pieza misma: un fisioculturista atractivo por su masculinidad empuña una Tootsie Pop de gran tamaño mientras en el sofá una mujer pechugona y enjoyada arregla su cuerpo mayormente desnudo, con jamón enlatado y aspiradoras y un televisor chispeante transmitiendo. Una superposición sarcástica de todas nuestras hambres publicitadas, colapsadas en una sala de estar. En el LACMA, las exploraciones sutiles y no tan sutiles de este tema apuntan a las condiciones y realidades de los latinoamericanos donde sea que hayan hecho su hogar.

¿Qué es y donde está el hogar? El lugar donde guardas tu ropa. El espacio donde duermes. Las cosas que llevas. Donde te escondes. Donde otros pueden encontrarte. Donde tus seres queridos esperan por ti. Lo que queda atrás. Un lugar de aspiración o la dura realidad de la lucha por encontrar comodidad y seguridad donde sea que se encuentre.

O incluso a veces, el hogar puede ser el lugar donde viven, donde se esconden, donde ellxs encuentran la comodidad y la seguridad y no tú.

Daniel Joseph Martínez de Los Ángeles recrea la cabaña de Unabomber pintada con los colores preferidos de la Colección Martha Stewart para la casa de esta temporada para después dividirla por el medio en homenaje a la obra icónica «Splitting» (1974) de Gordon Matta-Clark. Titulada «The House America Built», un terrorista norteamericano anti-tecnológico local encuentra su cabaña abandonada adornada con la normatividad hipercapitalista de la favorita ama de casa corrupta de Estados Unidos (los tonos son como paletas cremosas para niños reconfortados). Las intervenciones arquitectónicas de Matta-Clark – edificios rebanados y coronados, agujeros perforados en lo que la realidad y los edificios en los que habitamos y trabajamos realmente siginifican y su casa dividida –, abre la privacidad de las vidas vividas en el interior para revelar literalmente lo que hay dentro. En un solo trabajo, Martínez colapsa las polaridades de nuestros peores miedos con nuestras aspiraciones más comerciales y revela, con una porción referencial, no solo las polaridades interiores del terror y el capital que construyeron demasiado de un país que 323 millones llaman hogar, la mayoría de los cuales dejó sus hogares en otros lugares o son descendientes de los mismos para hacer uno nuevo aquí.

Salimos de donde nacimos por una razón. Avanzando, esperamos seguir adelante.

Y Abraham Cruzvillegas, un artista de México, a partir de restos reúne un hogar como lo hizo en el lugar donde creció – en un lugar de pobreza lo haces tú mismo con lo que tienes a la mano –, un proceso que él llama autoconstrucción que aquí se convierte en un sitio rico de metáfora. En el video de Miguel Angel Ríos The Ghost of Modernity (Lixiviados), 2012, las chozas formadas por chatarra de metal oxidado corrugado y todo lo que se pueda rescatar caen de un cielo soleado, en una llanura rocosa, uno tras otro. El título insinúa que el cubo es una unidad de la modernidad, y el «fantasma» tal vez se trata aquí de una desintegración. Ver aterrizar en las rocas una choza maltrecha después de otra choza parece casi gracioso, una comedia de lo absurdo. La casa de Dorothy en Kansas es arrastrada por un tornado hasta este paisaje terrenal, pero estos edificios son tan desesperanzados, se rompieron y apenas se mantienen unidos, y en su ruinoso estado invitan a un pathos, un susurro de tragedia. A pesar de que podrían ser fácilmente hogares por apariencia de cobertizos de madera, aquí se insiste en que son insinuaciones de hogares en una precariedad y pobreza, una vida fácilmente invisibilizada. La modernidad incluso prometió a muchos de sus soñadores, una promesa de socorro de la pobreza y las privaciones. Y las condiciones de muchos han mejorado, pero demasiados han quedado atrás.

¿Qué es y dónde está la utopía? ¿Podría ser, el «no-lugar» de Thomas More, una perfección que es intercambiable con la distopía? Un ideal siempre aspirado pero nunca alcanzado. Donde tus seres queridos esperan por ti. Lo que espera adelante.

Como dice Thomas Wolfe, no puedes volver a casa.

Nuestros hogares no son juegos intelectuales concebidos por arquitectos, nuestras ideas no son recogidas de un estante de los filósofos, los temas por los que luchamos están modelados por nuestro tiempo, pero también los moldeamos individualmente en nuestras acciones de apoyo, rebelión y apatía. Heredamos cosas y espacios y los hacemos nuestros. Nuestras vidas personales, nuestros estilos de vida, crean y dan forma al espacio con cada comida, cada caricia, cada imagen que colgamos en la pared.

En alguna parte de The Poetics of Space, Bachelard menciona que la arquitectura de la casa de tu infancia se convierte en la arquitectura de tu inconsciente. Yo no he vivido ahí desde que me fui cuando era un adolescente. En cambio, vive en mí. Mi última casa estaba en el vecindario donde mi padre fue un niño, donde mi hijo fue un niño. Fui desalojado y fue demolido para hacer condominios para jóvenes profesionales. Si esta es la arquitectura del inconsciente de mi hijo, como dice Bachelard, ¿qué significa cuando eso está siendo destruido por fuerzas económicas que escapan a nuestro control?

Libros y arte y especias y cerámica y muebles. Un pequeño santuario para compartir con aquellos que me importan. Un santuario que hice con ellos. Un lugar para trabajar en paz. Una habitación propia. Un cuarto con vista. Puedo hacer otro.

Carmen Argote cortó la alfombra de la casa de su infancia en 720 Sq. Ft. Household Mutations — Part B, 2010, aquí la necesidad de espacio habitable contrasta con la vastedad de la galería que la habita. Una sensación de hogar que al caer en esta gran sala se siente humilde y verdadera.

En algún lugar debajo de todo esto está la cuestión de qué une estas obras más allá de la geografía simple de América Latina o que originalmente hayan venido de allí. Las historias compartidas se pueden señalar fácilmente tanto desde el punto de vista político como estético, pero quizás lo que hace que esta exhibición sea realmente osada a su manera, es que no intenta reducir demasiado fácilmente una amplia gama de puntos de vista a una noción estrecha y cerrada de lugar, sino que lo abre. La idea de hogar, tanto simple como universal, estable y precaria, da suficiente de lo que está en juego para que estos artistas se sientan expansivos de la mejor manera.

No siempre es en qué lugar o desde donde construimos nuestros hogares, sino quiénes somos y cómo deseamos hacerlos.

El resto no es menos importante, incluso si es incidental.

Mi imagen favorita de la muestra proviene de Laura Aguilar en In Sandy’s Room, 1989. Una voluptuosa mujer desnuda, se apoya en una silla de vinilo enmarcada por una doble ventana abierta mientras asiente frente a un ventilador, una bebida en mano. Debajo de todas las políticas pesadas de desplazamiento y migración, la precariedad y la pobreza, los terroristas y Martha Stewart, el hogar es realmente donde podemos quitarnos la ropa, soltarnos y relajarnos. Tal vez no una utopía, pero lo suficientemente cerca.


Andrew Berardini es un escritor estadounidense conocido por su trabajo como crítico de arte y curador en Los Ángeles. Berardini trabaja principalmente entre géneros, lo que describe como «poemas en prosa quasi-ensayísticos sobre arte y otros sujetos lujuriosos.»

* La exposición ahora se encuentra itinerando, actualmente en el Museo de Bellas Artes, Houston, hasta el 21 de enero, 2018

[1] Canción de Harry ‘Haywire’ McClintock.

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