23.01.2021

Hacer de América lo que América debe ser

Mientras que la crisis identitaria de Estados Unidos actualmente se encuentra en otro de sus picos con el movimiento Black Lives Matter, la pandemia, y las recientes elecciones presidenciales y del senado (y sus ramificaciones), el arte y sus organizaciones de arte son más críticas que nunca convirtiéndose en espacios para la crítica, el diálogo y la re-imaginación.

“La Guerra Civil ha terminado”

“La Guerra Civil no fue más que una disputa familiar.”

“Estados Unidos siempre ha tenido una crisis de identidad.”

Estas declaraciones son ideas que he expresado o escuchado de cierta forma a través de mi vida. Su esencia es que Estados Unidos realmente nunca ha encarnado sus ideas fundamentales.

Del lado opuesto del espectro se pueden ver o escuchar las siguientes declaraciones:

“Estados Unidos es el mejor país del planeta.”

América es la tierra de la libertad y de las oportunidades.”

“Todes pueden alcanzar el sueño americano.”

Dichas declaraciones son aún más populares que las antes mencionadas, ya que han sido promovidas fervientemente a lo largo de la historia de los Estados Unidos. Y, a pesar de la poca exactitud en ellas, siempre evidente para los grupos marginados y los movimientos sociales, el incremento al acceso a la información durante las últimas décadas hizo que las falacias alcanzaran un nivel masivo. Mientras que la declaración de independencia del país dice que el sostenimiento de la “verdad” es “evidente” por sí mismo, dichas “verdades” siempre han estado en cuestión. La verdad más evidente dentro de las previas declaraciones probablemente es la que hace referencia a la crisis identitaria de Estados Unidos; crisis que se remonta a las discusiones que existieron durante la fundación de la nación y que alcanzaron su punto máximo hacia finales del siglo XIX.

De acuerdo a la investigación conducida por Daniel Immerwhar, profesor en la Northwestern University y autor del libro How To Hide An Empire: A History of The Greater United States, previo a 1898, les ciudadanes de Estados Unidos se encontraban extremadamente a la defensiva y críticxs contra cualquiera que se refería a la nación como América. Actualmente, América es el nombre que mayormente se utiliza; aparentemente, este cambio fue el resultado de cuando Estados Unidos le declaró la guerra a España en 1898. Esta fue la primera batalla de ultramar del país, lo cual, en aquel momento, implicó enviar tropas para ayudar a les revolucionaries en Filipinas que también se encontraban luchando contra España.

Después de derrotar a España, Estados Unidos compró las Filipinas por veinte millones de dólares e iniciaron la guerra en contra de les mismes revolucionaries a les que estaban ayudando. Evento que se convertiría en la Guerra filipino-estadounidense. Esta decisión tan contradictoria, junto con la incautación de otros territorios como Guam y Puerto Rico, provocó que les ciudadanes y líderes estadounidenses comprendieran que su país era más un “imperio», que una «república» o «unión» de estados. Fue entonces que el uso de America como nombre se convirtió en la norma. De acuerdo a Immerwhar, esto fue lo que llevó al presidente Theodore Roosevelt, arduo imperialista, a utilizar en un periodo de dos semanas en sus discursos públicos el nombre de América más veces que todos aquellos presidentes que le precedieron.  Al escuchar Make America What America Must Become, no puedo evitar pensar sobre el nombre(s) actual del país y el tipo de historias que le acompañan.

El título de la exhibición se inspira en una oración parte de una carta escrita por James Baldwin para su sobrino en 1962, en la cual Baldwin se refiere a un “coro de inocentes” que están “atrapados en una historia que no comprenden” y por tanto perpetúan la opresión debido a su falta de consciencia. A esta misma población es a la que Martin Luther King, Jr.  se refiere en 1963 en sus cartas desde la cárcel de Birmingham cuando menciona su decepción hacia la “blanquitud moderada”: individues que están de acuerdo con los objetivos de los derechos civiles y la justicia social, pero que están en desacuerdo con los métodos del “radicalismo” que se llevan a cabo dentro de dichos movimientos. En esta carta, King cita que diches individues son más una “piedra en el camino” hacia la justicia que el Ku Klux Klan.

Mientras que la crisis identitaria de Estados Unidos actualmente se encuentra en otro de sus picos con el movimiento Black Lives Matter, la pandemia, y las recientes elecciones presidenciales y del senado (y sus ramificaciones), el arte y sus organizaciones de arte son más críticas que nunca convirtiéndose en espacios para la crítica, el diálogo y la re-imaginación. La exhibición Make America What America Must Become es una representación física (y ahora virtual) de dichas necesidades e intenciones que enfatizan la necesidad de reflexión respecto a cómo podría verse el futuro de este país considerando su pasado y presente.

Les 34 artistas en la exhibición representan a cinco estados del Golfo Sur y juntos iluminan las verdades de un país que ha luchado por comprender esa palabra desde su fundación. Previo a entrar por las puertas de la galería, les visitantes son presentades apropiadamente con la obra de video de Jeffret Darensbourg, titulada Hoktiwe: Two Poems In Ishakkoy. Darensbourg es miembro de la Nación Atakapa-Ishak, y ha dirigido un trabajo extenso con respecto a la narrativa de las personas indígenas dentro de la región de Louisiana. Al ser la primer pieza de la exhibición que les visitantes pueden experimentar, el video de Darensbourg impulsa la evaluación de la relación de une con la verdad detrás de la tierra sobre la que se camina actualmente, tierra que antes de la colonización se conocía como «Bulbancha» (una palabra choctaw que significa «el lugar de otros idiomas»). Su ubicación es un reconocimiento fundamental de la historia precolonial de Nueva Orleans, además de ser un punto enfático de entrada y preparación para el resto de la exposición.

Al entrar a la galería, los temas de inteligencia artificial, migración y disonancia política se pueden explorar de inmediato a través de las primeras obras. Obras como Feminist Data Set de Caroline Sinder, y User Agreement de AnnieLaurie Erickson, crean una conversación entre los datos que somos capaces de crear y recolectar nosotres como acto de protesta (Sinders), versus los datos que entregamos a corporaciones como G**gle para acceder a funciones digitales básicas (LaurieErickson). Se pueden derivar cuestiones similares en las obras de les artistas Luis Cruz Azaceta y Gabrielle García Steib en la cercanía inmediata. Las obras abstractas complementarias de Azaceta, Crisis 2 y Light At The End of The Abyss, contemplan la experiencia de escapar al exilio al encontrarse atade espiritualmente al país que une está dejando. Por su parte, la obra en video de Garcia Steib, ubicada en la misma pared, utiliza grabaciones de campo y material de archivo para resaltar la narrativa de una migrante hondureña que experimenta violencia opresiva durante su migración a Nueva Orleans. Al ser un país fundado por migrantes europeos, las experiencias históricas y actuales de otres migrantes de los Estados Unidos son uno de los componentes centrales de su crisis de identidad. La presentación de estas narrativas al inicio de la exhibición prepara a les asistentes a la prominencia de dichos temas en el resto de la galería.

A mitad de la exhibición, junto a una pared de cuatro obras a base de tela, brilla un trabajo de Krstyle Lemonia. Su obra, titulada Yuh no see say Him Hungry, logra encapsular muchos de los temas de la exhibición mediante sus referencias, imaginario y método de construcción. El sujeto principal dentro de la obra de Lemonia es su madre, y es parte de una serie que explora las complejas experiencias de trabajo de las mujeres caribeñas en Estados Unidos. Mediante el bordado de ropa de bebé, recolectada de niñes bajo el cuidado de su madre, Lemonia logra utilizar esta técnica, la cual ha sido integral a la expresión y supervivencia de las personas Negras en Estados Unidos, para enfatizar las formas en las que el trabajo de mujeres Negras continúa siendo explotado. La desigualdad económica que persiste entre dichas mujeres y las familias blancas para las que trabajan usualmente es una dicotomía anclada a la esclavitud en Estados Unidos.

Una de las últimas obras de las exhibición es otra que resalta la experiencia migrante; podría decirse que de la forma más necesaria y atractiva que cualquier otra obra dentro del espacio. Cartografía Del Camino / Map of Detention Centers es una instalación colaborativa de les artistas Savannah Levin, Lacy Levin, Nelle Edge, Caitlin, Natalia Roa, Elias Serhan y Antonia Zennaro. La obra presenta un mapa bordado que identifica cárceles, prisiones y centros de detención operados por I.C.E. en un esfuerzo por crear conciencia sobre las injusticias experimentadas por las personas que intentan ingresar a Estados Unidos. Además de hacer referencia al mapa, les espectadores tienen la opción de elegir entre cuatro teléfonos diferentes para escuchar grabaciones de personas que se han visto comprometidas con estas instalaciones de distintas maneras, ya sea al buscar asilo o al sobrevivir a un centro de detención. Si bien la capacidad de involucramiento que genera la obra, particularmente en torno a estos temas específicos, es sumamente importante, la naturaleza de los antecedentes de les artistas es incluso más integral para Make America What America Must Become. El hecho de que gran parte de les artistes dentro de esta colaboración se identifica como blancx es un testamento a la necesidad de más individues blancxs —particularmente aquelles de descendencia europea— en dedicar su energía para la renovación de un país que fue construido con grietas al momento de ser fundado. Estas grietas se han manifestado en lo que se ha referido mayormente como “racismo sistemático” y sus ramificaciones pueden ser observadas en prácticamente todo sector del esfuerzo humano dentro de Estados Unidos. Al ser un país que se convertiría en la economía más grande del mundo gracias a la mutilación y opresión de cuerpos Negros e Indígenas en tierras robadas, el hecho de que el valor de estes cuerpes aún debe ser solicitado a través de actos de protesta pública es poco sorprendente.

Parte de la razón por la cual Estados Unidos ha llegado al punto de contención en el que se encuentra es debido a que la mayor parte de estos asuntos han sido ignorados por aquellos que se identifican como blancos; privilegio que se ha vuelto una herramienta de violencia adicional en contra de las comunidades racializadas. Aún cuando dichos temas no han sido ignorados, jamás han recibido la atención debida para lograr un cambio real dentro de las comunidades blancas. Estados Unidos superará su crisis identitaria y se convertirá en “lo que debe ser” sólo cuando la energía y el volumen de estas comunidades sea igual o mayor que el de aquellas que han sido oprimidas durante siglos. Como país que hasta ahora se ha construido sobre la devaluación de cuerpos Negros, Indígenas y de personas racializadas, solo se convertirá en lo que “debe ser” cuando estos mismos cuerpos verdaderamente tengan la libertad de soñar y prosperar. Colectivamente, la exhibición otorga al espectador un punto de entrada a la necesidad de este tipo de narrativas y afirma la perpetua capacidad del arte para imaginar un futuro que quizás no siempre sea tan fácil de ver.

Make America What America Must Become
Curada por George Scheer, Katrina Neumann y Toccarra A. H. Thomas
Contemporary Art Center, Nuevo Orleans, Louisiana, EUA
18 de septiembre de 2020 al 25 de abril de 2021
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