Opinión

Juan Carlos Buenrostro García

Tiempo de lectura: 7 minutos

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28.06.2020

Fe ciega: Breve panorama sobre el orgullo y la llegada del pin parental

Continúa la serie de opiniones sobre las políticas culturales del gobierno de México a propósito de un sistema cultural público en crisis, para la cual Juan Carlos Buenrostro García reflexiona entorno a la interdependencia entre cultura y educación poco reconocida por el gobierno al momento de tratarse de políticas públicas que garanticen la vida digna de las personas que conforman la comunidad LGBTTIAQ.

A mediados de 2019, tuve la oportunidad de entrevistar a Lori Lu, una drag queen de Nuevo León. En aquel entonces, platicamos de la llegada de las bio queens, mujeres que hacen drag, a la escena travesti del norte del país; a su vez, conversamos sobre el proyecto que ella encabezaba: The Drag Story Hour. Dicha iniciativa es una réplica de un programa estadounidense en donde drag queens leen cuentos a niñxs, con el fin de fomentar un ambiente seguro, respetuoso y diverso para infantes y sus figuras parentales. Dichas actividades complejizan a la heteronorma como eje de hábitos culturales.

Sin embargo, la réplica alrededor del proyecto drag no se hizo esperar. Poco tiempo después de las primeras actividades, el programa fue acusado de corrupción de menores por parte de la fracción conservadora del Estado. La excusa fue que exponían a un grupo de niñxs a la “ideología de género”, llevándoles a la indefinición y dándoles la alternativa de cambiar de sexo. Relacionado a ello, este año, una discusión similar empezó a generar popularidad. En Nuevo León se habló de reformas a la Ley de Educación del Estado, el llamado pin parental, un recurso originario de la ultraderecha española en el cual las figuras parentales tienen la posibilidad de “bloquear”, en todos los niveles de educación obligatoria, ciertas clases sobre moral, valores y sexualidad, decidiendo si su hijx las toma o no.

Ambos eventos no son casos aislados. Al contrario, son evidencia del esfuerzo de secciones LGBTodiantes por controlar, censurar e invisibilizar aquellas prácticas culturales, especialmente educativas, provenientes de enfoques diversos. En el caso del pin parental, se pueden prohibir desde temas de perspectiva de género, orientación e identidad sexual, así como, incluso, la enseñanza de métodos anticonceptivos. ¿Qué hay tan aterrador en exponer a jóvenes a información laica y científica? ¿Qué es tan ominoso para llamar como “corrupción de menores” a unx travesti leyendo cuentos? ¿Dónde cabe la posibilidad de una educación anti-heteropatriarcal?

Dicha iniciativa de ley, así como la denuncia para detener la realización de The Drag Story Hour, no procedieron en Nuevo León. Desafortunadamente, el asunto con el pin parental no concluyó ahí. El 21 de mayo de este año, en Aguascalientes fueron votados los cambios a la Ley de Educación de Aguascalientes, siendo aprobados y publicados cuatro días después. En tierra hidrocálida se aceptó el pin parental, lo cual tiene sus claroscuros. No se van a dejar de dar clases y el material seleccionado para éstas no va a ser censurado de forma directa. Lo que supone que ahora nos encontramos en una situación paradójica. ¿Los padres y madres que acepten que sus hijxs reciban esta formación obligarán al Estado a tener contenidos de calidad?

No hay que alejar la mirada de lo peligroso de los cambios a esta ley. Se ha hablado de la inconstitucionalidad de la iniciativa. En Aguascalientes, varios activistas y sociedades civiles se han pronunciado y han colaborado juntxs para atender a dicho tópico. Morras Help Morras, la Comunidad Feminista, Cultivando Género y el colectivo Ser Gay han puesto manos en el asunto.

“Ahora nos encontramos trabajando en un documento para derogar esa ley. La cuestión es que sólo tenemos 30 días para generar un escrito muy específico, muy técnico, nada subjetivo y presentarlo en la SCJN para realizar los cambios pertinentes”, me comenta Manuel Gutiérrez Flores, activista y vocero principal del colectivo Ser Gay, en una entrevista realizada el sábado 13 de junio.

“Es inconstitucional por una serie de contradicciones. Atenta contra el derecho a la educación, el derecho de autodeterminarse, entre otras muchas cosas”, me explica Manuel sobre esta reforma. Atendiendo a la llegada del pin parental, sólo hace más evidente nuestras carencias en cuanto al carácter educativo. ¿Qué educación sexual van a reformar? ¿Había educación sexual en México antes?

No hablar de estas temáticas no hará que desaparezcan lxs jóvenes de la comunidad LGBTTTIAQ, sino que será más difícil su proceso de aceptación, sin acompañamientos seguros sus identidades serán aún más violentadas. No hay que olvidar que la familia en la que se confía es frecuentemente un espacio agresivo para la comunidad LGBTTTIAQ. Empero, hay una fe ciega en la mal llamada “familia natural”, discurso que se refuerza a través de las apologías de élites conservadoras que inciden en la vida pública.

Tengamos presente que la llegada del pin parental ocurrió cinco días antes del mes del orgullo. Lo cual es una situación muy grave. Junio ha sido un mes complejo, tanto a nivel local, escribo desde tierra hidrocálida, como nacional. El mismo día que el presidente desconocía a la CONAPRED, se hizo pública la lamentable muerte de la doctora María Elizabeth Montaño, mujer trans, trabajadora del IMSS, activista, que durante diez días se reportó como desaparecida. Hasta el momento, siguen sin esclarecerse los motivos y circunstancias de su muerte.[1] Pedimos justicia, ella no nos acompaña más.

Al mismo tiempo de estas terribles circunstancias, la Secretaría de Cultura recuerda los diez años del fallecimiento de Carlos Monsiváis así como promociona el proyecto fotográfico y documental de Eduardo Luzuriaga, haciendo énfasis en su relación con las disidencias sexuales, al mismo tiempo que prepara una serie de actividades virtuales para conmemorar el Día del Orgullo. ¿Es esto suficiente? ¿Cuál es el rol de la Secretaría de Cultura en cuanto a una realidad social que perpetúa la violencia hacia la comunidad LGBTTTIAQ? ¿Cómo podemos hablar del ejercicio de los derechos culturales en México si, por un lado, el problema de agresiones a la disidencia sexual está presente en el día con día;[2] y por otro, hay reformas educativas contra la atención a las sexualidades no heteronormadas? ¿El diseño de políticas públicas reconoce la interdependencia entre Secretarias como punto central de su concepción? ¿Cuáles son las políticas culturales específicas y permanentes ante estas circunstancias más allá del Día del Orgullo?

Considérese también: el desabasto de retrovirales sigue presente,[3] las infancias trans* y las familias homoparentales[4] siguen sin ser reconocidas en muchos estados de la república, más allá de la capital. Manuel Gutierrez también aclaró en la entrevista que no hay ni siquiera un albergue para personas de la diversidad sexual en Aguascalientes. Siobhan Guerrero, hace unos cuantos días en su videoblog semanal habló de la situación crítica por la cual pasan las ONG dedicadas a la población LGBTTTIAQ.[5] Lo que quiere decir que las iniciativas de colectivos y asociaciones civiles han quedado aún más desprotegidas con la situación de la pandemia. ¿Hay lugar para nosotrxs? ¿Habrá espacios para que podamos existir en paz?

Esto es un recordatorio de todas las batallas no ganadas que aún siguen en nuestra historia, un escenario desalentador para México. ¿Pero es que acaso al Estado, incluso antes de la llegada del pin parental, le interesó que los miembros de la diversidad sexual tuvieran las herramientas psicológicas y educativas para defender su dignidad y su derecho a autodeterminarse a partir de expresiones culturales? Todo parece ser un espejismo de inclusión democrática.

El Estado en sus múltiples actividades, antes de considerar censurar las voluntades por la protección de minorías, debería de comenzar a pensar en políticas públicas de la reparación que doten de recursos y den agenciamiento a las prácticas culturales para su materialización, pero que también permitan el desarrollo continuo y protección de sus agentes, más allá del terreno capitalino, considerando una transversalización de acción donde se preste atención a factores como el color de piel, el género, el sexo, la cuestión socioecónomica y la entidad federativa.[6]

Por nuestra parte, la disidencia sexual tendríamos que seguir empeñándonos en fortalecer metodologías para un futuro antonormativo más esperanzador.[7] Esta esperanza tiene que poner atención en las potencias que radican en aquello que nos une, nos diferencia y nos vulnera. Mirar en donde cada una de nuestras identidades se vea con los medios para y por la plenitud personal y comunitaria. ¿Cómo alcanzar algo que parece que es tan dispar? ¿Cómo organizarnos sin volver a cometer los errores que nos anteceden? ¿Cómo lograr una comunidad LGBTTTIAQ no centralizada? Antes que dar afirmativas en este breve escrito, quise plantear cuestionamientos que están ocurriendo. Las preguntas quedan abiertas y serán respondidas sólo con el tiempo.

Notas

  1. Navarrete, S. JusticiaParaElizabeth: ciudadanos exigen aclarar muerte de doctora y activista, https://politica.expansion.mx/cdmx/2020/06/19/justiciaparaelizabeth-ciudadanos-exigen-aclarar-muerte-de-doctora-y-activista. (Consultado el 23 de junio del 2020)

  2. Redacción Infobae, Violencia en México: asesinaron a 117 integrantes de la comunidad LGBT en 2019. https://www.infobae.com/america/mexico/2020/05/15/violencia-en-mexico-asesinaron-a-117-integrantes-de-la-comunidad-lgbt-en-2019/. (Consultado el 23 de junio del 2020)

  3. Bruciaga, W. La crisis de los antirretrovirales en México, Revista de Universidad de México (2020), p. 128.

  4. Xantomila, J. En 12 estados aún no legalizan matrimonio igualitario ni identidad de género. https://www.jornada.com.mx/ultimas/sociedad/2020/05/20/en-12-estados-aun-no-legalizan-matrimonio-igualitario-ni-identidad-de-genero-3491.html (Consultado el 23 de junio del 2020)

  5. Guerrero, S. En el mes del Orgullo toca pensar cuál es nuestra agenda, https://www.youtube.com/watch?v=BMn1wftmdfU (Consultado el 15 junio del 2020) y En el mes del Orgullo toca pensar cuál es nuestra agenda, https://www.youtube.com/watch?v=BMn1wftmdfU (Consultado el 15 junio del 2020).

  6. País, M. La transversalización del enfoque de géneros en las políticas culturales públicas: el caso del Ministerio de Cultura argentino, Revista Temas y Debates 33(2018), p. 161-180.

  7. Esteban, J. Utopía Queer, (Buenos Aires: Caja Negra, 2009), 32.

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