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06.02.2020

Designing Utopias

Museo de Arte y Diseño de Miramar, San Juan, Puerto Rico
22 de junio de 2019 – 22 de febrero de 2020

Necesitamos otro concepto más sabio y quizá más místico de los animales. […] El animal no debe ser juzgado en comparación con el hombre. En un mundo más antiguo y complejo que el nuestro, los animales existen logrados y completos, dotados de extensiones de los sentidos que nosotros hemos perdido o nunca tuvimos, guiados por voces que jamás oiremos. No son hermanos, no son subordinados, son otras naciones atrapadas con nosotros en la red de la vida y del tiempo, compañeros presos del esplendor y el tráfago de la tierra.

—Henry Beston

Nathan Budoff: Designing Utopias / Diseñando utopías

Con Designing Utopias, el MADMi presenta la primera exposición individual de Nathan Budoff en un museo de Puerto Rico. Aquí el artista ofrece al público la oportunidad de apreciar una selección de pinturas y dibujos que proponen escenarios fantásticos y armoniosos en momentos de gran relevancia para nuestro planeta.

El título de la muestra alude a la novela Utopía, escrita por Tomás Moro en el siglo XVI, cuya trama presenta una isla ideal donde la sociedad coexiste en paz y en un estado general de felicidad. Irónicamente, si bien se ha interpretado que el libro describe un lugar perfecto, Moro lo concibió con toda intención como ficción. Pensaba que los humanos son inevitable e inherentemente incapaces de forjar una sociedad semejante. De hecho, el título mismo apunta hacia esa noción: “utopía” significa “no lugar”.

Moro estaba escribiendo sobre los males sociales que observaba, y propuso una alternativa ficticia en la Utopía que imaginó, creando así un género literario y visual que ha sido objeto de exploraciones, experimentos y reinterpretaciones por parte de muchos artistas, desde Moro hasta Rudyard Kipling y desde Hieronymus Bosch hasta Nathan Budoff.

A lo largo de la historia del arte occidental, los animales han sido representados en la pintura sobre todo como accesorios moralistas o simbólicos —desde loros elocuentes hasta conejos sexualizados y abejas monárquicas—, pero rara vez han sido protagonistas. Budoff es una excepción en este canon; parece más bien seguir los pasos del pintor naíf francés Henri Rousseau y la mexicana Frida Kahlo.

Tanto en pintura como en otros medios, los animales han estado integrados constantemente en la obra de Budoff. Sus animales son libres, inteligentes, ingeniosos, participantes activos, hasta tal punto que en su obra más reciente es posible que los humanos estén ausentes del todo. Las composiciones son vibrantes, no solo por la saturación de colores y las yuxtaposiciones físicas, sino por los improbables escenarios que Budoff diseña para sus criaturas. Sus pinturas son en su mayoría de gran escala, formato que le facilita amplio espacio para crear escenas inverosímiles de interacciones entre las especies, ofreciendo al espectador una vitrina de belleza, equilibro y esperanza.

Los tiburones comparten el espacio pictórico con suricatos, los pulpos caminan por Santurce, los tigres vuelan con búhos sobre una metrópolis y los osos también vuelan, los elefantes desafían la gravedad y las ballenas atraviesan nadando el perfil urbano del distrito financiero de Hato Rey. En algunas de estas obras se incorporan, en efecto, figuras humanas, pero estas se perciben más que nada como personajes secundarios o incluso extras, y nunca alcanzamos a ver sus caras, de modo que también se perciben como versiones genéricas o utilería teatral. Las estéticas de los bestiarios medievales, el surrealismo, los mangas japoneses y los cómics se funden en los escenarios fantásticos de Budoff, inyectándoles un sentido del humor que va combinado con respeto y curiosidad intelectual por las vidas de estos animales, los cuales el artista obviamente admira y quiere proteger.

Ser humano es vivir en contradicción de nuestra naturaleza evolutiva, que sin duda nos coloca entre los animales y no en un elevado mundo de Otros. Somos la especie más desarrollada, pero seguimos siendo mamíferos. Sin embargo, vivimos una era en que los humanos causamos graves daños al planeta y a los animales que lo habitan, precisamente porque insistimos en nuestra otredad, en nuestro dominio y nuestra superioridad, y nos comportamos como si los derechos que tenemos en la Tierra nos relevaran de toda responsabilidad.

He aquí la genialidad de las obras de Budoff: comprendemos claramente el mensaje que intenta transmitir al tiempo que quedamos maravillados ante sus propuestas pictóricas, en las cuales celebra las complejidades de esta fauna exuberante. En estos dibujos y pinturas, Budoff nos ofrece toda una gama de grandiosas improbabilidades ante las cuales suspendemos nuestra incredulidad y deseamos, soñamos, que se hagan posibles en un mundo incontaminado por los humanos. Estas posibilidades podrán tener un carácter surrealista, o incluso místico por su vitalidad celebratoria, pero como bien sabemos, si hay algo seguro en la Naturaleza es que siempre nos sorprenderá con su adaptabilidad, su poder y su sabiduría.

—Marilú Purcell, Curadora

https://www.madmi.org/

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