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Opinión - Colectividad - México

Lorena Peña Brito

Tiempo de lectura: 7 minutos

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28.02.2021

Cómo apoyar a lxs demás cuando se necesita de un gran apoyo: carta afectuosa a colegas y amigues

Dadas las circunstancias de precariedad que aquejan al sector cultural en la ciudad de Guadalajara por irresponsabilidad gubernamental, la curadora Lorena Peña Brito reflexiona en torno a la posibilidad de cuidados colectivos ante la crisis agudizada por la pandemia.

Al recibir la invitación de Terremoto para participar en esta sección de Opinión inmediatamente pensé que la crítica institucional en sí misma me parecía insuficiente. Como le decía a una colega hace poco, no tengo voz ni fuerza (por ahora) para la queja; tengo más ganas de emplear mi tiempo en satisfacer la sed de otros caminos y posibilidades. No digo que esté yo en lo correcto, la crítica es urgente, imperante, el grito y la denuncia, el enojo, pero parte del proceso de mantenerse en pie y en lucha es también encontrar los momentos de gozo y conexión. A mí, después de casi un año en confinamiento distanciada de todo y de todes (soy asmática) y después de poco más de 12 meses de pandemia, me urgen esos momentos de contención.

En términos de cultura, el panorama en Guadalajara es poco alentador. La razón por la que transito aquí sobre algunas situaciones y desencuentros es con la intención de convocar a mis colegas y amigues a la escritura, para evidenciar lo que casi no se relata, la situación en la que nos encontramos, y convocarles desde aquí a contar su perspectiva por el solo hecho de pronunciarnos y dejar antecedentes sobre nuestros deseos por lo distinto.

¿Cómo apoyar a lxs demás cuando se necesita de un gran apoyo? Elaboro esta pregunta tomando como partida el método de reflexión de Mónica Hoff: cuando ella se pregunta cómo enseñar lo que se quiere aprender, está haciendo un ejercicio de conexión y de empatía entre todas las personas involucradas en un proceso pedagógico más allá de lo bilateral, incluido y atravesado el cuerpo y el deseo de quien se da a la labor educativa. Cuando pienso en las dificultades que colegas atraviesan durante la presente crisis por la pandemia, y en la urgencia de brindarnos apoyo, me parece inaplazable reconocer y hacer visibles también nuestras propias urgencias de ayuda.

La periodista cultural Alejandra Carrillo es una de las poquísimas voces que han abordado el tema de los museos y espacios culturales que rige la Dirección de Cultura de Guadalajara. A partir de la actual administración bajo la presidencia municipal de Ismael del Toro, espacios como LARVA, el Museo de la Ciudad, el Museo de Arte Raúl Anguiano, o Casa Museo López Portillo no solo han desestabilizado sus vocaciones sino reducido sus programas al mínimo. El trabajo que directorxs anteriores realizaron en la construcción de líneas de investigación sólidas y programas educativos acordes, se perdieron por la falta de recursos y sus estrategias de comunicación son escazas, por ejemplo, no cuentan siquiera con un sitio web propio. Es difícil imaginar que en estas circunstancias podrían estar respondiendo a las comunidades que solían atender y promover, o a los públicos que convocaban para distintos programas, actividades paralelas y encuentros. En este sentido, ni hablar de la respuesta de dichas instituciones en cuanto a la creación de programas específicos a propósito de la pandemia, del fortalecimiento del tejido social o para abordar las dificultades que colegas artistas y gestores culturales están atravesando. Me pregunto, ¿qué urgencias y preocupaciones están advirtiendo? ¿A qué voces responden? ¿De qué manera, y con cuales alianzas, están laborando espacios como estos?

El año pasado Cultura Jalisco sufrió una reducción de 221 millones de pesos, el más grande en su historia, con lo que espacios, programas estatales y sus equipos de trabajo, han sufrido profundamente; crisis que se agudiza debido al distanciamiento por la pandemia. Todo esto ha golpeado a una gran cantidad de trabajadores de la cultura que perdieron la oportunidad de ingresos. El 2 de febrero de este año, la Red Independiente de Agentes Culturales de Jalisco (RIAC) publicó una carta dirigida principalmente a Enrique Alfaro, Gobernador del Estado, en la que denuncia la desprotección de los derechos culturales en la entidad y la situación de abandono en la que una enorme cantidad de trabajadores de la cultura se ha visto, imposibilitada para la cobertura de sus necesidades básicas de alimentación, salud y vivienda. En esta carta también la RIAC exige una solución y pone de manifiesto sus propias acciones; cabe mencionar que la red, en colaboración con la actual Encargada de Despacho, Susana Chávez Brandon, ha gestionado la entrega de despensas y de ayuda psicológica para personas afectadas. Así mismo, la carta de febrero menciona colaboraciones en curso que la RIAC sostiene con el Consejo Estatal para la Cultura y las Artes (CECA), entre otros organismos institucionales en el campo de la cultura. Sin embargo, el CECA es otra institución desestabilizada. El pasado 26 de febrero se ha publicado una nota en la que algunes integrantes del Consejo piden la renuncia del presidente Daniel Suarez debido a su mal desempeño y por omitir propuestas de los consejeros. Él, a su vez, pide la destitución de dos miembros del consejo.

A las convulsiones que sufren tanto el CECA como la Secretaría de Cultura con el recorte presupuestal, se suma la reciente renuncia de la Secretaria de Cultura de Jalisco, Giovana Jaspersen, aparentemente en respuesta a la disminución de presupuesto. La carta fue publicada el 27 de enero en su cuenta de Twitter y desde febrero ha estado Chávez a cargo del despacho sin que se confirme aún quién quedará al frente de la Secretaría. En estas circunstancias, me estoy preguntando quién y bajo qué condiciones se atrevería a tomarla.

Por otro lado, proyectos que se han llevado a cabo me resultan clarificantes sobre la situación que atraviesan lxs artistas desde distintos puntos de agrupación y desde diferentes generaciones. Solo por mencionar algunos casos en el ámbito del arte contemporáneo, los esfuerzos desde la auto-organización de artistas para realizar las exposiciones Instantánea en la antigua fábrica Kodak bajo la gestión curatorial de Geovana Ibarra en enero del año pasado; la muestra colectiva 20/20 Afinidades Electivas en la Torre Américas 1500 en noviembre del 2020. Las exposiciones colectivas organizadas por Hiram Constantino a través de su proyecto Otro Espacio de manera nómada y colaborativa, o aquellas organizadas por Espacio Cabeza que junto a Casa Vidrio promueven la conversación entre artistas emergentes. Así mismo, se encuentran las iniciativas de diálogo y construcción de memoria a través de podcasts como Voz Floripondia y Dominio Público. Todos estos proyectos abren cuestiones sobre qué motiva la necesidad de artistas para auto-organizarse en la producción de exhibiciones de acuerdo a sus herramientas y posibilidades, que les incluyan y den muestra de sus procesos de investigación, reflexión y producción. Pero sobre todo me cuestiono sobre el impacto que las limitaciones de operación, atención y respuesta de los espacios museísticos y culturales está ocasionando en algunas de las generaciones de artistas más proliferas, reflexivas y propositivas. Lamentablemente, y por distintas razones, que no caben en este texto, este momento de efervescencia artística está pasando desapercibida para públicos, servidores públicos y políticas culturales.

Atravesamos todes una serie de dificultades extraordinarias en este momento: emocionales, de salud, económicas y profesionales. Desde el inicio de la pandemia en Guadalajara, al interior de PAOS, proyecto auto-gestionado de promoción de producción artística y cultural, hemos luchado por acompañarnos, primero, emocionalmente, y después, por mantener el proyecto a flote al proteger al equipo en la medida de lo posible a través de estrategias de financiamiento que andan a marchas forzadas. En lo personal he tratado de cuidar, pese al confinamiento, mi trabajo alimentario (porque el único ingreso fijo con el que cuento es como studio manager en otro espacio laboral). Más allá de lo individual, nos hemos dado a la tarea de repensar, no lo suficiente, quién podría estar necesitándonos y a quien necesitamos nosotres.

Pero tras este ejercicio necesario de pensar en las necesidades propias y en las ajenas, creo que es crucial conocer las perspectivas distintas de diferentes agentes culturales. Ojalá pudiéramos manifestarnos y levantar las letras. ¿Cuáles son los principales problemas contra los que tenemos que luchar? ¿De qué manera nos afecta la crisis económica y el recorte presupuestal a cultura en el contexto de la pandemia? ¿Qué tipo de apoyo requerimos? ¿En quienes pensamos mientras tratamos de seguir adelante profesionalmente y a quiénes atienden nuestros cargos? ¿A qué tememos? ¿En donde depositamos nuestra esperanza? ¿Qué alianzas buscamos construir? Y en especial, ¿cómo nos cruza esta relación arte y vida?

Con mucho afecto y cruzando los dedos para reunirnos en la escritura, sirva este espacio para invitar afectuosamente a:

Julio Herrera, Director del Museo de Arte Raúl Anguiano
Violeta Parra, Directora de Cultura del Municipio de Guadalajara
Ihonatan Ruiz Rivera, Director de LARVA
Red Independiente de Agentes Culturales de Jalisco
Traza MX
Olga Gutiérrez, Aristeo Mora y Teófilo Guerrero, integrantes de CECA
Miriam Villaseñor, Directora de Museos, Galerías y Exposiciones de Jalisco
Estudio Hospital
Organización 20/20
Geovana Ibarra, curadora
Hiram Constantino, Director de Otro Espacio
Marita Terriquez y Miguel Cisneros, directores Casa Vidrio
Larissa Garza y Daniela Mercado, jefas de Programación y Desarrollo, PAOS GDL

Y toda persona que quiera unirse a esta conversación.

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