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21.05.2017

Anamnesis

Ginsberg Galería, San Isidro, Perú
20 de abril de 2017 – 26 de mayo de 2017

Una secuencia de escenas enigmáticas funciona a modo de disparador de una serie de percepciones ambiguas y de sensaciones a mitad de camino de la realidad y la fantasía, como si se tratase de recuerdos de experiencias aún no vividas o que escapan a toda posibilidad de remembranza.

Verónica Wiese plantea en Anamnesis una mirada reflexiva al inexorable paso del tiempo, el acecho de la muerte y la cuestión mística del “otro mundo”. Su video-instalación conjura un espacio en el que la memoria, el olvido y la imaginación se disputan el papel protagónico. La huella mnémica, la expectativa, el deseo y el temor son invitados a ocupar dicho territorio y, al hacerlo, lo van modelando en el espejo de nuestra propia psique.

La etimología del concepto griego que da título a la muestra anuncia anticipadamente esta articulación de pasado, presente y futuro en las dos voces que une: “ana”, preposición que puede entenderse como arriba, sobre, encima, hasta, hacia, a través de, de vuelta, hacia atrás, de nuevo, nuevamente, y “mneme”, que se traduce como memoria aunque también remite al pensar, al recordar, a la mente, al ser consciente, etc.

En su sentido actual, una anamnesis supone representar un recuerdo en la memoria. Verónica Wiese juega con ese sentido —o dirección— y le da un giro, imponiendo una trayectoria circular a la constelación de imágenes extrañas que su videoinstalación pone en marcha.

Cinco grandes monitores dispuestos en círculo constituyen el circuito para sus escenas. A través de esta configuración, la artista implementa un recorrido dinámico de la mirada y del cuerpo que nos solicita, en tanto audiencia, un involucramiento activo para seguir la secuencia visual dentro de esta arena. El lenguaje formal empleado, en cambio, apela a la contemplación mediante el uso de tomas cadenciosas, variaciones rítmicas, juegos compositivos, tonales y lumínicos que por momentos resultan hipnóticos. Por su parte, el trabajo fílmico y de edición apuesta por lo evocativo recurriendo a escenas que, aunque no están cifradas, no se revelan de inmediato ni totalmente y que solicitan nuestra capacidad de deducción e interpretación.

¿Qué son estos escenarios vagamente familiares pero profundamente ajenos que se suceden en Anamnesis? No hay respuesta clara. Cautivantes e intrigantes, las imágenes de la artista son, a su modo, una suerte de invitación a un peculiar baile con nuestra propia memoria en el que no podemos evitar tropezar una y otra vez, pues el recuerdo que nos convoca está antes de la vida misma (en un estadio que coquetea con el océano primordial del útero materno) o después de ella (en esa antesala otrora llamada limbo).

La Anamnesis de Verónica Wiese es, a su modo, un intento por recorrer esa misteriosa frontera que demarca la diferencia entre la vida y la muerte. Una frontera que por momentos parece ser no una implacable línea divisoria sino un espacio potencial en el que los estados de la materia, de la conciencia y del espíritu están en permanente cambio.

– Max Hernández Calvo

http://www.ginsberggaleria.com/

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