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07.01.2021

Abrir Galería presenta "SIEMPRE SOÑADORX, pero PROBANDO LAS AGUAS" en Perú

Lima, Perú
Curaduría por Gerardo Chávez-Maza
7 diciembre, 2020 – 15 enero, 2021

 

Desde las iniciativas de crowdfunding en plataformas creadas para tal fin hasta otras más informales e inmediatas en redes sociales, ambas han surgido como alternativas atractivas para distintos propósitos durante la pandemia del nuevo Coronavirus. Dada la efectividad de diseminación de estas campañas y la necesidad de reflexionar en torno a nuevos canales de distribución y circulación para el arte contemporáneo, se propone un sistema de exhibición virtual que no genere un nuevo cuerpo digital pero que se formule a partir de uno ya existente. De esta manera sería posible transferir y participar de las dinámicas de descubrimiento y desplazamiento ya proporcionadas. Invadiendo o infiltrándose en un terreno pre-configurado para crowdfunding o micro-mecenazgo (como indiegogo.com), SIEMPRE SOÑADORX, pero PROBANDO LAS AGUAS tiene como objetivo jugar en la ficción y en la ambigüedad, bajo y en relación a las posibilidades de estas características únicas.

La motivación de este proyecto radica en trasladar mecanismos del trabajo remunerado al ámbito de lo procesual. Un campo de acción que valide el pensamiento, el desarrollo de ideas y la hipótesis como un cuerpo fundamental de la práctica artística y por tanto inseparable de su economía. SIEMPRE SOÑADORX, pero PROBANDO LAS AGUAS busca identificar cómo las experiencias de este tipo se capitalizan dentro y fuera de las «comodidades» de la legitimidad del arte poniendo en cuestión ciertos hábitos de consumo, aproximación, intercambio, entendimiento y posibilidades remuneración.

La responsabilidad de la recaudación de fondos para el desarrollo de proyectos artísticos ha recaído, substancialmente, en la autogestión por parte de los artistas, colectivos y organizaciones de arte sin fines de lucro. Comencé a reflexionar en torno a las agencias de remuneración y posibilidades de valorización económica del trabajo artístico, influenciado por un post de @ladronladronladron, en el que visibiliza esta problemática con un tajante: “mi arte no es mi hobby beibi…es mi faquin chamba”. Creo que, a la par de pensar desde las exigencias y posible malestar laboral de un sector no regularizado, como es el del arte, es una responsabilidad plantear escenarios que de alguna manera u otra exijan que la circulación de proyectos, presenten una intención retributiva. Esta es tanto una exhibición virtual como una campaña que se centra en buscar darle visibilidad a una posible dinámica de colaboración comunitaria.

Contemplado como una paradoja, una vez más, los artistas generarán los recursos de búsqueda de viabilidad para un proyecto soñado. El video de crowdfunding realizado adquiere propiedades de una obra de arte en sí misma, pero que circula hasta cierto punto “desprotegida” de un sistema de ratificación y expuesto al cuestionamiento de la veracidad de su contenido. Algo que tampoco es tan insólito en las sutilezas propias del mundo del arte. En este caso, lo bosquejado puede ser imposible de llevarse a cabo, quizás únicamente viables en condiciones extraordinarias o que realmente no tengan intención de culminación alguna, o que podrían ya existir hipotéticamente ejerciendo su propia vaguedad, improbabilidad o extravagancia. Al mismo tiempo, los proyectos presentados no son necesariamente campañas regulares, sino más bien se desarrollan conceptualmente dentro de este paraguas de acción —en ejercicio.

SIEMPRE SOÑADORX, pero PROBANDO LAS AGUAS se formula con el pretexto de ampliar las posibilidades relacionales y de respuesta que tienen los proyectos de arte en el campo virtual, a través y desde la difusión y propagación orgánica —y poco controlada—, como si se tratase de una campaña online en búsqueda de financiamiento. El uso de la frase cotidiana en inglés «testing the waters» —traducido textualmente como probando las aguas y que refiere metafóricamente a tocar el agua con la punta del pie para verificar si está lo suficientemente fría o tibia para decidir entrar— es a su vez reconocible dentro de la terminología del crowdfunding como un fenómeno de aproximación tentativa y testifica cómo las intenciones proyectuales son generalmente vulnerables y no logran materializarse. En este caso en particular, acceden a un horizonte de existencia de imprecisa recepción y repercute en diferentes niveles de proximidad en redes y comunidades digitales. Se le otorga al accionar comunitario la responsabilidad de convertir esta inestabilidad en empoderamiento.

De esta forma surge una extensión de participación activa y pasiva. Un elemento colectivo en juego. En ambos escenarios, indiegogo.com e Instagram, por ejemplo, se reconocen las formas de “ayudar” a estas iniciativas. En el primer caso, se puede realizar una donación efectiva (involucramiento económico directo), mientras que en el segundo, el vínculo desarrollado es únicamente por que el video se comparte. En ambos casos, la cooperación es una política de acción. El compartir es también un compromiso. El visitante o espectador se convierte en un sujeto esencial en la realización del proyecto y por ende de su circulación.

Ha sido un reto trasgredir formatos establecidos, para en efecto, encontrar en ellos nuevos espacios discursivos que a su vez hacen eco de ciertas extensiones y manifestaciones propias del mundo del arte. Casi la totalidad de las campañas tienen abierta la posibilidad de “recibir” perks o beneficios al momento de donar, como una especie de intercambio o incentivo de donación. Bajo el motto “si tu sueño es convertirte en un coleccionista de arte o adquirir una obra de arte de un artista increíble, comienza aquí. Dona más de $30 y recibe X.” De esta manera, se abre la alternativa de establecer, quizás, una extensión comercial in-house.

Todo lo recaudado se repartirá equitativamente entre los agentes involucrados en la realización del proyecto con el fin de cuestionar el concepto de propiedad compartida. Compartir recursos es también una forma de subvertir esta cuota aparentemente democrática, aunque individual, presente en y a través de la esfera del crowdfunding y en las dinámicas de producción de capital.

Finalmente, quiero agradecer a los artistxs que me acompañan en este primer ejercicio: Guendalina Cerruti, Dew Kim, Emilio Bianchic, Jared Marks, Mara Ploscaru, Viviana Balcazár, Luis Enrique Zela-Koort y Samuel Nicolle.

—Texto y curaduría por Gerardo Chávez-Maza

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