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24.06.2020

"A favor de lo espectral" en Espacio Cabeza, México

Espacio Cabeza / Bienal de Pintura José Atanasio Monroy, Guadalajara, Jalisco, México
13 de junio de 2020

A favor de lo espectral es una curaduría digital de Espacio Cabeza para Hecho en casa – Programa Curatorial de la Bienal de Pintura José Atanasio Monroy. La curaduría revisa cómo la experiencia de lo espectral se abre en múltiples maneras en nuestra contemporaneidad, a través de la articulación de distintas temáticas como la desaparición, la memoria, la imaginación, la visibilidad e invisibilidad, el porvenir y la metafísica de la existencia. A modo de texto curatorial, el historiador del arte y curador Marco Valtierra entabló un diálogo con la filósofa Daniela Mesa Cardona.

I — Marco Valtierra: ¿Cómo pensar las distintas experiencias —fragmentarias, materiales, sensibles— de aquello denominado espectral? ¿O mejor aún, cómo encarar aquello que parece huir de nuestras miradas? Al proponerme la idea, lejana en algún momento de curar «algo» sobre lo espectral, las incógnitas que se abrían paso en el trayecto se mantenían inscritas en una inquietud personal. Una inquietud en mirar al fantasma de frente, reconocer sus fisuras vueltas grietas hondas y dejar de huir de la silueta ominosa. Descubrí sólo entonces que la espectralidad es performática. Paralelamente persistía el cuestionamiento, ¿cómo seguir alentando la conversación sobre la estética contemporánea, fuera de los márgenes de los discursos dominantes, para reposicionarla en otros horizontes y territorios, para legislar nuevas experiencias de contemplación sensible y afectiva?

II — Daniela Mesa Cardona: Si bien están influidos por su contexto y sus condiciones, los artistas como sujetos con agencia han propiciado experimentaciones en su campo que han resultado en diferentes formas de producir, entender y relacionarse con las obras de arte. Ya hemos leído un sinfín de veces, y en diferentes voces, la realización que tuvo la Estética —y que todos podemos corroborar empíricamente seamos conscientes o no de las razones— de que se derribó la fachada del arte como una esencia natural que se puede diseccionar en propiedades específicas. Entonces, ¿qué evidencia el leitmotiv que nos dice que cualquier objeto puede potencialmente ser una obra de arte? El encuentro cara a cara con el espectro. El peso de la historia y su inscripción profunda en la memoria. La relevancia de la agencia y las elecciones.

III — Marco Valtierra: Aquí vale la pregunta sobre lo singular ¿qué experiencias abren las obras aquí reunidas? ¿experiencias políticas, afectivas, memoriales o son más bien el entramado de posibilidades y la superposición de cada una de estas experiencias? Como bien apunta Helena Chávez Mac Gregor «como experiencia de la sensibilidad (subjetividad) que irrumpe, removiendo los momentos discursivos y de visibilidades, como campo de fuerzas que hacen de la experiencia estética una política revolucionaria». La experiencia estética y sus distintos escenarios en esta muestra están sujetas a una espectralidad virtual, a una lógica de experiencia táctica: deslizar, ver, dejar ir, o en el mejor de los casos: reaccionar y compartir. Las imágenes se comparten para que desaparezcan en un muro, quedando relegadas al tiempo del olvido, de lo visto.

Pero yo insisto sobre la manera en cómo el pasado persiste en el presente, y en qué formas se actualiza y circula, se construye. Aquello que hemos acordado llamar «políticas de la memoria», memorias afectivas que construyen subjetividades, haciendo hincapié en los lugares donde éstas adquieren dominio y potencia. Hay que poner el acento en los síntomas de lo fantasmático, aquello que insiste en ser, pero no es. Si bien esta muestra parte de la noción de espectralidad, no se inscribe en una visión unidireccional, por el contrario, procura a hacer «aparecer» distintas y múltiples experiencias ceñidas al fenómeno propio de la contemporaneidad; articuladas sobre una fuerza que las vincula al tiempo que traza un correlato y las hace desbocar. Sobre la expectativa de un tiempo del despojo, simultáneamente ligado de manera íntima a la época de la desaparición, Jean-Louis Déotte señala «[…] me parece evidente que desde la Segunda Guerra Mundial, se ha constituido una comunidad de la sensibilidad alrededor de un cierto tipo de afecto ligado a la desaparición. Somos parte de ella. Esta comunidad cosmopolítica se ve afectada (y esto es lo que comparten sus miembros: un afecto) debido a un cierto silencio que posee una tonalidad particular». ¿Cómo seguir existiendo, cuándo sólo resta el silencio?

IV — Daniela Mesa Cardona: Sabemos que la Estética surgió y se estableció como campo autónomo en el siglo XVIII, y que desde la crisis de la cultura moderna (blanca y europea) cada vez más en el arte y a través del arte, tenemos conversaciones sobre las relaciones asimétricas de poder. Que desde luego, también hablan del arte como campo y como institución normativa y prescriptiva. Pero que si miramos en esos territorios márgenes —que no son pocos— los tan necesarios cuestionamientos señalan los modos de esta Estética en crisis que tuvo delirios de universalidad. Que el arte se deshiciera del requerimiento de tener que enfocarse sólo en los elementos internos formales de la obra —y que estos tuvieran necesariamente que ser estéticos— es la muestra de la participación de los sujetos (de muchos) en procesos históricos dialécticos. Saber que esto no fue producto de ninguna generación espontánea nos abre las puertas a comprender que esta disciplina no tiene un relato lineal, ni mucho menos homogéneo. Y en la sensibilidad ligada a la desaparición el silencio es quien nos interpela al encontrarnos con la espectralidad del arte, de los artistas y de nosotros mismos. Sabemos que tenemos que encarar nuestra propia historia, reflexionar sobre las marcas que ha dejado en nosotros, y asumir las consecuencias de las elecciones constantes. Estas obras nos llevan a entablar una conversación sobre el pasado y la memoria del arte que se hace en nuestro presente, pero también, sobre el lugar en el que estas obras se están inscribiendo en él, en nosotros y en la virtualidad. ¿Cómo inciden los nuevos modos de exhibición en las respuestas cognitivas, emocionales y fisiológicas que tenemos de las obras de arte?

V — Marco Valtierra: Sobre todo, ¿qué posición toma el cuerpo en estos nuevos modos? Modos que nos persiguen desde hace mucho tiempo. No lo olvidemos, nuestro tiempo, es el tiempo del despojo. Y en este entramado, donde todo parece abrirse y aparecen nuevas legislaciones en las narrativas sobre la experiencia sensible, ¿cómo nombrar aquello cuya lógica es la no-existencia?

VI — Daniela Mesa Cardona: Posibilitando la conversación desde las experiencias distintas y diversas, y reconociendo las grietas del pasado y su efecto. La obra de arte, por elección y acción del artista, cuestiona y desafía a la historia establecida por querer uniformizarlo. Como dice Miguel Ángel Hernández Navarro, el arte está haciendo historia: «[…] como escritura del tiempo con aspiración de verdad y justicia» y memoria «[…] como el objeto fundamental que la atraviesa y que hace que el pasado afecte el presente» (p. 31). Y está más que bien que por elección los cuestionamientos abran conversaciones que generen piezas que tienen por objeto una subversión de estas políticas dominantes del pasado. Que la estética no regrese a los funcionalismos, así como nosotros no regresamos a la pura atención contemplativa de la obra de arte.

VII — Marco Valtierra: Habrá que convocar a los espectros que cargamos sobre nuestros hombros, que ocupan un lugar significativo en la memoria, en nuestros afectos, en nuestra conciencia. Se trata de conjurar a los espectros, no para exorcizarlos, sino para reconocer el hueco donde habitan hoy.

VIII — Daniela Mesa Cardona: El silencio que no interpela además de insolente es imperdonable, especialmente porque vemos y escuchamos el sinfín de espectros con los que convivimos a diario. ¿Dónde queremos que habiten hoy y lo sigan haciendo mañana?

IX — Marco Valtierra: El espectro quizá no siempre se oculta. Hoy más que nunca está presente y su presencia se siente de múltiples maneras. El espectro y su performatividad, aunque acontecimiento del pasado, adquiere potencia sólo en su condición venidera.

Por lo pronto, esta conversación seguirá pendiente…

Espacio Cabeza es una plataforma nómada, sin fines de lucro y autogestiva dedicada a la exhibición de arte contemporáneo, fundada por el artista Juan Carlos Guerrerosantos. La programación expositiva busca contribuir al panorama, discusión y difusión de las prácticas artísticas actuales.

Daniela Mesa Cardona (Armenia, 1995) es editora, escritora e investigadora en Estética y Filosofía del Arte. Profesional en Filosofía y Letras de la Universidad de Caldas (Colombia), con estudios de Maestría en Filosofía en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) (México), un intercambio académico en el programa de Historia del Arte de la Universidad de Guadalajara (México), y con una estancia de investigación como Visiting Research Fellow en el Centre for Aesthetics de la University of Leeds (Reino Unido).

Marco Valtierra (Guadalajara, 1994) es egresado de la licenciatura en Historia del Arte de la Universidad de Guadalajara, actualmente es curador de Espacio Cabeza y fundador y co-director del Laboratorio Curatorial Archipiélago. En 2019 se desempeñó como auxiliar de educación en el Museo de las Artes de la Universidad de Guadalajara (MUSA). Ha escrito ponencias para coloquios y encuentros académicos de instituciones como la Universidad de Guadalajara, la Universidad de Guanajuato y la ENES Unidad Morelia, UNAM.

Artistas

Aune Ainson, Alicia Ayanegui, Tabata Bandin, Daniela Libertad, Milo Medina, Alejandra Ruiz, Raúl Rebolledo, Elizabeth Rosas, Sayuri Sánchez Rodríguez, Álvaro Ugarte y Lucía Vidales

Agradecimientos especiales a Al revés Traductores por la traducción al inglés de este texto curatorial.

Exposición disponible en https://www.facebook.com/bienaljamonroy/

https://www.instagram.com/espaciocabeza/

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