Contemporary Art in the Americas Arte Contemporáneo en las Américas

Designing Utopias

Natham Budoff

Museo de Arte y Diseño de Miramar San Juan, Puerto Rico June 22, 2019 – February 22, 2020

Nathan Budoff, Designing Utopias (2019). Vista de instalación. Imagen cortesía de MADMI. Foto por Yiyo Tirado

Nathan Budoff, Designing Utopias (2019). Vista de instalación. Imagen cortesía de MADMI. Foto por Yiyo Tirado

Nathan Budoff, Designing Utopias (2019). Vista de instalación. Imagen cortesía de MADMI. Foto por Yiyo Tirado

We need another and a wiser and perhaps a more mystical sense of animals. . . . For the animal shall not be measured by man. In a world older and more complex than ours, they move finished and complete, gifted with extensions of the senses we have lost or never attained, living by voices we shall never hear. They are not brethren, they are not underlings; they are other nations, caught with ourselves in the net of life and time, fellow prisoners of the splendour and travails of the earth.

—Henry Beston

Nathan Budoff: Designing Utopias

With Designing Utopias, MADMi presents the first solo exhibition of Nathan Budoff’s work at a museum in Puerto Rico, an event we consider long overdue. In this show, Budoff offers the public an opportunity to see a selection of paintings and drawings that propose fantastic and harmonious scenarios at a very relevant moment for the planet.

The title of the exhibition refers to Thomas More’s 16th-century novel Utopia, in which, on an ideal island, society coexists peacefully and in a general state of happiness. Ironically, while the book has been interpreted as representing an ideal place, More was intentionally writing fiction. In his view, humans are inevitably, inherently unable to forge such a society. More’s title, in fact,r eferences the original meaning of the word “utopia”—“nowhere.”

More was writing about societal evils that he perceived, and he provided a fictional alternative in the Utopia he imagined, creating a literary and visual genre that has been explored, experimented with, and reinterpreted by many artists, from More to Rudyard Kipling and from Hieronymus Bosch to Nathan Budoff.

Throughout the history of Western art, animals have been depicted in paintings mostly as moralistic or symbolic props—from eloquent parrots to sexualized rabbits and monarchical bees—but rarely as protagonists. Nathan Budoff is an exception to this canon; he seems to follow more in the footsteps of French näif painter Henri Rousseau and Mexican artist Frida Kahlo.

Budoff has constantly incorporated animals in his paintings and other works. His animals are free, intelligent, resourceful, active participants, to the point that in this most recent work, humans might even be completely absent. Budoff’s works are vibrant, not only because of the saturation of colors and the physical juxtapositions, but in the impossible scenarios that he designs for these creatures. The paintings are mainly large in scale, a format that lends ample space in which the artist is able to create far-fetched scenarios of interspecies interaction that provide the viewer with a showcase of beauty, balance, and hope.

Sharks share the pictorial space with meerkats, octopi walk through Santurce, tigers fly with owls through a metropolis, bears fly, elephants defy gravity, and whales swim through the skyline of Hato Rey’s financial district. Some of these works do incorporate human figures, but these figures feel mostly like secondary characters or even extras, and we never see their faces, so they also feel like generic versions or theatrical props. The aesthetics of Médiéval bestiaries, Surrealism, Japanese manga, and comic books merge into Budoff’s fantastic scenarios, imbuing them with a sense of humor combined with a respect for and intellectual curiosity about the lives of these animals, which the artist clearly admires and wishes to protect.

To be human is to live in contradiction to our evolutionary nature, which clearly places us among the animals and not in an elevated world of Others. We maintain that we are the most highly developed species, but we are mammals nonetheless. As a result, we are living in an age in which humans do great harm to the planet and the animals that inhabit it precisely because we insist on our Otherness, ownership, and superiority and behave as if the claims we hold over the Earth supersede any accountability. Nathan Budoff’s paintings subtly remind us that humanity has chosen to largely ignore the intelligence and empathy that other creatures possess; we have done so partly out of ignorance, but mostly out of arrogance and disregard, since such an acknowledgment would require us to change our behaviors.

Herein lies the genius of Budoff’s works: We clearly get the message he is trying to convey and are awed by his pictorial proposals, in which he celebrates the complexities of these exuberant animals and brings them to the forefront and into “our” spaces. In these paintings and drawings, Budoff offers us an array of magnificent improbabilities, for which we suspend our disbelief and wish—dream—for their possibility within a utopia unpolluted by humans, an outcome many of us long for. These possibilities may be Surrealistic in their nature or even mystical in their celebratory vibrancy, but as we know, one sure thing about Nature is that it will always surprise us with its adaptability, power, and wisdom.

—Marilú Purcell, Chief Curator

https://www.madmi.org/

Nathan Budoff, Designing Utopias (2019). Vista de instalación. Imagen cortesía de MADMI. Foto por Yiyo Tirado

Nathan Budoff, Designing Utopias (2019). Vista de instalación. Imagen cortesía de MADMI. Foto por Yiyo Tirado

Nathan Budoff, Designing Utopias (2019). Vista de instalación. Imagen cortesía de MADMI. Foto por Yiyo Tirado

Necesitamos otro concepto más sabio y quizá más místico de los animales. […] El animal no debe ser juzgado en comparación con el hombre. En un mundo más antiguo y complejo que el nuestro, los animales existen logrados y completos, dotados de extensiones de los sentidos que nosotros hemos perdido o nunca tuvimos, guiados por voces que jamás oiremos. No son hermanos, no son subordinados, son otras naciones atrapadas con nosotros en la red de la vida y del tiempo, compañeros presos del esplendor y el tráfago de la tierra.

—Henry Beston

Nathan Budoff: Designing Utopias / Diseñando utopías

Con Designing Utopias, el MADMi presenta la primera exposición individual de Nathan Budoff en un museo de Puerto Rico. Aquí el artista ofrece al público la oportunidad de apreciar una selección de pinturas y dibujos que proponen escenarios fantásticos y armoniosos en momentos de gran relevancia para nuestro planeta.

El título de la muestra alude a la novela Utopía, escrita por Tomás Moro en el siglo XVI, cuya trama presenta una isla ideal donde la sociedad coexiste en paz y en un estado general de felicidad. Irónicamente, si bien se ha interpretado que el libro describe un lugar perfecto, Moro lo concibió con toda intención como ficción. Pensaba que los humanos son inevitable e inherentemente incapaces de forjar una sociedad semejante. De hecho, el título mismo apunta hacia esa noción: “utopía” significa “no lugar”.

Moro estaba escribiendo sobre los males sociales que observaba, y propuso una alternativa ficticia en la Utopía que imaginó, creando así un género literario y visual que ha sido objeto de exploraciones, experimentos y reinterpretaciones por parte de muchos artistas, desde Moro hasta Rudyard Kipling y desde Hieronymus Bosch hasta Nathan Budoff.

A lo largo de la historia del arte occidental, los animales han sido representados en la pintura sobre todo como accesorios moralistas o simbólicos —desde loros elocuentes hasta conejos sexualizados y abejas monárquicas—, pero rara vez han sido protagonistas. Budoff es una excepción en este canon; parece más bien seguir los pasos del pintor naíf francés Henri Rousseau y la mexicana Frida Kahlo.

Tanto en pintura como en otros medios, los animales han estado integrados constantemente en la obra de Budoff. Sus animales son libres, inteligentes, ingeniosos, participantes activos, hasta tal punto que en su obra más reciente es posible que los humanos estén ausentes del todo. Las composiciones son vibrantes, no solo por la saturación de colores y las yuxtaposiciones físicas, sino por los improbables escenarios que Budoff diseña para sus criaturas. Sus pinturas son en su mayoría de gran escala, formato que le facilita amplio espacio para crear escenas inverosímiles de interacciones entre las especies, ofreciendo al espectador una vitrina de belleza, equilibro y esperanza.

Los tiburones comparten el espacio pictórico con suricatos, los pulpos caminan por Santurce, los tigres vuelan con búhos sobre una metrópolis y los osos también vuelan, los elefantes desafían la gravedad y las ballenas atraviesan nadando el perfil urbano del distrito financiero de Hato Rey. En algunas de estas obras se incorporan, en efecto, figuras humanas, pero estas se perciben más que nada como personajes secundarios o incluso extras, y nunca alcanzamos a ver sus caras, de modo que también se perciben como versiones genéricas o utilería teatral. Las estéticas de los bestiarios medievales, el surrealismo, los mangas japoneses y los cómics se funden en los escenarios fantásticos de Budoff, inyectándoles un sentido del humor que va combinado con respeto y curiosidad intelectual por las vidas de estos animales, los cuales el artista obviamente admira y quiere proteger.

Ser humano es vivir en contradicción de nuestra naturaleza evolutiva, que sin duda nos coloca entre los animales y no en un elevado mundo de Otros. Somos la especie más desarrollada, pero seguimos siendo mamíferos. Sin embargo, vivimos una era en que los humanos causamos graves daños al planeta y a los animales que lo habitan, precisamente porque insistimos en nuestra otredad, en nuestro dominio y nuestra superioridad, y nos comportamos como si los derechos que tenemos en la Tierra nos relevaran de toda responsabilidad.

He aquí la genialidad de las obras de Budoff: comprendemos claramente el mensaje que intenta transmitir al tiempo que quedamos maravillados ante sus propuestas pictóricas, en las cuales celebra las complejidades de esta fauna exuberante. En estos dibujos y pinturas, Budoff nos ofrece toda una gama de grandiosas improbabilidades ante las cuales suspendemos nuestra incredulidad y deseamos, soñamos, que se hagan posibles en un mundo incontaminado por los humanos. Estas posibilidades podrán tener un carácter surrealista, o incluso místico por su vitalidad celebratoria, pero como bien sabemos, si hay algo seguro en la Naturaleza es que siempre nos sorprenderá con su adaptabilidad, su poder y su sabiduría.

—Marilú Purcell, Curadora

https://www.madmi.org/

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