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The Resemblance Is All in the Eye of the Beholder

Curated by Catalina Lozano

Galería Agustina Ferreyra San Juan, Puerto Rico 08/18/2016 – 09/24/2016

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The Resemblance Is All In The Eye of The Beholder is a sentence taken from Mimicry and Legendary Psychastenia, a 1935 essay by Roger Caillois which upholds the two senses of the relationship between perception and representation. In this text, Caillois argues that what he calls the “temptation by space” is the main cause of the mimetic behavior of insects rather than defensive strategies which would make them imperceptible. It is a sort of surrender in which the space is both perceived and represented at the same time. Abdication before devouring surroundings. For Walter Benajmin the mimetic faculty among humans is the “the nature that culture uses to create second nature, the faculty to copy, imitate, make models, explore difference, yield into and become Other.” [1] It is historically inscribed and it develops mainly through language; it is through it that this immaterial resemblances are manifested.

This exhibition seeks to explore, through the work of four artists, the ways in which the mimetic faculty functions as a mechanism of representation and transformation of the world. For Michael Taussig, imitation and contact, interwoven in the same process, obliges us to reconsider what is an image of something and what is to transform reality through that image. The power of representation that takes the place of the represented, the reproduction as copy but also a rebirthing, the image which appears in the mind and that gathers more power that the thing is the image of. Efficacy.

The project also delves for understanding how knowledge is produced through experience, processes of production which, through repetition, generate difference. The opening to alterity within coded forms. The elusive character of the notion of mimesis works as a fertile ground for speculation: on one hand in the aesthetic field; on the other in the magic and efficacy field. The Resemblance Is All in the Eye of the Beholder seeks to think mimesis outside the typically modern idea of art as a refuge for the mimetic behavior and get closer to the bodily experience as both producer and recipient of this faculty.

The mimetic faculty as well as the perception of similarities are intertwined and develop complex though processes. Two of the latter are synthesized in “Subtitle“: A Glance of the Beginning (2016) by Michael D. Linares: the interpretation of thunderstones (ceraunia) as objects produced by metereological phenomena endowed with magical powers and that of the man-carved stones which, until the 18th century were not recognized as such in the West. The axe and the magical object appear here indistinct, materializing a sort of hermeneutical problem in which the manufactured object comes back, though language, and the knowledge it lends itself to, to its purely geological state. In the different interpretative processes to which they were subjected, these stones ended up acquiring various abilities associated to their agency. They are efficacious at various levels.

Moving image and the technologies that produce it take a privileged place in Beatriz Santiago Muñoz’s work. The mimetic faculty, somewhat a rudiment, finds in modernity, through mechanical reproduction, new forms of embodiment. The camera, in The Head Killed Everyone (2014) mobilizes a series of operations in which register/copy and contact with reality fuse together –“the drawing is not symbolic, the form affects the behavior and the thought”– in the form itself of the spell sought: “the total and absolute destruction of the machinery of war”.

Caroline Achaintre’s masks can work as a mirror animating a game of various uncanny recognitions by projecting our subjectivity into its surface. In a dual principle of abstraction and figuration, attraction and repulsion which coexist in tension, Achaintre’s work produces odd embodiments historically informed by the “myth of primitivism”– and fully conscious of its genealogy-, but also by the ways fetishes are absorbed today in a consumerist economy. The recognition of oneself in the otherness of the mask seems to appeal to a minimum universal lever of pareidolia which, instead of being regarded as a psychological disorder, it allows to widen our negotiations of perception and representation with reality.

In That Other (2014) Jorge Satorre collaborated with a series of craftspeople in the city of Cuenca, Ecuador to produce anomalous objects. Craftsmanship often fills in a space of cultural identity representation that responds to market demands rather than a free development of local traditions. By emphasizing the subjective scale of their production instead of paying attention to the normative manufacture values, through repetition and deviation, Satorre gathers a series of dysfunctional objects that establish a dialectical relationship with the hegemonic ways of production. By resisting to produce commercially successful models, these objects reproduce themselves, they insist in the uselessness.


[1] Michael Taussig, Mimesis and Alterity: A Particular History of the Senses, New York, London: Routledge, 1993. p. xiii.

https://www.agustinaferreyra.com/

Text by Catalina Lozano
Courtesy of Galería Agustina Ferreyra, San Juan

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La semejanza reside en el ojo del observador es una frase del texto Mimetismo y psicastenia legendaria (1935) de Roger Caillois que contiene las dos direcciones de la relación entre percepción y representación. En este texto, Caillois defiende que lo que él llama la “tentación del espacio” es la causa principal del comportamiento mimético de los insectos y no estrategias defensivas que los harían imperceptibles. Es una especie de rendición, en la que el espacio es a la vez percibido y representado al mismo tiempo. La renuncia a un entorno devorador. Por otro parte, para Walter Benjamin, la facultad mimética entre los humanos es la “naturaleza que la cultura usa para crear una segunda naturaleza, la facultad de copiar, imitar, hacer maquetas, explorar la diferencia, rendirse y volverse Otro”. [1] Ésta se inscribe históricamente y se desarrolla hoy sobre todo a través del lenguaje; es a través de éste que se manifiestan las semejanzas inmateriales.

Esta exposición busca explorar, a través de la obra de cuatro artistas, las formas en que la facultad mimética funciona como un mecanismo de representación y transformación del mundo. Para Michael Taussig, imitación y contacto, entrelazados en un mismo proceso, nos obligan a reconsiderar qué es una imagen de algo y qué es transformar la realidad a través de esa imagen. El poder de la representación que toma el lugar de lo representado, la reproducción como copia, pero también como nacimiento de algo nuevo, la imagen que aparece en la mente y que adquiere más poder que la cosa de la que es imagen. La eficacia.

También busca entender cómo se produce conocimiento a través de la experiencia, de los procesos de producción que, en la repetición, generan diferencia. La apertura a generar alteridad dentro de formas codificadas. El carácter esquivo de la noción de mímesis sirve como un lugar fértil de especulación; por un lado, en el campo de la estética; por otro, en el campo de la magia y la eficacia. La semejanza reside en el ojo del observador intenta pensar la mímesis por fuera de la idea típicamente moderna del arte como refugio para el comportamiento mimético y acercarse a la experiencia corporal como productora y receptora al mismo tiempo de esta facultad.

La facultad mimética y la percepción de similitudes están entrelazadas y desarrollan sistemas de pensamiento complejos. En “Subtítulo“: Un destello del principio (2016) de Michael D. Linares se sintetizan dos de estos procesos: el de la interpretación de las piedras-rayo (ceraunias) como objetos producidos por fenómenos metereológicos a los que se le asigna un  poder mágico y el de las piedras talladas por el hombre que, hasta el siglo XVIII no fueron reconocidas como tal en Occidente. El hacha y el objeto mágico aparecen indiferenciados aquí materializando en una especie de problema hermenéutico en el que el objeto manufacturado vuelve, a través del lenguaje y del conocimiento al que da voz, a su estado puramente geológico. En los diferentes procesos interpretativos a los que fueron sometidas las piedras rayo, éstas terminan adquiriendo diferentes facultades asociadas a la capacidad de actuar. Son eficaces en varios niveles.

La imagen en movimiento y las tecnologías que la producen ocupan un lugar privilegiado de reflexión en la obra de Beatriz Santiago Muñoz. La facultad mimética, rudimentaria, encuentra en la modernidad, con la reproducción mecánica, nuevas formas de encarnación. La cámara, en La cabeza mató a todos (2014), moviliza una serie de operaciones en las que el registro/copia y el contacto mismo con la realidad se funden –“el dibujo no es simbólico, la forma afecta el comportamiento y el pensamiento”- en la forma misma del conjuro que busca producirse: “la destrucción total y absoluta de la maquinaria de guerra”.

Las máscaras de Caroline Achaintre pueden funcionar como un espejo que anima un juego de varios reconocimientos extraños al proyectas nuestra subjetividad sobre la superficie. Partiendo de un principio dual en el que la abstracción y la figuración, la atracción y la repulsión conviven tensamente, el trabajo de Achaintre produce encarnaciones extrañas informadas históricamente por “el mito del primitivismo”– y con plena conciencia de su genealogía-, pero también por las formas contemporáneas de absorción de fetiches dentro de la economía de consumo. El reconocimiento de uno mismo en la otredad de la máscara parece apelar a un nivel mínimo universal de pareidolia que, en lugar de ser visto como un trastorno psicológico, permite ampliar nuestras negociaciones de percepción y representación con la realidad.

En Lo Otro (2014) Jorge Satorre colaboró con una serie de artesanos de la ciudad de Cuenca, Ecuador para producir objetos anómalos. La artesanía llena un espacio de representación de identidad cultural que muchas veces responde más a intereses de mercado que a un desarrollo libre de tradiciones locales. Al poner el énfasis en la escala subjetiva en su producción sobre los valores de manufactura normativizados, Satorre, a través de la repetición o la desviación, consigue una serie de objetos disfuncionales que entablan una relación dialéctica con las formas hegemónicas de producción. Resistiéndose a reproducir modelos  comercialmente exitosos, estos objetos se reproducen entre sí, insisten en su inutilidad.


[1] Michael Taussig, Mimesis and Alterity: A Particular History of the Senses, New York, London: Routledge, 1993. p. xiii. Cita traducida por Catalina Lozano.

https://www.agustinaferreyra.com/

Texto de Catalina Lozano
Cortesía de Galería Agustina Ferreyra, San Juan

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