Contemporary Art in the Americas Arte Contemporáneo en las Américas

La confusión de las lenguas

Andreea Peterfi, Cecilia Barreto, Carlos Balderrama, Julio Orozco and Hexorcismos

Deslave Tijuana, México 11/10/2017 – 12/09/2017

Vista de la instalación La confusión de las lenguas, 2017. Cortesía de Deslave

Vista de la instalación La confusión de las lenguas, 2017. Cortesía de Deslave

Vista de la instalación La confusión de las lenguas, 2017. Cortesía de Deslave

Curated by Luis Alonso Sánchez

The same old joke of the three men that walk into bar: el presidente de México, el president of the United States of America and the Prime Minister of Canada entran a una habitación para discutir el futuro del Norte. La conversación se realiza en inglés, but the mexican president doesn’t understand a thing, sure, he can barely make up some phrases, but mostly those americanised politic slangs he identifies from watching too much House of Cards, pero con subtítulos desde su cuenta de Netflix americana. A translator is needed for him to speak, but since he’s too much of a tiny man full of insecurities apenas habla por temor a verse como un ignorante, so he lets the other men control the conversation. The other guy, the american one, omg, he won’t shut the fuck up. Habla y habla y habla, para este momento se ha dado cuenta que no necesita decir cosas coherentes pues el mexicano no le entiende and the Canadian dude only keeps nodding and smiling, así que ha adoptado el vómito verbal como su estrategia de dominación, after all that’s how he got elected. Y bueno, como dije, el primer ministro canadiense solamente asiente y sonríe. So we end up with bunch of language-crippled guys, one that doesn’t speak at all, other that can barely say or understand a thing y el último que habla un chingo, all trying to decide the future of North America. I mean, that’s how all the variations of the “three men walk into a bar” joke start, con una confusión entre sus protagonistas.

So I have to ask something, what if political conflicts are caused by a confusion of tongues, corruption among them? The Spanish speaking media involved in the global political debate have wanted to give us as an answer the Spanish refrain “Hablando se entiende la gente” (Speaking the people understand), what we have not been told is that for this to happen one must first speak the same language.

The interest of art for language as a trigger of conflicts has its origins in the Renaissance, where the poet Sir David Linsey wrote “The Building of the Tower of Babel, and Confusion of Tongues”, or in Romanticism, in which Gustave Doré made the engraving “The Confusion of Tongues”. Both works illustrate the biblical myth of the Tower of Babel, where a civilization united by the same language began to build a tower-shaped city planned to reach heaven, and before which God “confused their language, so that they would not understand one another’s speech, and then scattered them abroad from there over the face of the whole earth; and they stopped building the city.” (Genesis 9: 7)

It is from such references that Luis Alonso Sánchez articulates the curatorial exercise “La confusión de las lenguas” (The Confusion of Tongues), where the works of art have been put as evidence within a small crime scene. It is our job, as detectives, to discover the history of corruption behind each artifact, in which language, economy and violence are inscribed in a permanent confusion of political and ideological positions. And finally I must ask, what if the confusion of tongues is due to our own corruption, and not to that of a supreme being or leader?

www.deslave.org

Vista de la instalación La confusión de las lenguas, 2017. Cortesía de Deslave

Vista de la instalación La confusión de las lenguas, 2017. Cortesía de Deslave

Vista de la instalación La confusión de las lenguas, 2017. Cortesía de Deslave

Curada por Luis Alonso Sánchez

El mismo chiste viejo de los tres hombres que entran a un bar: el presidente de México, el president of the United States of America and the Prime Minister of Canada, entran a una habitación para discutir el futuro del Norte. La conversación se realiza en inglés, but the mexican president doesn’t understand a thing, sure, he can barely make up some phrases, but mostly those americanised politic slangs he identifies from watching too much House of Cards, pero con subtítulos desde su cuenta de Netflix americana. A translator is needed for him to speak, but since he’s too much of a tiny man full of insecurities apenas habla por temor a verse como un ignorante, so he lets the other men control the conversation. The other guy, the american one, omg, he won’t shut the fuck up. Habla y habla y habla, para este momento se ha dado cuenta que no necesita decir cosas coherentes pues el mexicano no le entiende and the Canadian dude only keeps nodding and smiling, así que ha adoptado el vómito verbal como su estrategia de dominación, after all that’s how he got elected. Y bueno, como dije, el primer ministro canadiense solamente asiente y sonríe. So we end up with bunch of language-crippled guys, one that doesn’t speak at all, other that can barely say or understand a thing y el último que habla un chingo, all trying to decide the future of North America. I mean, that’s how all the variations of the “three men walk into a bar” joke start, con una confusión entre sus protagonistas.

Entonces tengo que preguntar una cosa, ¿Y si los problemas políticos son originados por una confusión del lenguaje, la corrupción entre ellos?. Los medios de comunicación insertos en el debate político nos han querido dar de respuesta el refrán convertido a insignia “Hablando se entiende la gente”, lo que no nos han dicho es que para ello uno debe primero hablar el mismo idioma.

El interés del arte por la lengua como detonante de conflictos tiene ya sus orígenes en el renacimiento, donde el poeta Sir David Linsey escribió “The Building of the Tower of Babel, and Confusion of Tongues”, o en el romanticismo, en el que Gustave Doré realizó el grabado “The Confusion of Tongues”. En ambas obras se ilustra el mito bíblico de la Torre de Babel, donde una civilización unida por el mismo idioma comenzó a construir una ciudad en forma de torre que alcanzara el cielo, y ante lo cual Dios “confundió su idioma, para que no se entendieran el uno al otro, y entonces los dispersó de allí sobre la faz de toda la tierra; y dejaron de construir la ciudad.” (Génesis 9:7)

Es a partir de tales referencias que Luis Alonso Sánchez articula el ejercicio curatorial “La confusión de las lenguas”, donde las obras de arte se han puesto como evidencias dentro de una pequeña escena del crimen. Es nuestra labor, como detectives, descubrir la historia de corrupción detrás de cada artefacto, en los cuales el lenguaje, la economía y la violencia se inscriben a una permanente confusión de posiciones políticas e ideológicas. Y por último debo preguntar, ¿Qué tal si la confusión del lenguaje se debe a nuestra propia corrupción, y no a la de un ser o líder supremo?

www.deslave.org

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Pinturas 20 16

Chez Mohamed @ Torre Latino

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