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18.10.2017

Ch.ACO 2017, Santiago de Chile

Por Terremoto, Santiago, Chile
11 de octubre de 2017 – 15 de octubre de 2017

Elodie Fulton
Directora de Ch.ACO
http://chaco.cl/

Terremoto: A lo largo de sus nueve ediciones, Ch.ACO se ha convertido en la más importante plataforma para el mercado del arte chileno al convocar a una numerosa cantidad de galerías nacionales e internacionales, coleccionistas, artistas, curadores, instituciones museísticas y público en general. ¿Cómo describirías el modelo de Ch.ACO en contra postura a otras ferias internacionales de la región? ¿Qué retos existen para el futuro cercano de la feria a nivel nacional y regional (hablando de Latinoamérica)?

Elodie Fulton: Desde su primera edición, Ch.ACO ha funcionado según los estándares de las ferias de arte que existen en la región y en el resto del mundo. Partiendo de esa base, Ch.ACO sigue su camino hacia su consolidación como uno de los principales eventos culturales del país. A través de los años, hemos sido testigos de cómo el interés del público especializado nacional e internacional por visitar y participar de la feria ha aumentado considerablemente.

Por otro lado, las actuales secciones curadas, son también un buen punto de referencia para entender cómo la feria ha amplificado sus ámbitos de acción. “Planta”, por ejemplo, consigue existir solamente después de haber concentrado la mirada durante tres años en la escena joven y más alternativa de Chile (a través del programa Pop_Up Spaces), para luego extenderse a América Latina.

Desde otra perspectiva, la feria ha profundizado su relación con instituciones, algo fundamental para su consolidación. En esta novena versión de Ch.ACO, contamos con el apoyo de la Municipalidad de Vitacura, ProChile, el Instituto Chileno Británico de Cultura, y las embajadas de Italia y México, entre muchas otras instituciones y organizaciones que han confiado en la feria y han sabido advertir su potencial.

T: En esta edición de Ch.ACO, la feria se extiende a la calle con el programa Ch.ACO a la Calle, bajo el slogan “Fluye, Confluye”, al igual que con el programa Arte y Ciudad. Estos programas reflejan una preocupación por crear un terreno de mercado más incluyente con aras de forjar un compromiso social. ¿Cuáles son sus objetivos y a qué faltas, necesidades u oportunidades dentro del sistema cultural de Chile responden estas iniciativas? ¿Cómo fue el trabajo con las comunidades a las que los programas impactan?

EF: Uno de nuestros principales objetivos es ampliar las audiencias, y creemos que parte importante de esa misión se realiza a través de iniciativas que busquen convocar a la comunidad. Para eso, trabajamos en colaboración con los diferentes agentes culturales y comerciales de la comuna con el fin de desarrollar un programa de actividades y obras de arte efímeras.

Vitacura es una comuna que actualmente cuenta con 14 espacios culturales o galerías de arte; más de 100 obras en el espacio público, entre las que hay esculturas, monumentos, edificios patrimoniales y arquitectura de vanguardia; 9 organismos diplomáticos e internacionales; y más de 15 hoteles, 350 restaurantes y 300 tiendas y comercios de lujo. Esto, sumado a sus más de 1.000 hectáreas de áreas verdes, permite que sea un lugar propicio para comenzar con un plan que busca aumentar el capital cultural y consolidar la imagen de Santiago por medio de las artes visuales. Esperamos que este año el proyecto impacte a más de 35.000 personas, quienes tendrán la posibilidad de dialogar con el arte en el espacio público.

Las políticas culturales y territoriales son claves para potenciar la imagen de las ciudades y los países. Aumentan el sentido de pertenencia entre residentes, atraen mayor flujo de visitantes por la oferta cultural, entregan prestigio internacional, fortalecen la imagen país y generan un patrimonio para las generaciones venideras.

Ch.ACO desarrolla proyectos de arte público y comunitario coordinando gestiones municipales, instituciones culturales y entes privados para crear un contexto de desarrollo cultural y económico para la ciudad. A través de obras de arte contemporáneo de alto impacto, la comunidad convive con estas intervenciones urbanas que abordan temáticas sociológicas, ecológicas y sociales.

T: Para muchas galerías emergentes, uno de los grandes problemas de las ferias es el costo-beneficio de las mismas en donde la inversión hecha, comúnmente no es cubierta por las ventas logradas. Así mismo, la tendencia del mercado en el marco de las ferias de arte es su eventual sobresaturación, como podemos ver en el caso del mercado estadounidense. ¿De qué forma Ch.ACO se aproxima a dichas problemáticas para posibilitar mejores oportunidades a sus galeristas?

EF: El  mercado local aún se encuentra en vías de desarrollo, por lo que afortunadamente no percibimos el problema de sobresaturación que mencionas. Desde la creación de la feria, los galeristas han sido el centro de atención, junto con el gran público y las instituciones que son parte de este ecosistema.

En estos años, han sido múltiples las organizaciones e instituciones que han nacido y que apuntan a la creación de comunidades en torno al arte, con directo beneficio para las galerías. Sin ir más lejos, hoy tenemos una asociación de galerías de arte contemporáneo (AGAC) y una marca sectorial (SÍSMICA), además, existen hoy nuevos coleccionistas, galerías, artistas y compradores. Aún falta mucho para hablar de una consolidación de mercado, pero estamos correctamente encaminados.

Carolina Castro Jorquera
Curadora de la sección Planta

Terremoto: La sección «Planta», se caracteriza por reunir espacios latinoamericanos que proponen nuevos modelos de gestión. ¿Qué características particulares y en común tienen las nueve galerías que has seleccionado? ¿Qué potencial encuentras en las mismas para repensar los actuales modelos de circulación del arte?

Carolina Castro Jorquera: Son nueve espacios: Km 0.2 de Puerto Rico, Tokyo de Lima, Totoral Lab que es un proyecto de la costa chilena, UV Estudios, Pasto, Piedras y Big Sur de Buenos Aires, y Panam y Sagrada Mercancía que son espacios de Santiago.

Entre todos ellos hay algunos espacios que son más orientados a lo non-profit, a la organización sin fines de lucro, y otros orientados más hacia la galería comercial. Un buen ejemplo de esto es la diferencia entre Pasto, que es una galería que ya está mucho más constituida en términos de mercado, y que tiene coleccionistas que la apoyan, y en una ciudad con una infraestructura comercial como Buenos Aires han conseguido posicionarse bastante bien, representan a un grupo de artistas bien potente, y no necesariamente todos jóvenes. Como caso opuesto tenemos a Km 0.2 de Puerto Rico que es un proyecto autogestionado por artistas, los directores son Roberto Yiyo Tirado y Karlo Andrei Ibarra. Evidentemente una ciudad como San Juan, conociendo la situación de Centroamérica y el Caribe, tiene poca o nula infraestructura cultural, entonces los esfuerzos que tienen que hacer para poder estar presente son muy distintos, por ejemplo, no existe una escena de coleccionismo como en Buenos Aires, por lo que su estrategia comercial funciona más a través de esta idea de “economía de la amistad”, en que unos ayudan a los otros accionando una relación de comunidad barrial. Entonces, si pensamos cuáles son las características particulares de cada una, estos dos podríamos tomarlos como casos extremos y otros espacios que van entremedio.

Digamos que las nuevas estrategias o modelos de gestión que representan es su múltiple funcionamiento como espacios de exposiciones o residencias, como taller, como espacios de pensamiento, con una tremenda flexibilidad donde cabe la posibilidad de armar una propuesta específica para el mercado y participar de una feria de arte como Ch.ACO, como arteBA, como Art Lima o como otras ferias, en las secciones jóvenes. Teniendo la libertad de entrar y salir del mercado, con un pie afuera y otro adentro, utilizan la estrategia del mercado para poder financiarse. La libertad de acción que ellos proponen tiene un potencial enorme frente al espacio creativo del arte en relación a sus contextos, espacios absolutamente necesarios para unir la visibilidad de los artistas y el desarrollo de sus carreras. Por ejemplo, otro espacio que es interesante destacar es Sagrada Mercancía. El espacio chileno está en un barrio absolutamente marginal del barrio de las galerías, es prácticamente un garage. Sin embargo, hacen exposiciones de super calidad, trabajando mucho en relación a los materiales que se encuentran en el entorno. SM ha conseguido posicionarse dentro del circuito de una manera super profesional. Por otra parte, creo que un espacio tipo Planta no tiene nada que envidiarle en términos de calidad a una galería comercial con más años de experiencia. Todos estos espacios representan distintas maneras de entender, ver, y pertenecer al circuito del arte, y sobre todo al mercado del arte.

T: Las ferias de arte son un punto de encuentro de las vértices académicas, comunitarias y comerciales del sistema del arte contemporáneo. Desde tu experiencia como curadora e investigadora fuera y dentro del mercado del arte, ¿cuáles son las problemáticas dentro del mercado del arte que debemos enfrentar para mejorar el sistema cultural?

CCJ: Yo creo que lo último que te dije en la respuesta anterior se desprende un poco hacia esta pregunta. Yo creo que cada día más todas las problemáticas, digamos del mundo del arte, en general del sistema cultural se entrelazan; no viven de una manera independiente. Por ejemplo, yo habiendo hecho un doctorado, habiéndome pasado muchos años estudiando, metida en un circuito académico, siempre visitando y observando un poco el fenómeno de las ferias de arte y entendiendo que el mercado es algo super necesario, voy viendo cómo uno se nutre del otro. Yo creo que uno no puede negar que el mercado es un aporte al circuito artístico y en el mercado se hace más fuerte y se va consolidando más la escena en las cuales eso ocurre, van también teniendo la posibilidad de visibilizar la carrera de su artista, visibilizar sus escenas culturales y, por ende, agilizarlas. Lo digo, pensando, por ejemplo, en escenas como las de Santiago, no podemos decir que esa afecta a toda la escena chilena, pero sí afecta a una parte importante de la comunidad artística, de lo que es la ciudad de Santiago, y por rebote afecta a Chile.

Entonces, una feria de arte, que es un circuito netamente comercial está super ligado a cómo se activa la cultura a nivel local. Ch.ACO este año, por ejemplo, decidió que paralelamente a la feria iba a existir “el mes de las artes visuales”, entonces se han hecho una serie de actividades en relación a eso en toda la ciudad, en distintas instituciones. Y la feria es como el punto cúlmine de esa serie de actividades. Entonces, vamos a decir que la feria activa la escena artística de la ciudad durante un periodo de tiempo. Además eso genera discusión, uno es testigo de cómo se va profesionalizando la escena en la medida en que el mercado se hace más activo y se consolida más. Otro ejemplo es Colombia, la feria de arte de Bogotá ha hecho que el arte colombiano se transforme “en un producto de exportación”, y que la imagen que tenemos de lo que ha sido Colombia, en la situación política del país, en muchos sentidos cambie, que avance hacia algo más positivo. Hay una interrelación entre el aspecto comercial de la cultura, el aspecto político, el aspecto educativo, el académico…y eso evidentemente cambia la manera de vivir un poco el arte.

Y otro punto super importante, el aspecto comunitario y cómo toda esta problemática del mercado del arte puede mejorar el sistema cultural. Yo creo que es un poco una cadena porque al final en una feria de arte existe una comunidad, una comunidad vinculada al mercado, pero en su punto base vinculada a la producción artística, pues si lo más importante son las obras y es lo que estamos comercializando, hay algo que no nos podemos olvidar que tiene que ver con el valor simbólico de la feria, de la obra de arte. Yo personalmente me siento en ese espacio, como curadora, en el cual tengo que velar por ese valor simbólico, tengo que ser capaz de, dentro de una feria, generar una curaduría, un proyecto en el cual no nos olvidemos, frente al objeto mercantil, del valor simbólico que la obra de arte tiene, de su función social. Entonces, sin duda en la medida en que el mercado del arte se fortalece, esto va mejorando un sistema cultural y va generando espacios de comprensión, espacios de conocimiento nuevos, y otras sensibilidades también.

Isabel Aninat
Galería Isabel Aninat
http://galeriaisabelaninat.cl/

Terremoto: Como una de las galerías más importantes de Chile, han sido un importante elemento para el desarrollo del sistema del arte contemporáneo nacional. A partir de su experiencia a lo largo de más de 30 años, ¿cuáles son los retos a los que se enfrenta la escena del arte chileno en relación al mercado latinoamericano?  

Isabel Aninat: La Galería Isabel Aninat tiene el objetivo de promover a los artistas que representamos en Chile y en el extranjero. Nuestra ubicación geográfica no nos permite hacer gestión solo en esta zona. Además intentamos incorporar a los artistas en colecciones relevantes, establecer contacto con curadores, estudiantes e instituciones. Gracias a un trabajo de años hemos podido introducir a nuestros artistas dentro de la colección del Museo Reina Sofía, el Malba, el Museo Nacional de Bellas Artes, Tate Modern y recientemente el Museo Guggenheim.

Buscamos incentivar el coleccionismo local y respetar la cadena que existe en el desarrollo de las artes visuales. Para ello es fundamental darle peso, densidad y profundidad al trabajo que realizamos. Llevar a coleccionistas a un taller, realizar debates, son parte de las acciones que estamos desarrollando, por ejemplo. En el nuevo espacio, creamos Gabinete, un espacio de 12 metros de largo para la exhibición de documentos, descartes, cartas o proyectos no realizados. La idea es dar a conocer la cabeza y el proceso de un artista. Tenemos la convicción que este será un espacio interesante para el público y donde además queremos que participen muchas personas; desde coleccionistas, curadores, editoriales o hasta grupos de estudio.

T: Es imposible pensar la escena del arte chilena sin la sinergia que ha impulsado Ch.ACO. ¿De qué forma la feria ha impactado el sistema del arte local más allá de los días en los que sucede la feria?

IA: Ch.ACO ha robustecido la escena local y ha puesto en valor la orgánica de las artes visuales. Ha fomentado el coleccionismo y gracias al programa de conversatorios, por ejemplo, ha promovido los diferentes roles que componen el sistema del arte local. Esos esfuerzos se reflejan, por ejemplo, en la edición de Focus de este año, liderado por Cecilia Fajardo-Hill, donde se ha establecido un diálogo entre artistas funcionando como una importante plataforma para el incentivo del coleccionismo.

Sofía de Grenade
Artista representada por 
Sagrada Mercancía
http://sagradamercancia.com/

Terremoto: ¿Nos podrían platicar un poco sobre los resultados que tuvo su participación en la novena edición de Ch.ACO formando parte de la sección «Planta», misma que estuvo curada por Carolina Castro Jorquera?

Sofía de Grenade: Me parece que esta edición de Ch.ACO estuvo bastante interesante, destaco profundamente la labor de Carolina Castro, creo que es una curaduría que no sólo tiene que ver con las obras, sino que es una curaduría relacionada a las personas, a los proyectos, a generar cruces y colaboraciones entre personas y proyectos de diferentes partes del continente. 

Dentro de ese aspecto me gustaría destacar este año la incorporación de la galería Km 0.2 a la sección de Planta, para nosotros es trascendental tener la posibilidad de conocer a artistas de Puerto Rico, en la medida que abre toda una nueva dimensión en torno a lo que es el arte del Caribe, que es algo bastante desconocido sobre todo para nosotros que provenimos del sur del continente. Estos encuentros abren muchas posibilidades de pensar relaciones, cruces y producción de obra en relación a comunidades no solamente sudamericanas, sino entender también esta idea de Centroamérica donde los influjos coloniales son mucho más complejos, y donde yo creo que hay muchos temas que trabajar en conjunto.

Por lo tanto creo que uno de los ejes más importantes para nosotros como proyecto al participar en Ch.ACO obviamente tiene que ver, por un lado, con la circulación de obra en el mercado, no solamente chileno, sino exterior, pero también tiene que ver con conocer personas y a través de estas personas establecer relaciones que ojalá en un futuro cercano se traduzca en colaboraciones. Es una forma de re-articular una escena, que no solamente se establece desde la participación de ciertos polos, sino desde el intercambio de estos polos, hacer que esta especie de comunión entre proyectos independientes también vaya generando obra. Creo que eso para mí fue lo más significativo y con más proyección de nuestra experiencia en la feria.

T: La novena edición de Ch.ACO termina como feria de arte por este año pero continuará a través de programas de arte público y comunitario a lo largo de la ciudad. ¿De qué forma estos programas impactan a la comunidad artística local? ¿Cuáles creen que son los retos que enfrenta el sistema del arte local más allá de los esfuerzos que hace Ch.ACO?

SdG: Yo creo que en Chile hay un gran trabajo que realizar en torno a la formación de audiencias en todas las áreas del arte y la cultura y los desafíos que se enfrentan en este sentido son enormes, básicamente el legado de muchos años de dictadura y la huella en los procesos sociales y culturales que está presente hasta el día de hoy.

Yo creo que Ch.ACO apunta a una comercialización y una puesta en valor económica y comercial de las obras, que se cumple en un determinado espectro de la sociedad. Pero es innegable la relación que existe a nivel de imagen entre la Feria Ch.ACO y cierta élite económica y social. Creo que nuestra respuesta, desde lo que yo hago día a día, es trabajar desde la autogestión en la mayor cantidad de frentes posibles. No sólo como una metodología de trabajo sino también como un modelo de autonomía por parte de artistas y colectivos. Creo que, en ese sentido, las iniciativas de autogestión son muy importantes en Chile porque son una opción a la academia, no es un rechazo, pero es una opción de trabajo al margen y también a las instituciones y la no-dependencia de fondos del estado eternamente.

Entonces yo creo que frente al objetivo de generar nuevas audiencias no hay que limitarse a las categorías  de arte público o arte comunitario ya que son bastante restringidas.Veo una relación extremadamente literal; el hecho de sacar una obra a la calle no garantiza necesariamente que la gente se va a relacionar más con el arte o que más gente va a incorporar eso a su vida. Es un modelo jerárquico y hasta cierto punto impositivo. A mí me parecen mucho más importantes iniciativas que tienen que ver, por ejemplo, con la autogestión y pensar en nuevas formas de circulación para las artes visuales, un ejemplo de ello son las ferias de arte impreso que se han desarrollado durante los últimos años. La feria Impresionante que fue realizada por primera vez el año pasado en el MAC me parece un maravilloso ejemplo de generación de audiencias; nunca había visto tanta gente en el museo participando de manera tan activa. Hay una noción de acceso e intercambio a bajo costo, una idea de comunidad desde el encuentro entre sujetos particulares que tienen un encuentro íntimo y particular con estas producciones artísticas.

Por otro lado también, desde el punto de vista educativo,expresa a las nuevas generaciones la coexistencia de diversos modelos de gestión, producción y circulación de arte contemporáneo, es una invitación a subvertir los formatos y propiciar el intercambio y autonomía tanto de personas como obras.

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