Contemporary Art in the Americas Arte Contemporáneo en las Américas

MARGINALIA #36

por La Culpable 05/01/2018 – 05/31/2018

Every month Marginalia invites an artist, curator or project to provide a series of images that will serve as the background of Terremoto, in relation to their practice and current interests. At the end of each month, the identity of our guest is revealed and the whole series of images is unveiled.

 

La Culpable (Lima, 2002 – 2008)

La Culpable was an artist-run space that emerged in the city of Lima, which began as a large and interdisciplinary group. After initial meetings, the “official” members were: Armando Andrade, Pablo Hare, Gilda Mantilla, Philippe Gruemberg, Luz María Bedoya, Flavia Gandolfo, Raimond Chaves and Rodrigo Quijano. Within the mutations of that group, Miguel López and Eliana Otta subsequently integrated to it.

La Culpable responded to the urgent needs of the city of Lima in a context following the internal war and the Fujimori dictatorship. Questioning what was understood as art from the conservative elitism of the galleries, La Culpable opted to articulate proposals that moved away from the artistic and closer to citizen and neighborhood activism to generate horizontal spaces of discussion, exchange and socialization. Emisiones [Emissions], a program of video projection through the televisions of the bar Juanito, was emblematic from the first moment. It was en  approach to the immediate context, to the daily life from where the projects arose, an initiative to expand the spaces imagined for “the artistic”. La Culpable participated in the carnival organized by Proyecto Barrio, playing music and cheerfully resisting the privatization of public spaces. La Culpable was resisting to this neoliberal notion with the organization of Mercados de Pulgas [flea markets] and the activation of a Sala de lectura del Barrio [neighborhood reading room], an open space for meeting and reading, in the middle of Malecon Barranquino  and its streets with lattices. The famous festivities also welcomed any lover of beer and of the most varied musical genres.

One of the most special exercises was Mapeo [Mapping], in which we questioned our ways of traversing the city in relation to the art system. Several evenings we met to discuss this, we filled the floor of the house with maps of Lima, and toured with artist friends their version of the city. Subsequently, the Portfolio program was defined, ousting Mapeo. In this program we invited artists who were of our interest to talk about their work, without intermediaries or much infrastructure. We listened to the versions about their practice and witnessed unique moments, as they were consciously confronting their processes for the first time.

During the final stage of La Culpable we produced issues 0 and 1 of the magazine Juanacha. The different expectations surrounding the publication lengthened the process of the second issue and showed our difficulties when we insisted on maintaining a well-intentioned, but sometimes clumsy democracy. Priorities were changing and finally, the death of La Culpable was decided. The reasons were varied with members convinced and unconvinced, repentant and determined. However, it seemed the best within the crisis, as well as an opportunity to reinvent in something different.

The circumstances that existed when the space was born now do not exist anymore, and the artistic scene has changed a lot. However, nowadays we see how major problems require not to lower our guard in the face of those situations that challenged us while the space lasted: the homogeneity of what is being disseminated through media about art and culture, its superficiality, the reverence to the spectacular and its empty over production; the lack of memory and condemnation of facts that merit it, inaction against the privatization of public space, and the dispossession of tools to propose a critical transformation of the symbolic.

(Reduced version of a text written by Eliana Otta and published by the magazine Esterograma, Lima, 2009)

Marginalia consiste en la invitación mensual a un artista, curador o proyecto a escoger una serie de imágenes para el fondo de la página de Terremoto en relación con su práctica e intereses del momento. A final de cada mes se revela la identidad del invitadx y se pueden descubrir las imágenes en conjunto.

 

La Culpable (Lima, 2002 – 2008)

La Culpable fue un espacio independiente que surge en la ciudad de Lima, mismo que comenzó siendo un grupo grande e interdisciplinario. Luego de reuniones iniciales quedaron como miembros “oficiales”: Armando Andrade, Pablo Hare, Gilda Mantilla, Philippe Gruemberg, Luz María Bedoya, Flavia Gandolfo, Raimond Chaves y Rodrigo Quijano. Dentro de las mutaciones de ese grupo, estuvo la incorporación posterior de Miguel López y Eliana Otta.

La Culpable respondía a las urgencias de la ciudad de Lima en un contexto posterior a la guerra interna y a la dictadura de Fujimori. Cuestionando lo que se entendía como arte desde el elitismo conservador de las galerías, La Culpable optó por articular propuestas que se alejaban de lo artístico y se acercaban más al activismo barrial y ciudadano para generar espacios horizontales de discusión, intercambio y sociabilización.

Emisiones, proyección de videos a través de los televisores del bar Juanito, fue emblemático desde el primer momento. Era un acercamiento al contexto inmediato, a la cotidianidad desde donde surgían los proyectos, una iniciativa para expandir los espacios imaginados para “lo artístico”. La Culpable participaba en los carnavales organizados por Proyecto Barrio, poniendo música y resistiendo jovialmente a la privatización de los espacios públicos. La Culpable le daba la contra a esta noción neoliberal con la organización de Mercados de Pulgas y con la activación de la Sala de lectura del Barrio, un espacio de encuentro y lectura a puertas abiertas, en medio de las calles enrejadas del malecón Barranquino. Las afamadas fiestas también daban la bienvenida a cualquier amante de la cerveza y los géneros musicales más variados. Uno de los ejercicios más especiales fue el del Mapeo, que consistía en cuestionar nuestras formas de recorrer la ciudad en relación al sistema artístico. Varias tardes nos reunimos a conversar, llenamos de mapas de Lima el suelo de la casa, y recorrimos con un artista amigo su versión de la ciudad. Posteriormente, el programa Portafolios se concretó, desplazando a Mapeo. En dicho programa invitamos a artistas que eran de nuestro interés a hablar de sus trabajos, sin intermediarios ni mucha infraestructura. Escuchamos sus versiones al respecto y fuimos testigos de momentos únicos, ya que muchas veces confrontaban por primera vez conscientemente sus procesos.

Durante la etapa final de La Culpable elaboramos los números 0 y 1 de la revista Juanacha. Las diferentes expectativas en torno a la publicación alargaron el proceso del segundo número y evidenciaron nuestras dificultades cuando insistíamos en mantener una bien intencionada, pero a veces torpe, democracia. Las prioridades fueron cambiando y, finalmente, se decidió la muerte de La Culpable. Las razones eran variadas, con miembros convencidos y no convencidos, arrepentidos y decididos. Sin embargo, parecía lo mejor dentro de la crisis, así como una oportunidad para reinventarse en algo distinto.

Las circunstancias que existían cuando nació el espacio actualmente no existen más y la escena artística ha cambiado mucho. Sin embargo, actualmente vemos cómo problemas mayores exigen no bajar la guardia ante las situaciones que nos interpelaban mientras duró el espacio: la homogeneidad de lo difundido a nivel mediático acerca del arte y la cultura, su superficialidad, reverencia a la espectacularidad y la sobre producción sin contenido, la falta de memoria y de condena a hechos que la ameritan, la inacción frente a la privatización del espacio público y al despojamiento de herramientas para proponer una transformación crítica de lo simbólico.

(Versión reducida de un texto escrito por Eliana Otta y publicado por la revista Esterograma, Lima, 2009.)

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