Contemporary Art in the Americas Arte Contemporáneo en las Américas

Reconstrucción

Emilia Azcárate, Alessandro Balteo-Yazbeck and others

Miami Biennale Miami, Florida, USA 06/06/2019 – 09/04/2019

Reconstrucción (2019). Installation view. Image courtesy of Miami Biennale

Reconstrucción (2019). Installation view. Image courtesy of Miami Biennale

Reconstrucción (2019). Installation view. Image courtesy of Miami Biennale

In times of intense political and social upheaval, such as that roiling Venezuela currently, symbols of national and cultural significance can be cast in a new light. Techniques of nationalistic propaganda tend to rely on historical images of past greatness to retain support, while oppositional movements challenge the status quo and question the narratives that have brought their society to its current state as they look to the future. Amidst a level of widespread suffering and repression almost unseen in a country not at war, Venezuela has reached a crossroads, and the need for change is dire. The exhibition Reconstrucción (Reconstruction), presented by Henrique Faria, New York and META, Miami, which features work by Venezuelan artists from the past seventy years, looks to one of Venezuela’s most celebrated legacies, its artistic and creative production, as a means to begin rebuilding what has been lost or obscured during this dark period and to forge a new path forward towards a freer and more prosperous future.

The exhibition begins with an exploration of the Venezuelan landscape, both urban and natural, not only as portrayed in the photographs of Leo Matiz and Alfredo Cortina from the 1950s and 60s, but as remembered in the imaginations of the people who experienced these places first-hand. These photographs, which include Matiz’s Torres del Centro Simón Bolivar (1954) and Aula Magna, Universidad Central de Venezuela (1957) as well as Cortina’s Pariata (1955) and Guarenas (1956), are suffused with the energy and excitement of the economic development of that time, in Matiz’s abstract depictions of Caracas’ modernist architecture and portraits of Cortina’s wife Elizabeth set against Venezuela’s pristine beaches and lush countryside, and also a nostalgic longing for what nowadays seems like a simpler time. These photographs are shown in comparison with Iván Castillo’s sculptural installation Bi-rombica 60º (2018), which brings the cold, unfeeling structure imposed by modernism and abstract geometry to the level of human experience, thought and connection and uses the phenomenology of space as its guiding creative template rather than mathematics or theory. Venezuela’s design patrimony is also evoked through Gerd Leufert’s Nenias (1969), a series of biomorphic forms which draws from indigenous symbology and current aesthetic trends that was famously shown in a large format installation Caracas’ Museo de Bellas Artes in 1985. Being one of Venezuela’s most renowned designers, Leufert was also tasked with designing the logos for the country’s independent cultural institutions, from its main library to its many museums. However, in 2006, then-president Chávez condensed the institutions and their logos into one, bringing these various institutions as well as creative and museological production in line the government’s propaganda. Alessandro Balteo-Yazbeck’s installation 2006 (2008) reprints these original logos in juxtaposition with the logo used today, aims to reveal the motives of authoritarianism to modify history by showing how intricately aesthetics are wrapped up in propagandistic efforts. Emilia Azcárate’s Untitled (Venezuela) (2016), Carlos Castillo’s Bandera (Flag) and Juan José Olavarría’s Bandera (Flag, 2018) further call into question the political power of design through their investigations into logotype and the presentation and design of the nation’s flag.

As this exhibition demonstrates, however important a nation’s past may be, it cannot constrain how its citizens live in the present. The dialogue seen between the historical and contemporary artworks can be seen as a wider metaphor for the importance of understanding history and how it serves the collective memory in the present day, but even more so, for the compromises and innovations that must be made in order to ensure that the mistakes of the past are not repeated, that the future glory of any country is only measured by the liberty and flourishing of its people.

—Text by Alexandra Schoolman

Artists

Emilia Azcárate, Alessandro Balteo-Yazbeck, Carlos Castillo, Ivan Castillo, Alfredo Cortina, Gerd Leufert, Leo Matiz, Juan José Olavarría, Margot Romer.

http://www.miamibiennale.org

Reconstrucción (2019). Vista de instalación. Imagen cortesía de Miami Biennale

Reconstrucción (2019). Vista de instalación. Imagen cortesía de Miami Biennale

Reconstrucción (2019). Vista de instalación. Imagen cortesía de Miami Biennale

En tiempos de agitación política y social intensa, como la que aflige a Venezuela en la actualidad, los símbolos de importancia nacional y cultural pueden verse bajo una nueva luz. Las técnicas de propaganda nacionalista tienden a basarse en imágenes históricas de la grandeza pasada para retener el apoyo, mientras que los movimientos de oposición desafían el status quo y cuestionan las narrativas que han llevado a la sociedad a su estado actual mientras miran hacia el futuro. En un nivel de sufrimiento generalizado y represión casi nunca visto para un país que no está en guerra, Venezuela ha llegado a una encrucijada, y la necesidad de cambio es extrema. La exposición Reconstrucción, presentada por Henrique Faria, Nueva York y META Miami, muestra una selección de obras de artistas de los últimos setenta años, con el objetivo de hacer énfasis en uno de los legados más importantes de Venezuela, su producción artística y creativa, como un medio para dar comienzo a la reconstrucción de lo perdido u oscurecido durante este sombrío período y como la manera de forjar un nuevo camino hacia un futuro más libre y próspero.

La exposición comienza con una exploración del paisaje venezolano, tanto urbano como natural, no solo como se muestra en las fotografías de Leo Matiz y Alfredo Cortina de los años 50 y 60, sino como se recuerda en la imaginación de las personas que experimentaron estos lugares de primera mano. Estas fotografías, que incluyen las Torres del Centro Simón Bolívar (1954) y Aula Magna, la Universidad Central de Venezuela (1957), así como Pariata (1955) y Guarenas (1956) de Cortina, están impregnadas de la energía y la emoción del desarrollo económico de la época, en las representaciones abstractas de Matiz de la arquitectura modernista de Caracas y en los retratos de la esposa de Cortina, Elizabeth, enfrentados a las playas vírgenes de Venezuela y al exuberante paisaje rural, y también a un anhelo nostálgico por lo que hoy en día parece una época más simple. Estas fotografías se muestran en comparación con la instalación escultórica de Iván Castillo de la serie Los Manachos (2018), que trae consigo la estructura fría e insensible impuesta por el modernismo y la geometría abstracta al nivel de la experiencia humana, el pensamiento y la conexión, y utiliza la fenomenología del espacio como su plantilla creativa más que las matemáticas o la teoría. El patrimonio de diseño de Venezuela también se evoca a través de Nenias de Gerd Leufert (1969), una serie de formas biomórficas que se basan en la simbología indígena y las tendencias estéticas del momento que se exhibió en una gran instalación del Museo de Bellas Artes de Caracas en 1985. Como la mayoría de los diseñadores de renombre, Leufert también se encargó de diseñar los logotipos para las instituciones culturales independientes del país, desde su biblioteca principal hasta sus numerosos museos. Sin embargo, en 2006, el entonces presidente Chávez condensó las instituciones y sus logotipos en uno solo, y reunió a estas diversas instituciones, alineando la producción creativa y museológica con la propaganda del gobierno. La instalación de Alessandro Balteo-Yazbeck 2006 (2008) reimprime estos logos originales en yuxtaposición con el logo que se usa hoy en día, con el objetivo de revelar los motivos del autoritarismo que modifican la historia al mostrar cómo la estética está envuelta en esfuerzos propagandísticos. La obra Sin Título de Emilia Azcárate (Venezuela) (2016), la bandera de Carlos Castillo (Bandera, 1983) y la bandera de Juan José Olavarría (bandera, 2018) cuestionan aún más el poder político del diseño a través de sus investigaciones sobre el logotipo y la presentación y diseño de la bandera de la nación.

Como lo demuestra esta exposición, por más importante que pueda ser el pasado de una nación, no puede restringir cómo viven sus ciudadanos en el presente. El diálogo presente entre las obras de arte históricas y las contemporáneas puede verse como una metáfora más amplia de la importancia de comprender la historia y de cómo sirve a la memoria colectiva del presente, pero más aún, de como compromisos e innovaciones deben hacerse para poder garantizar que los errores del pasado no se repitan, que la gloria futura de cualquier país solo se mida por la libertad y el florecimiento de su gente.

—Texto por Alexandra Schoolman

Artistas

Emilia Azcárate, Alessandro Balteo-Yazbeck, Carlos Castillo, Ivan Castillo, Alfredo Cortina, Gerd Leufert, Leo Matiz, Juan José Olavarría, Margot Romer.

http://www.miamibiennale.org

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