Volvemos al papel
Después de cuatro años, Terremoto regresa como revista impresa. Volvemos al papel porque queremos crear espacios tangibles para revisar memorias, confabular futuros, compartir herramientas y articular mundos en común.
Más allá de lo editorial, esta decisión es una apuesta política. En un mundo donde los algoritmos capturan nuestro deseo, las inteligencias artificiales intervienen en la producción de nuestras imágenes, y grandes corporaciones administran la circulación de nuestras ideas; imprimir implica recuperar otros tiempos de atención y defender la experiencia material como un lugar para la sensibilidad compartida, la imaginación radical y los debates urgentes. Hacer una revista impresa es disputar quién decide qué conocimiento circula y cómo se propaga.
Este regreso responde también a nuestro anhelo por construir un archivo que no se someta a las agendas institucionales y empresariales que imponen una sola narrativa. Darle cuerpo al pensamiento crítico es sostener una memoria donde aquello que incomoda, disiente o contradice no sea borrado para hacer de la historia un relato conveniente. Desde ahí, seguimos construyendo una plataforma antipatriarcal, anticolonial, antifascista y antirracista para el continente: una polifonía de miradas que confrontan el desencanto, afinan el discernimiento, ejercen la desobediencia y ensayan otras formas de hacer mundo.
Entendemos la revista como un espacio para rechazar las presiones culturales que nos exigen guardar las formas, moderar el desacuerdo y amoldar nuestras identidades al orden existente. Aquí convocamos a enojarnos y despotricar, discutir y gritar, reunirnos y conspirar; a hacer de nuestras palabras e imágenes formas de acción política, permitiendo que otras formas sensibles se hagan visibles.
Nos mueve la urgencia de que nuestros sueños, nuestros duelos y nuestras luchas tengan una presencia concreta. ¿De qué otra manera podemos dar sentido a nuestra rabia, a nuestra confusión, a nuestra sensación de implosión o a la inquietud de ver cómo el mundo, tal como lo conocemos, se deshace? Necesitamos escribir, resistir, conversar, circular, compartir.
Terremoto vuelve con su número 25, dedicado a la militancia visual y la defensa estética como formas de crítica política desde el arte y el pensamiento antiautoritario. Dos conceptos fundamentales frente al ascenso de la ultraderecha en la región, cuyos proyectos políticos depredadores avanzan, en parte, a través del expolio y la apropiación de nuestras imágenes críticas, del borramiento de las memorias de resistencia y del cercamiento de los imaginarios estéticos capaces de combatir las formas dominantes de ver, pensar y habitar el presente.
Volvemos al papel con la convicción de que la indignación necesita lenguaje y la imaginación necesita cómplices. Esperamos que estas páginas nos permitan pensar en común y que se conviertan en un refugio para construir otros mundos.