Contemporary Art in the Americas Arte Contemporáneo en las Américas

Personal Chapel

Antonia Taulis

Totoral Lab Algarrobo, Valparaíso, Chile 05/01/2019 –

Antonia Taulis, Personal Chapel (2019). Obra permanente. Foto por Felipe Ugalde, cortesía de la artista

Antonia Taulis, Personal Chapel (2019). Obra permanente. Foto por Felipe Ugalde, cortesía de la artista

Antonia Taulis, Personal Chapel (2019). Obra permanente. Foto por Felipe Ugalde, cortesía de la artista

“El 17 de abril de 1964, Dominique de Menlil visitó a Rothko en su estudio de Nueva York a fin de encargarle una serie de paneles para la capilla del campus de la Universidad Santo Tomás, en Houston, de la que era mecenas junto a su marido. […] Custodiada por religiosos de la orden de San Basilio, la idea era dotar a una capilla católica de unos elementos pictóricos, idea que prevaleció hasta finales del año 1967. Pero, contrariamente al deseo de los religiosos, que acabaron por perder interés en el proyecto, Rothko prefirió que se tratara de un lugar de culto ecuménico y por tanto, sin representaciones figurativas que pudieran identificarse explícitamente con ninguna confesión” (Sacrificio y creación en la pintura de Rothko de Amador Vega). Rothko terminaría por materializar en la capilla de Houston su antiguo anhelo de lugares “donde el viajero o el caminante pudieran meditar durante un tiempo sobre una sola pintura instalada en una pequeña sala” (Marc Rothko en entrevista con Ethel Schwacher, 30 de mayo de 1954).

“Personal Chapel viene de un vínculo con la tierra, de una necesidad absoluta de escondite, de esconderse en ella. Un refugio. Un especie de bunker espiritual. Una cabina en la mitad de la carretera, cuando no se puede más y se peligra en la ruta. Un vestidor para despojar las penas, para dejarse caer en ruinas, para emitir los gemidos necesarios; llantos, orgasmos, expiraciones, éxtasis, muertes. Para estar rota. Para quebrarse. Para pedir. Para rogar. Para llorar. Para rezar. Para reír. Para regocijar. Para meditar. Para dormir. Para morir. El féretro de un fin. La huella de un proceso. La tumba de un amor” (Personal Chapel · Bitácora de obra de Antonia Taulis).

“Es necesario hacerse cargo de una vez por todas de lo que falta sobre todo a nuestras ciudades: silencio y espacio, amplios lugares para reflexionar, lugares con altas y largas arcadas para el mal tiempo o demasiado soleado, donde no penetre ningún ruido de coches, ni de pregoneros, donde las buenas maneras prohíban incluso a los sacerdotes rezar en voz alta; construcciones y establecimientos que en su totalidad den expresión a la reflexión elevada y al retiro. […] estas edificaciones, en cuanto casas de Dios y monumentos ostentosos de comercio sobrenatural, hablan un lenguaje demasiado patético y pusilánime como para que nosotros, los sin dios (Gottlosen), podamos tener aquí nuestros pensamientos. Nosotros queremos ser traducidos a la piedra y a la planta, quisiéramos ir a pasear dentro de nosotros mismos al caminar por esas salas y jardines” (La ciencia jovial de Friedrich Nietzsche).

55 años después de que Rothko se embarcara en el proyecto de la capilla de Houston, el 15 de abril de 2019, buena parte de Notre Dame de París sucumbía bajo el poder del fuego. El incendio se habría originado en la enorme estructura de madera situada en el techo de la catedral. Este entramado, edificado en torno al año 1220, estaba formado por unas 1.300 vigas de roble, cada una de las cuales procedía de un árbol distinto, por lo que se estima que para su construcción fue necesario cortar al menos unas 21 hectáreas de bosques. De allí  que se le conociera como “el bosque”. Los testimonios de los transeúntes, fieles o infieles, que acompañaron a Nuestra Señora de París en su martirio, señalaron que sintieron un olor agradable, a bosque quemado. Al mismo tiempo, en medio de un bosque ubicado a quince kilómetros de Algarrobo, Antonia Taulis terminaba, con barro y quincha, su capilla personal.

—Texto por Marcela Labraña

Antonia Taulis (Santiago de Chile, 1989) es Licenciada en Teoría e Historia del Arte por la Universidad de Chile y alumna del Magíster en Edición de la Universidad Diego Portales. Como artista ha realizado las exposiciones individuales Contemplo en Nivel Calle de Galería Nac (2019) y Plan Celeste en Galería Madhaus (2016). Entre sus obras destacan Adoración o Some Pieces of Shit para la apertura de Galería Madhaus (2016), Batea para la exposición Galaxias Maculatus en el Museo de Arte Contemporáneo de Valdivia (2015), Spiritual Lightbox para el Festival Vrapa en Casas de lo Matta con itinerancia audiovisual en Hall Des Chars, Estrasburgo, Francia (2014) y una serie de intervenciones urbanas en las paletas publicitarias de la ciudad de Santiago (2012). Entre 2017 y 2019 realizó una residencia extendida en Totoral Lab donde gestó el proyecto Personal Chapel. Su trabajo está publicado en el libro Astrónomos sin estrellas. Textos acerca del arte contemporáneo en el Cono Sur de Guillermo Machuca. Actualmente vive y trabaja en Chile.

Totoral Lab

Antonia Taulis, Personal Chapel (2019). Obra permanente. Foto por Felipe Ugalde, cortesía de la artista

Antonia Taulis, Personal Chapel (2019). Obra permanente. Foto por Felipe Ugalde, cortesía de la artista

Antonia Taulis, Personal Chapel (2019). Obra permanente. Foto por Felipe Ugalde, cortesía de la artista

“El 17 de abril de 1964, Dominique de Menlil visitó a Rothko en su estudio de Nueva York a fin de encargarle una serie de paneles para la capilla del campus de la Universidad Santo Tomás, en Houston, de la que era mecenas junto a su marido. […] Custodiada por religiosos de la orden de San Basilio, la idea era dotar a una capilla católica de unos elementos pictóricos, idea que prevaleció hasta finales del año 1967. Pero, contrariamente al deseo de los religiosos, que acabaron por perder interés en el proyecto, Rothko prefirió que se tratara de un lugar de culto ecuménico y por tanto, sin representaciones figurativas que pudieran identificarse explícitamente con ninguna confesión” (Sacrificio y creación en la pintura de Rothko de Amador Vega). Rothko terminaría por materializar en la capilla de Houston su antiguo anhelo de lugares “donde el viajero o el caminante pudieran meditar durante un tiempo sobre una sola pintura instalada en una pequeña sala” (Marc Rothko en entrevista con Ethel Schwacher, 30 de mayo de 1954).

“Personal Chapel viene de un vínculo con la tierra, de una necesidad absoluta de escondite, de esconderse en ella. Un refugio. Un especie de bunker espiritual. Una cabina en la mitad de la carretera, cuando no se puede más y se peligra en la ruta. Un vestidor para despojar las penas, para dejarse caer en ruinas, para emitir los gemidos necesarios; llantos, orgasmos, expiraciones, éxtasis, muertes. Para estar rota. Para quebrarse. Para pedir. Para rogar. Para llorar. Para rezar. Para reír. Para regocijar. Para meditar. Para dormir. Para morir. El féretro de un fin. La huella de un proceso. La tumba de un amor” (Personal Chapel · Bitácora de obra de Antonia Taulis).

“Es necesario hacerse cargo de una vez por todas de lo que falta sobre todo a nuestras ciudades: silencio y espacio, amplios lugares para reflexionar, lugares con altas y largas arcadas para el mal tiempo o demasiado soleado, donde no penetre ningún ruido de coches, ni de pregoneros, donde las buenas maneras prohíban incluso a los sacerdotes rezar en voz alta; construcciones y establecimientos que en su totalidad den expresión a la reflexión elevada y al retiro. […] estas edificaciones, en cuanto casas de Dios y monumentos ostentosos de comercio sobrenatural, hablan un lenguaje demasiado patético y pusilánime como para que nosotros, los sin dios (Gottlosen), podamos tener aquí nuestros pensamientos. Nosotros queremos ser traducidos a la piedra y a la planta, quisiéramos ir a pasear dentro de nosotros mismos al caminar por esas salas y jardines” (La ciencia jovial de Friedrich Nietzsche).

55 años después de que Rothko se embarcara en el proyecto de la capilla de Houston, el 15 de abril de 2019, buena parte de Notre Dame de París sucumbía bajo el poder del fuego. El incendio se habría originado en la enorme estructura de madera situada en el techo de la catedral. Este entramado, edificado en torno al año 1220, estaba formado por unas 1.300 vigas de roble, cada una de las cuales procedía de un árbol distinto, por lo que se estima que para su construcción fue necesario cortar al menos unas 21 hectáreas de bosques. De allí  que se le conociera como “el bosque”. Los testimonios de los transeúntes, fieles o infieles, que acompañaron a Nuestra Señora de París en su martirio, señalaron que sintieron un olor agradable, a bosque quemado. Al mismo tiempo, en medio de un bosque ubicado a quince kilómetros de Algarrobo, Antonia Taulis terminaba, con barro y quincha, su capilla personal.

—Texto por Marcela Labraña

Antonia Taulis (Santiago de Chile, 1989) es Licenciada en Teoría e Historia del Arte por la Universidad de Chile y alumna del Magíster en Edición de la Universidad Diego Portales. Como artista ha realizado las exposiciones individuales Contemplo en Nivel Calle de Galería Nac (2019) y Plan Celeste en Galería Madhaus (2016). Entre sus obras destacan Adoración o Some Pieces of Shit para la apertura de Galería Madhaus (2016), Batea para la exposición Galaxias Maculatus en el Museo de Arte Contemporáneo de Valdivia (2015), Spiritual Lightbox para el Festival Vrapa en Casas de lo Matta con itinerancia audiovisual en Hall Des Chars, Estrasburgo, Francia (2014) y una serie de intervenciones urbanas en las paletas publicitarias de la ciudad de Santiago (2012). Entre 2017 y 2019 realizó una residencia extendida en Totoral Lab donde gestó el proyecto Personal Chapel. Su trabajo está publicado en el libro Astrónomos sin estrellas. Textos acerca del arte contemporáneo en el Cono Sur de Guillermo Machuca. Actualmente vive y trabaja en Chile.

Totoral Lab

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