Contemporary Art in the Americas Arte Contemporáneo en las Américas

Pensar como una montaña

Jose Dávila

Museo Amparo Puebla, México November 16, 2019 – March 16, 2020

Jose Dávila, Pensar como una montaña (2019). Vista de instalación. Imagen cortesía de Museo Amparo

Jose Dávila, Pensar como una montaña (2019). Vista de instalación. Imagen cortesía de Museo Amparo

Jose Dávila, Pensar como una montaña (2019). Vista de instalación. Imagen cortesía de Museo Amparo

La exposición es un proyecto realizado específicamente para el Museo Amparo, bajo la curaduría de Amanda de la Garza. En la muestra, Dávila parte de la pregunta sobre la cualidad matérica y fenomenológica de la piedra, uno de los elementos primigenios, no sólo en la escultura sino también culturalmente. Un elemento que surge y es en la naturaleza; usado también por el ser humano para erigir sus edificaciones, mientras que en el tiempo pervive como vestigio.

La investigación emprendida por el artista para este proyecto se origina a partir de una amplia gama de referencias visuales e históricas, lo mismo que de una reflexión sobre los procesos de producción en donde el trabajo en el estudio juega un papel central para investigar y experimentar.

Jose Dávila es un artista autodidacta y multidisciplinario que presenta doce obras escultóricas y pictóricas; durante su trayectoria ha desarrollado una vasta obra dirigida por una serie de premisas de trabajo que exploran las relaciones entre materiales naturales y materiales industrializados, símbolos y significados, para producir nuevas articulaciones entre ellos.

La obra de Dávila establece un diálogo, por medio de citas, alusiones y guiños, con la historia del arte. De manera específica, incorpora en su trabajo las reflexiones planteadas por el minimalismo, la abstracción geométrica, así como del arte concreto brasileño, el constructivismo y el brutalismo. Sin embargo, también abreva de la literatura y de la poesía, de sus imágenes visuales y mentales, de su condición instantánea y a la vez duracional. Dávila ahonda sobre las diferentes potencias de la materia y la forma, las frecuencias de transmisión de los significados que comportan, al tiempo que su relación con el espacio de exhibición. El artista reinterpreta el vínculo entre el objeto y su contenido simbólico para hablar no sólo de la materia, sino de la relación que sostenemos con los objetos. Produce reflexiones que inquieren y profundizan sobre la especificidad de la materia por medio de un trabajo a la vez metódico e intuitivo. La obra responde al contexto pero lo hace de una manera abstracta, sin abandonar el sentido temporal que albergan los materiales que emplea.

Investigaciones materiales

Pensar como una montaña es producto también de una investigación artística emprendida por Jose Dávila que parte de la idea de principios de trabajo, que a su vez constituyen modos de relación entre los objetos: equilibrio, suspensión, acoplamiento, resistencia, progresión, transparencia, negación, dependencia y voluntad. Los materiales empleados por el artista constituyen un motor para indagar sobre la condición material de la piedra y el vidrio, al mismo tiempo que esta condición se hace visible y concreta por medio de las interacciones que sostienen con elementos constructivos como el cemento y las vigas de acero. Sin embargo, las relaciones entre estos materiales están planteadas a través del límite de los objetos, su lucha y su relación de dependencia con la gravedad. Simultáneamente, el espectador es quien produce y contempla estas relaciones de consonancia y diferencia.

Reordenar y coexistir

En el estudio, los materiales conviven entre sí, coexisten con personas y objetos, así como con el propio edificio que los alberga. Su condición escultórica está latente en la medida que los objetos interactúan entre ellos, o permanecen largas temporadas en un sitio esperando a ser utilizados o ensamblados, esperan pacientemente su lugar como objetos públicos. Al mismo tiempo, el trabajo en el estudio permite diferentes correlaciones en el tiempo, juegos, reordenaciones que se establecen a través de los principios consecuentes con la obra de Dávila, simultáneamente producen nuevos objetos y relaciones. Los objetos gozan de autonomía y, tal vez, de una cierta voluntad en la medida en que ofrecen resistencia entre sí. El estudio es también un centro de operaciones, en él habita una ecología de objetos, algunos intervenidos directamente por el hombre, mientras que otros aparecen en el estado en el que fueron encontrados.

Poética del fragmento

Cada una de las obras en la exposición está constituida por vestigios y fragmentos, a pesar de que algunos de los elementos son unidades en sí mismas, o bien, sólo pueden existir en la medida en que establecen relaciones con otros. A partir de un sistema hecho de fragmentos, los objetos constituyen composiciones escultóricas y también paisajes líticos posibles, que hablan de aquello que es humano y al mismo tiempo montaña, roca y peñasco. El ojo sigue el fragmento para encontrar las tramas invisibles de los objetos. Una observación detenida; aquello que está presente o ausente frente a nosotros permite establecer sus contenidos simbólicos, así como el sistema de relaciones que soporta a cada uno de los objetos. Son al mismo tiempo metáfora y materia.

La obra de Jose Dávila se origina a partir de los lenguajes simbólicos que operan dentro de la historia del arte y la cultura visual occidental. Estos lenguajes pictóricos, gráficos y escultóricos son reconfigurados en relaciones contradictorias y contrastantes, poniendo al límite la correspondencia entre forma y contenido.

El artista representa estas oposiciones a partir de diversas perspectivas: la asociación entre la imagen y la palabra; las disposiciones estructurales de ciertos materiales que pueden llevar al equilibrio armonioso o al desorden; el uso de rutas periféricas para definir el espacio arquitectónico y la presencia de los objetos. El trabajo de Dávila es esencialmente multidisciplinario; estas aporías materiales y visuales se concretizan de diferentes maneras y presentan paradojas que permiten la coexistencia de la fragilidad y la resistencia, la calma y la tensión, el orden geométrico y el caos aleatorio.

Jose Dávila es un artista autodidacta. Estudió Arquitectura en el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente (Guadalajara, México).

https://museoamparo.com/

Jose Dávila, Pensar como una montaña (2019). Vista de instalación. Imagen cortesía de Museo Amparo

Jose Dávila, Pensar como una montaña (2019). Vista de instalación. Imagen cortesía de Museo Amparo

Jose Dávila, Pensar como una montaña (2019). Vista de instalación. Imagen cortesía de Museo Amparo

La exposición es un proyecto realizado específicamente para el Museo Amparo, bajo la curaduría de Amanda de la Garza. En la muestra, Dávila parte de la pregunta sobre la cualidad matérica y fenomenológica de la piedra, uno de los elementos primigenios, no sólo en la escultura sino también culturalmente. Un elemento que surge y es en la naturaleza; usado también por el ser humano para erigir sus edificaciones, mientras que en el tiempo pervive como vestigio.

La investigación emprendida por el artista para este proyecto se origina a partir de una amplia gama de referencias visuales e históricas, lo mismo que de una reflexión sobre los procesos de producción en donde el trabajo en el estudio juega un papel central para investigar y experimentar.

Jose Dávila es un artista autodidacta y multidisciplinario que presenta doce obras escultóricas y pictóricas; durante su trayectoria ha desarrollado una vasta obra dirigida por una serie de premisas de trabajo que exploran las relaciones entre materiales naturales y materiales industrializados, símbolos y significados, para producir nuevas articulaciones entre ellos.

La obra de Dávila establece un diálogo, por medio de citas, alusiones y guiños, con la historia del arte. De manera específica, incorpora en su trabajo las reflexiones planteadas por el minimalismo, la abstracción geométrica, así como del arte concreto brasileño, el constructivismo y el brutalismo. Sin embargo, también abreva de la literatura y de la poesía, de sus imágenes visuales y mentales, de su condición instantánea y a la vez duracional. Dávila ahonda sobre las diferentes potencias de la materia y la forma, las frecuencias de transmisión de los significados que comportan, al tiempo que su relación con el espacio de exhibición. El artista reinterpreta el vínculo entre el objeto y su contenido simbólico para hablar no sólo de la materia, sino de la relación que sostenemos con los objetos. Produce reflexiones que inquieren y profundizan sobre la especificidad de la materia por medio de un trabajo a la vez metódico e intuitivo. La obra responde al contexto pero lo hace de una manera abstracta, sin abandonar el sentido temporal que albergan los materiales que emplea.

Investigaciones materiales

Pensar como una montaña es producto también de una investigación artística emprendida por Jose Dávila que parte de la idea de principios de trabajo, que a su vez constituyen modos de relación entre los objetos: equilibrio, suspensión, acoplamiento, resistencia, progresión, transparencia, negación, dependencia y voluntad. Los materiales empleados por el artista constituyen un motor para indagar sobre la condición material de la piedra y el vidrio, al mismo tiempo que esta condición se hace visible y concreta por medio de las interacciones que sostienen con elementos constructivos como el cemento y las vigas de acero. Sin embargo, las relaciones entre estos materiales están planteadas a través del límite de los objetos, su lucha y su relación de dependencia con la gravedad. Simultáneamente, el espectador es quien produce y contempla estas relaciones de consonancia y diferencia.

Reordenar y coexistir

En el estudio, los materiales conviven entre sí, coexisten con personas y objetos, así como con el propio edificio que los alberga. Su condición escultórica está latente en la medida que los objetos interactúan entre ellos, o permanecen largas temporadas en un sitio esperando a ser utilizados o ensamblados, esperan pacientemente su lugar como objetos públicos. Al mismo tiempo, el trabajo en el estudio permite diferentes correlaciones en el tiempo, juegos, reordenaciones que se establecen a través de los principios consecuentes con la obra de Dávila, simultáneamente producen nuevos objetos y relaciones. Los objetos gozan de autonomía y, tal vez, de una cierta voluntad en la medida en que ofrecen resistencia entre sí. El estudio es también un centro de operaciones, en él habita una ecología de objetos, algunos intervenidos directamente por el hombre, mientras que otros aparecen en el estado en el que fueron encontrados.

Poética del fragmento

Cada una de las obras en la exposición está constituida por vestigios y fragmentos, a pesar de que algunos de los elementos son unidades en sí mismas, o bien, sólo pueden existir en la medida en que establecen relaciones con otros. A partir de un sistema hecho de fragmentos, los objetos constituyen composiciones escultóricas y también paisajes líticos posibles, que hablan de aquello que es humano y al mismo tiempo montaña, roca y peñasco. El ojo sigue el fragmento para encontrar las tramas invisibles de los objetos. Una observación detenida; aquello que está presente o ausente frente a nosotros permite establecer sus contenidos simbólicos, así como el sistema de relaciones que soporta a cada uno de los objetos. Son al mismo tiempo metáfora y materia.

La obra de Jose Dávila se origina a partir de los lenguajes simbólicos que operan dentro de la historia del arte y la cultura visual occidental. Estos lenguajes pictóricos, gráficos y escultóricos son reconfigurados en relaciones contradictorias y contrastantes, poniendo al límite la correspondencia entre forma y contenido.

El artista representa estas oposiciones a partir de diversas perspectivas: la asociación entre la imagen y la palabra; las disposiciones estructurales de ciertos materiales que pueden llevar al equilibrio armonioso o al desorden; el uso de rutas periféricas para definir el espacio arquitectónico y la presencia de los objetos. El trabajo de Dávila es esencialmente multidisciplinario; estas aporías materiales y visuales se concretizan de diferentes maneras y presentan paradojas que permiten la coexistencia de la fragilidad y la resistencia, la calma y la tensión, el orden geométrico y el caos aleatorio.

Jose Dávila es un artista autodidacta. Estudió Arquitectura en el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente (Guadalajara, México).

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