Sobre turistificación, fórmulas del arte y “Zoom Call from Hell”
Por Geraldine Rivera (pero si me vas a funar, es Patricia Rodríguez)
“Hay un país en el mundo, colocado
en el mismo trayecto del sol.
Oriundo de la noche. Colocado en un inverosímil
archipiélago de azúcar y de alcohol.”
— Pedro Mir
De azúcar y de alcohol, dice Pedro Mir. Y de azúcar y de alcohol es que estamos embriagados, emborrachados, envenenados. Este jumo e difícil de sacar; te hace actuar de maneras erráticas, absurdas, obscenas. Una hipnosis total; un delirio colectivo de la “realidad”. Pero, honestamente (o no) ¿Cuál es la realidad en La República Dominicana? A veces me pregunto… como la versión caribeña que soy de Carrie en “Sex and the City”, será que tenemos tanto tiempo “performing” para el extranjero, que la performance ya no es acto sino “ser.” Sin ironía, y sin chiste.
Playita y romo, e’pejito y oro: República Dominicana lo tiene todo.
¿Cuándo perdimos el plot? :-O
Vivo en una bola de nieve en un tourist shop, que en este caso sería de castillos de arena, coco, y mujere’ con BBL perreando. Bienvenidos al paraíso de los parásitos, aka mi hogar. Salí de un par de piernas negras que siempre están open for business, a un precio bastante módico. La dominicanidad es la cruz con la que cargo todos los días. Para nuestros overlords extranjeros nada nunca está en los detalles del “ser” eres primero, y ante todo, una etiqueta que cabe perfectamente dentro de estándares binarios. Ni a los gringos, ni a los europeos les importa mi día a día como clase media, como princesa de Arroyo Hondo, como persona, como un ente que tiene experiencias únicas. Al de afuera (y al de adentro) le importan dos o tres vainas: la esclavitud (o anticolonialismo en su defecto), lo platáno, y el mar. Feel free de intercambiar esos símbolos por otros símbolos nacionales (la greca, el café, las palmeras, la presidente, la 42, el colmado, silla e’ plástico, el dembow, lo campesino, la porno miseria, anything libro de historia, la teta y el culo).
En este sueño/pesadilla compartido, hasta una palma tiene más oportunidades que tú 😃 En RD hay fórmulas de cómo funciona el negocio del arte como artista jovén dominicano, y si tu quieres vivir del arte, ser internacionalsh mi amor, te daré el 1,2,3. Primero: pinta o muerete; sino se clava en una pared blanca, en cualquier institución, en cualquier hogar, no vale la pena hacerlo. Segundo, elige cualquiera de los símbolos ya mencionados, y agregale un color llamativo, un color “caribe pop”. Tercero: inserta en tu discurso cualquiera de las siguientes oraciones: “Lo anticolonial…” “El cuerpo racializado…” “El territorio como… “Reimaginar la memoria del espacio” y observa cómo en par de años ganas bienales, te invitan a residencias, tus piezas se empiezan a vender.
Vuelvo y preguntó, ¿cuándo perdimos el plot? Vivimos perpetuando las mismas imágenes una y otra vez, en un loop sin fin. Siendo felizmente los curadores poseídos de nuestra propia perdición. Reproduciendo en bucle el último anuncio bueno de Brugal en los 80. Estamos tan definidos por los extranjeros que salirnos de esas cajas que ellos tienen de nosotrxs, significa exilio, significa invisibilidad. No hay espacio para experiencias individuales. Estamos tan acostumbrados a servirles esa visión a los final bosses del arte, que nos cuesta mostrar una interpretación de la identidad dominicana hoy en día.
¿Cuál es la identidad dominicana? Somos náufragos, cuya historia fue borrada bastante temprano en nuestro proceso de creación, y nos hemos visto en la tarea de construir y navegar lo que somos entre pedacitos de lo que queda. Mientras alimentamos una relación de codependencia con nuestros “salvadores”. Bocas insidiosas de buitres diaspóricos que viven cazando nuestras formas. Les encanta comerse todos los recursos y dejarnos vacíos. Vivir aquí a veces se siente como “Alicia en el País de las Maravillas” pero con monstruos extranjeros, perversión, calor y el caos que rodea el día a día.
La ira en Gucci de Zoom Call From Hell
De esa rabia sale “Zoom Call from Hell” como una respuesta directa a la impotencia que sentía ante no recibir ninguna residencia artística, ningún apoyo internacional o local, ninguna respuesta de nada, nada de lo que hacía. Nada. No importaba cuánto me esforzara, cuánto dinero le invirtiera, cuánto tiempo le dedicará a mis piezas, ni los gringos, ni los europeos, ni los dominicanos, querían saber de mi. Ni siquiera los latinxs hasta los otros días querían saber de mí. No ser considerada “arte serio” por ser amante de la moda, del internet, y de los memes, me dolía de una manera que no puedo describir. ¿Tenía que llevar a Dios, a Patria y a Libertad en la teta para que me viera el gran varón?
No soy fácil de definir, o placentera de digerir, lo entiendo; tampoco me interesaba jugar el papel de artista que hace lo que se espera de este. Y por más vulgar que sea desmitificar al “artista”, en su estudio, con su musa, tomando vino, fumando gare, siendo un ser “incomprendido” whatever sea la fábula que se traga la gente. Yo no hago arte por amor al arte, yo hago arte porque es lo único para lo que sirvo. Lamentablemente, aún no soy una planta, y todavía no estoy muerta para facturar lo que en vida no me quieren dar. Entonces para comer y vivir, necesito $$$ustento.
“Zoom Call from Hell”, es mi one hit wonder. ¿A quién no le gusta una pieza “self aware” y curarse (burlarse) de los gringos y europeos? Es la pieza que usualmente cuando estoy en un evento, casi sin falta vendrá alguien a decirme “amo zoom call from hell, es super funny...” Y yo extasiada, porque amo hacer reír. Mi herramienta más poderosa siempre ha sido el humor. Cómo dominicana que soy, el sentido del humor es mi escudo. Puedo salir de situaciones tensas con un buen chiste. Esa es la herencia que me dejó mi país; para bien o para mal, curarme está en mi ADN nacional.
Se siente pretencioso tratar de definir un país, pero qué te digo, República Dominicana existe en el imaginario turístico de quienes mantienen el país a flote. Trata de romper la ilusión y mira como te sueltan en banda, en buen dominicano. Hasta yo para estar en esta revista tuve que vender parte de mi visión para que me hicieran caso, ¿le llega? Jugué to lo número ganadore’, y gané. Shocking.
¿Tú sabe que e’ lo más gracioso de todo? Años después me terminaron dando la residencia de la cual hice el video. Caribe caribeñoso, mi amor. Ja..
No me funen, que estoy en el exilio ya.
(Quizás por eso me pueden funar).