30/06/2026

Traslado Permanente en el Palacio de Bellas Artes

ATERNO, compañía fundada en 2022, llega por primera vez al Palacio de Bellas Artes con Traslado Permanente, pieza que nació en agosto de 2024 en la explanada del MUAC como un ejercicio de disolución entre cuerpos, público y arquitectura. Su traslado al proscenio no es una repetición, sino una torsión que revela la naturaleza misma de la obra: el desplazamiento como condición.
César Brodermann trabaja con cuerpos cansados; no derrotados, sino andados, cuerpos que cargan el peso del desarraigo y buscan pertenecer a un lugar, una historia, una vida. La coreografía no resuelve esa búsqueda; la sostiene en el presente, tejiendo una narrativa que no abandona la existencia pero insinúa un futuro posible. Perderse, sugiere el coreógrafo, puede ser una forma de encuentro.
Ocho intérpretes no representan personajes, sino estados. Su movimiento construye puentes que nunca terminan, que siempre están siendo cruzados por otros. Allí reside lo político de la propuesta: si la migración es un desajuste entre el cuerpo y el lugar, la danza puede convertirlo en lenguaje. El extravío deja de ser fracaso y se vuelve coreografía.
Llevar esta obra a Bellas Artes no es un gesto inocente. Es hacer que el desplazamiento ocupe el templo de la permanencia; que la precariedad del cuerpo que constantemente migra habite el mármol y el dorado. La fricción entre el origen abierto de la pieza y la solemnidad del recinto la reescribe.
Brodermann no ofrece una obra redonda, sino viva, que respira en su contradicción: entre el cansancio y el anhelo, la intemperie y el proscenio, la migración y el arraigo. Esa oscilación es, quizá, una ética del movimiento en tiempos de desposesión. Pero también una invitación a imaginar otros modos de estar juntos; un futuro donde el desplazamiento no conduzca a la separación, sino a nuevas formas de encuentro, pertenencia y permanencia.