Manifiesto Composta

Laboratorio de Artes Binarios, Santurce, Puerto Rico 22 de octubre de 2015 - 15 de diciembre de 2015

2016.01.22
Tiempo de lectura: 3 minutos

Composta como material orgánico de descomposición, como material de potenciales nutrientes para el crecimiento, como estiércol y como ruina, es el estado actual de las cosas, del mundo material y del evidente desgaste de las civilizaciones. Como fermento creativo; es el proceso de dejar morir o dejar crecer, similar al crecimiento relativamente autónomo de las plantas.

Este es el desafío:

– Potenciar la idea (composta) en comparación al porvenir
– Desencantarnos de las utopías científicas, sociales y políticas sin sucumbir a la desesperanza
– Repensar las distopías presentes sin consentir con el conformismo general, con otro contrato social o con un materialismo gnóstico
– Contemplar la inminente trangresión de una “otra realidad” – llámese el reino eterno de Dios – que irrumpe con “la normalidad” de las cosas
– Referirse a la traumática acción/reacción esta esfera-terrestre, mundo/composta como obsoleto, viejo y hostil en relación al porvenir
– Pensar el origen y destino de una cuidad/jardín
– Resistir aún si fuera necesario la unidad e imposición de un tecno-imperio

Manifiesto Composta reúne las intervenciones de Jorge González, Chemi Rosado-Seijo y Ricardo Morales, quienes trabajan sobre perspectivas teológicas, ecológicas, estéticas y sociales de descomposición y recreación a través de proyectos a largo plazo. Mientras Rosado-Seijo realizó su segunda foto-intervención a más de 10 años del Cerro en Naranjito e intervino el espacio con una rampa/máquina de dibujo cruzada haciendo referencia a la arquitectura medieval, Jorge González transfirió mano de obra artesanal para intervenir la arquitectura moderna refiriéndose a los modelos de producción y cultura material local. Morales-Hernández, en el proceso de escribir y publicar su primer tratado a mas de 20 años de obra continua, introdujo una nueva serie de pinturas precarias (SOS) y continuó abriendo su proceso visual/narrativo a la participación de voluntarios por Internet y en talleres nómadas de Europa y América Latina.

Manifiesto Composta deja claro el hecho de la fascinación de explorar las estéticas posibles de un mundo-por-venir sin descartar el dolor de la crisis, las luchas personales y colectivas o las injusticias evidentes en los presentes reinos de este mundo. Si la sobre-información y sobre-vivencia es el factor común, la virtud mayor de este proyecto pudiera ser la descomposición y crecimiento.

http://labartesbinarios.com/

Fotografía: Raquel Perez-Puig
Cortesía de los artistas

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Composta como material orgánico de descomposición, como material de potenciales nutrientes para el crecimiento, como estiércol y como ruina, es el estado actual de las cosas, del mundo material y del evidente desgaste de las civilizaciones. Como fermento creativo; es el proceso de dejar morir o dejar crecer, similar al crecimiento relativamente autónomo de las plantas.

Este es el desafío:

– Potenciar la idea (composta) en comparación al porvenir
– Desencantarnos de las utopías científicas, sociales y políticas sin sucumbir a la desesperanza
– Repensar las distopías presentes sin consentir con el conformismo general, con otro contrato social o con un materialismo gnóstico
– Contemplar la inminente trangresión de una “otra realidad” – llámese el reino eterno de Dios – que irrumpe con “la normalidad” de las cosas
– Referirse a la traumática acción/reacción esta esfera-terrestre, mundo/composta como obsoleto, viejo y hostil en relación al porvenir
– Pensar el origen y destino de una cuidad/jardín
– Resistir aún si fuera necesario la unidad e imposición de un tecno-imperio

Manifiesto Composta reúne las intervenciones de Jorge González, Chemi Rosado-Seijo y Ricardo Morales, quienes trabajan sobre perspectivas teológicas, ecológicas, estéticas y sociales de descomposición y recreación a través de proyectos a largo plazo. Mientras Rosado-Seijo realizó su segunda foto-intervención a más de 10 años del Cerro en Naranjito e intervino el espacio con una rampa/máquina de dibujo cruzada haciendo referencia a la arquitectura medieval, Jorge González transfirió mano de obra artesanal para intervenir la arquitectura moderna refiriéndose a los modelos de producción y cultura material local. Morales-Hernández, en el proceso de escribir y publicar su primer tratado a mas de 20 años de obra continua, introdujo una nueva serie de pinturas precarias (SOS) y continuó abriendo su proceso visual/narrativo a la participación de voluntarios por Internet y en talleres nómadas de Europa y América Latina.

Manifiesto Composta deja claro el hecho de la fascinación de explorar las estéticas posibles de un mundo-por-venir sin descartar el dolor de la crisis, las luchas personales y colectivas o las injusticias evidentes en los presentes reinos de este mundo. Si la sobre-información y sobre-vivencia es el factor común, la virtud mayor de este proyecto pudiera ser la descomposición y crecimiento.

http://labartesbinarios.com/

Fotografía: Raquel Perez-Puig
Cortesía de los artistas