Aguardo a que Scott Galván regrese de la cocina en su luminoso taller del centro histórico en la CDMX. Trae consigo una taza de café y se detiene en la imagen de dos felinos: “no se sabe exactamente qué están mirando, uno mira hacia el suelo, el otro hacia el abismo”. Hay un tinte cómico en ello, los ojos parecen salidos de otro lugar. Más abajo, un bastidor emula el movimiento lacónico de esas dos figuras, el pelaje erizado se resuelve a través de un gesto gráfico que muta suavemente en pintura.
Riña de Gatos de Francisco de Goya, es un óleo que sugiere un conflicto entre dos felinos, para Scott es todo lo contrario: el miedo existente en las relaciones afectivas inmediatas. Su obra corrompe la percepción más tradicionalista del problema pictórico, porque no sólo es pintura, es dibujo y es relieve, es objeto que desborda el espacio, todo en un mismo instante del multiverso. Sus narrativas son despliegues que abren guiños a la cultura popular, insectos que son juegos mecánicos en las ferias del barrio con marcos laminados que sugieren las ventanas del otro gusano naranja del inframundo urbano. Una voracidad de imágenes contenida en una misma. Una perspectiva de scrolleo que precede al emplazamiento de orugas y mariposas o a la fascinación por la representación mediática
de los gatos.
de los gatos.
Rubenbladder es un proyecto que comprende obra inédita para el MACCO de Oaxaca. El título responde a un juego de palabras que podrían tener su referente en capas de imaginarios colectivos en donde el artista hace coincidir sus propios intereses y motivos. Una estrategia recurrente de estridencias, paralelismos y humor negro que confrontan al espectador a la par que implota los falsos en la naturaleza, como los dispositivos de comunicación que imitan y trastocan lo supuestamente real u ‘original’. En la nueva domesticidad contemporánea permeada por el mito de la autosuficiencia, las relaciones se regulan priorizando la eficiencia de las formas, bajo el pensamiento de que los seres vivos que demandan menos cuidados son merecedores de nuestro afecto, como lo son una ponytail o los gatos, cuya orina es muy fácil de gestionar. Para el artista todos los elementos de su imaginario comparten los mismos principios: la eficiencia, la apariencia de algo más grande y una familiaridad marcada por una distancia afectiva abismal.
Violeta Celis
Curadora