Issue 10: Fayuquerxs

Issue 10: Fayuquerxs

Co-edited by Pilar Tompkins Rivas October 9 – December 18, 2017

Smuggling is a counter hegemonic practice of dissent and subversion often used in the artistic, social or economic fields to move information, objects and bodies through oppressive boundaries. Indeed, the systems that direct us all seem stiff but hide cracks, which offer the possibility of subverting their structures by disguising subjectivities, and making use of the tensions between legality and illegality, visibility and invisibility, to disrupt values and limits. A fayuquero, in Mexican colloquial Spanish, is a person "who is dedicated to selling the merchandise acquired through smuggling." While the free market, with NAFTA-type or the Pacific Alliance regulations, recommends the effective and fluid circulation of objects and goods, its vision limited by capitalism, does not contemplate the plurality found in the diversity of human beings to also include marginalized bodies, identities and ideas. The real fayuca to be threaded to the mainstream in our time, beyond screens and microwaves, would not be the progressive ideals that have drowned in the slow shipwreck of the modern left? Or also, those initiatives that challenge the hegemonic order? In this issue of Terremoto, we will talk about the ability of the art to move away from secrecy to openly criticize the reality, a dangerous right that has been conquered throughout history. We will recognize the ambiguity of the relationship we have with the systems of power that make us visible (at their convenience), that provide us with the resources to operate, or on the contrary, try to disappear us, both in relation to the institution and the market. We will honestly assess our aspirations of independence from the economic to the conceptual and ethical, considering dissent, disguise and trap as possible and perhaps still desirable resources.

Co-editado por Pilar Tompkins Rivas
Octubre 9 – diciembre 18, 2017

El contrabando es una práctica contra-hegemónica de disidencia y subversión frecuentemente usada en los ámbitos artísticos, sociales o económicos, para mover información, objetos y cuerpos a través de límites opresores. En efecto, los sistemas que nos dirigen a todos aparentan rigidez pero esconden grietas, mismas que ofrecen la posibilidad de subvertir sus estructuras. Dicha subversión sucede al disfrazar subjetividades, y hacer uso de las tensiones entre legalidad e ilegalidad, visibilidad e invisibilidad, para trastocar valores y límites.

Un fayuquero, en español coloquial mexicano, es una persona “que se dedica a vender la mercancía que adquiere de contrabando”. Si bien el libre mercado con regulaciones tipo el TLCAN o la Alianza del Pacífico, recomienda la circulación eficaz y fluida de objetos y mercancías, su visión limitada por el capitalismo no contempla la pluralidad que se encuentra en la diversidad de seres humanos para también incluir cuerpos, identidades e ideas marginalizadas. La verdadera fayuca que hay que ensartar al mainstream en nuestra época, más allá de pantallas y microondas, ¿no serían los ideales progresistas que se han ahogado en el lento naufragio de las izquierdas modernas? ¿o aquellas iniciativas que cuestionan el orden hegemónico?

En este número de Terremoto, hablaremos de la capacidad del arte de apartarse de la clandestinidad para criticar de manera abierta la realidad, un derecho peligroso que se ha conquistado a lo largo de la historia. Reconoceremos la ambigüedad de la relación que tenemos con los sistemas de poder mismos que nos hacen visibles (a su conveniencia), que nos proveen los recursos para operar, o al contrario, intentan desaparecernos, tanto en relación con la institución como con el mercado. Evaluaremos honestamente nuestras aspiraciones de independencia desde lo económico hasta lo conceptual y ético, considerando la disidencia, el disfraz y la trampa como recursos posibles y tal vez aún, deseables.