Contemporary Art in the Americas Arte Contemporáneo en las Américas

Siqueiros: Última etapa de producción 1965 – 1971. La marcha de la humanidad

David Alfaro Siqueiros

Centro Roberto Garza Sada San Pedro Garza García, Nuevo León, México December 10, 2019 – May 2, 2020

Siqueiros: Última etapa de producción 1965 – 1971. La marcha de la humanidad (2020). Vista de instalación.  Foto por Michelle Lartigue. Cortesía de Universidad de Monterrey, Centro Roberto Garza Sada

Siqueiros: Última etapa de producción 1965 – 1971. La marcha de la humanidad (2020). Vista de instalación.  Foto por Michelle Lartigue. Cortesía de Universidad de Monterrey, Centro Roberto Garza Sada

Siqueiros: Última etapa de producción 1965 – 1971. La marcha de la humanidad (2020). Vista de instalación. Foto por Michelle Lartigue. Cortesía de Universidad de Monterrey, Centro Roberto Garza Sada

After his departure from the Lecumberri penitentiary on July 13, 1964, David Alfaro Siqueiros signed with the businessman Manuel Suárez y Suárez, in September of the same year, the contract that began the project to decorate the walls of the so-called Capilla Siqueiros,  that would be located in the convention center of the Casino de la Selva Hotel in Cuernavaca, Morelos. With the support of Suárez, Siqueiros began the planning and construction of a large industrial workshop, with the appropriate architectural conditions and tools to assemble, move and produce large panels of asbestos/cement, which gave rise to the creation of the so-called Escuela Taller Siqueiros, which would house an international and multidisciplinary team that would turn this space into a kind of mural production laboratory.

By 1966, the businessman decides to move this great project to the urban complex of the then called México 2000, on Avenida de los Insurgentes in Mexico City. The fundamental objective for this crucial moment was to mark, in the words of Siqueiros, “The fourth stage of the Mexican muralist movement”, developing an artistic proposal with a high political and social sense, placing on walls and the urban space the conception of the social struggles through dynamic compositions, where painting, architecture, sculpture and the organization of collective and specialized work, leads to an integral public art that coexists with a spectator in constant movement and with a project of multiple social uses —the Polyforum Siqueiros.

The diamond-shaped architectural complex was developed and designed by Siqueiros and the architects Guillermo Rosell de la Lama, José Ramón Miquelajáuregui and Álvarez Ordóñez, and the engineers Heberto Castillo, Ángel Muñoz and Luis E. Bracamontes. The concrete structure was executed with a new geometry and volume, with the most modern technological facilities and engineering techniques of the time, integrating a central rotating platform with light and sound effects surrounded by six large sections of floor to ceiling paint mural that would have the title La marcha de la humanidad, en la tierra y hacia el cosmos, miseria y ciencia [The March of Humanity on Earth and Towards the Cosmos, Misery and Science].

This exhibition is composed of sketches, diagrams, models, photographic and film records created by the artist in his Cuernavaca workshop. In these, you can appreciate the thematic conception, the study and adaptation of spaces both inside and outside the work. A work process that Siqueiros exercised until the end of his days.

—Text and curatorship by Mónica Montes and Joel Pérez

 

https://crgs.udem.edu.mx/arte-arquitectura-y-diseno

Siqueiros: Última etapa de producción 1965 – 1971. La marcha de la humanidad (2020). Vista de instalación.  Foto por Michelle Lartigue. Cortesía de Universidad de Monterrey, Centro Roberto Garza Sada

Siqueiros: Última etapa de producción 1965 – 1971. La marcha de la humanidad (2020). Vista de instalación.  Foto por Michelle Lartigue. Cortesía de Universidad de Monterrey, Centro Roberto Garza Sada

Siqueiros: Última etapa de producción 1965 – 1971. La marcha de la humanidad (2020). Vista de instalación. Foto por Michelle Lartigue. Cortesía de Universidad de Monterrey, Centro Roberto Garza Sada

Tras su salida de la penitenciaría de Lecumberri el 13 de julio de 1964, David Alfaro Siqueiros firma con el empresario Manuel Suárez y Suárez en septiembre del mismo año el contrato que da inicio al proyecto para decorar los muros de la denominada Capilla Siqueiros que estaría ubicada en el centro de convenciones del Hotel Casino de la Selva en Cuernavaca, Morelos. Con el mecenazgo de Suárez, Siqueiros echa a andar la gran máquina con la planeación y edificación de un gran Taller de tipo industrial, con las condiciones arquitectónicas y herramientas adecuadas, para ensamblar, mover y producir con asbesto-cemento paneles de grandes dimensiones, al tiempo de dar lugar a la creación de la denominada Escuela Taller Siqueiros, que albergaría a un equipo internacional y multidisciplinario que convertiría a este espacio en una especie de laboratorio de producción mural.

Para 1966 el empresario decide trasladar este gran proyecto al conjunto urbano del entonces denominado México 2000, en la avenida de los Insurgentes en la Ciudad de México. El objetivo fundamental para este momento era marcar en palabras de Siqueiros “La cuarta etapa del movimiento muralista mexicano”, desarrollando una propuesta plástica con alto sentido político y social, llevando a los muros y al espacio urbano la concepción de las luchas sociales a través de composiciones dinámicas, donde la pintura, la arquitectura, la escultura y la organización del trabajo colectivo y especializado, condujeran a un arte público integral que conviviera con un espectador en constante movimiento y con un proyecto de usos sociales múltiples (el Polyforum Siqueiros).

El conjunto arquitectónico en forma de diamante, fue desarrollado y proyectado por Siqueiros y los arquitectos, Guillermo Rosell de la Lama, José Ramón Miquelajáuregui, Álvarez Ordóñez, y los ingenieros Heberto Castillo, Ángel Múñoz y Luis E. Bracamontes. La estructura de concreto fue ejecutada con una nueva geometría y volumen, con las más modernas instalaciones tecnológicas y técnicas de ingeniería de la época, integrando una plataforma central giratoria con efectos de luz y sonido y rodeada de seis grandes secciones de piso a techo de pintura mural que tendría por título La marcha de la humanidad, en la tierra y hacia el cosmos, miseria y ciencia.

La presente muestra se integra por bocetos, croquis, maquetas, registros fotográficos y fílmicos llevados a cabo por el artista en su taller de Cuernavaca. En ellos se puede apreciar la concepción temática, el estudio y adecuación de espacios tanto del interior como del exterior de la obra. Un procesos de trabajo que Siqueiros empleó hasta el final de sus días.

—Texto y curaduría por Mónica Montes y Joel Pérez

David Alfaro Siqueiros (1896-1974) fue un fructífero pintor y activista político. En el arte destacó como miembro de la Escuela Mexicana de Pintura al lado de Diego Rivera y José Clemente Orozco. A principios de los años veinte, bajo el patrocinio gubernamental realizó obras murales en diversos edificios públicos. Abogó por un arte público al servicio del pueblo expresado principalmente a través de la pintura mural. En este deseo, buscó espacios completos y superficies cóncavas y convexas, que le permitieran captar el rápido tránsito del espectador contemporáneo, concibió una composición móvil, dinámica y dentro de ella precisó los valores cambiantes de los cuerpos geométricos en el espacio, lo mismo que la importancia determinante para la pintura mural de los fenómenos ópticos. Su inclinación por lo experimental lo llevo a la utilización de materiales plásticos modernos, silicones, vinelitas, piroxilinas y acrílicos, así como al estudio escrupuloso de la química de los pigmentos.

https://crgs.udem.edu.mx/arte-arquitectura-y-diseno

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